documentos de pensamiento radical

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jueves, 31 de diciembre de 2020

2 poemas de NUESTRA VENGANZA ES SER FELICES de ÁNGEL PETISME




REVOLUCIÓN

 

Si alguna vez ve saltar por la ventana a un banquero suizo, salte detrás.

Voltaire

 

Ya conoces la historia: lo que tenía visos

de ser una manifa más contra el sistema,

en tiempo de crisis, se convirtió

en la más grande explosión de conciencia,

belleza y rebeldía del siglo XXI.

Intuíamos que la crisis no era sino una estafa,

la esperanza dejó de ser una boca de metro,

y la luz de Sol, el latido del Sol, llegó a bañar

y despertar a todos los rincones del planeta.

 

El 16 de mayo, lunes al mediodía,

apenas treinta locos firmábamos

en el kilómetro cero un manifiesto.

En la madrugada del martes,

tras la carga policial, desalojo y detención

de los que esa noche habían acampado,

la noticia corría por internet y volvimos

a pernoctar más de doscientos.

 

El 20 de mayo escribí en mi diario:

Me he pasado media noche en Sol compartiendo

el mechero, hablando con unos y otros,

arreglando el mundo; la otra media,

con una escoba y un recogedor.

Cuando llego a casa a las ocho me pregunta mi hija:

¿De dónde vienes a estas horas?

De barrer en la Puerta del Sol,

mi amor. Así, como te cuento.

 

Había una ola muerta de frío en el armario,

un grito dormido en el fondo de cada corazón,

las olas se juntaron y un tsunami de voces

nació contra el terrorismo del dinero

e improvisaron una ciudad de toldos,

respeto, asambleas y cuerdas.

El viento arrastró esos granos de arena

y juntos construyeron en la Puerta del Sol

una playa donde lavar y refrescar 

tres palabras hermosas y heridas:

fraternidad, igualdad, libertad.

 

Alguien nos recordó que Venecia

en el siglo XII creó la deuda pública.

Madrid no era la ciudad más bella del planeta,

o sí, pero el siglo XXI y su deuda se nos tragaban.

Salimos a las calles, tomamos

las plazas los hijos de las nubes,

los secuestrados de la democracia.

 

La historia cuenta lo que sucedió,      

la poesía lo que debía suceder.

Esta es una historia que aún no ha acabado,

le quedan muchas páginas;

que no tiene prisa por el desenlace

ni voluntad por firmar su derrota.

Una historia que habla del color de la necesidad,

del reparto equitativo del deseo,

de aquellos que no miran la vida de reojo

ni aceptan las migajas del corazón de piedra,

estómagos vacíos que acarician el cielo.

 

¿Recuerdas los últimos versos de Machado

en Collioure: estos días azules y este sol de la infancia?

¿Y cuando me besaste bajo el Oso y el Madroño

y esos versos se convirtieron en las noches de Sol

y este azul de la aurora de nuestra juventud?

¿Recuerdas esos días de manos levantadas en silencio?

Quedaba una semana para las elecciones,

nuestros sueños no cabían en sus urnas.

Estábamos borrachos de ilusión y utopía,

juntos nos regalamos el don del entusiasmo.

Nos abrazábamos al encontrarnos. Recuerdo

la lluvia torrencial golpeando los toldos,

inundando las tiendas de campaña,

arrastrando los abrazos, lo mejor de nosotros,

parecíamos palomas bajo el diluvio,

respirábamos hondo cada vez que veíamos

a la policía enfundarse en sus cascos,

cerrábamos los ojos apenas un segundo

para que nadie nos despertase

de ese instante inmortal. Nos repetíamos:

no podemos volver al tiempo de la anestesia,

no debemos regresar a la oscura caverna.

Julio hacía fotos, Ana escribía en su blog,

Twitter y Facebook ardían. Éramos

héroes anónimos por un día.

 

Éste era nuestro lugar y nuestro mayo,

no el del 68.

 

¿De qué me sirve tener vida si no sé quién soy?

La frase no era de Saramago ni de Wittgenstein

sino de la sonrisa de 124 centímetros

que me preguntaba cada mañana

cuando llegaba de la Puerta del Sol:

¿Qué, papi, cómo va la revolución?

Podría colgar de cualquier pared de la acampada

junto a ésta de Ghandi que pendía debajo

del Oso y el Madroño: Vivir sencillamente

para que los demás puedan sencillamente vivir.

 

 


 

PONLE LUZ A ESTE MUNDO

 

 

Hasta que tengas fuerzas para bajar las escaleras

y tirar la basura, ponle luz a este mundo

y plasma su belleza milimétrica.

 

No te asustes si despiertas y el cordón

umbilical te llega al cuello,

te ha tocado vivir en días sin entusiasmo.

Ponle luz a este mundo, un destello sonámbulo,

denuncia la ignorancia de las calculadoras.

Tú tienes el poder de tejer escaleras de seda,

de no vivir de espaldas, de hacer de este misterio

sólo un Viaje de Ida, sin camisas de fuerza.

 

Hasta que el odio deje de gobernar

y el oro de la gomina no vuele por los aires,     

ponle luz a este mundo que estraga y enferma

noches, días de pánico y pandemia,

que asola las ciudades

y los sueños de tiempo y soledad.

 

Hasta que sólo tengas aquello que perdiste,

hasta que te hagas invisible sin trucos, 

y olvides las promesas de Descartes y Kant,

ponle luz a este mundo,

convierte los anhelos, la belleza irreal…

Tira de las estrellas hasta que veas

desde arriba tu barca en llamas,

hasta que vuelvas a llorar

sobre la piel de las violetas.

 

Olvida el luto, sorbe la tristeza

de los huesos y los números

para quienes insisten en pedir la verdad.

Canta suave, sé un río bajo tierra.

Sé suave en lo que toques, un diapasón

en los fuegos azules hasta que tu debilidad

justifique el silencio, hasta tus últimos suspiros. 

 

Y después trabaja las metáforas mirando hacia adelante,

no anuncies tormentas, despedidas y fríos.

Que disfruten de ti los que viven,

los que esperan el fin.

Pon luz donde no llegas tarde.

No recaudes en las telas de araña,

no te vengues de lo que vino antes

ni pases factura

a lo que después te rompió el corazón.

 

Olvida la pirotecnia.  

Vive despacio pero sueña deprisa.



Ángel Petisme. Nuestra venganza es ser felices. Ed. Tranvia Verde, 2020

 el contacto para hacerse con el libro es info@tranviaverde.com


miércoles, 30 de diciembre de 2020

6 poemas de EL DILEMA DEL AIRE de LUIS RAMOS DE LA TORRE


 


AMPARA a veces

la flor mustia de cualquier engaño.

                                              La duda,

la fatiga sin prisas de la soledad

en los copos del miedo, el beso

desvanecido en las lindes de aquel

deseo antiguo.

 

Dudas, amparo y deseo:

                          ¡Nadie es perfecto!

 

                                          (límites)



***


INÚTILMENTE

se nos fue de las manos la verdad

como un espejo roto o un castillo de arena

mojado por el agua;

 

lo peor de todo fue la dejadez y la certeza.

 

                                     (falso equilibrio)

 


*** 



¿DÓNDE el derrumbe, dónde el ruido?

¿En la grisalla de la infancia?

¿Dónde su error impostor?

                                 ¿En el trazo

alerta y secundario de los párpados?

 

Después de todo, ¡déjate llevar!

¡Cómo alivia hoy de sencilla esta mañana!

 

                                                           (alba)



*** 



ENTRADO julio

entre sus ruidos queda, se rebalsa,

sorprende tanto estupor,

tanto oficio de dolor que inculpa.

 

De todas las maneras vives estos días

huyendo del vacío que nubla la esperanza,

que alumbra la renuncia del sosiego

frente a la tristeza.

                    ¡Cuánto sobrecoge el dolor!

 

¡Cómo separa a quienes más se quieren!

 

                                                           (óbito)

 

 

 ***

 

 

LO legatario del amor,

los amagos de la duda, lo ajeno:

atajos para seguir preguntándonos

por el aire salitre de la vida.

 

Es cierto,

antes sonreíamos más.

 

                                                (salud)


 

***

 


EL latido quebrado en los hombros del aire,

el corazón de la desesperanza,

sístole de aquel atardecer,

                                       hijo

de otro presagio cumbre más reciente,

no dejan de acercarse sin remedio:

 

Y al final tú te irás.

                    Siempre lo supe.

 

                                                           (presagio)

 

 

 

martes, 29 de diciembre de 2020

3 poemas de EL DILEMA DEL AIRE de LUIS RAMOS DE LA TORRE


 


TIENEN tus ojos hoy 

cierta vocación de lava virgen, 

de cráter de la vida,

lejos del miedo y de la pesadumbre.


Será un honor arder de nuevo en ellos.


(fumarolas)


***



QUEDA, 

la veta angustiosa de la fugacidad 

lejos de lo excesivo que se pudre 

en tanta luz, 

barullo de lámparas que en la noche 

acusa su sosiego entre las sombras.


Y lejos tú.


(luciérnaga)



***



ALZA del desvarío, 

                           pájaro incansable 

que va del día al hueco, 

de la mañana a la noche distraído,

rinde mi corazón con el olvido, 

apiádate de mí.


(zozobra)



Luis Ramos de la Torre. El dilema del aire.  Reino de Cordelia. Madrid. 2020

lunes, 28 de diciembre de 2020

4 Poemas de El Dilema del Aire de Luis Ramos de la Torre


 


DE la hoja el temblor.

                                   Sueña la rama.

           Su respiración

            se tensa abierta a la sombra del tronco,

            y se resuelve en la primicia

            del carbono nuevo adensándose.

 

            ¡Nada que no dé la gravedad, hoy,

            nos suena ajeno!

           

                                                           (carbónico)

 


*** 



EL trazo misterioso de la encina,

           las brasas del acecho,

el castaño añoso ante el sol,

                              aquellos niños.

 

Y en las roderas de la sombra,

entre las pizarras y las piedras caídas,

 

honda la memoria, tibio el adiós.

 

                                                (escuela rural)

 

 

 ***

 

 

 

LA yerba silenciosa

mendiga primaveras,

y en el hilar del tiempo

las espigas al aire.

 

Huele a caliente el día en su secreto.

 

                                                (campo)

 

*** 



EL órdago de las palabras,

su sonido expectante

siempre dándonos señas,

guiñándonos los ojos con sus brujerías,

creando dudas y argumentos

contra el aval de las imágenes,

 

también acuñan poesía.

 

                                     (lógica)

 

 

Luis Ramos de la Torre. El dilema del aire.  Reino de Cordelia. Madrid. 2020

domingo, 27 de diciembre de 2020

HARRAGAS



 

Europa necesitará siete millones de inmigrantes anuales

durante los próximos 30 años,

si quiere evitar su suicidio demográfico.

 

Lant Pritchett, economista y profesor en Harvard

 

*

con Santiago Alba Rico

 

 

Son los herederos de Enkidú y de Ulises,

de Marco Polo y de Colón,

de Stanley y Livingstone,

de Armstrong y Aldrin,

pero en vez de llenar la Quinta Avenida

de banderas y confeti

y pasearlos en un descapotable

ante la multitud enfervorecida,

los recibimos a palos.

 

Son capaces de recorrer varias veces el desierto,

combatir el oleaje, escapar de prisiones, balaceras

y toda clase de peligros en los que se juegan la vida,

pero en vez de premiarlos con doscientos mil euros,

como a los ganadores de Supervivientes,

los recibimos a palos.

 

Quieren levantar nuestras casas,

limpiar nuestra mierda,

recoger nuestras cosechas,

cuidar de nuestros ancianos,

y nosotros los recibimos a palos.

 

Hijos de nuestra misma cultura de masas,

son individualistas, competitivos,

entusiastas capitalistas, liberales convencidos.

Se parecen tanto a nosotros que, por si acaso,

los recibimos a palos.


 

Antonio Orihuela. Lavar carbón. Ed. Amargord, 2019

sábado, 26 de diciembre de 2020

QUEMADURA, poemas de JORGE CAMACHO, reseña de FERRAN AISA

 


Jorge Camacho Cordón (Zafra, 1966), poeta extremeño que reside en Madrid, escribe normalmente en castellano y en esperanto. Conocí a Jorge Camacho el verano del 2019 en el pueblo de Moguer (Huelva) durante los Encuentros de Voces del Extremo que se celebran en dicha localidad coordinados por el poeta Antonio Orihuela. Compartimos versos, vino, amistad, fraternidad, libertad… Jorge Camacho recitó en castellano y en esperanto en la Casa Natal de Juan Ramón Jiménez. La lengua universal del doctor Lázaro Zamenhof brilló en sus versos solidarios, no en vano este poeta ha publicado diversos libros de poesía en esperanto: Celakantoj (Celacantos, 2004), Saturno (2004), Eklipsas (Eclipsa, 2007), Koploj kaj filandroj (Coplas e hilarañas, 2009), La silika hakilo (El hacha de sílex, 2011), En la profundo (En lo hondo, 2013), Strangaj spikoj (Espigas extrañas, 2016), Palestino strangolata (Palestina estrangulada, 2016) y Brulvunde (Como una quemadura, 2017). También se pueden leer sus versos en esperanto en dos antologías colectivas Ibere libere (En Iberia, en libertad, 1993) y Nova mondo en niaj koroj (Un nuevo mundo en nuestros corazones, 2016).

Recientemente recibí Palestina estrangulada publicada por el entusiasta Jordi Maíz Chacón que, desde la Sierra de Tramontana (Mallorca), edita sin parar autores realmente interesantes como es el caso de Jorge Camacho. El escritor Santiago Alba Rico, en el prólogo de Palestina estrangulada, reflexiona sobre la obra poética comprometida de nuestro autor: <<…Y sin embargo Jorge Camacho lleva años atreviéndose a afrontar poéticamente está rutinaria y radical contrapoesía israelí. El libro que el lector tiene entre sus manos recoge una selección de los poemas en los que Camacho ha ido encajando ‒y desnudando‒ los sucesivos “gestos máximos” de degradación que acompañan desde hace 78 años la Ocupación de la “Palestina Estrangulada”. La poesía sirve, lo digo siempre, para devolver la vista a los videntes, milagro que ni los médicos pueden lograr. Sirve para que lo bello se vuelva bello, lo rojo se vuelva definitivamente intolerable. (…) Bendita poesía capaz ‒sólo ella‒ de maldecir a los malditos.>> Jorge Camacho con sus versos nos describe la desgarrada historia de Palestina, nación ocupada, tierra estrangulada. En el poema Palestina, dice: <<Cuanto más largo y más alto / el muro de cemento que encarcela, / tanto más largo y profundo ha de ser / el túnel que libera.>>

Siguiendo este mismo afán poético Camacho nos brinda ahora un nuevo grito telúrico bajo el título de Quemadura (Ediciones Vitruvio, Madrid, 2020). Un libro de 242 páginas, tamaño cuarto, donde el autor recoge una gran parte de su obra poética en más de doscientos poemas. A través de sus versos encontramos autobiografía, vida social, sexo, amistad, pensamiento, puntos de vista, filosofía, etcétera. En definitiva, sus versos son actuales, concienciadores, corrosivos, tiernos, contemporáneos, históricos. Son temas diversos, caminos iniciáticos, viajes con retorno. Quemadura es sin duda un magnífico libro de poesía, una obra que podría catalogarse de antológica, casi una primera obra completa, pero el autor es joven y está en plenitud creativa y todavía seguirá ofreciéndonos nuevos versos. Jorge Camacho ha sabido lidiar con la lírica ofreciéndonos con Quemadura unos versos realmente impactantes tanto en lengua castellana como en esperanto. Camacho ha viajado por diversos lugares del mundo, pero ahora en el poema “Pasajeros” nos dice que lo que más le motiva es viajar en autobús y asomado por la ventana ver los recoletos espacios de su barrio: Ahora que viaja todo el mundo / sólo busco el paisaje de otros cuerpos. / No hay lugar que requiera mi presencia. El apunte de denuncia histórica nos lleva a 1945 cuando los yanquis lanzaron dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Aniversarios cotidianos que nos recuerdan el salvajismo de la humanidad. El poeta se pregunta por qué lanzaron dicha bomba cuando Japón ya estaba derrotado: Herida abierta aún en la conciencia / no sólo de Japón sino del mundo entero / (quizá también en la conciencia elástica, ejemplar / de algunos yanquis de hoy?) El poeta se dirige a los jóvenes y les hace saber que ellos no son el futuro: La elasticidad, la energía y los espejismos juveniles / los conozco bien, los experimenté o, al menos, los recuerdo, / pero el único futuro se llama vejez. / Jóvenes, no os engañéis: vosotros sois el pasado. En su arte poética encontramos la rima, el ritmo, el paisaje de una palabra cosmética, imágenes, conceptos, comparaciones y contrastes; así en la esencia: la poesía es / lo que queda. Jorge Camacho se nos muestra poeta de vanguardia, artista, a través del poema “el hacha de sílex”, caligrama en forma de globo aerostático. Otro caligrama lleva por nombre “el huevo”, precisamente las palabras forman con los versos la imagen de un huevo. El poema lleva una postdata: Escribir un caligrama / como un huevo ya lo hizo / el griego Simias de Rodas / hace veinticinco siglos.

Y se nos vuelve filósofo en el poema “Universo”, el poeta reflexiona: el universo / es mudo / el universo, / el cosmos / el todo, / de los cúmulos de galaxias a las partículas subatómicas / calla ante nosotros, los seres humanos, / no con el silencio terco y pertinaz / de una persona que cierra la boca con firmeza para no decir nada / por el motivo más noble, canalla o sencillo, / sino con el de una piedra / el universo / mudo / como una piedra

La conciencia crítica también forma parte de los versos de Camacho como en él titulado “el dinero” donde nos recuerda que desde que se inventó el dinero todo los entendemos con lenguaje monetario, es decir todo tiene un precio: campos y casas, / cuerpos y cópulas, / hablas, imágenes, / crímenes, muertes / (de seda o sílex), / proles y dioses, / sueños, verdades, / cosas y causas / nunca más únicos: / todo es moneda / mundo, cuanto más dinerario / más demoniaco. El poeta nos narra la naturaleza de la tierra con su flora y su fauna, las sombras y los lamentos, los vientos: nuestra indiferente interficie / con el universo incandescente. A Marta le dice que, según Confucio, la vida sólo empieza a los 70, y le recuerda a la joven muchacha de 18 años que se lo tome con paciencia: que no llegarás más pronto / por mucha prisa que tengas. En el poema “Windsor” el poeta confiesa que llegó a Madrid con sólo 9 años tras los pasos de su padre Anastasio que como jefe de obras emigró a la gran ciudad para trabajar en la construcción del rascacielos Windsor. Seis años después de la muerte de su padre el rascacielos ardió: En aquel trance me pareció oportuno / que el Windsor se volviera pira, humo, ceniza, / que las personas vivamos más / que estos modernos edificios. El poeta meditó esta situación poética en el barrio Asakuka de Toquio y pensó que existe sólo una eternidad: la de las estatuas, mastabas, lápidas y epitafios. En el poema “Barcelona o Madrid” Camacho se pregunta o mejor dicho se contesta que él podría vivir en Barcelona, ver Madrid y París y Pequín en las noticias, no cruzarse con otras gentes de las que ahora se cruza en el Metro en la Puerta del Sol, el poeta sentencia: Pero vivo en Madrid. Aquí me encuentro / de visita unos días. Luego vuelvo / a lugares, rutinas, individuos / en los que me entretengo cada día / y que, de haber ido las cosas de otra forma, / podrían no ser nada, ni un recuerdo. El poeta regresa a su ciudad convertida en un “espectáculo” donde se cruza con miles de personas. El poeta camina desde el barrio de Tetuán hasta la Latina o Lavapiés, por donde deambulan tantos desconocidos para él: Entre siete mil millones de individuos / que somos, / a alguien tendría que conocer, ¿no crees? Entre los más de doscientos poemas destaca la fluidez lírica de la mayoría de ellos, algunos son crónicas, otros son narraciones. A más de los poemas citados son muchos otros los que destacaría de este poemario: “Nuestro padre”, “Un gran peso”, “Edimburgo”, “Madrid 2018”, “La hoguera”, “Lucidez concluyente”, “Guillermo en el refugio”, etc. Aparte hay que citar también los poemas escritos en esperanto, uno de ellos lleva por título “Malbene” (Malditas) en que arremete contras las banderas, las naciones, las fronteras, los reyes, los papas, los amos… Un poema de la conciencia crítica de Voces del Extremo; como escribió el poeta catalán Joan Salvat-Papasseit: “No me alistaré bajo ninguna bandera, son el claro distintivo de la opresión”; por su parte Jorge Camacho dice: Malditas las banderas, esos trapos / símbolos del odio y la ignorancia!   

 

Ferran Aisa-Pàmpols

(Barcelona, 16 de diciembre de 2020)


                                                                                                                                                                                                             

 

 

 

 

 

viernes, 25 de diciembre de 2020

DOS LAGARTIJAS






Dos lagartijas

pelean por una mosca
que ya escapó


Antonio Orihuela. Todos atrapados en la misma trampa. Ed. Garum, 2020
Ilustración de Matilde Granado Belvis

jueves, 24 de diciembre de 2020

le hablo a él




a este cuerpo acotado por la realidad 
que se ahoga en su forma de sostenerse 
que se dice yo soy mi tierra 
recordando entonces las cosas que brotan 
siempre al fondo de la luz 
el espesor de los elementos que fluyen 
su insignificancia y su idiotez 
y toca para saber que no es lo que toca 
pero nada de lo que ocurre le pertenece 
y no hay hueco donde el otro quepa


Isabel Tejada Balsas. Trabajos verticales. Franz Miniediciones. 2020

miércoles, 23 de diciembre de 2020

dos poemas de ANA BALIÑAS



 


BELLEZA, II

 

Creo que no tenemos otro derecho que contemplar con cuidado.

 

 

 

CREEMOS SIN EMBARGO

 

Escucho la lluvia

como una columna gris en el silencio de la tarde.

 

Ruido blanco

como una mampara de protección contra el exceso

de los días.

 

Cae como si quisiera limpiar algo

las hojas de los árboles o las columnas de refugiados,

la sucia podredumbre de la muerte comprada

pero esto no es así.

 

Al calor de la piel y ráfagas de ternura

 creemos sin embargo

que mientras llueve hay esperanza de salvación.



Ana Baliñas. LA VIRTUD DEL MOMENTO. Inventario incompleto (1994-2007). La Galbana, Pequeña Editorial, 2011
Fotografía de Juan Sánchez Amorós