documentos de pensamiento radical

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sábado, 6 de abril de 2013

TARDE O TEMPRANO



Tarde o temprano, todas las semillas que hemos plantado acabarán dando su fruto: semillas amargas, frutos amargos; semillas dulces, frutos dulces.

Brenda Shoshana. Sabiduría zen para la vida cotidiana. Ed. Oniro, 2010

viernes, 5 de abril de 2013

GARE D´AUSTERLITZ 1.963




No es la Estación de Saint-Lazare que pintara Monet,
desdibujada por el humo azulado, brumosa y cálida.
Es casi madrugada y el frio me persigue
desde Granada tan gris, recostada en la indolencia,
perezosa como gato en la ceniza. No me detendrán
golpeando a la puerta, pidiendo nombres
de cuantos fuimos. Gestos apretados y abrazos
bajo la ventanilla y una bandada de maletas malheridas
que alza el vuelo hacia el lugar del desarraigo.

Gélida amanecida en París. Nadie me espera.
Todavía silba el tren y bufa como animal cansado.
Nadie me espera, ya lo he dicho, y perdido en el andén
deambulo buscando una cantina, el café caliente,
un cigarrillo. Sin contrato de trabajo, como quien huye,
aprieto entre la mano la dirección que guardo en el bolsillo.

Estación de Austerlitz mirando al sur, testigo de tanto dolor
y desamparo, inhóspita y desafecta hoy que la piso
por vez primera… Lloraría si tuviera valor para hacerlo
pero el valor también huyó despavorido, de inanición,
de tanta injusticia. Qué lejos ya Granada indolente y gris.
Releo de nuevo la anotación que acaricio entre los dedos
doblada como un pañuelo.
La memorizo mientras busco la salida.

Antonio Rodríguez Alarcón


jueves, 4 de abril de 2013

Poemas para la dignidad

Como sabéis, un grupo de escritores estamos elaborando una antología de poemas por la Dignidad en apoyo a los Campamentos de Mérida y Plasencia. Os recordamos que mañana, a las 24 horas, termina el plazo para enviar poemas a la siguiente dirección:
lajaimadelverso@hotmail.com

CÁNTICO ESPIRITUAL



Al que engendra tinieblas, anatema. Al que hace de la conformidad modo
y destino, ceremonial y lema, anatema. Al que ambiciona acomodo,
cargo, oficio, alabanza, recompensa, anatema. Al que instala en lo pasado
lo futuro, anatema. A aquél que piensa que la esperanza habita en lo adecuado,
anatema. Anatema al que vacila, al que rehuye la lucha, al que abjura
de sí mismo aunque en sí mismo se exila.Anatema al que honra su impostura.

Al que se rinde a un coño conocido, a un dueño público y notorio, a un sueño
doméstico, anatema. Al que ha sufrido en silencio el metódico despeño
de los días iguales y las horas iguales, anatema. Al que adultera
la inteligencia con encendedoras tretas decorativas; al que espera
convertir en belleza y en poesía la deforme eficacia de unos pechos
maduros o la tibia ortografía que la lengua dibuja en los repechos
humedísimos de un muslo, anatema. Al imbécil que ve un enigma ilícito,
un bosque, un río dulce, una diadema líquida e incandescente, en lo hondo explícito

de unas piernas abiertas, anatema. Al que alardea de sentimental
y descarga contra el mundo la flema podrida de una experiencia banal,
anatema. Al apóstol de sí mismo, al misionero de la salvación
propia, al que se ejercita en el autismo estético y en la condenación
de los quebrantamientos literarios, anatema. Anatema al que aconseja
un lenguaje de vicios solitarios, y el modo de la lástima y la queja.

Al tolerante con la intolerancia. Al que es juez de la parte que le toca.
Al fingidor. Al reo de su infancia de clase media. Al que cierra la boca
para que no entren moscas. Al cobarde retractado de sus creencias, al necio
que por lanzar urbi et orbi un mar de sucias miasmas líricas pone precio,
anatema. Al que no esgrime su voz —de poeta o de albañil o de amante esposo
o ama de casa— como una alta hoz templada que ajusticie al poderoso,

anatema. A la víctima, al apático, al indigente, al perseguido por
perros o por guardias, al lunático, a los que no dan la cara al terror
libremente aceptado, al prostituido, al poeta que no muere por la boca,
anatema. Anatema al engreído que para su dolor clemencia invoca
a gritos por los templos enfangados de fe, píamente en los urinarios
sórdidos de todos los negociados, y anatema a sus correligionarios.

Al de corazón sin mancha, anatema. Al virginal autobenefactor.
Al perito de su luna. Anatema al que teme asomarse al exterior.
Al fiel de su balanza, al que es el tema de su loco, anatema. Al que probó
su propia medicina. Anatema al que a mí se asemeja, al que soy yo.
No al humillador sino al humillado. No al que decreta sino al que transige.
No al creador. Anatema a lo creado que no mutila el dedo que lo rige.

Francisco Domene. En Antología andaluza en libertad, 2001.

miércoles, 3 de abril de 2013

ENTREVISTA PARA LA REVISTA TIEMPO, RESPUESTAS DE ANTONIO ORIHUELA






  1. ¿Se puede hacer ficción poética de una realidad tan difícil como la actual?

    La sociedad del espectáculo había borrado los límites de la ficción y la realidad. Los poetas de la conciencia crítica llevan desde finales de los años ochenta denunciando esto. Quienes buscan ahora comida en la basura o se tiran por una ventana de la vivienda que no pueden pagar lo acaban de descubrir. No ocurre lo mismo con la literatura española que sigue estando donde estaba, trabajando para el Capital.

  1. ¿Un poeta puede hacer política con su poesía?

    La pregunta sería si puede no hacerla. Toda poesía es política, pues ser político es la condición social del hombre y la de su producción material o simbólica. 

    Vivimos en una sociedad hiperpolítica pero inserta en un sistema económico, el capitalismo, que ha configurado un universo de objetos, discursos e imágenes destinados a negar la extrema politización en la que transcurre nuestro vivir. Ante esta situación, el poeta puede poner su palabra al servicio de los discursos dominantes para reproducir la ideología que los sostiene y embellecer las políticas culturales neoliberales o bien, y esto es más raro, puede combatirlos, pero en ambos casos está haciendo política. Este es el dilema, y el poeta tiene que decidir: Ya que es imposible sustraer la poesía de la política, qué política, qué idea de mundo, estoy dispuesto a que hable a través de mi poesía.

  1. ¿Debe un poeta participar en la vida pública?

    Los poetas intervienen en la realidad, con sus libros y con sus cuerpos, con sus textos y sus prácticas. Ahí está para demostrarlo la llamada Nueva Sentimentalidad, aunque la propia deriva pequeñoburguesa de sus poetas los fuera alejando paulatinamente de sus presupuestos iniciales para terminar dando forma a una versión blanda y prêt-a-pôrter del neoliberalismo en su facción socialdemócrata hoy conocida y celebrada por el mismísimo expresidente Aznar como poesía de la experiencia. La poesía última postmoderna se escorará desde ella hacia posiciones ultraconservadoras, y toda la producción literaria hecha desde uno u otro bando estará destinada a sancionar el imaginario neoliberal. Desde ninguno de los dos bandos se nos presenta proyecto colectivo alguno de democracia radical, de restitución de lo público y lo común, de gestión de nuestra propia vida, de transformación de las actuales condiciones de producción, de autocontención, etc.

    A pesar de esto, en los años noventa surgieron grupos y sujetos más o menos conectados que trataron de combatir el discurso neoliberal en todas sus facciones. Grupos, personas, revistas, fanzines y pequeñas editoriales autogestionadas que abundan en la estela de la cultura alternativa de los setenta y que, en buena lógica, siguen siendo sistemáticamente combatidas por las distintas facciones neoliberales en liza por la hegemonía cultural. Son ellos los que siguen dando sentido a lo que se ha llamado Poesía de la Conciencia. 

    4. ¿De qué manera se participa en la vida pública? 

    Normalmente el poeta ha participado en la vida pública expresando, reiterando y siendo cómplices de unos valores y unas prácticas ajustadas a la ideología del capitalismo tardío, sólo que entonces la poesía que se ha producido desde estos parámetros no ha sido más que un desecho intelectual, un artefacto al servicio del poder que ha servido a los poetas para medrar, para formar parte del atrezo cultural de los partidos hegemónicos o ratificar expresiones blandas de la crítica política. 

    Desde otras posiciones ideológicas, lejos del espectáculo político/mediático, también se ha trabajado, y se sigue trabajando, por extender unas prácticas disfuncionales y críticas con la ideología del capitalismo tardío, construir y extender una poesía que quiera ir más allá de lo artístico para formar parte de una praxis de agitación que apunte explícitamente a la destrucción de la mercancía y de la cultura como esferas separadas. Éste es el espacio que hoy reclamamos muchos para una poesía radical, una poesía que aspira a ser reflejo de unas prácticas sociales transformadoras. Muchos hablan de esta poesía como un movimiento surgido en los años noventa, la poesía de la conciencia crítica, en su expresión más conocida; pero lejos de escuelas, su apuesta ha sido aglutinar compañeros de viaje: gente real, tangible, movilizable, solidaria, trabajadores también del campo simbólico que siguen estando por generar un modo de mirar y decir que contradice la realidad tal y como se nos impone. Una poesía como práctica de indagación, de desvelamiento, de desobediencia civil. Una poesía que acompañe a nuestros colectivos y asociaciones, favoreciendo su articulación antagónica y alternativa a las instituciones del Capital. Una poesía que trabaje para la vida y que nos ayude a construirnos individual y colectivamente contra la dominación, la desigualdad y la explotación. Una poesía que trastorne la Realidad y libere la producción de realidad de todo sistema de poder.

  1. ¿Qué debe predominar en un poema con contenido social? ¿Es posible combinar ética y estética?

Como ningún aspecto de la realidad queda fuera de lo social, no hay poema fuera de lo social y toda poesía es por definición, poesía social. Nada hay ajeno al poema, que no pueda ser objeto de él.
Personalmente estoy por desarrollar un proyecto poético que aspire a ser crítico con los valores y las prácticas sociales dominantes, por lo tanto con un proyecto liberador y sedicioso, pero también vinculativo, histórico, contingente, precario y que culmina en un proyecto no personal, no literario, no lingüístico, sino político.
En la medida que sepamos liberarnos de lo que nos expropia y asumamos nuestro estar y actuar en el mundo desde la insumisión, la honestidad y el apoyo mutuo, tendremos una oportunidad para intervenir, realmente, en el mundo. A partir de ahí, las cosas ya sólo podrán cambiar, y no sólo en poesía.

  1. ¿Cómo reacciona un poeta frente a escándalos como el caso Bárcenas o el caso Urdangarín?

Los poetas, sobre todo los más mediáticos, deberían, antes de rasgarse las vestiduras por la situación actual y querer, a estas alturas del 2013, dar lecciones de ética o de compromiso cívico, darse una vuelta por el blog de los Addison de Witt http://criticadepoesia.blogspot.com.es/ Tal vez el verse allí retratados, pillados, descubiertos en sus oscuros manejos, escándalo tras escándalo, les haría recular hacia los lugares de los que vienen y continuar como hasta ahora, escribiendo de su existencia ensimismada y haciéndole el juego al imaginario neoliberal.

Y me explico, los Addison llevan años denunciando (igual que hizo a mediados de los años noventa el Colectivo Alicia Bajo Cero con su libro Poesía y poder), que también en poesía, como otra parcela más de nuestra podrida realidad, tenemos nuestros casos Campeón, Faisán, Bárcenas, Gürtel, Urdangarín, ERE’s, etc… Si no tienen el mismo reflejo en la prensa es porque por una extraña circunstancia, también la poesía, como La Corona, han sido materia reservada, realidades opacadas como mecanismo de conservación y de prestigio. Pero que no nos engañen, los poetas más premiados, promocionados, reseñados y viajados, (también en sus variantes como jurados y miembros de consejos editoriales e instituciones públicas) no han andado lejos del resto de las parcelas de la vida social minadas por el clientelismo, la prevaricación, la estafa y la corrupción. Si la dimensión económica del escándalo bien es verdad que no es comparable, también es cierto que, ahora… ¿desde qué lugar quieren dar lecciones de integridad, de honestidad, de honradez? También en esto, como nuestros viejos políticos dinásticos, los poetas están presos de su propio pasado. Ni se puede recomponer el socialismo desde un hotel de cinco estrellas ni puede haber indignación poética creíble por parte de los que son lo que son gracias al sistema putrefacto en el que vivimos y al que ellos, con sus libros y sus gestos, han colaborado de forma entusiasta a mantener engrasado todos estos años.



          Esta entrevista forma parte del reportaje de
Daniel Jiménez "Poesía para transformar el mundo"
semanario Tiempo, 1525. Madrid, 22 de marzo de 2013
Fotografía de Juan Sánchez Amorós en Edita

martes, 2 de abril de 2013

AAA





Una A sola y circunvalada indica
rebeldía
libertad
solidaridad
incluso amor.
Pero si se repite va invirtiendo su significado
y AA son unas pilas ni grandes ni pequeñas
y el acrónimo de algunas aerolíneas.
Lo peor llega cuando se tripite, y se convierte en algo siniestro
la AAA en Argentina mataba zurdos
la AAA en España mataba a los distintos
pero
todavía
no había conocido
el auténtico
terror
la AAA financiera,
bancaria
que mata
indiscriminadamente
a países enteros.

Felipe Zapico. El ladrón de peras. Ed. Origami, 2013

lunes, 1 de abril de 2013

Ya es otoño en las primaveras árabes


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Ya es otoño
en la primavera árabe.
Han cambiado a un sátrapa
por un mariscal
han cambiado a ladrones
por barbudos
han cambiado a locos por el botox
por asesinos de sharía
velo
y poligamia (de momento).
Ya es otoño
en la primavera árabe
y aún no han cesado los muertos.
Ya es otoño
en la primavera árabe
y
aquí quieren
arreglarlo
con
una mierda de papeleta
metida
en una mierda de urna.
Ya es otoño
en todas las primaveras.
Ya es otoño
y ni las hojas amarillas
nos resguardan.


Felipe Zapico. El ladrón de peras. Ed. Origami, 2013 
Fotografía de Francisco Naranjo