documentos de pensamiento radical

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jueves, 4 de junio de 2015

4 poemas de Inma Luna en DISIDENTES: antología de poetas críticos españoles (1994-2014)




Dudas


Me preguntaba si tendrían pelo debajo de las tocas,
si sus manos podían ensuciarse,
si alguna vez dirían palabrotas,
si pensarían en hombres,
si mascarían chicle cuando nadie las viera
o darían volteretas en sus camas, a solas.
Me preguntaba si tendrían pelo debajo de las tocas
si habría algún latido, algo vivo y real, debajo de sus hábitos.


(De Divina; 2014)


El patio


Emparejadas como bueyes
salíamos al patio.
Al principio había yerbas, amapolas,
algunas briznas insólitas de trigo,
semillas que brotaban sin deber.
Luego, todo se hizo cemento
de aquel que lastima las rodillas.
El campo despertaba
demasiados instintos.


(De Divina; 2014)


La tormenta


Truena
se ha ido la luz
nos hacen rezar
a oscuras
nos van inoculando el miedo.


(De Divina; 2014)



Álbum de Nicaragua


¡Enséñela, enséñela!
Niños de Nicaragua que se quieren mirar
detrás del objetivo,
en la pantalla azul del revés de mi cámara.
Quieren saber si ahí se vuelven más reales
y se mueren de risa saltando entre las zanjas,
jugando a que la tierra no les muerda los andares descalzos.

Cuando se hace de noche muy temprano
la lluvia lava la consideración de los gobiernos
y se cuela por el tejado de la escuelita pobre,
de la escuelita oscura,
y chorrea en los dibujos infantiles,
emborrona cartillas.
Las letras del día se deshacen, se embarran,
se las traga la calle sin asfalto que lleva hasta la Panamericana,
las letras de los niños se las come una gallina triste.

¡Enséñela, enséñela!
El chavalo ya no se está riendo,
me desafía desde sus quince años.
Vive entre los desechos de una casita escuálida
con un televisor enorme
al que llegan las pelis de los yanquis
y le enseñan un mundo que no es para él:
ves esto?,
te gusta?
Pues no lo tendrás.
¡Enséñela, enséñela!
Estos hijueputas no van a poder conmigo,
les rajo, me oye?, les rajo.

Los chavalos se miran y no se reconocen
porque quieren ser otros más altos y más guapos
y nadie les ha dicho cómo se llega allí desde su barrio.

¡Enséñela, enséñela!
Una mujer estrena una casa con techo,
tiene una habitación con una cama
que se rompe de roña
y tiene una cocina en el corral donde guisa un puñado de frijoles molidos.
No tiene 30 años y no tiene marido
pero sí tiene hijos no se sabe de quién,
no se sabe de cuándo,
rebañando las cáscaras de un plátano marchito.
¡Enséñela, enséñela!
La mujer quiere ver su hermosa casa
retratada en formato digital
porque hasta ayer dormía con sus hijos
debajo de unos plásticos sobre el suelo encharcado.

¡Enséñela, enséñela!
Yo no me acuerdo, hija, yo no me acuerdo
de cuántos años tengo.
Las manos de la vieja de la edad olvidada
engalanan coronas de flores de papel para los muertos
y me mira, y sonríe, y quiere ver su foto
pero no le dan ya los ojos para eso,
se le llenan del agua de su vida y me la cuenta.
Se llama María Santiaga,
(¡que me digan María!)
y compone poemas y canciones
y se acuerda de todo menos de lo que no se acuerda
pero eso no importa.
Y me canta bajito
palmeando con sus manos artríticas
y me regala un beso
además de una flor de papel que le ha sobrado.

Los zopilotes lo saben todo,
lo saben todo las flores amarillas que crecen en los cables de la luz
y lo recuerda el sorgo, el tamal y el buey famélico
y la caña de azúcar, el café y el tabaco
Y lo sabe Managua, León y Chinandega.
Y lo sabe Somoto. Y lo que es peor,
nosotros lo sabemos:
Nicaragua es aún una tierra cautiva
que necesita muchos retoques en sus fotos.


(De No estoy limpia; 2011)


Inma Luna en DISIDENTES: antología de poetas críticos españoles (1994-2014). Ed. La oveja roja, 2015. 

miércoles, 3 de junio de 2015

4 poemas de EVA HIERNAUX



 


No puedes decir:
ya está, ya he terminado.


En el corazón
siempre quedan cosas por hacer
 
*

Desencuentro

Aquel beso de tan curvo
volvió a mí.

*

En silencio recorren las nubes
las calles de tu integridad,
en silencio los bordes
de la sangre alimenticia.
En silencio, esa vibración que llamas
vida,
y en silencio también,
los ojos que recuerdan y los que olvidan.

Y al llegar al corazón,
lluvia fina para la cosecha.
 


*

miras ya
con el párpado fósil
de la insistencia,
con la insolencia del pedernal
que no conoce hendidura.
Está tu mirada teñida
de la cal servil
del otro lado,
tan intenso su resplandor
que hiere la mía.

La mía,
una mirada en barbecho
resignado por tu falta.

Ahora que no estás
nos vemos de otro modo


Jesús Gironés / Eva Hiernaux. Ecuaciones de segundo grado. Ediciones El Torpe al Timón. Madrid.
Oleo de Juan Carlos Lázaro

martes, 2 de junio de 2015

8 poemas de ANTONIO ORIHUELA en DISIDENTES: antología de poetas críticos españoles (1994-2014)




“Es así hasta el morir
sin la miseria y la fatiga de un pobre
no podrá un rico viví”
(José Menese por tonás)


Se enterraban 18 trabajadores
pero en la televisión solo salían
los rostros del poder.

Se enterraban 18 puestos de trabajo
que en el plan de futuro de la empresa
abaratarán costes para siempre.

18 obreros a los que el comité de empresa
no tendrá que volver a convencer
de lo inútil y costoso de instalar un dispositivo antiincendios
y respetar las normas sobre realización de soldaduras
mientras se reposta combustible
para no perder competitividad.

Se enterraban 18 trabajadores
bajo un gran despliegue de palabras vacías,
de prensa rosa,
que informa
en paralelo
dónde compran
los trajes las infantas,
las señoras de todos los sicarios
los mejores féretros.

Se enterraban 18 familias
con la boca tapada con la miseria del seguro
y la presencia de tan augustas autoridades.

Si hubiera venido el rey,
hubieran llorado menos.

Si hubiera venido el Papa,
hubieran llorado menos.

El llanto como cuestión de protocolo.

                                                                                           (De Lo que piensa la ballena del arponero; 2001)




LÍNEA DE SANGRE


He venido hasta este campo de almendros que te contiene,
con las muñecas atadas con alambre,
con los ojos vendados de bala,
con tu boca turbia de tierra,
para preguntarte:
¿por qué no quieres descansar de tanto frío de la Historia?
¿Por qué reclamas un calor de los tuyos que,
ni dado, podría devolverte?
¿Por qué tienen los vivos de tu muerte,
más que nunca, aires de inocentes?

Aquí me tienes junto a ti, lleno de sospechas,
lleno de un dolor que no se atreve ni a tocarte los árboles.

Barro es hoy nuestro nombre, nuestra vergüenza,
ni ahí abajo ni aquí arriba terminó nunca la carnicería.
El crimen no se cierra en esta arboleda,
pero tampoco más allá responde nadie.

Mírame por si yo fuera reflejo suficiente de esta vida
como para no contestarme.

Mírame, y si me hallas digno de ti, háblame,
porque yo no te puedo explicar
qué es todo esto que estamos haciendo
para que el polvo siga deshaciéndoos,
para que continúe la sed, el hastío y el espanto.

Háblame tú, asesinado,
Porque la memoria de los tuyos cada vez es más estrecha,
la cambiamos por cucharas de plata
y yo tengo un tajo en la lengua.

Háblame, dime lo que he de decir cuando vuelva la tiniebla
y me olfateen tu sangre, tan antigua, vulnerando su terror.

Háblame, porque quizás todavía no sea tarde,
porque gente como tú estamos siempre perdiendo y resucitando,
con nosotros tienen los asesinos un trabajo eterno
y yo no quiero guardar vuestros sueños de cara a la pared,
porque la victoria es poder decir, en estos días vacíos,
que hemos ocupado toda la belleza,
todas las desobediencias,
toda la memoria perpleja, a la deriva, de los muertos indóciles
sin nombre en sus tumbas.


*



ESTADÍSTICA

En España, las diez horas de jornada laboral
se ríen del Estatuto de los Trabajadores,

pero

transcurridas,

los obreros salen de los tajos,
suben a sus coches,
entran en los bares,
llegan a casa,
besan a sus hijos,
encienden la televisión,
y se enfrían,
se enfrían,
se enfrían...


*


Cómo se puede pensar en comer bien
si todo está en manos de los transgénicos,
en un vaso de agua si no es de botella,
un pájaro si no es viviendo en una jaula,
un perfume que no venga en un frasco.

Cómo se puede pensar en hablar
si todas las palabras son de la publicidad.

Cómo se puede pensar en mirar las flores
si están todas debajo del asfalto.

Cómo se puede pensar en viajar
si vivimos dentro de un atasco.

Cómo se puede confiar en los sueños
si los sueños hace tiempo que dejaron de pertenecernos.

Cómo se puede pensar en guiarnos por las señales
si las señales son del poder.

Cómo se puede pensar en términos de apoyo mutuo
si todo exhibe un precio.

Cómo se puede pensar en ser uno mismo
si nadie sabe quién se aloja debajo de cada máscara.

Cómo se puede pensar en ir cuando nos llevan,
en elegir cuando nos imponen,
en hacer cuando nos mandan.

Cómo se puede pensar en el futuro si es de los bancos,
en el presente si es de los políticos,
en el pasado si es de los criminales.

Cómo se puede pensar en la justicia
si la balanza está cargada del lado del Imperio.

Cómo se puede pensar en disfrutar de paz
cuando caen tres cada segundo.

Cómo se puede siquiera pensar en Arte
si faltan brazos para enterrar a los muertos.

Cómo se puede pensar en admirar las estrellas
si la contaminación lumínica no nos las deja ver.

Cómo se puede pensar en filosofar
si se trabaja once horas al día.

Cómo se puede pensar en meditar
si no hay orilla limpia ni sombra de pino
que nos cobije.

Cómo se puede pensar en apagar la luz
si hay televisión las veinticuatro horas del día.

Cómo se puede pensar en ropa vieja
si es la semana fantástica.

Cómo se puede pensar en ser feliz cuando el Capital trabaja, incesante,
para provocar deseos insatisfechos.

Cómo puede uno pensar en autocontención,
sobriedad y austeridad,
cuando todo es despilfarro.

Cómo se puede pensar en madurar
si el estruendo de los motores lo impide.

Cómo se puede pensar en la meta
si avanzamos por un callejón sin salida.

Cómo se puede pensar en pensar
si no tenemos tiempo para pensar.

Cómo puede uno regresar a sí mismo
cuando el sí mismo
es un cuarto vacío de una pensión abandonada.

Cómo se puede pensar en algo si somos nada.


*


JUEGOS DE MAGIA CONTRA EL CAPITAL


con Jorge Riechmann


Para que no siga creciendo el páramo, aplazarnos.
Para que nazca el asombro de lo sencillo, demorarnos.

Para reconocernos igual a cualquier otro en la lumbre de cada cosa,
dilatarnos.
Para que se extienda el azar verde de todo lo milagroso, retrasarnos.

Rezagarnos, llegar tarde, no llegar.
Quedarnos, errabundos, por las plazas,
pensativos en el espectáculo de las ventanas,
perdidos en las calles como si las miráramos por primera vez.

Entretenernos en las estaciones, prorrogar el verano,
chuparnos como dulce por donde se abre la tarde,
eternizarnos, no cerrar las noches y así, de seguido
no acabar de hacer casi nada,
no valer nada,
no valer para nada.

Estarnos, dejar de ser ellos,
renunciar a ser como ellos,
ni un minuto más ellos,
y cómplices de la nueva superexistencia, vivirnos,

y entonces
empezar el día, correctamente, por el beso de un niño,
los afectos compañeros,
el sentido común,
sobre todo,
empezar el día por el sentido común.


*

LOS BURGOS DE BABIA


“...ya decía mi madre que
cuando os extirpan el miedo, se llevan algo más”
(Ramón Santana)

Quiero hablarte de él, porque creo que el anarquismo
es la cosa más preciosa
y más grande que el hombre ha pensado nunca

para Braulio G. Noriega, Manuel Rodríguez y Enrique Falcón


Ojalá, sentado desde aquí,
como siempre quise estar,
no vea ya
sino cómo os multiplicáis,
niños de razón común,
iluminando mi sonrisa boba
al contemplaros

al ser
lo único que,
a donde quiera que vuelva la cabeza,
me sea dado
contemplar

pero, mientras tanto llegáis,
sabed que las cárceles siguen
por dentro y por fuera
llenas.

Se mastican, con cuidado, alimentos
que nadie sabe qué contienen.

Se empeña la vida
a falsas monedas.

Se leen catálogos de papeles pintados
que conservan de periódico su antiguo nombre.

El Estado recluta niños mercenarios
y dispara balas
o pelotas de goma, según esté de humor,
contra otros niños
a los que deja sin vida,
recorriendo Europa
en un charco de sueño.

Sabed también
que apenas es visible la protesta
fuera del negocio pequeño de la protesta,
y sin forma de mercancía
qué forma entonces para la protesta,
cómo armar entonces la protesta,
cómo protestar sin tener el poder de la protesta.

Medid nuestra impotencia entonces,
nuestro valor y nuestra entereza en ese combate
que continúa.


                                                                                                                                                              (De La piel sobre la piel; 2006)


*



VIDA BUENA

Por favor,
permanezcan desatentos
a sus pantallas.


(De Cosas que tiramos a la basura; 2012)




Antonio Orihuela en DISIDENTES: antología de poetas críticos españoles (1994-2014). Ed. La oveja roja, 2015. 
 Fotografía de Juan Sánchez Amorós






lunes, 1 de junio de 2015

CONEXIÓN GRATIS A UN FUTURO HERMOSO








A John Zerzan, libre, delicado y primitivo


Conéctate.
Comunícate.

Sí, ¿por qué no?
Conéctate a la red de las infinitas y prodigiosas formas de vida,
comunícate con el vecino que no conoces
o charla sin teclado con el viejo del bar,
o sencillamente escucha el secreto habla de las cosas,
recoge los dividendos de higueras, almendros y granados,
y consume todo el gozo y la sabiduría que encuentres
tengan el envase que tengan.
Sí, todo eso y además
suavemente decir no
con un vivir noble y fecundo,
y navegar sin ratón por los mares reales de las costas,
la consciencia y la vigilia,
y aprender los lenguajes informáticos de la luz y el aire
jugando con las formas,
y manipular y cartografiar carnes morenas en vez de genes,
y cultivar poesía y hortalizas
con la antigua biotecnología que aún produce superhombres
y dioses clónicos del misterio,
y borrar archivos enteros de conceptos, de fronteras, de vallados,
de registros mercantiles, del beneficio de los venenos,
de los venenos del beneficio,
del dolor ultramarino y local,
de la indiferencia, de la violencia por omisión,
de la desinformación...
y así, sin látigo y sin apenas monedas, saludar cortésmente al mercader
mientras paseas tu templo por su templo de grandes superficies
empujando un carrito casi vacío,
y con un vivir justo y apartado
suavemente decir no,
suavemente decir no.



Daniel Macías Díaz en DISIDENTES: antología de poetas críticos españoles (1994-2014); originalmente aparecidos en su libro El imperio sobre Nada
Fotografía de Juan Sánchez Amorós