documentos de pensamiento radical

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domingo, 21 de junio de 2015

EL CREDO DEL PODER




Nos leyeron nuestro paraíso:
tendréis VISA
habrá tres televisiones por cuarto
ampliaremos los horarios comerciales
trabajaréis las fiestas.

No amaréis por encima de todas estas cosas





Ángel Calle. poema del libro Utopistas y desutópatas; 2008. En DISIDENTES: antología de poetas críticos españoles (1994-2014). Ed. La oveja roja. Madrid, 2015

sábado, 20 de junio de 2015

RÓMPEME EL CORAZÓN


Diputado
Imputado
Disputada

Puteados
(los de acá)

España sempiterna
de Antonio
y su pandereta

La de Valle y su ruedo

La de don Manuel
y su imposible hazaña

¡Rómpeme el corazón!



Armando Corveille Guerra, junio, 2015

viernes, 19 de junio de 2015

Canción del levantado



No adoptes nunca el nombre que te dé la policía
No acerques tu caricia a la piel del invasor
No comas de su trigo, no bebas más su leche
No dejes que tu alberca la vuelvan lodazal

No esperes casi nada de su magistratura
No reces en su lengua, no bailes con sus ropas
No pierdas nunca el agua que duerme a los guardianes
Ni alojes en su boca la sal de tu estupor

No guardes en el sótano más bombas incendiarias
No firmes con tu letra los presagios del poder
No tiendas más cadáveres en la comisaría
No esperes nunca nada de la voz del ataúd

No entregues tu camisa a ninguno de sus bancos
Ni viertas en tu vientre el pozal de una bandera
No lleves a tu amigo a los pies del impostor

No dejes que su lengua fructifique tras tu casa

No permitas a tus hijos,
nunca dejes a tus hijos
esconderse en su jardín.

 

 
  

                                                           Enrique Falcón: Porción del enemigo
                                                            ed. Calambur, Madrid 2013 . También en: En DISIDENTES: antología de poetas críticos españoles (1994-2014). Ed. La oveja roja. Madrid, 2015

 

La "Canción del levantado", cantada por el Niño de Elche (dos versiones)

Versión del cantaor Niño de Elche
de "La canción del levantado" + "Notificaciones"
incluida en su disco Voces del extremo

[‘Voces del Extremo’, 2015. Producido por Daniel Alonso (Pony Bravo) en colaboración con Raúl Pérez y Darío del Moral. Grabado y mezclado en el estudio La Mina (Sevilla). Masterizado por Cem Oral en Jammin Masters (Berlín). Editado por Niño de Elche en colaboración con Telegrama Cultural. Bajo una licencia Creative Commons que permite la descarga legal y gratuita.
Letras: Begoña Abad, José Luis Checa, Antonio Orihuela, Inma Luna, Francisco Fenoy Rodríguez, Bernardo Santos, Jorge Riechmann, Conrado Santamaría, Antidio Cabal y Enrique Falcón.] 

10 min: https://soundcloud.com/ninodeelche/cancion-del-levantado/s-8hPri?in=ninodeelche%2Fsets%2Fvoces-del-extremo






+ Una versión inicial del cantaor Niño de Elche
de "La canción del levantado"

[1'05''/4'16'': edición y montaje de Isaías Griñolo,
"Voces del extremo", Moguer (Huelva), julio de 2013]








jueves, 18 de junio de 2015

Más lepra, 6





Qué fecundo este helor. Cómo traspasa
la claridad palpable, de improviso,
con la tenacidad de una dulzura
blanca. Blanco de nieve dura. Lucha
por donde nace, sin edad, el día
final en nuestras palmas fugitivas.
Qué larga la contemplación del frío.
Qué necesaria luz, desprevenida,
nos busca, nos olvida, nos deshace,
tenue pero implacable adivinanza.
¿A qué esperamos? ¿qué tememos, dime,
cuando nadie nos espera ni teme?


Antonio Méndez Rubio. En DISIDENTES: antología de poetas críticos españoles (1994-2014). Ed. La oveja roja. Madrid, 2015

miércoles, 17 de junio de 2015

4 poemas de VIETNAM BAJO LA CAMA de MARTA NAVARRO




En octubre de 2013, por orden del consejero de Sanidad de Aragón Ricardo Oliván se suprimió el servicio de radiología que daba atención a 130.000 personas. De noche y dando una patada a la puerta se llevaron el mamógrafo del centro, así como diverso material. Poco después su departamento apoyaba campañas contra el cáncer de mama. 

“De la mafia no esperamos que llegue la regeneración democrática (1-8-2013)
Chesús Yuste, debatiendo con el presidente Rajoy

Con permiso de Martin Niemöller.

Privatizar

Cuando empezaron a cerrar centros de salud por la tarde
no protesté,
porque tenía las mañanas libres.

Cuando aprobaron
las Nuevas Formas de Gestión en Sanidad,
no me preocupó,
porque soy moderno y me gustan las novedades.

Cuando negaron la asistencia sanitaria a los inmigrantes,
no protesté,
porque yo soy de aquí.

Cuando decidieron concertar camas
en la sanidad privada,
no protesté,
porque tengo una salud de hierro.

Cuando suprimieron los servicios de ferrocarril convencional,
no protesté,
porque no vivo en un pueblo aislado.

Cuando quitaron las becas en los comedores escolares
de la escuela pública,
no protesté,
porque no tengo hijos.

Cuando adjudicaron hospitales
hasta treinta años prorrogables
a empresas inmobiliarias, bancos y fondos de inversión,
cuando metieron mi salud en su burbuja,
quise protestar,
pero para entonces
habían privatizado las protestas.

Ahora busco a alguien que me ayude
a defenderme de los privatizadores,
pero ya no queda nadie sano.

He aprendido bien la lección:
Hay que romperle los dientes al sistema
antes de que nos venda sus muelas de oro,
antes de que las alimañas nos arrastren
a su cueva  de sobres y crucifijos,
antes, mucho antes de que conviertan
en hemorragia nuestros derechos .




 *


Nota a los historiadores del futuro. No lean el New York Times. Lean a los poetas. Charles Simic


La transición de las lagartijas


Nos vendimos poco a poco.
Nos compraron mucho a mucho.
Primero el viejo pantalón con olor a vermut y café
se convirtió en ropa albina,
más tarde la costumbre de habitar en las tertulias y los amigos
se transformó en citas a ciegas
y en largos tragos de tequila y cuchillos.
El trabajo voluntario de la asociación,
pasó a ser el de asesor del concejal de juventud, 
o de cultura, o de bienestar social,
o de parques, dinosaurios y jardines:  Puro metacrilato sin fronteras…
Los sueños de mayo se esnifaron
junto a la comida blanca
y las contraseñas clandestinas pasaron a ser
portadas de prensa obediente.

Cambiamos el viejo álbum familiar
por escaparates de neón.
Nos comimos la mejor luz,
la de la esperanza,
y acabamos vomitando espejos
en la barra de un bar sin nombre y sin recuerdos.

Con la piel rizada y sin prejuicios anidamos
en las espesas caderas del poder.
Hasta que un invierno desbocado,
nos despertó la voz de nuestros antepasados
y descubrimos cómo el poder de la nada
lo devora todo,
lo cambia todo.

Los sueños por marketing,
la honestidad por negociación,
la igualdad por cuotas.
Gramsci por Paulo Coelho.
Y así, sin darnos cuenta,
el paisaje cálido y generoso
de los sueños llegó al matadero de las utopías,
ese lugar que un día inauguramos
entre copas y rosas huecas.

Todo lo que queríamos ser y hacer
se perdió en los bolsillos,
se las tragó una democracia imperfecta,
llena de estadísticas y sin luz.

Una democracia     
                  llena de pájaros de hojalata.
Nos vendimos lentamente
                    y por nada.


*





Aunque la cita se encuentra originalmente en un poema de James Oppenheim de 1910,"Bread and Roses" (Pan y rosas) se asocia con la huelga de 1912 en Lawrence, Massachusetts, que consiguió unir a miles de comunidades de inmigrantes, fundamentalmente mujeres.

Para Sara Anadón

Panes y rosas


Queremos el pan, pero también las rosas.
Queremos bailar bajo la vía láctea
y no arrastrar el mercurio de una jornada interminable
que afila su guadaña sobre nuestras nucas.

Queremos tiempo para saber qué hacer con él,
para saber a qué huele,
a qué sabe.
Queremos tiempo para vivirlo,
para comérnoslo,
también para matarlo.

Queremos el pan, pero también las rosas,
queremos el mundo que se esconde
bajo este naufragio de telas encadenadas,
de horas turbias,
de ejércitos de alfileres que suben
por nuestros dedos,
y rasgan el sabor de la menta,
el sabor del futuro.

Queremos ser lo que podríamos ser,
lo que nuestras madres no fueron,
aquello con lo que jamás se atrevieron
ni siquiera a soñar nuestras abuelas.
Hoy, tres de enero de 1912, en Massachussets,
nosotras, las mujeres de Lawrence,
queremos el pan, pero también las rosas.


*



Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa.  Emma Goldman
                            



Si no puedo imaginar, esta no es mi revolución


Aunque nadie lo crea,
en mi bolsillo derecho pasaron sus vacaciones
Magritte y su admirado Hegel.
Y en el izquierdo,
Rosa Luxemburgo y Emma Goldman
cerraron los paraguas de la desigualdad
con la esperanza de que un día
la lluvia nos mojará
a todos por igual.

Aunque algunos no lo crean,
hay trazos de primavera en la ceniza
que cubre nuestros pies,
y un sol radiante asoma
sobre los huesos de un cayuco herido.
Pequeños besos de cardamomo
entre los alfileres de la desesperación.

          Escuchar el sonido de otros mundos
                        en el reverso de una tarde sin heridas,
          depende solo de ti.



Marta Navarro. Vietnam bajo la cama. Ed. Amargord, 2015


martes, 16 de junio de 2015

3 poemas de VIETNAM BAJO LA CAMA de MARTA NAVARRO



               Dedicado a la gente del Campamento Dignidad
Dirán

Dirán que no nos pertenece la lluvia,
ellos que ven una nube y  ya están vendiendo ríos
a los náufragos.

Dirán que la historia ha terminado,
mientras cientos de huesos rotos siguen aullando
en las cunetas.

Dirán que los días tienen demasiada luz
y oscurecerán las horas
con sus ojos de cementerio.

Dirán que la comida es gratis
y llenarán tu plato
con la ceniza del último bosque.

Dirán que el dolor no existe,
mientras un rumor de vendas
muestra el mapa de todas nuestras heridas.

Dirán que dos y dos son cuatro,
cuando tú y yo sabemos
que dos y dos pueden ser cuatrocientos,
cuatro mil, cuatrocientos mil,
si nos lo proponemos.




*


Cuando acusasteis de bruja a la anciana
hubiera bastado para hacer la revolución.  Ana Pérez Cañamares
                                                                                                          
Llenad los cuencos

Llenad los cuencos de silencio,
de palabras,
pero nunca de obediencia.
Dejad que la obediencia se desangre en la boca
de quienes administran nuestra derrota
cada mil cuatrocientos setenta y un días.

Y que se ahoguen todos,
los azules violentos, las rosas adulteradas,
los sindicatos con biodramina en vena,
los mercenarios de la solidaridad.
Que se ahoguen en su basura de leyes tóxicas,
en sus mentiras de samaritanos yonquis del poder.

Llenad los cuencos y los días
con minutos y explosivos
y hacedlos estallar cuando os ofrezcan sus calendarios
llenos de trampas, pobreza y azufre.
Pero después,
vestíos con las mejores flores,
con las mejores palabras,
con la mejor música
y celebrad el final de los días errados,
el cese del dolor gobernado
con azúcar y sangre.

Y cuando llegue la noche,
repletos los cuencos de risas y de bosques,
volved a empezar
como si nada terrible hubiera
                  ocurrido sobre la tierra. 


*



Hagamos un trato: Yo no te diré que es fácil y tú no me dirás que es imposible. Leonardo Anselmi


Callejones sin salida


¿En qué momento empezamos a masticar eslóganes
y escupir utopías?
¿Cuándo decidimos cederle la palabra al silencio?
¿Por qué habitamos ciudades que son callejones sin salida?

 Antisistemas, dicen en la radio. Son antisistemas.
¿Pero de qué sistema hablan?
¿De escolares a los que les cruje el estómago en la escuela,
de mujeres cuyos cuerpos son patrimonio del estado,
de gente que se suicida por desahucio,
de centros de internamiento para inmigrantes, antesalas del infierno,
de cada vez más enfermos, pero menos hospitales públicos?

Hay que desahuciar el crepúsculo de los dioses
y aprender el idioma de la menta.
Hay que hacerle la autopsia
a nuestros miedos,
en lugar de cerrar
los puños contra el viento.

¿En qué calendario marzo se convirtió
en ceniza para mi memoria?



 Marta Navarro. Vietnam bajo la cama. Ed. Amargord, 2015