documentos de pensamiento radical

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miércoles, 21 de diciembre de 2016

PEZ



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Nuestro plato favorito requería cierta preparación. Mi abuela abría el pescado en vertical,
 leyendo mi futuro.
Sobre la superficie herida distribuía su relleno, con cuidado: las marcas de la muerte no deben
infectarse.
Mientras, ella me hablaba. Yo aún era pequeña; había vuelto del colegio, preguntaba qué
había de almorzar, relamía mis gracias y decía:
peces como los del verano. Por entonces hacía frío. Y al terminar de comer nos sentábamos
juntas, veíamos la televisión juntas, respirábamos juntas cada noche.
Vivir era costumbre de las dos,
y en verano me enfadaba al verla caminar
orilla arriba
orilla abajo:
yo me enfadaba porque temía perderla en una ola, o que se resfriase, o simplemente estar
lejos de ella unos minutos.
Al volver, me sentaba en su hamaca y me ayudaba a limpiarme la arena de los pies, a buscar
mis ceras en la bolsa, a despegarme la sal y las legañas.

El invierno es, ahora, amable en esta casa. Al entrar he querido encontrarte tranquila,
repitiendo tus historias, sonriendo al recordar los buenos tiempos, como siempre,
siguiendo las costumbres de mi infancia.
Pero no ahora no estás. Las dos ya no vivimos, y el frío me agarra por la espalda y me golpea,
recuerda tantas cosas que vuelvo a tener miedo,
y mis ojos
resbalan en mis manos
húmedos
como el pez del invierno
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Elena Medel. Tara (DVD, 2006) 


viernes, 16 de diciembre de 2016

HAIKUS RIFEÑOS





I
Al ser felices,
acompasa la vida
nuestros sueños.

II
Soñar montañas.
Vivir en las montañas.
Vivir montañas.

III
En cada senda,
renacer pletórico.
Eternidad.

IV
La otoñada.
Colores milagrosos
aquí, ahora.

V
Canto de gallos.
La oscuridad rota
por luz sonora.

VI
Fría mañana.
El corazón ardiente
anhela cumbres.

VII
Desde la cumbre,
borracho de belleza,
trastabilleo.

VIII
Altas montañas.
Los dioses encarnados
en cada piedra.

IX
Fuente oculta.
Audacia contenida
de lo valioso.

X
Amanecer.
Regala la mañana
gratas ofrendas.

XI
Tras el roquedo,
bosque desconocido.
Genio del mundo.

XII
Hierba incipiente.
La vida que renace,
grandeza humilde.

XIV
Valles ocultos.
Conjuros de la niebla
por los barrancos.

XV
Un mar de nubes.
Oceano de sueños.
Visión oculta.

XVI
Paciente espera
Recompensa al esfuerzo.
Paisaje excelso.

XVII
Hojas caídas.
El otoño se escribe
con versos sueltos.

XVIII
Buena tarea.
Sendas por descubrir.
Ganas de andar.

XIX
Un viejo bosque.
Los troncos retorcidos,
historia viva.

XX
Entre madroños.
Deambular alegre
de caminantes.

XXI
Silencio fértil.
La música del bosque,
quietud sonora.

XXII
Luz de mañana.
Universal riqueza
sin propietario.

XXIII
Bebo y respiro.
Un milagro el vivir
de agua y aire.

XXIV
En las montañas
la existencia humana
es vuelo leve.

XXV
El pastor ríe.
Escritura inmortal
del hombre libre.

XXVI
Montañas vírgenes.
Hambre de poesía.
Otra riqueza.

XXVII
Desde la cumbre,
belleza a borbotones,
mirada limpia.

XXVIII
En el collado,
respiración profunda
de vida plena.

XXIX
Ásperos cerros.
Rudeza sumergida
en blanda niebla.

XXX
Renacimiento.
Descubrir nuevos valles,
un dulce sino.

CODA y XXXI
Fin de trayecto.
Placentero cansancio
que vivifica.


Rafael Hernández del Aguila, Diciembre 2015

miércoles, 14 de diciembre de 2016

SOÑÉ CON JUAN RAMÓN JIMÉNEZ



Soñé con Juan Ramón Jiménez.
Es el verano de 2016
y estoy en Moguer.
He ido hasta allí
atraído por las Voces del Extremo
a empaparme de poesía.
En mi sueño es de noche
tarde, muy tarde.
Voy andando por las calles
solitarias y silenciosas del pueblo.
No voy solo.
Me acompaña mi mujer.
Acabamos de salir
de la Peña del Cante Jondo
y vamos a dormir.
Oigo unos pasos a mi espalda
que se acercan hasta nosotros.
Es un hombre.
Al principio no soy capaz de ver
con claridad sus rasgos físicos.
Cuando se acerca, descubro que ese hombre
es Juan Ramón Jiménez.
Tiene su estatura
su peso
el color de su pelo
y su barba.
Viste con la elegancia
con la que solía vestir Juan Ramón.
Al principio pienso que aquella visión
que tengo ante mí es fruto del ron
ingerido durante la noche.
Estoy tan borracho, le digo a mi mujer,
que ahora mismo estoy viendo a Juan Ramón.
Ella ríe mi ocurrencia.
Pero Juan Ramón está allí
caminando junto a ella
y junto a mí
pobre poeta de medio pelo
por las calles nocturnas de su pueblo natal. 
Durante un buen rato vamos subiendo
por la calle que va a nuestra pensión.
El poeta a nuestro lado, en silencio.
Al llegar a la plaza mi mujer y yo
hacemos ademán de tomar la calle
que nos lleva a donde queremos ir.
Él toma el camino que lleva hasta su casa.
Antes de que desaparezca para siempre de mi sueño
me atrevo a hablar con él.
Maestro, dígame, por favor,
cuál es el secreto de lo poético.
Él me mira, con sorpresa,
como pensando
otro loco atrapado por las garras inexorables de la lírica,
y durante unos segundos parece estar pensando
y entonces, con ese acento andaluz
que es clavadito al del poeta Daniel Macías,
me responde
… poesía
desnuda, mía para siempre!
Y yo, aunque parezca mentira,
entiendo lo que él quiere decir. 



Rafael Calero Palma

martes, 13 de diciembre de 2016

3 poemas de amor de JESÚS LLAMAS




Tu amor se pierde


Te veo vivir entre una mezcla
de ilusión, esperanza y fantasía.
Hay momentos en que te veo nacer,
te veo salir de entre los ruidos,
la tristeza y la melancolía.
Son esos días
en que hablamos de cosas soñadas.

Entonces te conviertes en una niña
dando rienda suelta a la fantasía
de un amor que te gustaría tener.
Veo tus labios como un manantial
de agua viva que se pierde
entre hierros viejos y humedecidos,
dejando a un lado una flor seca
que hubiera podido vivir.

Están tus venas llenas de aliento,
llenas de amor.
¡No se acaba el agua no!
y sin embargo me pareces algo lejano,
impotente para calmar la sed,
se va, se va…
se pierde tu frescura
en esa mezcla de placer falso,
te miras y te contemplas,
yo también te miro y te siento,
pareces disfrutar
ante tus labios abiertos, mojados, sedientos,
impotentes ante lo que debiera ser.

Siento tus pechos palpitar,
llenos de sangre hirviente, viva,
mi sed se agudiza más.
Pienso y callo este absurdo imposible,
es más fuerte que tú.
Sé que darías tu cuerpo
hasta que naufragara mil veces,
hasta que desaparecieras
enterrada a besos.
Hoy podría haber sido,
pero alguien
o las cosas que no sabemos
lo impiden.
Sólo queda contemplarnos.
Mientras, se acaba la tarde,
la calle se vuelve sucia, melancólica.
Esta noche moriremos un poco más.




Inseguridad

Hojas frágiles de otoño
parecemos los hombres,
y la vida el viento
que juega con nosotros
hasta rompernos y hacernos
naufragar.

Así lejos de tí, amor,
me identifico.
Pisando barro me voy hundiendo lentamente
en el fango que es la muerte.
Voy de temporal en temporal
hasta encontrar tu vida
que me da vida.

Encontrarte a tí, quizás sea
la posibilidad de irme
lejos de todo sentido humano.
Mis labios puestos sobre los tuyos
me hacen encontrar sentido a la vida,
pues la sola presencia de tu cuerpo
tiene más fuerza
que cualquier viento violento
de la tierra.

Tu eres el viento de amor vivo,
eres ángel entre la muerte
dulce amor vivo
que traspasa mi cuerpo
llevándolo lejos de mi cárcel diaria.
Mil veces me llevas
a la libertad,
y a tener fuerzas de buscar
la libertad perdida
en tantos otros hombres.




Amor para vivir

¡Vacías se ven las calles de mi barrio!
Perdidas, dormidas están las esperanzas
del hombre que diariamente trabaja.
Algunos tan solo esperan
su encuentro con la muerte.
Arrastradas, perdidas y rotas
están las esperanzas de mi cuerpo,
que impotente camina
atado a las cadenas de una diaria prisión.
¡Un pájaro sigue volando alto!
es la libertad soñada.
Y en medio de todas las sucias calles
tu y yo.
Amor caminando entre barro y sangre.
Tu y yo, el miedo y la esperanza,
los cuatro caminamos juntos,
dentro de un tiempo que la historia prepara.
¡No me gusta ni el tiempo ni la historia!
yo sólo se que vivo y te amo
para desear vivir.
Y sin embargo mis oscuros pensamientos,
del hombre y la muerte de alguien
que habitaba junto a nosotros
me hace pensar en mi muerte temprana.
Yo te amo hasta no saber
donde termina mi cuerpo y donde
comienza el tuyo.
Sólo tu amor me lleva
a ese lugar en que parece
no existir ni el tiempo ni el espacio.
Pasión necesaria que desencadena mi vida.
Pero cada día se abren las puertas de la cárcel
Y entran hombres que esposados a ella
enterrarán su vida.
Así sobre un lugar tan extraño
camina nuestro amor.
¿Cuánto tiempo podremos sobrevivir?
Te amo, pero yo sé
que no he nacido en mi momento
y estoy sujeto a una vida violenta
espero tener momentos para amarte,
quererte, te querré siempre,
ámame todo el tiempo
que tu vida lo permita.
Te necesito.



Jesús Llamas (Villanueva de Algaida, 1950-Sabadell, 1990)

Nací en Villanueva de Algaida, provincia de Málaga.
Cuando tenía doce años mi familia emigró a Catalunya por las mismas razones de tantas otras familias obreras.
No tenia conciencia de clase en aquel tiempo pero ya no entendía que hubiera miseria mientras otros tenían riqueza.
Fui al colegio hasta los once años.
Hace tiempo que escribo sin haber publicado nunca nada hasta el momento.
Como otros tantos obreros y compañeros del barrio fui detenido en 1970 por luchar contra la dictadura fascista.”

Este es el breve extracto biográfico que Jesús Muñoz Llamas escribió en el año 1977 a modo de presentación en una modesta publicación editada en Sabadell, y que bajo el título "De puerta en puerta" recogía poemas de diversos autores, los cuales se presentaban como "poetas del pueblo". Los quince poemas que seleccionó Llamas en aquella ocasión, y que se podrían fechar entre 1974 y 1977, ya destacaban por el uso de un lenguaje directo y sin retórica para canalizar una experiencia de revuelta y compromiso dentro del contexto político y social de aquel momento. De un año más tarde, 1978, datan sus primeros dibujos que redireccionarán y amplificarán este gesto poético inicial.
La suya fue una vida restituida y sustentada entre la poesía, el dibujo y la pintura. Una vida vivida intensamente, comprometida y que oscilaba entre un deseo exultante y un soterrado desasosiego, con un inesperado formato que él eligió y que finalizó cuando en 1990 fue encontrado muerto en su pequeña casa del barrio de Ca n'Oriac en Sabadell. Tenía apenas cuarenta años.

lunes, 12 de diciembre de 2016

4 poemas de JESÚS LLAMAS



Balas o lágrimas


Dedicada a Cipriano Martos, obrero
clandestino muerto en Reus en el anonimato


Amigo no me digas
que todo esto que pasa
son cosas de la vida.
Yo no quiero una vida
mezclada con tanta lágrima.
Hoy mismo creo
que las mías se han acabado
junto a un obrero
muerto dentro del hospital.

Allí se fue mi último llanto.
Sacado de un cuartel
de la guardia civil de Reus,
a los diez días muere
un obrero en un hospital.

¡No! No fue muerte natural.
Antes ya pasó
por manos de sus verdugos
para después morir solo.
Para morir en silencio, solo,
en una habitación cualquiera,
sin dejar que nadie lo viera.

Obrero revolucionario,
trabajador de la construcción.
Me parece, amigos,
que aquellos días
a muchos hombres
se le acabaron las lágrimas,
para que pudieran elegir
entre las balas o las lágrimas.

Son tantas veces que matan obreros
que se termina por tener que elegir
entre balas o lágrimas.
Lágrimas o balas,
¿con cual me quedo?
¡es ya tan tarde!
En el hospital solo, sin recibir a nadie
A muerto un obrero.
Sin nadie que le diga
nada, nada,
¡entendéis!

Balas o lágrimas
ya no puedo elegir,
es demasiado tarde
¡casi no quedan lágrimas!





Cuatro caballos muertos

Cuatro caballos muertos
caminan sobre la vida,
cuatro asesinos locos
llevan al hombre sólo a sufrirla.

Cuatro asesinos muertos
que matan el aire vivo,
matan las tierras, los huertos,
y quienes dejamos en el olvido.

Cuatro fieras por siempre ratas,
con ellos ni amor ni aliento.
Todo sabe a farsa muerta
y nuestra cárcel vivida dentro
pero aunque el aire no sea aire,
ni nosotros mismos seamos nosotros,
llevamos por dentro
una libertad homicida, loca,
que se refleja en nuestro rostro
con mil sonrisas
por cada muerto vuestro
aunque sea de lepra,
o caído por un barranco.

Cuatro caballos muertos
caminan sobre dinero,
cuatro caballos muertos
mantenidos con sangre e hierro.
Son asesinos locos
y seguiremos confiando
en sus palabras, en su justicia,
y nuestras muertes, poco a poco.
No hay término medio,
¡ellos o nosotros!





Hombre del trabajo

Confío en ese
hombre sencillo,
en ese ser humano
que nada sabe de nada
que sólo conoce el trabajo,
ese hombre que sólo está
para que lo manden,
que trabaja, suda y calla,
pero que le duele España.

Que llora y sangra
cuando la injusticia
le acompaña.
Confío y sé que se levantará
y dejará huella
marcada sobre aquellos
que cada día le roban
negándole el derecho de persona.





Hilos desechos

Caminando por una sucia calle
voy en busca
de no encontrar la desesperación.
La calle me parece un hondo barranco
en el cual caminamos por debajo del fango
tratando de no existir.
No me pertenece mi cuerpo
que poco a poco se va envolviendo
en una capa de barro
que te encadena a la tierra.
Una mezcla de sangre y prisiones
llenan mi vida.
Atrás se han quedado mis amigos
hablando de algo,
en donde los hombres estaban presentes,
todo me parecía un pasado ya lejano.
Se me terminaba el tiempo
sin ver donde empezaba la vida,
y allí te vi sentada en el suelo,
que eres tú misma.
Apareces con las carnes abiertas,
tengo que cambiar contigo
toda mi rabia de besos sangrantes.
Entre la prisión que existe
y la libertad que se busca
nada quisiera exigirte,
no me pidas nada
vive y haz que yo viva.
Tu casa me recuerda prisión
¡Quizás en otros tiempos!
a mi me hubiera gustado
enterarme contigo en el mismo ataúd
y morir los dos juntos
dentro de la ciudad muerta.
Se ha acabado hoy,
no me queda tiempo para amarte
no me pertenezco a mi mismo
¡ya tan solo camino!
¿Y tú que eres?
sino barro que intente librarse
dejando tus labios abiertos
junto a ti intento mezclarme
entre tu, el fango y el amor,
para hacer los tres una sola cosa,
pero las cadenas son más grandes
y poco a poco te vas escapando
hasta convertirte en hilos desechos
que buscan unirse en un vestido blanco.
Y yo entre el sueño y la vida
me quedo con el cuerpo roto
y mis manos rompen
el vacío dejado por tu cuerpo.







Jesús Llamas (Villanueva de Algaida, 1950-Sabadell, 1990)

Nací en Villanueva de Algaida, provincia de Málaga.
Cuando tenía doce años mi familia emigró a Catalunya por las mismas razones de tantas otras familias obreras.
No tenia conciencia de clase en aquel tiempo pero ya no entendía que hubiera miseria mientras otros tenían riqueza.
Fui al colegio hasta los once años.
Hace tiempo que escribo sin haber publicado nunca nada hasta el momento.
Como otros tantos obreros y compañeros del barrio fui detenido en 1970 por luchar contra la dictadura fascista.”

Este es el breve extracto biográfico que Jesús Muñoz Llamas escribió en el año 1977 a modo de presentación en una modesta publicación editada en Sabadell, y que bajo el título "De puerta en puerta" recogía poemas de diversos autores, los cuales se presentaban como "poetas del pueblo". Los quince poemas que seleccionó Llamas en aquella ocasión, y que se podrían fechar entre 1974 y 1977, ya destacaban por el uso de un lenguaje directo y sin retórica para canalizar una experiencia de revuelta y compromiso dentro del contexto político y social de aquel momento. De un año más tarde, 1978, datan sus primeros dibujos que redireccionarán y amplificarán este gesto poético inicial.
La suya fue una vida restituida y sustentada entre la poesía, el dibujo y la pintura. Una vida vivida intensamente, comprometida y que oscilaba entre un deseo exultante y un soterrado desasosiego, con un inesperado formato que él eligió y que finalizó cuando en 1990 fue encontrado muerto en su pequeña casa del barrio de Ca n'Oriac en Sabadell. Tenía apenas cuarenta años.


Fotografía de Juan Sánchez Amorós