***
Llamamos
al agua o al suelo “recurso natural”, pero son medios vitales. Llamamos al
petróleo “recurso natural”, pero es un regalo fósil recibido del pasado.
Llamamos a las criaturas “recursos naturales”, pero son vida que vive.
***
***
Todo en
nuestra cultura nos excita a desear y esperar siempre más; y sin embargo, en
aspectos importantes, lo que tenemos ante nosotros es un futuro de menos.
¿El
modelo de un pater/ mater familias
responsable puede ser “el que venga detrás que arree”? Pero así es como,
colectivamente, estamos funcionando. Uno de los misterios de esta sociedad es
por qué no surge un potente movimiento de Madres y Padres contra el Cambio
Climático.
***
“El ecosocialismo
descalzo no vende”, objetaba un lector de cierta propuesta mía… Cierto,
“eso no vende ni en el Norte ni en el Sur”. Pero mi preocupación, de entrada,
es comprender –no vender.
En España, catorce mil kilómetros de autovías y casi tres
mil de AVE… que no servirán para nada en el mundo de lentitud y movilidad
reducida hacia el que tenemos que avanzar.
No
podría encandilarnos tanto la fantasía del viaje espacial si no estuviésemos ya
viviendo, casi, como extraterrestres hostiles en nuestro propio planeta.
Preguntan
a la arquitecta irlandesa Angela Brady si estamos construyendo ciudades para
las personas o para el negocio, y ella contesta lacónicamente: “El dinero
manda”. Manda el dinero: y perecen, entonces, las ciudades, las personas, los
ecosistemas…
Lo que
necesitamos no son espacios naturales protegidos –mal menor-, sino una cultura
que no destruya los espacios naturales. La nuestra lo hace de forma sistémica.
***
Como
dice el chiste, hemos descubierto que los extraterrestres han llegado a nuestro
planeta… y somos nosotros.
“El uso
adecuado de la ciencia no es dominar la naturaleza, sino vivir en ella” -dijo
Barry Commoner en 1970, en su famosa alocución televisada por la CBS el 22 de
abril, el Día de la Tierra. Ah, si pudiéramos superar el narcisismo de especie
y la pulsión de dominio...
El
capitalismo se basa en el resorte básico de comprar barato y vender caro, a
todos los niveles. Por eso, no puede funcionar sin generar costes externos
masivos y dejar toda clase de “facturas sin pagar” (por ejemplo, intentando
pagar la fuerza de trabajo sólo al coste de su reposición; o usando recursos
naturales que sólo se valoran al coste de extracción). Basta reparar en esta
dinámica para poner entre paréntesis todos los supuestos progresos que
realizamos bajo el capitalismo.
Pero estos
daños y costes externos no desaparecen sino que se van acumulando, y las
facturas acaban volviendo sobre la mesa: hoy lo hacen bajo la forma extrema de
colapso ecológico-social.
Antropización:
entropización. Ah, Homo sapiens ha de
cambiar radicalmente su forma de habitar la Tierra, que es Gaia/ Gea…
¿Intentamos
dejar de comportarnos como extraterrestres en el tercer planeta del Sistema
Solar?
***
Si se
da rienda suelta al capitalismo y la tecnociencia hacia la “poshumanidad” ¿qué
harán con los seres humanos? La respuesta es sencilla y al mismo tiempo
terrible: harán algo análogo a lo que ya han hecho con los animales no humanos
en los sistemas de ganadería industrial. Reconocer esto es un acierto de Yuval
Noah Harari en un libro en otros aspectos muy discutible, Homo deus.
Queridos
padres y madres de familia, ¿a qué edad les decimos a nuestros vástagos que
vivimos en el infierno?
Si uno
es ecologista, anticapitalista, decrecentista, colapsista, marxista,
animalista, y también echa una mano a las compañeras feministas, ya sabe donde
está su lugar: en el rincón del uno por mil que jamás conseguirá articular una
mayoría social. Hay que asumirlo: somos cuatro gatos…
***
“Trata
de buscar en ti lo que esperas de los demás” –escribe la psicóloga metida a
novelista Estrella Flores-Carretero--, “así no sufrirás decepciones”. Ni
vivirás tampoco, cabría añadir. Una mejor opción: trata de no esperar. Trata de
acoger lo que adviene como un regalo.
Zeig’ deine Wunde, decía una consigna alemana de
los años setenta/ ochenta. Muestra tu herida.
***
Frente a la vida, enseñaba
Epicuro, el sabio sólo tendrá gratitud. Si comes el fruto de un árbol alto, nos
dice un proverbio bariba (de Benín), no te olvides de darle las gracias al
viento.
“Intentando negar que todo
cambia constantemente, perdemos el sentido del carácter sagrado de la vida.
Tendemos a olvidar que formamos parte del orden natural de las cosas” (Pema
Chödrön).
Vivir a la vez en el tiempo y
fuera del tiempo, se nos dice, es el desafío que plantean las estrofas del Bhagavadgita. Y así es: tal es el desafío
esencial para las “vasijas quebradas” que somos los seres humanos…
Las cosas más importantes de
la vida humana –y no sólo humana- no son extraordinarias o grandiosas. Son los
momentos en que nos sentimos tocados el uno por el otro, dirá Jack Kornfield;
son las situaciones en que resonamos en conexión con el mundo, dirá Charles
Taylor.
***
El verdadero ateo -apunta
Joan Brossa- es el que no cree en sí mismo. ¿Hay mejor manera de conocerse a sí
mismo que tratar de borrarse?