documentos de pensamiento radical

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miércoles, 7 de marzo de 2018

DE MUJERES Y ESCLAVAS LÓPEZ/WOOLF/SANTAMARÍA/MANUEL


Fuente del vídeo: Marina López Martín. Discriminación (manifiesto por la huelga del ocho de marzo de dos mil dieciocho).




Dolores podría deciros
Sois vergonzosamente ignorantes
Nunca habéis hecho
Ningún descubrimiento de importancia
Nunca habéis sacudido un imperio
Ni conducido un ejército a la batalla
Las obras de Shakespeare
No las habéis escrito vosotras
Ni nunca habéis iniciado
Una raza de salvajes
A las bendiciones de la civilización


Virginia Woolf. A Room of One's Own. The Hogarth Press, 1929.





PREGUNTAS DE UNA MUJER QUE LEE

Para Bertolt Brecht


¿Quién amasó el pan de los que edificaron Tebas, la de las siete puertas?
En los libros no se menciona el nombre de ninguna.
¿Acaso reyes y canteros madrugaron por leña para encender el fuego?
Y en Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién acarreó el agua para los que la levantaron otras tantas?
Y en Lima, resplandeciente de oro, ¿quién limpió las chabolas donde vivían los albañiles?
¿Quién les hizo la cena a los obreros la noche que terminaron la Muralla china?
La gran Roma está llena de arcos de triunfo.
¿Quién curó las heridas de quienes los erigieron?
¿Quiénes amortajaron a los vencidos por los soldados de los césares?
Bizancio, tan enaltecida,
¿acaso no tenía lavaderos para hacer la colada?
Incluso en la legendaria Atlántida, la noche que fue devorada por el mar,
hasta los esclavos que se ahogaban clamaban llamando a sus mujeres.

El joven Alejandro conquistó la India.
¿Quién amamantó y crio a sus soldados?
César venció a los galos.
¿No llevaba tras sus legiones siquiera unas prostitutas?
Felipe de España lloró cuando se hundió su flota.
¿Nadie más lloró la muerte de los marineros?
Federico II venció en la Guerra de los Siete Años.
¿Por qué siempre la guerra para resolver conflictos?

Cada página una victoria.
¿Quién fregó la vajilla del banquete del triunfo?
Cada diez años un gran hombre entre hombres.
¿Quién pagó los platos rotos?

Tantas historias,
tantas preguntas.



Conrado Santamaría. De vivos es nuestro juego. Ruleta Rusa Ediciones, 2015.




 
El dios que inventó Manuel
Le dijo que no deseara
Las sagradas propiedades de Manuel
Entre ellas la casa
Los animales y Dolores

Que solo pensarse
Con la casa los animales
Y la Dolores de Manuel
Ya era muy malo
Y acababa en un lío
De papeles
Tanto en este mundo
Como en el otro


El dios que inventó Manuel
Le dijo a Manuel
Que los hijos que tuviera
Los tendría con dolor

Y cuando vio que ese dolor
Era todo para Dolores
Dijo desde la cima de la evolución
Dios es justo


Dolores viene de dolor
En el reparto de partes
Le tocó el parto
La peor parte
La del dolor

Y en todas las historias
Manuel dice que es la mala
La que tiene la culpa de todo
Lo malo
La que no está en ningún sitio
La que estorba
La que solo vale
Para parir al pequeño Manuel
Cuidar del pequeño Manuel
Hacer del pequeño Manuel
Un Manuel hecho y derecho
Que siga diciendo
En todas las historias
Que es la mala
La que tiene la culpa
De todo lo malo


Dolores nunca estuvo allí
No estuvo en los polos
Ni en los siete mares
Ni en los montes más altos
Ni en la Luna

No estuvo en Europa
Y Europa estaba lleno de Dolores
No estuvo en Asia
Y Asia estaba lleno de Dolores
No estuvo en África
Y África estaba lleno de Dolores
No estuvo en América
Y América estaba lleno de Dolores
No estuvo en Oceanía
Y Oceanía estaba lleno de Dolores

Manuel lo hizo todo
En nombre de Manuel
Y a la mayor gloria de Manuel


Dolores no ha inventado nada
No ha conquistado nada
No ha defendido nada
No ha escrito nada
No ha filosofado nada
No ha compuesto nada
No ha pintado
Ni pinta nada

Todo lo hizo Manuel
En nombre de Manuel
Y a la mayor gloria de Manuel


Dolores no es nadie

Dolores solo es
En función de lo que es
Para Manuel

Detrás de Manuel
Está Dolores
Sufriendo sus decisiones


Manuel ha hecho a Dolores
A su gusto y para su gusto

Dolores fue el primer animal
Domesticado por Manuel
Luego vendría el resto

Si Dolores no pudo
Entonces parar a Manuel
Nada puede parar
A Manuel ahora

Hay quien dice
Que la historia de Dolores
Es la historia de Manuel
Con Dolores
Buscando su sitio


martes, 6 de marzo de 2018

BAJO EL PINO DE FUENTEPIÑA




Sin miedo,
el camino era cualquier camino
para una mente abierta a lo diverso
y hambrienta de sabiduría y de visiones.

El camino era cualquier camino
para el que quisiera entrar en las tinieblas,
con tanta seguridad como osadía,
a sortear peligros, dar rodeos, perderse,
hacer algún progreso, descubrir un sendero.

Todos los caminos estaban llenos de verdad y mentira,
de arte y belleza, de tristeza y alegrías,
de bondad y maldad, de odio y amor,
en todos los caminos
había un valle en el que florecían las azucenas
y donde podías decidir la dirección.

Sin ceguera hacia atrás,
sin deseos hacia delante,
así de simple se ha vuelto caminar.

Todos los caminos conectados con todos los caminos.

En todos los caminos brilla el sol.
En todos los caminos se hará de noche
y lucirán las estrellas,

porque cualquier camino
es el camino
para la mente justa
y el justo corazón.

Todos los caminos son el camino,

es imposible perderse,
mente, conciencia serena,

descubrirás el final del camino
cuando reposes en la Unidad.



Antonio Orihuela. Disolución. El Desvelo Ed. 2018

lunes, 5 de marzo de 2018

ERAS CASI TÚ





Eras casi tú,
a saltos rogabas a tu dueña
que te quitara la cadena.

-No me molesta, al contrario,
me gustan los bóxers.

Eras casi tú,
vivo en el presente eterno
de los tuyos.

-Los bóxers y los lamas
son los únicos que eligen bóxers
y lamas para reencarnarse, le digo.

Eras casi tú,
de nuevo en este mundo
que hace años dejaste.

-Pues voy a tener que caparlo
porque tengo dos perras más
y no sé qué hacer con él
cuando se ponen en celo.

-Antes me lo regalas.

Eras casi tú,
alegre, juguetón,
capaz de sacar de cada uno
lo mejor que llevamos dentro.

Te pensé en la disyuntiva
entre elegir seguir con tu dueña, castrado,
o venirte conmigo.

Los tres sabemos
lo que habrías elegido.








Antonio Orihuela. Disolución. El Desvelo Ed. 2018

En la foto Humo (el perrito de jorge riechmann) y Rockydor, 
el bóxer al que serví durante tantos años, disfrutando de 
las playas de Mazagón, invierno de 1999. 
Foto de Natividad Corral.



domingo, 4 de marzo de 2018

TÚ ERES LO CIERTO, ESPUMA,





Tú eres lo cierto, espuma,
sueño quebrado,
sombra que araño,
azogado cristal opaco,

horas devanadas
en el umbral del silencio,

acorde enhebrado en la luz,
lenta noche del desamparo,
monótono pulso de la rutina,

ausencia, dame tregua.

¿Quién dijo que iba a ser sencillo?



Antonio Orihuela. Disolución. El Desvelo Ed. 2018

sábado, 3 de marzo de 2018

EL SABOR DE LA VIDA




Si tuviéramos mil años
podríamos pensar en otras cosas,
pero como apenas tenemos este tiempo
solo cabe permanecer en el amor.


Antonio Orihuela. Disolución. El Desvelo Ed. 2018

viernes, 2 de marzo de 2018

LO QUE NO SE VA




Veo lirios acuáticos agitarse en el instante fijo
de una roca del Pérmico.

Veo a Kidinnú trazar en una tablilla de arcilla
el movimiento anual del Sol y de la Luna
con un error de nueve segundos.

Veo a Hokusai cerrando un álbum que ha titulado
Formas de abrazar.

Veo a Cristóbal Colón quejándose a los Reyes Católicos
de que después de veinte años de servicio
no tiene en Castilla ni una sola teja bajo la que guarecerse.

Veo a unos franciscanos construir con barro y enramada
la misión de Nª. Sra. de Guadalupe del Paso del Norte
para el adoctrinamiento de indios piros y mansos.

Veo a unos cordeleros hacer un cobertizo de paja
contra el escenario del teatro romano de Sagunto
mientras cantan seguiriyas.

Veo a Mijaíl Bakunin buscando mantas con que cubrir
a Enrico Malatesta tiritando de fiebre
en un jergón de su casa en Zurich.

Veo a un niño de la Escuela Moderna
leyendo El banquete de la vida, de Anselmo Lorenzo.

Veo a Joan Salvat-Papasseit quejándose entre lágrimas
de que otra vez se ha perdido la huelga
porque los obreros no nos amamos y no nos conocemos.

Veo a Angelita Parrales llorando porque ha perdido su alpargatita
en el camino de Pinete.

Veo a Tuli Kupferberg saltando desde el puente de Manhattan
y regresar a la orilla para ser cantado
por la estrellada dinamo de la noche.

Veo a Eladio Méndez con once años
trabajando de lazarillo en el mercado de abastos de Mérida,
aprendiendo el precio de la libertad.

Veo a los Weathermen escribir en las autopistas
¡Vietnam vencerá!

Veo a Pandit Pran Nath cerrar los ojos para cantar el Raga Malkauns.

Veo a David Hammons vendiendo copos de nieve
un invierno muy frío en New York.

Veo los ojos chispeantes y la sonrisa iluminada
de un niño grande y bondadoso llamado Antonio Millán
desbrozando los primeros senderos de la imaginación
sobre un cuaderno amarillo en el pupitre de al lado.

Veo a John Lennon envolver en papel higiénico
su título de Caballero del Imperio Británico
y devolvérselo a la reina.

Veo a Pi de la Serra escribir que la poesía tiene que ser
como una pala reluciente y gastada
de tanto descargar el carro de las mentiras.

Veo a Antonia Tello trazando con una tiza azul una línea
sobre la que luego me coge la bastilla del pantalón.

Veo a Fernando Macías enseñándome a hacer un arnés de rapel
con cuerda en doble y un mosquetón por descensor.

Veo el forro dorado de una gabardina con manchas de aceite de vespa
un amanecer en el Sonnos.

Veo a Begoña Abad embriagada con el olor de un espino blanco
mientras un pájaro de papel hace un nido en su pecho.

Veo la biblioteca que Ignacio Espina donó a Moguer
en un contenedor azul de reciclaje de papel.

Veo a Dante Medina despidiéndose de media botella de whisky
en la línea de control del aeropuerto de Madrid-Barajas.

Veo a Filomena Martín con ochenta y cinco años
acudir por primera vez a un recital de su hijo
en la Casa Grande de Ayamonte.

Veo las cabras y muñecos de madera
que adornan la aldea de Soudes.

Veo a Manuel Maciá con los ojos llenos de luz
una noche en Envigado.

Veo a Platero en la Escuela “Plan de Ayala”
de San Agustín del Bravo en Chihuahua.

Veo las vidrieras de la catedral de Ciudad Juárez
reflejándose en el hormigón duro y gris de la pared de enfrente
como una metáfora de la frontera.

Veo a dios por el cristal amarillo
de la iglesia de san José obrero en San Nicolás.

Veo el rostro violeta de mi abuela Trinidad
en el pasillo de embarque del aeropuerto de Monterrey.

Veo una legión de fantasmas
en el hotel Casa de la Palma de Puebla.

Veo a unos mazatecas incendiar el mar con sus ofrendas
una noche de luna llena en las playas de Mazunte.

Veo la bruma bajando de las montañas
como una estampa japonesa en San José del Pacífico.

Veo una herida de piedra en una herida de amor en Monte Albán.

Veo el árbol de la vida que nos enrama de vid
y racimos de uva en el monasterio de Santo Domingo de Oaxaca.

Veo una ofrenda de flores para Oyá
en la puerta del cementerio del Père-Lachaise.

Veo la sonrisa de Juana Bedia
detrás de una vitrina del Museo Arqueológico de Huelva.

Veo a la gente de Trigueros del Valle
declarar vecinos no humanos a perros y a gatos.

Veo unos ojos que se cierran para ver
en Emak Bakia de Man Ray.

Veo a Ángela Orihuela abriéndose a la luz y llenando con ella
lo que nosotros vamos perdiendo.

Veo que tal vez la poesía sea la única medicina para el alma.

Veo que todo está atrapado en una nube.

Veo que yo os soñé
y que habéis sido buenos sueños.



Antonio Orihuela. Disolución. El Desvelo Ed. 2018

jueves, 1 de marzo de 2018

PLEGARIA PARA LUCÍA REYMAN



Que el asombro construya el mundo,
que los mapas cotidianos estén surcados de aventuras,
que los barrenderos no tengan nada que barrer,
que siga habiendo charcos en los que meter los zapatos
y hormigas que se paseen por las bibliotecas.

Que todas las varitas sean mágicas, que la cabra tire al monte,
que las hojas brillen, que los zoológicos cierren,
que los nidos crezcan, que el sol se esconda entre las ramas,
que se llene la tarde de balidos y los cuerpos de caricias.

Que recuerdes el nombre de todos los seres sintientes
que te regale la vida.

Que no te pueda la indiferencia,
la letra pequeña, la conveniencia, la injusticia,
el mal ejemplo, la dureza del mundo.

Que no tengas miedo a reconocer que te has equivocado.

Que no levantes demasiados laberintos,
que no sepas lo que es el odio,
que tus únicas armas sean las dialécticas,
que la policía no viva en tu cabeza,
que no te callen, que no tengas que huir.

Que no temas a la pureza
y salgas a la calle de la mano de la niña que eres.

Que te pierdas, que te encuentres, que te vuelvas a perder,
que encuentres el camino de vuelta a casa.

Que tu alegría contagie a los demás.

Que tengas dulces sueños.


Antonio Orihuela. Disolución. El Desvelo Ed. 2018