documentos de pensamiento radical

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domingo, 13 de junio de 2021

Jorge Riechmann. Informe a la Subcomisión de Cuaternario. (frag. II)





“dame soluciones”

 

Estimado amigo, apreciada amiga, lea los libros de José Manuel Naredo de hace treinta años (o incluso los míos de hace veinte años): ahí encontrará las soluciones que deberíamos haber aplicado hace decenios —y que hoy ya no están a nuestro alcance.

Tenemos un pequeño problema con nuestras propuestas para evitar la Gran Catástrofe: todo depende de una salida casi instantánea del capitalismo —que no va a producirse. Pues “estamos haciendo lo contrario de lo que deberíamos hacer, con el consentimiento silencioso de todo el mundo, y sin que nadie siquiera parpadee” (Mayer Hillman).[i] Podemos matizar al anciano científico social británico escribiendo “casi todo el mundo”, “casi nadie”, pero eso no cambia el fondo del asunto:

“Estamos condenados. El desenlace es la muerte, con el final de la mayor parte de la vida en el planeta —porque dependemos tanto de la quema de combustibles fósiles. No hay forma de revertir el proceso que está derritiendo los casquetes polares. Y muy pocos parecen estar preparados para decirlo. (…) Incluso si el mundo redujese hoy a cero las emisiones de dióxido de carbono eso no nos salvaría, porque hemos pasado el punto sin retorno” (cito de la misma entrevista).

El IPCC nos advierte en 2018: superaremos el “límite de seguridad” de 1’5ºC de incremento de las temperaturas promedio (respecto a las temperaturas preindustriales) dentro de apenas veinte años, hacia 2040.[ii] Puede que la cosa sea incluso peor, de acuerdo con los estudios más recientes sobre sensitividad climática, cuando tomamos en cuenta algo tan aparentemente etéreo como las nubes.[iii] Las realimentaciones que está poniendo en marcha el calentamiento global pueden disparar una destrucción del entramado de la vida en la Tierra similar a la peor de las megaextinciones conocidas en el pasado: la que tuvo lugar hace 252 millones de años y aniquiló cuatro quintas partes de las especies vivas (y el 96% de las que poblaban los océanos).[iv]

Hay que repetirlo una y otra vez: paradójicamente, sólo asumir de verdad que no hay solución —que “estamos jodidos”, como dice Roy Scranton, o que nos hallamos condenados, como señala Hillman— podría abrir un camino que evitase lo peor. Dar por muerta esta civilización, dar por muerta esta economía y esta cultura, darnos por muertos a nosotros y nosotras mismas, y quizá entonces estar dispuestos a las hoy imposibles transformaciones que nos salvarían. Metamorfosis: salir a toda prisa del capitalismo, redistribuir radicalmente la riqueza, olvidarnos de la hipermovilidad y del turismo, reducir rápidamente la población humana, construir sistemas productivos biomiméticos, desarrollar una cultura de simbiosis con la naturaleza… Cultivar la música en vez del crecimiento económico, el amor en lugar de la competitividad, la espiritualidad en vez de la mercantilización, la educación en lugar del poderío militar… Y asumir, con sabios como Thomas Berry, que “los humanos deberíamos reconocer el universo como una comunión de contingencias, no una colección de objetos” y que “la Tierra es primaria, mientras que los seres humanos somos derivados”.[v]

Ginny Battson ha acuñado el término simbioética.



[i] “We’re doomed: Mayer Hillman on the climate reality no one else will dare mention” (entrevista), The Guardian, 26 de abril de 2018; https://www.theguardian.com/environment/2018/apr/26/were-doomed-mayer-hillman-on-the-climate-reality-no-one-else-will-dare-mention

[ii] Reuters: “Exclusive: Global warming set to exceed 1.5°C, slow growth - U.N. draft”, 14 de junio de 2018; https://www.reuters.com/article/us-climatechange-report-exclusive/exclusive-global-warming-set-to-exceed-15c-slow-growth-un-draft-idUSKBN1JA1HD

[iii] Jonathan Watts, “Climate worst-case scenarios may not go far enough, cloud data shows”, The Guardian, 13 de junio de 2020; https://www.theguardian.com/environment/2020/jun/13/climate-worst-case-scenarios-clouds-scientists-global-heating

[iv] Eric Holthaus, “Climate change caused the ‘Great Dying’, aka the planet’s worst extinction”, Grist, 6 de diciembre de 2018; https://grist.org/article/climate-change-great-dying-planets-worst-extinction/

[v] Berry, “A new era: healing the injuries we have inflicted on our planet”, Health Progress vol. 72 num. 2, abril de 1992, p. 62.


Jorge Riechmann. Informe a la Subcomisión de Cuaternario. Árdora Ed. 2021

sábado, 12 de junio de 2021

Jorge Riechmann. Informe a la Subcomisión de Cuaternario. (frag. I)


 


una terrible conjetura astrobiológica

 

Una terrible conjetura sugiere que en los planetas con tectónica de placas y vida basada en carbono (o algo similar) surgen civilizaciones que, incapaces de aprovechar poco a poco el masivo tesoro energético concentrado en los combustibles fósiles, se precipitan al desastre climático —como nos está sucediendo a nosotros.[i] Los astrobiólogos como Adam Frank tratan de comprender y modelizar esas dinámicas.[ii]

Si esa conjetura terrible resulta ser acertada, ¿qué se interpone entre nosotros y ese destino letal? Estrictamente, nada más y nada menos que una creación cultural humana: la ética —con sus posibilidades de autocontención y autoconstrucción. Ser capaces de una “reforma intelectual y moral” (Ortega, Gramsci) bien orientada.

Y es que hay otra interesante respuesta a la paradoja de Fermi, que sugiere Christopher Ryan al final de su libro Civilizados hasta la muerte: si el sentido de la vida es vivirla (más que extraviarse en fantasías de dominación cósmica), quizá las formas de inteligencia distantes no envían señales a través del espacio porque, lejos de abrigar deseos de expansión galáctica, se encuentran bien donde están. Están “en casa en el universo” y aplicadas a la vida buena. Es decir, no tenemos noticias suyas porque han logrado culturas de autocontención viables en el seno de su propia Gaia, quizá reencontrando un ethos más cercano al de las culturas cazadoras-recolectoras que al del almirante Cristóbal Colón.[iii]

 

 

 

una ética sólo antropocéntrica no está a la altura

 

La economía ecológica quizá no basta para proporcionar una perspectiva económica completa: pero resulta indispensable para eso. Si hoy nos presentan un enfoque económico que no incluya una base termodinámica y ecológica, y que no trate la economía humana como un subsistema de la “economía biosférica” total, no hay que perder ni un minuto considerándolo: no sirve, no está a la altura de los desafíos teóricos y prácticos de nuestro tiempo.

El ambientalismo banal piensa que la cosa va de un poco más de contaminación o un poco menos... No, se trata de los niveles básicos de inserción de los seres humanos en la vida de Gaia. Sin nociones elementales de termodinámica y ecología (sin comprender lo que supone la tectónica de placas, la fotosíntesis, las Tasa de Retorno Energético, los paleoclimas, las simbiosis anidadas...) resulta fácil seguir encerrados intramuros de la ciudad humana. Nuestra ignorancia letal.

La economía ecológica quizá no sea suficiente para proporcionar un enfoque completo, pero resulta del todo necesaria. Análogamente en ética. Hoy una ética que sea sólo antropocéntrica, que no sitúe al ser humano en el marco de la miríada de relaciones que mantiene con “los diez mil seres” (como nos diría la tradición china), sencillamente no está a la altura de los problemas teóricos y prácticos de nuestro tiempo. Como nos recuerda Carmen Velayos: “La ecoética se centra en las grandes preguntas del ser humano desde tiempos antiquísimos, aunque es verdad que parte de la filosofía, pongamos en el siglo XX, despreció estas preguntas y así pudo pensar a un sujeto aparentemente descorporeizado y desnaturalizado, tan sólo como sujeto social. El resultado ha sido terrible e injusto con una parte fundamental de nuestro ser, que es profundamente relacional. No me queda más remedio que utilizar una cita de Víctor Hugo que ya he recogido en otra ocasión: «La filosofía se ha ocupado muy poco del hombre fuera del hombre, y no ha examinado más que superficialmente y casi con una sonrisa de desdén las relaciones del hombre con las cosas y con la bestia, que a sus ojos no es más que una cosa. ¿Pero no hay aquí abismos para el pensador? (...). Existe en las relaciones del hombre con las bestias, con las flores, con los objetos de la creación, toda una gran moral todavía apenas vislumbrada, pero que acabará abriéndose paso y que será el corolario y el complemento de la moral humana».”[iv]

Lamentable, pensar la ética como una suerte de algoritmo maestro del bien y del mal. En vez de eso: darnos cuenta de que se trata de modos de vida elaborados culturalmente (y deseamos: críticamente) por las diversas comunidades humanas que habitamos la biosfera terrestre… Pensar en el ethos antes que en las mil sutilezas de los derechos y las obligaciones.



[i] Adam Frank, J. Carroll-Nellenback, M. Alberti M y A. Kleidon: “The Anthropocene generalized: Evolution of exo-civilizations and their planetary feedback”, Astrobiology vol. 18 num. 5, mayo de 2018; doi: 10.1089/ast.2017.1671; https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29791236 . Síntesis en Lindsey Valich, “Are all societies destined to destroy themselves?”, Futurity, 7 de junio de 2018.

[ii] Véase Adam Frank, Light of the Stars. Alien Worlds and the Fate of Earth, WW. Norton 2018.

[iii] Christopher Ryan, Civilizados hasta la muerte, Capitán Swing, Madrid 2020, p. 281-282.

[iv] Carmen Velayos, “La ecoética en España”, La Albolafia –Revista de humanidades y cultura 2, Madrid, octubre de 2014 (número monográfico sobre Las fronteras de la ética en España), p. 130. Puede consultarse en www.albolafia.com . La cita de Víctor Hugo procede de su obra Los Pirineos, Olañeta, Palma de Mallorca 2000, pp. 118-119.



Jorge Riechmann. Informe a la Subcomisión de Cuaternario. Árdora Ed. 2021

Fotografía de Ambar Past. Varanasi.

viernes, 11 de junio de 2021

CIRCUITO CERRADO

 


 

La izquierda está llena de discursos

y vacía de prácticas, de comunidad, de calle.

 

La izquierda se ha convertido en un cálido chalet

de muros muy altos en una zona residencial

a donde se han ido a vivir los intelectuales.

 

Las ideas de la izquierda

quedan hermosamente enmarcadas

debajo de la chimenea en el chalet,

en las aulas universitarias, en los manuales,

en los cursos de verano, en los mítines

y las terrazas de moda a la hora del vermut.

 

Las ideas de la izquierda vienen en papel cuché,

son fascículos encuadernables de lomos dorados,

lucen bien en los más altos estantes,

pero no tienen nada que ofrecer a la gente,

 

porque cuando la gente se ha tomado en serio

las ideas de la izquierda, esta va

y se hace con ellas un partido,

unos cuadros, unas lealtades, una purga,

un cargo vitalicio y un chalet,

con los muros muy altos,

 

donde olvidarse de la gente.



Antonio Orihuela. Lavar carbón. Ed. Amargord, 2019

jueves, 10 de junio de 2021

2 poemas de Construction Time Again de TS Hidalgo




 Old Street at Wall Street

(I don´t like Mondays!)

 

¿Para qué explicar el silencio?

(o cerrarle la cortinas a Cristo):

un hombre de negocios,

traje de Cerruti, gorra de los Lakers,

cruza un cementerio godo,

tras cierre de mercados,

de vuelta a casa:

frío de hormigón en el pecho:

la pistola como medio de comunicación.

Aparecen las tinieblas,

y, hasta el exterior,

una distancia inmensamente blanca.

Este hombre ha cambiado, en las últimas horas,

y muy sustancialmente,

su percepción de la Historia

(osos y toros pueblan su Vía Láctea).

Una burbuja,

otra, otra,

otra, otra,

otra, otra,

otra, otra, otra, otra, otra, otra, otra, otra, otra, otra. 

¡Dios mío, sigue con los relámpagos!

La Humanidad construye cuando la Humanidad elimina

(y construye,

y destruye

y destruye,

y construye,

y elimina



Militantes

 

Ha sido un día… complicado. Una manifestación. Multitudinaria. Huimos a primera hora de una serie uniformada de elefantes y pedestales. Esto bien podría haber sido ser un indicio de lo que estaba por venir. Sabemos dónde quedan ahora los cuervos, no tanto cómo llegar hasta ellos (y desmadejarlos, o por lo menos tratar de derribar el mito). No vamos a discutir obviedades: si pasamos por el Tribunal Supremo, ellos terminarán por leernos el pensamiento. Probablemente hayamos dejado huellas en el camino que demuestren nuestra presencia aquí (uno de los cuatro mayores imperios de la Historia de la Humanidad, venido significativamente a menos). No sabemos comunicar en detalle dichas sensaciones. Entramos en un tres estrellas Michelin, en el que un pasillo da a un salón lleno que da a un pasillo que da a un espacio abierto que da a un cementerio godo. Y, entonces, uno de mis camaradas es risa de fuego. En ocasiones tenemos la sensación de que alguien nos vigila, o nos persigue. Y nos preguntamos si no habremos estado durmiendo sobre cuchillas durante todo este tiempo. El mediático chef, su figura, se distingue a través de un biombo: está contemplando su polla, y contando baldosas, frente a una bombona de nitrógeno. Somos líderes de opinión: autorizados por tanto a no darnos cuenta. Pagamos esta fantasía con tarjeta. Necesitamos, acaso, verosimilitud en la puesta en escena de todo esto, sin embargo proseguimos sin descanso ni arrepentimiento nuestra marcha. Ya en la frontera, conseguimos mirar hacia atrás. El cielo es toda una manta sucia; la luna y algunos hombres se desplazan sumisos hacia el mar. España, España, España… O el niño algo próximo a ser liquidado: se reinventa frente a sus cabras tras haber tenido que dejar los estudios. Miguel Hernández convertido pronto en llegada de las tinieblas y no del día.

 

TS Hidalgo. Construction Time Again. Ed. Huerga & Fierro, 2021

Fotografía de Ambar Past. Varanasi

miércoles, 9 de junio de 2021

5 POEMAS DE LA CIUDAD SITIADA POR SAL Y J.A. AVILA

 


ENTRE DOS RÍOS


 

¿QUÉ es lo que canta la TIERRA?

Sé que soy igual que el AGUA que bebo.

Cuanto posea debo señalarlo como de nadie.

En esta ciudad sitiada por dos ríos

no hay más que almajos, fango y hedor.

Las serpientes lloran sus verdes lágrimas,

escuchan la voz de los metales, la canción

de pieles eléctricas. ¿Quién se somete?

A nada que no sea una tierna furia:

ninguna plegaria, ninguna inclinación

pues nuestras rodillas son iguales

a estratos de arcilla. Escudriñar

el FUEGO, consultar a los bardos,

y administrar atentamente ciencias

que no(s) infecten el AIRE con cromo.

Si sufres la afasia de este planeta

violento observa la arquitectura torpe

del silencio, de las manos, de las caricias
y ríete de lo que llaman disolución

álzate del suelo con juncos

robustos de castidad o de lujuria
porque yo conozco el universo

el laberinto del silencio

los abismos de lavirginidad

la amplitud del tiempo.

 

 

 


 

DESDE LA DISTANCIA

 

 

 

ME SIENTO junto al ventanal que da a la calle

y mi imaginaciónecha a volar,

aunque siempre apareces tú ante mis ojos

envuelta en aquello que me inspira.

Yo también me tumbo en las sombras

y recuerdo el día que regresé de aquel país,

en tierras del norte, frías

(hasta aquí llegan sus vientos helados).

En ocasiones se me muestra inaccesible

si intentas adentrarte en sus entrañas,

y hermética al mundo exterior

si huyes de las manos que te abrazan.

Pues pretendo ponerte cerco

hasta que caigan tus puertas

y así acceder a tu interior

sin impedimento.

 

 

 BERLINER MAUER

 

.

 

¿QUÉ PALABRAS ensucian el muro?

Ninguna. Cada palabra escrita en el muro encuentra su lugar. Acaso cuando amanece la luz azul establece su transparencia sobre la ciudad y todo habla de la madre que llora en el este. Para un berlinés, el Sur queda tan cerca como el Este. Todo se para ante el muro y el miedo a la oscuridad se hace presente. Miedo al rojo y al negro.  Miedo a las barras y a las estrellas. Nadie olvida las heridas y sólo el silencio rompe el crepitar del fuego de los mendigos. Berlín es una ciudad huérfana del hombre. Roja como la sangre. ¿En qué frontera de pureza erigiste tu exilio? No las palabras.

 

Ni siquiera la sangre ensucia el muro de Berlín.

 

280816

 


 

 

 

TE CONSTRUYO DESDE EL INTERIOR

 

 


PUES ya yazgo en ti,

pues ya me entrego desde esta estructura

en la metáfora de los tiempos,

soñándote como el lugar de encuentro que eres,

pues ya, amanecido, estoy como un reflejo

sitiado del barro que te forma.

Siempre te encuentro porque permaneces

en el mismo lugar en el que te establecieron,

protegiendo/protegiéndote;

A veces sospecho que la atracción que provocas

se fundamenta en tu necesidad de apertura,

presentando al mundo todo lo que encierras

dentro de tus paredes de cristal;

En otros momentos oculto con mis manos la mirada

para imaginar hacia dónde caminas

y presiento que me traicionas

dejándote llevar por el destino.

 

Detrás de tus inexpugnables construcciones

se planifican nuevas arquitecturas.

 

 

Y DE NUEVO CEDO ANTE TU (PR)ESENCIA

 

 

 

 

 

 

PORQUE está enlazado el tiempo a su significado,

como el pensamiento a la palabra,

agito este murmullo en el silencio de la noche,

para que todos lo escuchen,

para que retumbe en las esquinas

de cualquier cruce de calles.

Ya no existe hegemonía entre luz y sombras

y, por ello, se han dispersado

tanto las estaciones

como los insectos que liban trémulos por doquier,

como si todo se fuera a acabar en un instante…

y al final eres tú… y soy yo…

los que no encontramos el significado

de este tiempo que se contradice…

pues en el arco de la vida

su cúspide anuncia el declive.

2 poemas de A Broken Frame de TS Hidalgo


 

 

La Manada
 
Violentos ángeles de Caravaggio

(unos locos y, contra La Niña, su arrebato apabullante:
silencio austero sobre el lomo arqueado del relámpago);
interpretación muy sui géneris, acaso lisérgica,

de la Gracia:
han empleado su fuerza para someterla.

Bienvenidos a la pantalla borrosa de un cine X.
Un amor perpetrado en campo abierto:
una gacela rota en la tela del sueño.
En este jardín, ahora rodeado por las llamas,
un diamante tallado,

también confiscado, muy al norte de esta nueva Sudáfrica,
delirio, truco, trampantojo

(y, posible o imposiblemente,

su asesinato).
La cordura ha sido encerrada:

en todo momento cárcel transparente sin salida,

y sumisión a los postres:

una guerra como una opereta. 

Tormenta huracanada,  
a este lado del Leviatán,

la Humanidad ya no tiene salvación: 
hoy se asemeja, sin vuelta atrás,

a todo un manicomio.

Pálida y redonda, cual huevo de lechuza,

apenas luce esta noche la luna,

sobre el flotante espesor de niebla.

El Código Penal que poseemos,

no basta por sí mismo, no,

para dar solución, just-in-time,

a la escritura indefensa.



2020

 

Un día tu casa no está tomada

otro día ellos están en tu patio

es más tarde y hace frío

los edificios, sin embargo,

se llenan hasta el enésimo piso con desconsuelo

el sonido de la locura

habrás de llegar al borde del arrebato total

(tantos ritmos, nunca vistos por mí)

¿queda entregarse a ellos?

idolatrías locales

idolatrías totales

entonces oyes que alguien ha decidido abrir

una recogida de firmas en Change.org

después de que le intentaran cobrar cinco mil euros

por los gastos del cadáver de un familiar.

Firman 170.000 personas:

tres días después,

el Gobierno obliga a las funerarias

a aplicar precios previos al Estado de Alarma.

Antes, habían venido los cielos cubiertos:

la piel de los hombres, lívida, a causa de las heladas

y algunos paisanos se quedan en la nieve

(en la pared, estaba escrito, con pintalabios,

Pregunta a madre).

Y todas esas bailarinas, en este sobrevenido desfile,

alargan las piernas, recién aplaudidas

(sí, a en punto: ha sido a las veinte a las veinte a las veinte).

La mancha roja había ido extendiéndose:

quedaban dos veces,

dos sueños, dos dosis,

dos arrebatos,

dos lo que fuera, pero dos*,

“dos”:

cuatro días para el penúltimo resultado y ¿entregarse? a continuación.

¿Queréis un poco de alcohol, acaso?

¿Ofrecieron su indulto, pacientes como, pongamos por caso,

el número 0a, el 0b, el 0c, el 0d, el 0e, el 0f, el 0g,

y en perpendicular el 1a y el 1b,

cuando el 0h, ubicado a modo de cruce de caminos, fue fusilado?

Nunca lo sabremos.

Y, al otro lado,

tras el fondo del pasillo,

la Humanidad, la pausa:

el cómic.

 

 

 TS Hidalgo. A Broken Frame (inéditos)

 

* Escena final de Arrebato, de Iván Zulueta.