documentos de pensamiento radical

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viernes, 18 de octubre de 2024

DIARIO NOCTURNO EN UN PAIS FEO (fragmento II)

 


 

Me he pasado por la Facultad, he saludado y me he sentado junto a un grupo de conspiradores. Decido que sí, que participo, y no se puede explicar más. Frente al podrido SEU: se está empezando a crear una Associació Democràtica d´Estudiants Valencians, y para mi sorpresa es por iniciativa del Partit Socialista Valencià. Resulta que, por fin, encuentro socialistas del PSOE, partido de ideología marxista-leninista, dicen, como lo fundó Pablo Iglesias. Los escondidos. ¿Dónde estaban?

Relectura de lo indestructible. Meditaciones sobre el triunfo, y en qué
demonios consiste eso. Desde luego no es el aplauso de la muchedumbre
ni los susurros de admiración. Tampoco es el éxito momentáneo, eso es
otra cosa, lo último es lo que decide, Napoleón no triunfó ni perdió en España, y toda la barbarie nazi fue un rotundo fracaso, aunque provocase durante años espasmos de satisfacción. Un triunfador puede que sea Franco, sabiendo prolongar en el tiempo su crueldad beata y su excepcional mediocridad.

 Pero la palmará un día, seguramente en la cama, de un ictus o de
gripe, y como no ha creado nada consistente sino una armazón sostenida
por fusiles, en diez años su triunfo actual será un olvido, aunque los pelos
se erizan de terror si se hace caso a Bretch cuando afirma que el huevo de la serpiente es perdurable, y la duda me asalta si aseguro que Franco lleva un cuarto de siglo poniendo huevos. Digo su triunfo personal, el viento
histórico que le mueve, ahora llamado fascismo, otras veces cesarismo y
de cien formas, ese que es inmortal, y España es tierra bien abonada.
El triunfo verdadero debe ser frente a algo muy trascendente y capital
que no acierto a definir y que no es la literatura, ni la física, ni la matemática, ni el amor, ni la política, ni el trabajo, ni el dinero… Mi problema para esta cosa rara del triunfo es que una terrible timidez, o un imponente orgullo de ególatra, no sé, me mantienen alejado del compromiso con lo más cotidiano y lo más básico y me hacen aspirar a otro tipo de sueño de lo imposible, lo inalcanzable y hasta lo sobrehumano, o dicho de otra forma, una paparrucha. Me avergüenza bastante el éxito de las miserables conquistas imaginables que sólo pueden conducir al terreno de la vanidad. Deseo otra cosa que interiormente conozco pero que me es imposible manifestar con el uso de la razón y de su lenguaje. Hoy, por ejemplo, día de lluvia, como siempre, preferiría ser rico a ser famoso, porque lo primero me parece más difícil de conseguir y más fácil de expresar. Aunque me muevo pisando la dudosa luz de la esperanza, la realidad es que la llamada inmortalidad de los hombres gloriosos me produce cada día más desconcierto.

Apunte nocturno:
Como ser agente del orden, maravillosa definición de policía, autoriza
actualmente a cualquier cosa, bofetada, detención, registro, humillación,
burla, insulto, o hasta dejarte tieso por un disparo al azar, una puta está
más segura pidiendo ayuda a un proxeneta, un estudiante a una puta, y un obrero a un empresario. El proxeneta protege a la puta, la puta esconde al estudiante, el empresario escamotea al obrero a cambio de pagarle menos.
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Voy descubriendo que es falso entender un diario como un simple recep-
tor de pensamientos secretos que no se confesarían, o peor aún como el
confidente impasible, sordo, mudo y no contestatario con el que desaho-
garse. En el diario uno no sólo se expresa con mayor sinceridad que ante

cualquier otra persona, —y que desea luego borrar estropeando el cuaderno—
hay algo más, uno se cree a sí mismo después, porque en toda otra
comunicación hay fingimiento, aunque sea disfrazada de cortesía y buenos
modales. El diario es un vehículo de mi sentido de identidad. Me repre-
senta únicamente a mí con independencia emocional y práctica, y por lo
tanto no sólo registra selectivamente algo de mi vida real diaria, sino que,
a medio plazo, ofrece una alternativa. Su principal problema es la selecti-
vidad de las emociones, no es nunca una biografía, sino una sucesión de
estados de ánimo en un lugar determinado y una hora concreta, al menos
mi Diario. Me he dado cuenta de que podría llevar al mismo tiempo dos
diarios completamente opuestos, uno que elige relatar unas determinadas
vivencias y otro que relatara otras muy diferentes, incluso con personas
diferentes y escenario distinto.


Felicidad pues inusitada de tonto abotargado, solo en una ciudad sin
seres vivos, todos zombis. Soy libre, aunque el trabajo de mantenimiento
me va a restar tiempo para escribir si es que el día sigue dividiéndose en
tres tercios: ocho horas de trabajo, ocho de sueño, ocho de intimidad.
Llevo un par de horas retocando frases del capítulo del terror de los
polígrafos, de La factura del verdugo, esta novela que sí es mi novela y la
primera obra de la que puedo decir que me siento satisfecho, aunque las
conversaciones de Madrid con los bilbaínos del premio Agora, para una
improbable publicación, son todavía absolutamente desesperanzadas, en
especial porque recuerdo a Gutiérrez Solana cuando escribía aquello de
que “ten en cuenta que todos los editores y libreros son muy
brutos, y que la mayoría, antes de serlo, han sido prestamistas o mulas de
varas”. A veces dudo que la novela pueda publicarse algún día, como no
sea en Francia, y lo haría con seudónimo. Pero no tengo demasiada prisa.


Publicar no me atrae en exceso porque temo al éxito, no al fracaso en absoluto, pertenezco a familia de perdedores, y eso da forma con el tiempo a un modo especial de carácter. Todavía no quiero destacarme de entre la carpetovetónica masa infame y amorfa entre la que me corresponde estar por delito de nacimiento con la publicación de unas obras literarias que dicen lo que dicen, pero podrían expresar otra cosa, o la misma relativa tesis de otro modo y con otras palabras. Como aún vivo escarmentado por toda mi ambigua experiencia en el Colegio Mayor y la doble vida que allí tuve que ejercer, me deprimen aún las ideas que quedan escritas de por vida, ya sin remedio para siempre. Lanzar al mundo ideas y frases, poemas y argumentos, actualmente casi da miedo, porque la idea no muere nunca y permanece agazapada detrás de uno mismo, después de que ya tú has desaparecido para siempre entre el polvo de algún cementerio. Si aún me duelen terriblemente un par de cartas, ¿qué será una obra de más de seiscientas páginas que editadas pueden ser setecientas?


Esperaré un poco, todavía, la corrección del final. Intuyo, en este momento, que algo no funciona en toda esta mi argumentación y que alguna trampa se cruza en mi razón y me envenena, ser español no puede contener un gen de quien nunca gana, pero mañana pensaré en ello. Hoy el día ya se acaba. Prefiero decir ahora como una confesión de un pecado de estupidez que a lo largo del día he pensado varias veces en el pobre Varela, desdichadamente influido por un mal amigo, y en la chica de ayer, la prostituta, esa inimaginada novedad, pero distanciada de los actos que nos unieron durante treinta o cuarenta minutos. El hecho de haber pagado dinero por la utilización de un ser humano para mi goce me produce una extraña sensación obscena, pero como nueva inimaginada experiencia me resulta un
goce notable.

Apunte nocturno:
Tras su crisis de identidad un psicólogo le ayudó a saber quién era realmente.
Pero seguía perdido, desde que se conocía mejor ya no era el mismo.

 

 

Antonio Santos Barranca. Diario nocturno en un país feo. Letrame Ed. 2024

miércoles, 16 de octubre de 2024

DIARIO NOCTURNO EN UN PAÍS FEO (fragmento I)


 


La Catedral de Valencia, y su anexo, la Basílica, es un lugar muy divertido que conserva multitud de tesoros, pero en especial dos capaces de iluminar el mundo: el Santo Cáliz y el brazo izquierdo momificado, que llaman intencionadamente incorrupto, de San Vicente, no el Vicente político del siglo XIV, milagrero hasta el pecado, sino el del año 300, que fue más  modesto y se limitó a ser mártir. Da un poco de basca ver la cosa llamada brazo, no por sí misma sino porque exista una religión capaz de hacer amputaciones de cadáveres no para estudios de anatomía sino para cultos. El catolicismo adora desde brazos y huesos hasta prepucios y sangres. No es religión escrupulosa, y como hemos tenido reyes verdaderamente maravillosos se puede buscar el dato de que el vilipendiado y muy poco estudiado Felipe II coleccionaba sin descanso reliquias, llegando al récord de 7.422, incluyendo 12 cuerpos, 144 cabezas y 306 miembros. Esta mojama de la catedral de Valencia no es gran cosa. Más curiosas pueden resultar la cadena y la argolla de su martirio, que al parecer son los más inofensivos utensilios de su martirio, descrito con pasmoso aterrador detalle por el poeta Prudencio.


Del otro San Vicente, posterior en mil años, la ciudad parece más bien llena de recuerdos, podría ser declarado Patrono del Marketing. Hay de él en muchos sitios reproducciones posteriores, por ejemplo, una convir tiendo a judíos y otra “resucitando a un niño descuartizado y guisado”, lo que es superar en competencia al mismísimo Jesús y minivalorar extraordinariamente el asunto de Lázaro. Una calle en su honor se llama Milagro del Mocadoret, simbiosis religiosa mitad castellano mitad valenciano, porque lo correcto sería Miracle o del Pañuelo, una chirigota convertida en leyenda convertida en milagro del tal San Vicente. Respecto al Santo Cáliz seguro estoy de que no hay obispo que se crea la historia, pero ahí se mantiene, que algo ayuda. Yo disiento ante quien me cuenta todo esto con alguna duda, pero con veneración admirable: aseguro que es el mismísimo inconfundible Santo Cáliz. Me enternece el intento infructuoso interminable del cristianismo, siglo tras siglo, por encontrar, aunque sea una insignificante prueba física que pueda medio demostrar la existencia de Jesús de Nazaret. Hace poco un sesudo estudioso de cálices y copas, según me cuentan, ha dictaminado que la taza de ágata de la parte superior, que posteriormente se adornó de piedras preciosas, es copa alejandrina oriental de entre los años 100 y 50 antes de la Santa Cena, o sea, “seguramente” la Última Copa, según lógica aplastante de un lumbreras. Lo posible puede ser verdadero cuando queda descartado lo imposible y solo queda lo improbable, como ya decía Sherlock Holmes. Claro que Holmes también dijo aquello de que un tonto encuentra siempre a otro más tonto que lo admira. En Valencia también me ha sorprendido que existe una tendencia a la reducción del personaje famoso a aquella única cualidad que llamó la atención de sus conciudadanos o que la llamó a los concejales o encargados del nomenclátor de un determinado Ayuntamiento. Por eso la inusual frecuencia de nombres de calles dedicadas a hijos ilustres cuyo nombre siempre se precede de su oficio o de aquella cualidad por la que se fijaron en él. No se usa esta costumbre para calles dedicadas a famosos de la historia general de España, por eso existe una calle Hernán Cortés y no Conquistador Hernán Cortés, o una calle Quevedo y no Escritor o Poeta Quevedo, pero no existe una calle dedicada a Francisco de Paula Martí, sino a Taquígrafo Martí, dejando para la posteridad clavado a Martí como estenógrafo, olvidando que fue otras muchas cosas, por ejemplo, inventor de la pluma-fuente o pluma estilográfica. ¿Quién, intrigado ante una calle con ese nombre, se pondrá a buscar quién fue Martí? ¡Pues fue un taquígrafo, y punto! La gracia se generaliza en la manía de convertir en oficio o cualidad sobresaliente el haber compuesto un puñado de poemas, a veces horrendos, de llibret de fallas. Hay una larga lista de calles dedicadas a poetas, Alberola, Altet, Artola, Badenes, Monmeneu, Bodria, Liern, Más y Ros, Serrano Clavero, por citar algunos, como si hubieran dado fama mundial a la ciudad con su trabajo poético, cuando quizá hicieron algo más valioso y la verdad es que ni un solo valenciano los conoce ni creo que nadie contemporáneo les haya leído un verso. Sospecho que son nombres concedidos por políticos amigotes de similar ideología burguesa. Lo mismo vale para pintores, músicos, pintores, grabadores... y hasta existe una calle dedicada ¡a un erudito!, calle del Erudito Orellana. A veces el afán de asociar homenaje a profesión cae en el exceso de reductora precisión, como en la calle al Sainetero Arniches, dedicada al gran crítico de la sociedad madrileña de su tiempo Carlos Arniches. Supongo que esta es costumbre vieja, porque a la llegada de los nacionales a la que fue Capital de la República eliminaron todas las calles dedicadas a mujeres progresistas e hicieron una amplia sustitución por nombres de santas, quizá con un santoral en la mano sin mayor investigación. Creo que su imaginación da para poco, porque leo, escrito por ellos mismos, que aún existen 400 calles desnombradas, aunque a veces haber sido tan sólo falangista caído por Dios y por España, o sea, muerto a secas, ya merece tal recordatorio. Falangista Esteve tiene un pase, se quita a un muerto y se pone otro, y es nombre breve. Lo demencial y bastante estrafalario es que a otro muerto insignificante entre 800 en el hundimiento del Baleares se le dedique por nepotismo o favor de amigos —hijo del charlista requeté Federico García Sanchís— una fundamental Calle del Puerto por Calle del Doncel Luis Felipe García Sanchís, que ningún vecino se atreverá a decir que vive en tal vía, y que suena inevitablemente a nombre provisional de temporada decidido como un favor. A quien ha pasado su infancia influido por el common sense británico yendo de la británica calle A a la calle H para jugar en el Paseo Sur estos nombres rimbombantes le suenan estrafalarios. No es mala idea la que leo que ha sugerido Álvaro de la Iglesia, director de La Codorniz: no cambiar nunca el nombre de la calle, pero añadirle siempre un epíteto canjeable según cambios de gobierno, así la calle del Insigne Martínez puede variarse a calle del Imbécil Martínez según variación política, se gana así en orientación.


Antonio Santos Barranca. Diario Nocturno en un país feo. Letrame Ed. 2024

viernes, 11 de octubre de 2024

SOBRE LO EXISTENTE Y NO EXISTENTE

 






A partir del poema “España”, de Joan Brossa1


No existe la policía patriótica:

existe un Departamento de Exaltación de Valores Patrios

para la adecuada contención ciudadana


No hay catorce mujeres asesinadas este mes:

se dan casos puntuales de personas fallecidas

en circunstancias por investigar

y sin relación aparente


No existen las listas de espera

pero sí reconocemos cierta falta de coherencia

y paciencia por parte de los usuarios


No existe la apropiación del lenguaje:

lo que existe es la sofisticada aplicación

de la ingeniería lingüística

para la democratización de la innovación social


No existe el maltrato animal en las corridas de toros

sino una performance teatral con final trágico

donde el toro es el protagonista


No hay transhumanismo:

hay una concepción novedosa y actualizada

de lo que significa ser humano

más allá de la terrenalidad y la conciencia


No existe el calentamiento global

salvo en la mente calenturienta de algunos ecologistas

fervorosamente fanáticos


No hay pobreza laboral:

hay un desajuste coyuntural

entre el mercado de trabajo y la inflación


No existe la España vaciada:

existen reservas estacionales de alta calidad

para turistas que llegan de Europa


No existen “numerus clausus”,

sino un filtro necesario para evitar un crecimiento desequilibrado

de la Universidad Pública (y que no se dispare el gasto)


No existen los desahucios,

sino una política de reubicación para evitar el apoltronamiento

y sedentarismo de algunos sectores de la población


No existen los ríos secos,

sino la decidida voluntad de abrir nuevos caminos


No hay fin del mundo:

hay una política de transición energética

en diferido


Etcétera.


(Pero ningún etcétera, amigas mías, es el final:


pues no existe la poesía:

existe la confabulación


pues no existe un mundo,

somos parte de un cosmos


pues no estoy aquí,

estamos en todas partes)


Han participado en este ejercicio: Marina Aoiz, Ana Deacracia, Amalia García Fuertes, Andrés Gutiérrez Temiño, Eva Gracia, José María López, Micaela Quesada, Jorge Riechmann, Celia Romero, Ivonne Sánchez-Barea, Fco. Javier Sánchez Durán y Conrado Santamaría

1 Joan Brossa, La piedra abierta, Galaxia Gutenberg, Barcelona 2003, p. 323-325.

jueves, 10 de octubre de 2024

RECUPERAR


 

 

Recuperar
unas gafas redondas de pasta
de intelectual de los años treinta
(¡las he buscado tanto!)
Cambiar las viejas lentes: uno sueña
con cierta hipermetropía desgastada
hacia el retrofuturo:
la sublevación fascista ha sido sofocada
el 22 de julio del 36, Mussolini cae
dos años más tarde…
El Nóbel a Juan Ramón Jiménez engrandece
la cultura de la Segunda República en el 46;
en ese año brillante el dramaturgo más representado
en España es el vivaz Federico, Max Aub es quien viene
en segundo lugar. Hitler fue derrocado en septiembre
del 39 tras intentar
una guerra en Europa. Los consejos
de consejos que han triunfado
en varios países avanzan
hacia una confederación comunista libertaria. Rojas auroras
en amplios ventanales, copia de luchadores incansables–
–Limpia esas lentes, me dicen
amigos y enemigos. No te intoxiques con el pálpito
del mundo. No confundas el fósforo del hueso
con la fosforescencia de la poesía. Estás equivocando
el efímero resplandor de una cerilla
con la hoguera soñada
y te quemas los dedos
y te abrasas los dedos engañados



En julio de 2024, el encuentro anual de Voces del Extremo en Moguer
convocó a casi 140 poetas bajo el lema: Poesía y resonancia. Escribí estas
líneas en esos días 

Jorge Riechmann

miércoles, 9 de octubre de 2024

8 poemas de LA CIUDAD Y YO de JUAN ANTONIO MORA

 





En tantos

extraños favorables

no me encuentro

a mí mismo.



--



Los republicanos

y combatientes

revolucionarios

gritaban:

“Madrid será

la tumba del fascismo”.

Hoy, Madrid,

huele a ministerio.

Madrid es una ciudad

de inspiración militar.



--



Madrid, la vida excluida

en los barrios obreros,

la periferia, la ciudad dormitorio,

las afueras.

El fascismo urbano.

El centro limpio

y reluciente.



--



Hablo del Movimiento 15M.

Era un ensayo

de vida utópica

en la Puerta del Sol,

en la ciudad de Madrid.

Era un lujo silencioso del alma.

Y la clase política estaba desconcertada.



--



Paseo por el campo

miro a los árboles

de mi infancia

y pienso.

Estoy lejos de la verdad

y lejos

de ti.



--



Desolación

y abandono

y olvido.

Conciencia del tiempo

pasado en el vacío.

Yo ya no tengo mundo,

sólo me queda

algo de tiempo.



--



Vuelvo

al viejo entusiasmo

de publicar

un nuevo libro

(un libro de consuelo)

que pocos leen.

Mi desengaño

vuela por las nubes

amigas,

sin acritud.



--



Hay gente

que duerme en la calle,

borrachos de soledad

con tanto frío

en el alma

que no puede levantarse

a orinar.

Y, en mi país,

hay multitud

de casas vacías.

(Dios ha muerto

dentro de mí).

 

 

  Juan Antonio Mora, La ciudad y yo (Corona del Sur, 2024)

 

miércoles, 2 de octubre de 2024

6 poemas de FUMAR ES POESÍA de JUANGRA JIMÉNEZ



 

19

 

Debe ser así

el negocio este:

no es fácil hacerse

una casa,

ni es fácil tampoco

encontrar una cueva

en el monte.

Lo más fácil quizás sea,

para mí,

trabajar y

pagar un alquiler.

 

20

 

Esto me suena a algo.

Verán ustedes:

Aquí en mi casa,

en el campo,

unos Estorninos

llevan años criando;

pues aquí hacen

los ensayos de canto y vuelo.

Y luego

se van a la ciudad

o al pueblo,

y hacen

unos recitales

Impresionantes.


21

 

¡Óle poesía

la divulgación científica:

se defiende

en una conferencia

frente a la megaminería

el perfecto sitio

de las orquídeas!



 36

 

Me vi una vez

moviendo vacas

yo sólo...

Y se lo contaba

a una chica de Burgos…

Me decía muy simpática:

“Qué gracioso”…

Y cuando se reía,

se le movían las gafas

un poco

 

 

39

 

Se me ha pegao

el acento de Bilbao.

Qué contenta se va a poner

cuando se lo diga.

Y oye,

qué contento

estoy yo también.

 

 

41

 

Se me ha hecho escuchar,

muy tímidamente,

darme las gracias por el agua,

al Cactus

que tenemos en la terraza.

Es lo que, afortunadamente,

hablaban esta mañana

las mujeres en el pueblo…

Decían:

“Háblale a las pobres plantas”

Y al llegar a casa,

le he dicho al pobre cactus,

que me encantan

las flores rosas que saca.


 


Juangra Jiménez. Fumar es poesía. Puertabierta Ed. 2022

martes, 1 de octubre de 2024

4 poemas de FUMAR ES POESÍA de JUANGRA JIMÉNEZ

 



6

 

Le conté al ermitaño

de la Virgen del Prado,

que había visto

una culebra en casa…

Él me contestó:

“Donde hay una,

hay dos”.

 

 

15

 

El aire tiraba del fuego

esta tarde con fuerza

por el tiro de la chimenea…

No puedo decir nada.

Sólo contemplaba

lo que tenía delante

de los ojos.

 

 

 

17

 

A lo mejor no escribo ya

nada.

Pero sí, por ejemplo,

tengo que limpiar y ordenar

en el trabajo el frigorífico,

queda tan limpio,

y siempre lo he dicho;

que parece un poema.



18

 

Tuve una vez una amiga

que hizo igual que tú;

dijo:

“Yo me voy a echar aquí,

como hacen los perros”

Y se echó al lado de la estufa

de costado en el suelo.


Juangra Jiménez. Fumar es poesía. Puertabierta Ed. 2022