documentos de pensamiento radical

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miércoles, 7 de mayo de 2025

LA MUJER ÁRBOL


 

 

Una mujer está perdida en su laberinto

un río de savia verde

que lleva la vida hasta un lugar incierto

mientras

retumba una canción antigua

en la casa de las hojas de otoño


Danzando delante de tanta gente

y no mira nadie


Porque saben que la fruta prohibida vive en su vientre

y un halcón lleva en su pico

la llave de esa puerta en el camino del bosque

que solamente ella conoce


Berlín, para Teresa M.



Ricardo de Castro. Guardabosque. Ed. Aliar, 2024

CONJURO DE OZONO




Cada pedalada de bicicleta

es una oración por la Amazonia

una revolución de selvas y simios salvajes

un golpe de brisa fresca sobre los barrios

la música de los arroyos recuperados

plantones de encinas y castaños en tierra quemada

la salvación de los nidos del aguilucho cenizo

un paisaje que cura la vida cotidiana

la danza de los mirlos urbanos

la canción fértil de las abejas melíferas

una procesión laica por la lluvia


Cada vuelta de rueda,

es un conjuro de ozono





Ricardo de Castro. Guardabosque. Ed. Aliar, 2024


ENSEÑANZA DE LA HIGUERA




Que el tiempo es circular

Que la sombra del mediodía es un canto de pájaros

Que hay frutos que son flores

Que el color se construye en el azar

Que el amor es verte dormir

Que la historia es un cruce de caminos

Que caminamos de higos a brevas

Que las libélulas danzan con músicas secretas

y las chicharras no duermen la siesta

Que los recuerdos caen del cielo

Que las tormentas tienen casa

Que hay árboles que son como libros



                                                                                        para Fernando G. y Belén M.




 Ricardo de Castro. Guardabosque. Ed. Aliar, 2024

3 poemas de GUARDABOSQUE de RICARDO DE CASTRO


 



COINCIDENCIAS


Contigo recuperé mi fe

en las casualidades


Toda una aparición

eras guapa y morena

podía hablar contigo hasta la medianoche

de músicos brasileños

me liabas cigarrillos de tabaco dulce

con tu maquinilla de siete años

con todo el cariño

parece que casi nos tropezamos

sin conocernos

el año pasado

en los carnavales de Cádiz

nos gustaban las aves marinas

y seguir las estrellas

Aquella tarde, en Santiago

mientras compartimos

un té con naranja

y un roce distraído de rodillas

con una mirada suave como la miel

me contaste una nueva coincidencia


También

como a mí

te gustaban las chicas

 

 

 

 

 


INVERNADERO


Siémbrame bajo plástico

planta mi corazón

bajo una mata de tomates

de un rojo extraño


riégame gota a gota

con un poco de tu agua

fertilízame

suavemente


y cuando madure

en este invernadero

me dejaré comer

sin protestar

 

 

 

 

 

 

FÓRMULA


No pisar los adoquines de color oscuro


Saltar todos los charcos


Contar los coches con un solo pasajero


Andar siempre por la sombra


Sonreír en todos los escaparates


Y así

quizás,

cuando llegue

te encontraré sentada

en la plaza

 

 

 

 

 

 

 

 Ricardo de Castro. Guardabosque. Ed. Aliar, 2024

lunes, 5 de mayo de 2025

3 poemas de “Conjunción de las aguas” de Goya Gutiérrez

 


Centros

                                              

V

Qué maravilloso cometa insuflando alimento

de vida a la Tierra

nos ofreció también ese rescoldo ardiente

que se erigió            en hoguera

y la llama azul                     en palabra sutil

constante      lenguaje        del Amor

Qué copa tan vacía

y qué labios tan amargos sin tu beso

            y tu abrazo    amigo            amiga

Sin la suave cadencia de tu voz

descorriendo una historia paralela

o secretos entregados en el noble cofre

sin peligro de que una inundación

arranque hacia la calle

sus más íntimos dijes

 

O tus párpados                    blancos

                        después de una filial ventisca

                                   latiendo entre mis pechos

 

O amar también                   al ser

                        que alborozado                   te recibe

                        y te lame con ansia            y te habla

                        en su caricia cómo en tu ausencia

                        viajó de su casa de perro

                                   a tu lugar                  recóndito

 

Pero es posible amar también

con la imaginación o con el sueño

o nombrando el misterio

                        de ese color inaccesible    de ojos

                        o el envés desnudo de su talle

o la silueta

                        o la cinta enlazada a la nuca de fresa

de la desconocida que pudo que podría

                                   ser                  tu mismo amor

 

 

                                               VII

 

La dulce avenida de las aves se entrega a tu mirada

en este ardiente y claro junio       y te olvidas del mundo

y de ti misma

observando la vida que en el aire discurre:

un planear gozoso de alas: avalancha ordenada de cuerpos

y piruetas y picos

que se afanan en pacer    aunque te dé la sensación

de danza o coro

o silentes violines afinando el más mínimo graznido

 

enfrente las sábanas de frescura callada         al fondo

los trenes que traen el bullir

de las urbes y se llevan el calmo titilar de los mástiles

                                  

Quieres         celebrar este día que fluye hacia el adormecer

la desmemoria                                el abandono

esta cadencia de azul mar y azul brisa que te vacía

y que te hermana               hacia donde confluyen

esas blancas gaviotas                   de una belleza ambigua

que en la dulce avenida

no invaden el almuerzo                 los giros voladores

de golondrinas                                gorriones o palomas

           

Quién pudiera de un vuelo tan libre y apacible y conjugado

tan fuera del ruido…

y sin embargo…                              la Belleza …

 

                                   Conjugar

                                               XI

Conjuguemos las aguas               tamicemos sus hebras

 

nombremos las Palabras

                                   en las que aún creamos

pronunciemos                     un conjuro poético

                                    para que el mundo sane              

            y de las grietas brote          el líquido arbolado

            del hallazgo que nos restituye

                                   a nuestra casa interna

frente a cualquier quebrantamiento

 

 

 

Del libro “Conjunción de las aguas” de Goya Gutiérrez.

Editorial Contrabando. Colección Marte, Valencia 2025

 

 

viernes, 2 de mayo de 2025

2 poemas de EL ÁSPERO DOLOR DE LA ESPERANZA de ALBERTO GARCÍA-TERESA


 


SU VICTORIA

 

Sepultarnos en la tristeza de la docilidad,

en el vuelo de sabernos incapaces

de verter en los engranajes arena.

Apesadumbrarnos de rutinaria obediencia.

Construirnos callejones a pesar de encontrarnos

en medio de las plazas.

Colocar a los bosques, a los pájaros, a los mares

como enemigos.

Continuar amamantándonos con dominación

porque respiramos su tabla de nutrientes.

Espinarnos el tacto.

Embalsarnos la mirada.

Deshilachar el diálogo, practicar sangrías

en los nudos y en los abrazos.

Deglutir la mansedumbre y vivir la rabia

como un hipo que nos atraganta.

Conducir el horizonte de promesa electoral a

anuncio publicitario, de

remedio tecnológico a remanso místico.

 

Y, a pesar de todo, hacernos creer libres.

 

 

**

 

 

Sólo un lugar

en donde pueda escucharse a los pájaros

debería considerarse habitable.

 

 


Alberto García-Teresa. El áspero dolor de la esperanza. Lastura Ed. 2025

Collage de Josep Renau

jueves, 1 de mayo de 2025

3 poemas de EL ÁSPERO DOLOR DE LA ESPERANZA de ALBERTO GARCÍA-TERESA


 


Quizá la mejor manera

de vernos reflejados no sea

mirarnos en un espejo sino

en la hoja de un árbol,

en los ojos de los animales,

en las manos

de quienes nos rodean.

 

 

**

 

Merodean por los saltos del corazón

expertos fontaneros,

barnizadores de jaulas,

que saben cómo reconducirnos la cólera.

 

Ellos diseñaron los mapas

que la desembocan en quien respira

dos centímetros más abajo,

en quien se apretuja con nosotros

en la estrechez del camino,

en el que se queda fuera

de las líneas que ya antes edificaron.

 

La llevan por tubos luminosos

que evitan las curvas y las encrucijadas.

La bombean para que parezca que deja atrás

el horario, el hueco del colchón y el ruido de la despensa.

 

Pero sabemos bien del embrujo venenoso de su abecedario

y nos sigue provocando llagas pronunciarlo.

 

Esta furia, que boquea

desde el desconcierto y el miedo,

aguijoneada por la frustración

pero también por el amor.

 

Esta ira, que tiene médula

indomable porque de las ampollas

y de las sonrisas raídas parte.

 

Esta rabia, que puede

agujerear sus conductos,

disolver sus atlas.

 

Esta,

con la que lograremos

quemar las cuerdas

que nos apresan los sueños,

que nos enguantan las manos,

que nos dirigen los ojos

lejos del abrazo.

 

 

**

 

Recomponer

lo que una vez estuvo unido;

ese abrazo

ensartado hoy por un alfileteo de grietas,

ese abrazo entre nosotras,

aquel con el entorno,

el que nos funde con el oxígeno

y las acacias y las liebres,

ese abrazo, ahora estrangulado por fronteras

y soberbia, que construye

una geometría donde nadie

puede quedarse atrás.

 

Recomponerlo,

no como meta

sino como única posibilidad de existencia.

 


Alberto García-Teresa. El áspero dolor de la esperanza. Lastura Ed. 2025