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viernes, 30 de noviembre de 2018

4 poemas de MANUAL PARA NADIE de ISABEL TEJADA




Cómo os lo digo

es difícil de decir
de creer cuando no se toca
Da como pudor como lágrima
Pero para qué decirlo si ya lo sabéis
Si habéis visto cómo funciona
Las cosas que han cambiado
Lo que se andaba pudriendo



El amor

es no entender no entender no entender
Otra forma de decir paciencia o insiste
De ser vulgarmente feliz o cerca
como si más cerca incluso
De creer como los niños
en términos desproporcionados
De desear y no esperar nada
De ser gratuito
-ofrecerse como hábito de consumo-
Hacer de uno una estancia de puertas abiertas
y dejarse invadir
y creer como los niños
en términos desproporcionados



Que no eres tú

-te repites-
corazón espina que te corona
carne impaciente cosida a la nada
que coagula el tiempo
ojos que esperan sin hallar
                                  imagen/árbol que enraíce
Y que no
que no eres tú
-te repites-
que no eres tú tu alacrán
el único culpable



La soledad

es un estilo
tu pronombre solo su peso entero
Hambre y pobreza
Esta cosa atragantada
Medida que da medida a la escasez
Todo lo que no protege de lo que falta




Isabel Tejada. Manual para nadie. Piedra, papel Libros. 2018



jueves, 29 de noviembre de 2018

3 poemas de W de JAVIER PÉREZ WALIAS



Mujer dulce

En el pecho de mi madre sentí por vez primera el rostro de la bondad/ y el rostro de la bondad creció en la ropa presa por las pinzas/ en los pliegues que deja el peso ardiente de la plancha/ creció para defenderme de una jauría de bocas/ igual que crece la raíz de las uñas/ hasta el círculo polar de los dedos anulares/ vi salir de detrás de las paredes labras de luz/ vísceras/ soles amarillos/ rosas en un desierto de azufre/ imperdibles para no extraviar los besos/ reclinatorios para el arrepentimiento de los malhumorados/ escaleras hacia los ventanales azules de los árboles
abandonadas todas las cosas a la infinita bondad de su luz y al dolor de mis ojos/ en el pecho de mi madre dejé lavar mis manos por la lluvia/ por la lluvia sustraída/ por ella misma/ a la belleza del llanto que apenas desemboca
en un descuido de su melancolía/ vi el abismo de mi ilusión/ su plenitud arrojada al vacío/ tirada por los suelos/ ofrecida/ por ella misma/ a la esterilidad de las nubes y a las flores en Santa Teresa
junto a la casa de mi madre/ en un rincón apartado de su pecho/ di cristiana sepultura en una caja para gusanos de seda/ a un arsenal de futuro/ a una niña por nacer/ a unos céntimos de franco/ a unas chapas de botella/ a unos indios de plomo y sus caballos píos/ a un fajo de cromos/ y a media docena de canicas
en el pecho de mi madre me detuve a escuchar/ cómo suena la lluvia cuando aún no nos moja
en el pecho bondadoso de mi madre me quedé dormido.






Uno y trino

[Alcázar de San Juan, 1971 / 1974]
(...) era de curso legal/ yo agonizaba por volver a la vida/ aquí durmió el que sufrió la picadura del alacrán a los trece/ el que desnudó la cruz a cielo y fuego/ el que descubrió que la cebada era del color de la náusea/ y tenía un sabor a molienda de betún en el hondón del estómago
aquí lloré por los corredores abiertos/ aquí anduve por las baldosas frías cuando me despertaba la música/ aquí me sepulté detrás de las puertas/ aquí dudé por vez primera/ de querer haber nacido/ aquí me escondí en los dispensarios y hurté el cordero de los sagrados obradores para arrojárselo a las carpas/ aquí anhelé el pan reciente/ el aroma del puchero de mi casa/ el cálido chasquido del picón
aquí me ovillé
aquí permanecí en silencio como un ahorcado sin silla ni fiel ni piedad/ como un ser sin aliento siquiera ni tierra empalada/ aquí horadé la tapia con los ojos/ aquí el chorro del agua fue un buril de hielo sobre mi cabeza/ aquí trepané los muros/ aquí traspasé el horizonte con la mirada para olvidarme de las ásperas arrugas de las sábanas/ aquí recibí las cartas de mi madre/ aquí respiré moho/ aquí quise encontrar la ternura en el charco de las bienaventuranzas/ aquí se me negó el pan y la sal
de mis ojos caían las lágrimas una a una como las cuentas de un rosario
sólo la palabra fue mi argolla/ sólo el papel de calco/ sólo el cuaderno en espiral/ tan sólo la idea de volver hizo una hendidura limpia en la marra de los días/ aunque el ladrar de los perros era eterno/ y las sanguijuelas estallaban como estilográficas/ sobre el alma del pupitre en vísperas y maitines la resurrección de la carne era moneda de curso legal/ yo agonizaba por volver a la vida/ y aún hoy/ aquel recuerdo se derrama de plomo sobre mi espalda
me estoy quedando frío.


Servidumbre de paso

Hoy, de madrugada, bajé al río a lavarme los ademanes de la edad.
Lavé mis pies ante la mácula de los peces, me dejé acariciar por las escamas de la  infancia bajo la madeja líquida del tiempo.
Desde la umbría, el río es un cuerpo de hombre caminando solo entre los árboles, un abismo atravesado por el filo de la costumbre, por el sudor y los despojos del abatimiento,
por el vuelo del cuclillo junto a la higuera,
por el abrazo bajo el artefacto de las despedidas.
Madrugué.
Bajé al río por el camino de aquel tiempo, ya de nieve, para refrescar mi boca, mi lengua,
y con mis dientes apretados.
La corriente suena a música helada en años de afonía, parece que el agua naciera del cerebelo de la tierra.
El valle, donde preservé la corteza de los árboles, es el chozo de mis juegos infantiles.
Toda la ingravidez de mis recuerdos en una cáscara de nuez.
En el valle hay un murmullo de gas noble y de tristeza. Pero el valle es de nieve   y yo soy de nieve en el valle.
Madrugué.
Bajé al río por la senda de la servidumbre de paso, a la búsqueda de la mañana.
Me adentré en lo hondo con una gran piedra, bebí de lo transparente tocando el amor profundo de las aguas, respirando a manos llenas,
para acabar inclinando mi frente —como un animal cansado— sobre el canto triste o su silencio, para escuchar el susurro de la espuma en las estrellas.
Hoy madrugué, y bajé al río.

W, Vaso Roto Poesía, 2017


Javier Pérez Walias

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Mesa de mármol




Ahora que me he dado de bruces contra el canto del tiempo, que me he perdido en         el laberinto de un volcán de incertidumbres, anótame unos versos con ese temblor tan tuyo
de cierta desesperanza.
Trázame unos versos a lápiz, a desazón alzada, sobre la espuma blanca de cuaderno.
Déjame el poema sobre el mármol triste, junto a la fresca levadura del pan, despojado ya de su corteza y tu abandono.


W, Vaso Roto Poesía, 2017


Javier Pérez Walias


martes, 27 de noviembre de 2018

Sombrero negro





Roque Pérez Walias murió de tuberculosis corría el año de 1946.

              Estoy aquí soy en este ser me levanto hacia el sol cada mañana desde mil novecientos sesenta soy en este ser clavo mi sombra en el papel y marco un círculo de orín sobre la tierra mi abuelo fue un tipo al que no conocí en vida por imperativo legal de una muerte buscona que se encaprichó de él y se lo llevó a conocer el mar cuando aún era tierra firme un galán de talle tenía la elegancia del amanecer en su solapa llevaba un sombrero negro lo que mi abuelo nunca pudo imaginar era que a todos nosotros la vida nos regalaría una caja de lápices blandos en la estación de las declinaciones y a mí —concretamenteuna caja de cartón custodiada por un carcelero azul y un galgo corredor algunas pertenencias caídas de su alma una vara de mimbre para cardar nubes para hacer gritar el silencio en la humedad de la borra como un verso blanco tras otro verso una vara de mimbre un sombrero de ala con media pluma y una cinta de raso donde escribió de su puño y letra [A María, La Mirona] una vara de mimbre un traje almidonado de director de filmes mudos una vara de mimbre unos zapatos voladores con lengüetas de piel de cocodrilo pulcros como los espejos del Novelty para recorrer las palpitaciones de las estrellas mi abuelo apenas tenía piel bajo las uñas cuando partió hacia los límites de lo innombrable cuando dejó a mi padre seducido acaso por la gracia de una juventud preñada acaso en un monte de Venus mi abuelo del que heredé el arte de varear la borra al aire libre el don de marear palabras junto a los estribos del cielo el don de respirar la lluvia con cristales dentro de mis pulmones se quedó a vivir junto a mí hace ya más de mil primaveras en la testuz grana de un relámpago en la soledad ante la muerte y en la enfermedad respiratoria de los poetas se quedó muerto como de humo enterrado en su pálida melancolía que crepita aun hoy en el papel de liar la picadura en el don y en el silencio que crece junto al daño de la luz mi abuelo salió de casa una mañana feliz de junio para no regresar nadie supo explicarle a mi padre a dónde fue a dar con sus huesos ni a qué estante de mi casa ni en qué nicho de mi memoria se apiadaría de mí ni por qué se quedaría conmigo para siempre en este poema.

                  Roque Pérez Walias murió de tisis corría el año de 1946.



W, Vaso Roto Poesía, 2017
Javier Pérez Walias





















lunes, 26 de noviembre de 2018

4 poemas del libro inédito POEMAS PARA ZIZEK de LOS EXENTOS



YA VEN

En Londres tienen 500.000 cámaras.
¿De fotos?
¿Frigoríficas?
No:
de seguridad.

Así que si quieren una toma suya en la capital
del Gran Hermano
no hace falta que se hagan un selfie, solo tienen que pedírsela
a la Policía.

Le darán a escoger.




EL PASADO AÑO MURIERON EN ESTADOS UNIDOS 30.000 PERSONAS POR ARMA DE FUEGO

¿Pero no eran los indios los salvajes?





PA LA SACA

La presidenta del Santander
ganó 10,5 millones en 2017.

Sí, un buen Botín.





NUEVO PERIODISMO

Arriba a la izquierda, a dos columnas
-edición digital del diario-
la noticia de más de 300 inmigrantes muertos en el Mediterráneo. A la derecha
a tres columnas la foto del culo de Kim Kardashian recién subida a Instagram.





Los Exentos. Poemas para Zizek. -inéditos-

sábado, 24 de noviembre de 2018

2 poemas de MISÈRIA SENSE COMPANYIA de JORDI MARTÍ FONT



... el dit petit del meu peu

Ingovernable
fins i tot pels que es diuen
dels nostres
i lloen criminals
per semblar més com cal,
més que res,
més no res
i no són nostres
sinó d’ells…

Insubmís
a les mentides que es fan
mitges veritats
de tant repetir-les
500 vegades
o una mica menys…
que no ens cansem
no fóra cas
que ens eslloméssim
lo cap, lo cap…

Independent
perquè és l’autonomia
i el pacte entre no iguals
que es fan iguals
allò que serveix
per fer-nos
per sempre més iguals
però mai repetits…

Imprudent
perquè la prudència
és la norma dels imbècils
dels que ni saben
ni mai han volgut saber
res que no fossin ordres
i silencis
poc més que res…
I un il·lús
sense cap ni lluç
dels formats en la repetició
de les madrasses d’aquí al costat
que no són menys merdoses
perquè alguns símbols nostres
hi hagin posat.

Avui i aquí
em reivindico diferent
a les normes militars
a les jerarquies del pensament
a les formes de les ordres
als ximples que van fent…
que defugen l’enfrontament,
que no gosen mai dir res
i esdevenen, ara sí,
abocadors d’ideologies
dels vells segles passats
escombriaires de vells lemes
miserables amb quatre duros
i carnussos de la ciutat.

Mai més, enlloc, contra ningú
tenir veu i també paraula
i no dir-la
i no combatre,
amb ella,
soldats i capellans
dels exèrcits
sense forma
de cap deforme
i cap ni un de pensament
que no sigui repetit
empetitit
i més menut
que el dit petit
el més petit

del meu peu esquerre.
16 de febrer de 2015



Rosa de foc


«La musa i la nimfa i la dama i la pia
s’arrenca el postís i la veu disfressada,
i surt la marmanyera endiablada
que empaita la monja i li crema el convent»

Ets la filla de la impaciència
tragèdia vermella,
desassossec constant,
-«Tothora com boja»
diuen los de la baba,
a la recerca de la novetat:
«Dibuixa’m,
amb llapis de mil colors,
una cara amb la polla al nas.»
Tendra i tossuda, esperes, sola,
roses de Síria i gladiols florits:
«Cotecotecoté coté, cotecotecoté coté».

Just ara que diuen que fa
tan mal temps
un pamet més amunt del mapa,
quan no es veu lo sol al cel
ni fan l’ullet estels entre les palmes.
Tornaré, amb insistència,
trinxaré en mil bocins
autopistes d’asfalt finet,
m’hi trencaré les dents, lo cap a cops,
les ungles dels dits, la pell del cos i tot
per retrobar-te, a poc a poc,
i equivocar-te un altre cop.

Tornaré a la Reial,
a menjar-te els morros a mossos,
amb l’esquena al Glaciar
i el cos al foc de la Rambla.
A tu, que ni quan creixes immensa
no et deixes enlluernar
per l’estètica del confort
ni l’integrisme de la modernitat.

I et fas plena d’ahir,
sense renunciar a ser teva
tant avui com demà.

Tornaré a la Reial,
a reviure el color de les façanes
de la porta de l’infern,
on fins i tot lo gel em crema.
A l’avantsala del combat,
m’instal·laré al laberint
de les paraules adolescents,
sense Déu ni pàtria ni amo.

I et fas plena d’ahir, avui, demà.
Que el temps no esborri
l’insomni de les teves nits!

«i després et refàs més potent»


Jordi Martí Font
"Misèria sense companyia (Obra poètica complet... fins ara)"
Editorial Calúmnia, 2018