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martes, 12 de diciembre de 2023

VOZ MESTIZA de AYARI LÜDERS (fragmentos)







Es el mar arrepentido

borrando rastros en la arena

que es tan suya como nuestra

como nuestra y suya es la promesa

de una tierra de frontera liberada.

Es el guerrero jaguar

buscando el lucero prometido:

      el dios que no volvió

      ni en sombra

      ni en mañana

agotado     de haber sido     vencido

por la mano       traicionada       por su cielo.

Son los siglos recorridos en la tierra

cegados de tormentas e ilusiones.

Son las banderas plantadas en cada pecho

hasta arrancarle toda carne.

Son las plumas de la garza

que vuelan sin cuerpo
sobre las ruinas.

      ¿A dónde van las alas

      cuando el ave muere?

      ¿A dónde van las flores

      arrancadas de su tierra?

Retumba un tambor sobre las tumbas.

    La guerra

      silencio de palabra

        acabará con nuestra tierra.

Huracán, El Cojo,

limpiará la herida

se llevará el reflejo de sol

hasta algún otro cielo

y al viento       violento       que golpea

la costa,       la selva y       la montaña

lo ahogará a gotas de agua clara.

      ¿A dónde vas cielo negro,

      a dónde te vas con nuestros muertos?


...//...


Somos lagunas coloreadas de plumas:

cortejo nupcial del cielo.

Somos la balsa peregrina

    la urgencia de pasos heredada

      estela migrante

        torrente de trenes.

Somos el ojo errante del universo

asombrado de su hechura.

Somos cicatriz de herrumbre asida al aire

    diluvio de pasos,

      llorando sueños,

        que van a ahogarse en el desierto.

Nos sembramos en una tierra

hasta teñirnos de su color la piel

y la creímos tan nuestra

que inventamos la muerte del extraño como gloria.

Enfermos de la realidad que se abalanza

montamos murallas de oraciones

para perdonarnos tanta sangre.

Somos discípulos del cementerio,

la historia sorda que nos inculpa

aprendida a espada y crucifijo:

aquel que nos prometía resurrección

a cambio de este,

nuestro paraíso.

Somos equivocación de entendimiento.

Un yo extirpado de un nosotros:

capital que se distingue,

errática cualidad del ser humano.

Somos plural individual que nos une,

nuestra piel es ovillo

coro de lunares que iluminan

todo andar        fatigado         en soledades.

 

Humano,

siempre humano,

dios de la palabra que es semilla:

cosecha de cantos que nutren

la voz encallada en la ribera.

Padre del verbo que vibra

como un golpe sobre el agua

y crece,

siempre crece,

bajo el espacio     desvanecido     que nos contempla.

Emerge en un coro

derramado de la bóveda del tiempo:

palabra que se levanta

como astro clareando al alba.

Voz mestiza que  aflora

cóncava lengua que es puente

que sana y es caricia

que es lluvia en el incendio

y en el invierno, es fuego.

Palabra

de todas las gargantas pigmentada,

    de vuelo ligero y cielo corto,

      de tierras sin nombre

        de toda patria liberada.

El mundo florece

en dos bocas que se hablan,

en la mano que las calla se marchita.

Humano,

siempre humano,

tu voz mestiza vencerá

todo silencio.


Ayari Lüders. Voz mestiza. Ed. Ultramarina C& D. 2022

 



 

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