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domingo, 6 de septiembre de 2026

DIFUNTA CORREA




A Almamar y todas sus Difuntas Correas

La santa murió deshidratada

cruzando el desierto sanjuanino

detrás de su amado

con un hijo a la teta.


Cuenta la leyenda que bajo

la sombra de un algarrobo

desfalleció

con su hijo en brazos.


El bebé,

––¡bendito instinto de supervivencia!––

mamó de su madre

muerta

––canibalismo legítimo––

hasta que lo encontraron

unos arrieros.


Trenzas cortadas,

piernas ortopédicas,

fotos, cartas de amor,

matrículas de coches,

cintas de colores colgando del techo,

flores de tela

con el color comido

por el polvo.


Y botellas de plástico

llenas de agua;

cientos de ellas,

apiñadas.


Todo para honrar a

Deolinda Correa de Bustos,

que fue claro ejemplo

de lo que salva la teta,

de lo que muere

cuando no le das

agua.




Esther Mañoso. Tanque de tormentas. Ed. Cuadranta, 2025

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