documentos de pensamiento radical

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jueves, 20 de junio de 2024

2 poemas de DORA RÁDEVA en NUEVA POESÍA SOCIAL. ANTOLOGÍA II. POESÍA BÚLGARA CONTEMPORÁNEA


 



repugnante enseñanza

 

voy a aplastar a la hormiga

dijo el niño de cinco años y sonrió

no lo hagas dijo la vieja maestra

a la hormiga le dolerá

la voy a aplastar

afirmó el niño y aplastó a la hormiga

y la vieja maestra abrió los brazos

para un cálido abrazo

no podía tocarlo

de otra forma

la acusarían de violencia

 

 

divorcio

 

me voy, dijiste

y me lo llevaré todo

no puedes, dije vengativa,

me dejarás todo

en una cicatriz



Dora Rádeva (Dimitrovgrad, 1974). Estudió Historia, Arqueología y Etnografía en Gábrovo, y Antropología de la Cultura en la Universidad San Clemente de Ohrid de Sofía. En su esencia, es un cruce entre un espíritu del bosque tremendamente confuso y una vagabunda intelectual que deambula por los sectores académico, no gubernamental, de conservación de la naturaleza y público. Vive de las recomendaciones de Juan Ramón Jiménez: “Si te dan un papel con renglones, escribe fuera de ellos”. Amante y defensora de todos los animales. Actualmente está escribiendo su tesis doctoral, además de poesía.

 



VV.A. Nueva Poesía Social. Antología II: Poesía búlgara contemporánea.  Ed. La tortuga búlgara. 2022

Marco Vidal González (Traductor)

 puede adquirir este libro en: https://latortugabulgara.com/libreria/

miércoles, 19 de junio de 2024

DISTRÁEME PARA QUE NO BROTE

 



distráeme para que no brote

voy a volar agárrame

rodéame para que no huya

me voy a desvelar duérmeme

y no vayas a despertarme

y envuélveme en mi sueño

embálame

déjame una nota

y ponme en el escaparate

y cuando me compre alguien

dime que soy libre




Bozho Kólov (1992, Sofía) vive donde le place. Le gusta escribir sobre deseos y política. Actualmente cursa un programa de doctorado en estudios rusos en la Universidad de Oslo. Sus poemas han encontrado lugar en las páginas de Literaturen vestnik y Nueva Poesía Social.





VV.A. Nueva Poesía Social. Antología II: Poesía búlgara contemporánea.  Ed. La tortuga búlgara. 2022

Marco Vidal González (Traductor)

 puede adquirir este libro en: https://latortugabulgara.com/libreria/


martes, 18 de junio de 2024

VOCES DEL EXTREMO: POESÍA Y RESONANCIA

                         





                    

ENCUENTRO DE POETAS EN MOGUER, VOCES DEL EXTREMO:

POESÍA Y RESONANCIA





Homenaje a Joan Salvat-Papasseit & Vicent Andrés Estellés



Moguer, del 24 al 27 de julio de 2024




MIÉRCOLES 24 DE JULIO





18’30. Fundación Zenobia y J.R.J.


Inauguración de Voces del Extremo: Poesía y Resonancia

Inauguración de la exposición Voces de Maica Sánchez

y lectura de Jaime Covarsí.



19’30. Fundación Zenobia y J.R.J.

Conferencia: Manuela Parra. Memoria, Poesía y Resonancia,

tras los pasos de Manolo Valiente y lectura de sus últimos poemas.



20’00. Fundación Zenobia y J.R.J.

Conferencia: Carmen Herrera Castro. Editorial Fulmen: el sueño feminista de

una librera sevillana



20’30. Fundación Zenobia y J.R. J.


Antonio Márquez Avilés

Azahara Palomeque

Cristina Liso

Cristina Penalva Pastor

Laura Bastet Kali

Antonio Ramírez Almanza





21’30. Fundación Zenobia y J.R.J.


Concierto de Jesús Márquez.



00’30. Peña del Cante Jondo

Ramón Ruiz

Antonio Rodríguez Cruzado

Fernando Barbero Carrasco

Mar Sánchez

Eladio Méndez

Rafael Calero Palma





JUEVES 25 DE JULIO



10’00. Poesía en la calle. Inicio en Plaza del Marqués



11’00. Casa Natal de J.R.J.


Conferencia: Manuel Aznar Soler. Poesía y exilio republicano de 1939



12’00. Casa Natal de J.R.J.

Ana Deacracia

Pilar Sanabria

María José Mures

Ivonne Sánchez-Barea

Ferran Fernández

José María López Medina



13’00. Casa Natal de J.R.J.

Conferencia: Guillermo León Cáceres. Historia y memoria de un paradigma de

la represión franquista: el campo de concentración de Castuera



13’30. Casa Natal de J.R.J

Conferencia. Francisco Marín Campos. Hacia el colapso: la situación actual



18’00. Fundación Zenobia y J.R.J.

Conferencia: Antonio Gómez. Vamos a ver poesía.



19’00. Fundación Zenobia y J. R. J.

Maribel Domínguez Gómez

Lara López

Marisa Martínez Pérsico

Iosu Moracho

Lourdes Vicente Bertolín

Cristian Esteban Martín



20’00. Fundación Zenobia y J.R.J.


Concierto de Jesús Márquez.



20’30. Plaza de las Monjas


Carmen Herrera Castro

Sagrario Manrique

Pablo Gómez Borrachero

Thalía Compán Santiago

María Carvajal

David Trashumante



21’30. Plaza de las Monjas

Ala Rota. La Leti de Málaga y Miriam Selfa



00’30. Peña del Cante Jondo

María Luisa Domínguez Borrallo

Matías Escalera Cordero

Ágata Navalón

Gabino Sánchez Llamazares

José A. Miranda

Francisco Javier Sánchez Durán







VIERNES 26 DE JULIO



10’00. Poesía en la calle. Inicio en Plaza del Marqués



11’00. Casa Natal de J.R. J.


Ferrán Aisa

Santiago Aguaded Landero

Pep Castell

José Ferreras

Antonio Martín Piñero

Estefanía Soto



12’00. Casa Natal de J.R.J.


Conferencia: Ivonne Sánchez-Barea

¿Canon literario o cuota de poder? - reflexiones desde la experiencia



12’30. Casa Natal de J.R.J.


Elena Pedrosa

Elisabetta Bagli

Juan Manuel Barrado

Lola López Martín

José María López Medina

Lola Callejón



13’30. Casa Natal de J.R.J

Conferencia: Gabino Sánchez Llamazares. Los derechos humanos en la poesía



18’00. Fundación Zenobia y J.R.J.


Antonio Gómez

Anita Wonham

Enrique Falcón

Uberto Stabile

Daniel Macías Díaz

Jorge Riechmann



19’00. Fundación Zenobia y J.R. J.

Conferencia: Miriam Selfa y Leticia González Peinado. Del cuerdismo se sale.



19,30. Plaza de las Monjas

Acción: Flores por Palestina. Minuto de Silencio

Acción: Javi Triana. Cantes desde la izquierda.



20’00. Plaza de las Monjas


Ángel Calle

Marina Aoiz

Antonio Revert

Ibon Zubiela Martin

Carmen Barranco

Eddie (J.Bermúdez)



21’00. Plaza de las Monjas

CocinandoDanza + Montse Villar. Ubuntu




00’30. Fuentepiña


Isaías Griñolo & Bernardo Santos
Árboles ¿Conocerán vuestras raíces toscas mi corazón en tierra?

Cuarto creciente debajo del pino grande de Fuentepiña con:

•⁠ ⁠Romper la noche (improvisación) > Pedro Santos
•⁠ ⁠⁠Última poesía antagonista para repensar quienes fuimos, porque la raíz escondida es más antigua que la rama y porque los árboles ¿Serán acaso solidarios? > con tres poetas becados.
•⁠ ⁠⁠Por Soleá, romance y fandango > Jorge Riechmann / Javi Triana




SÁBADO 27 DE JULIO



10’00. Poesía en la calle. Inicio en Plaza del Marqués



11’00. Casa Natal de J.R. J.


Stefania Di Leo

Vanessa Basurto

Carolina Sánchez Pinzón

Teresa Ramos

Toufik Diouri

María Ángeles Pérez López



12.00. Casa Natal de J.R.J.

Conferencia: Ferrán Aisa. Joan Salvat-Papasseit de Gorkiano a la Vanguardia



12.30. Casa Natal de J.R.J.

Lectura colectiva de poemas en homenaje a Joan Salvat-Papasseit en el centenario de su muerte y de Vicent Andrés Estellés en el de su nacimiento



13.00. Casa Natal de J.R.J.

Conferencia: José María García Linares. Con los ojos abiertos. La poesía de Voces del Extremo



13.30. Casa Natal de J.R.J.

Proyección: Nuestra casa es el mundo. IES San José de Valencia

Presenta Enrique Falcón



18’00. Casa Natal de J.R. J.

Cristina Cobo Hervás

Elisabetta Bagli

Itha K

Albino Matos

Montse Grao

Gema Estudillo



19’00. Plaza de las Monjas

Balbina Jiménez. Kotod ama



19’30. Plaza de las Monjas

Maru Bernal

Isabel Martín

Rafa Segura

Amalia García Fuertes

Conrado Santamaría

Eladio Orta



11’00. Peña de Cante Jondo

Olivier Herrera

Acoyani Guzmán

Carlos D’Abreu

José María García Linares

Francisco Marín Campos

Crecida: Pariré Piedras, de Sara Prida Vega



00’00. Peña del Cante Jondo

Mijea y Caraoscura. Titirigypsy.

Concierto de Jesús Márquez.



01’00. Peña del Cante Jondo

Olga RT + Sara Prida. Proyecto Nosotras










lunes, 17 de junio de 2024

TODOS SUFREN (MEXICO CITY BLUES)





La poeta de la calle Colima que no sabe si la buscan
por sus versos o por sus tetas,


el mesero despedido que apedrea la vidriera
del restaurante La Bodega,


el conferenciante ante el auditorio vacío de la capilla Alfonsina,


el califa que le arrima el molusco a su enamorada
en el último vagón de la línea 7,

el tamalero que habla en el Telmex público junto al café La Habana,


el cumbianchero del pesero abarrotado por Reforma,


la que vende el monchis en el trole de General Anaya a Taxqueña,


el teporocho que apura su cuarto tequila
en el De boca en boca de Bucarelli,


el chómpiras de libros en El Sótano de Coyoacán,


la fufurufa que se rasca camino de los lavabos
de la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM,


el que vende libros anarquistas
en la puerta del auditorio Ché Guevara,


el enamorado que pasa por la calle Corazón de Niño,


el cansado que se sienta en una banca de la Alameda,


el arquitecto que extiende sus planos en una casa de La Condesa,


el tiburón que ronda por los antros de la Zona Rosa,


el achichincle de un político que ha sido citado en Polanco,


el narco que mira el agua de su piscina en Lomas de Chapultepec,


el chimuelo que se cuenta los dientes
en el lavabo de la cantina Mi Oficina de la avenida Texcoco,


el malafacha que escupe en la avenida Niño Perdido,


el pendejo que se rasca los huevos en el Monumento a la Revolución,


el viejo puto que se mira las uñas en Juan de Dios Peza,


la chacha que camina por la Glorieta de Insurgentes,


el padrote que conduce su bote
por Jesús García en dirección a Garibaldi,


el que mira un fantasma con ojos de lago en Tlatelolco,


la embarazada que se toca la barriga
mientras vende enchiladas en La Lagunilla,


la chava que llora desconsolada en la boca del metro Santuario,


el estudiante pobre que chupa internet
debajo de los toldos del patio de la Biblioteca de México,


la profesora que llega tarde a su clase en el claustro de Sor Juana,


el ñero que jetea detrás de los setos
de la fuente del reloj del parque México,


el vendedor de gorditas del mercado Sonora
que termina el día con cien pesos en el bolsillo y los pies embotados,


la piruja a la que se le suben los gemelos
mientras espera a su tarzán
en el Monumento a la Revolución,


el chemo que le pega a la mona
en las banquetas de la calle Magnolia
vestido con una camiseta mugrienta del América,


el chacal que acaba de bajarse una cartera en el metro Bellas Artes,


el bato con la cara llena de barros
que se mira en un vidrio de la Avenida Juárez,


la chancla que no sabe qué comprar en el multiregalos de López,


el que le chuta a la pelota sin saber si esa tarde
habrá para una cascarita
en la preparatoria 7 de Ezequiel Chavez,


el chamaco que empuja su diablito por Calzada de la Viga,


los huelguistas arracimados en el zócalo,


la que le quema las patas al diablo en San Pedro de los Pinos,


el buchón que renta un cuarto en el 8 de la Bondojito
con una mariposa dentro,


el que entra en un changarro en busca de Miguelitos y Chipiletas
en Niños Héroes,


la que te hace un chongo por doscientos
o un guaguis por cincuenta pesos
en la Estética D’Alberts de la calle Alfarería,


la cachetona que reza a un niño Jesús vestido de rosa
en la esquina de Panaderos,


el chichinflas cubierto de sangre
que busca un dispensario en Tepito
pidiéndole paro a San Juditas,


el soplanucas que busca chavos en el Parque Hundido,


el pacheco que se tambalea mientras fuma su último Delicados
y habla con la estatua de Cuauhtémoc
en el cruce de Insurgentes con Reforma,


el gallego que busca su hotel en Revillagigedo,


el molacha que pasea su hambre por la calle Moneda,


el macuarro que busca el cielo en su botella de tequila
en una habitación del hotel Nevada de la calle Soledad,


el empleado del Seven Eleven de Río de la Loza que le compra
una chaparrita de mandarina
a la comadre del tianguis de enfrente,


el que escribe cartas de amor en la plaza de Santo Domingo,


los cuates que acaban de coger en un cuarto de vecinos en Donceles,


la empleada de la Gandhi de la Madero
que cruza la calle en dirección a la óptica Rex,


la que sale de tomarse su café
en el patio del Sanborns de la Casa de los Azulejos,


el culero que te deja botado en Bolívar con 16 de septiembre,


los gemelos que pasean de la mano por la calle Misioneros,


el vendedor de escudos heráldicos
en la banqueta del Palacio Postal,


el pendejo que te da un abrazo sin conocerte
y sin venir a qué en La Mascota de la calle Bolívar,


la fichera que baila contigo por un tostón
en la cantina Dos Naciones,


la que aspira caspa del diablo
en el baño de Las Pecosas en república de Cuba,


el chúntaro que se mete pala tras pala en el Barba Azul,


el que juega al dominó en el Covadonga de Puebla con Orizaba,


el que se sumerge en la multitud de la calle Tacuba
haciéndose un jalapeño,


el teporingo que toma su mezcal con sangrita
mirando al techo del bar La Ópera en 5 de Mayo,


la trans que imita a la Leona Dormida
en el Wawis de Eje Central con Plaza Garibaldi,


el cocodrilo que sale de los servicios del Río de la Plata
con la gripa colombiana,


la clavada que busca un tema de Amanda Miguel
en la rockola de Los Jarritos de la Allende,


el curita que entra en el Marrakech de la calle Londres,


el que se da un jalón mientras repella una pared en Darwin,


la neta que canta una rola triste por Las Cruces,


el escuincle que duerme bajo un arbolito agonizante
en la colonia Anáhuac,


el que se acaba de comprar un picadero en la calle Moneda,


el jarcio que ve alejarse la belleza
por la puerta del restaurante Los Delfines,


el vagonero que pega la cara a los cristales
de las tiendas de la calle Chihuahua,


el patrullero de la chota
al que se le hincha la gana un chingo por la Durango
y le enseña la charola a un chato en un vocho para que le dé varo,


la morrilla que zopilotea por la plaza Río de Janeiro,


el mariachi que pregunta por una casa en la calle Guadalajara,


el jarocho que se coloca bien el nudo de la corbata
en la avenida Sonora,


la petacuda que agarra con fuerza su bolso
mientras se pierde en dirección a la calle Cuernavaca,


el matón que huye hacia el norte por la avenida Oaxaca,


el chalán que sube las trapas del Salón Madrid

frente al Palacio de la Inquisición,


el pelado que descarga una caja de mezcal Mano Negra
en república de Venezuela,


el lurias que se rasca su sarna
en la puerta de la iglesia de Nuestra Señora de Loreto,


la araña que se cambia de compresa en un vagón del metro La Raza,


el choncho que acude a su clase en el Ricardo Flores Magón,


el que vuelve de Tlalpan sin que haya podido enchufar una changa,


el tortero que las hace de crema junto a la casa del Lago,


el pingo que mira los voladores de Papantla
del Museo Nacional de Antropología,


la lambiscona que limpia las mesas
de la fonda La Mesonera de la Versalles,


el funcionario que sale del ISSSTE de Tres Guerras
con una chela en la mano,


el ponchado que pregunta por una chamba que no encuentra
en la talachalería La Nacional de la calle Atenas,


el puñal que espera sentado en una caja de frutas
enfrente de El Huequito de la calle Ayuntamiento,


el gandallita que anda armando mitote
en las escaleras del mercado de artesanías de San Juan,


el recadero que carga con una caja de chiles chipotles
por el mercado de Delicias,


el pollero que despacha en la calle Buen Tono,


el güevón que mira el edificio de la CGT en Arcos de Belén
sin que acierte muy bien a saber
si lo están construyendo o destruyendo,


el de tacuche que entra preguntando por tinta amarilla
en una papelería de Mixcalco,


la suripanta que trabaja en un dancing de la colonia 10 de Mayo,


el güero que entra en el hotel Marlowe
de la avenida Independencia,


la tortita que tiende los chones
en el balcón de su casa de Nigromante
esquina con Bolívar,


el que entrega unas monedas
y una bolsa con las obras completas de Eunice Odio
al basurero de la calle Corumba en Lindavista,


el zonzo que se muere por cachorrearse la bata
junto a la fuente del jardín Artes Gráficas en la colonia Doctores,


la vendedora de gorras que pasa la bacha
en su tianguis del callejón de San Nicolás,


el que chifla bajo la torre Pemex de Bahía de Ballenas,


el merolico que transa mota en Canal,


la que mira México desde el helipuerto de la Torre BBVA Bancomer,


todos, todos sufren,


pero al apagar la luz
esperan que una llama mucho más grande se encienda
en la oscuridad.

 

 

Antonio Orihuela. Camino de Olduvai. Ed. Irrecuperables, 2023

domingo, 16 de junio de 2024

LOS OJOS DE LOS PERROS





Qué saben los perros que no sabemos nosotros.


Qué conocen, qué intuyen, qué nos quieren decir.


Esos ojos tan tristes.
Por qué nos miran fijo y tan adentro
como si al tiempo de querernos tanto
existiera algo nuestro
que no acabaran nunca de entender.


Por qué entonces su entrega,
su llanto inconsolable cuando nos ven partir.


Por qué luego, al regresar, tan sólo a ellos
les confiamos los pasos que a nadie más decimos
si sabemos que esos ojos tan tristes
lo irán contado todo por ahí.


Por qué nos aman tanto
si saben de nosotros tantas cosas
que es mejor no saber.


Por qué se dejan siempre poner nombre.


Por qué temen al trueno.


Por qué no son cobardes si se mueren de pánico.


Por qué ladran en mitad de la noche.


Por qué amanecen luego
tan contentos, aguardando en la puerta,
con incansables ganas de vivir.


Por qué saben que el juego
es la única tregua que nos queda.

Por qué son como niños, o eso al menos pensamos,
como si no fuera posible compaginar ternura
y madurez.


Qué bondad descubrieron en nosotros
que no fuimos capaces
de dar a los demás.


Por qué mueren un día y nadie entiende
el inmenso dolor del que ya sabe
que al perderles también pierde
lo mejor de sí mismo.


Ese trozo de ser que nuestros perros,
cuando nos miran fijo,
de algún modo descubren,
aunque también que hay algo de nosotros
que no acabaron nunca de entender.



Fernando Beltrán

sábado, 15 de junio de 2024

Las soluciones




Fui a visitarlo el domingo,

estaba mal muy mal, y sonreía, 

viviré lo suficiente para ver en qué acaba esta basura,

dijo optimista, razón de peso, 

mas era cáncer fase IV 

que ya educan a enunciar,

pero que en sus notas escriben en sumerio

con letras cuneiformes, creo, 

citando a sabios con letras K y diéresis y 

macrones, cedillas, glifos y signos del más allá.

El martes había muerto de repente.

¿Por qué, cómo?

Se murió de miedo, dijo persignándose 

una,

oyó a un doctor decir que fuese aislado

que fueran preparando paliativos. 

¿De la muerte?

No, no, del sufrimiento,

aquí no soportamos ver la angustia,

pero le dio tal pánico morirse…,

que se murió,

tal como se lo cuento, 

en dos minutos.

Todos moriremos,

dijo una.

Yo no lo tengo por seguro, dije ofendido

de su sapiencia sobre mí. 

Hacemos lo que se puede 

de uno en uno, dijo el brujo sanador, 

lo que no tiene remedio ya es el mundo,

no lea ni vea noticias, eso evita la tensión,

ni fume, ni beba, ni coma sin leer las etiquetas,

todo es mugre, 

prometido que así alargará la vida,

eso acabó con su amigo,

no hacer caso.

Dios quiera que todo se arregle,

dijo una, 

tanta guerra, tanta hambre, 

tanto odio,

es como si naces ya vencida. 

Tanta gente, di mejor, esa es la causa, dije yo,

en el 3000 seremos 20 mil millones y eso es absurdo total, 

es la Tierra la que muere,

Dios anda ocupado en varios cuatrillones de galaxias

con problemas,

y este mundillo,

entendido como habitado por especie muy depredadora,

carece de remedio por exceso de avidez.

Ya mediado el siglo XX, con 3.000 millones,

se empezó a desbaratar. 

Hoy, con 8.000 millones 

—mientras lo digo ya suman muchos más—

no existe estado alguno que no tenga miedo,

después de haber tenido mucha hambre,

y sobramos los que piensan diferentes

y los que tienen color uniforme.

Los todavía animales no evolucionados

tienen posibilidades,

el resto, no.

La Tierra se sacude

como el perro el agua o muchas pulgas.

Sobramos 5.000 millones hoy, 

mi amigo ya sabía eso, quería saber algo más, 

se ha muerto en la sacudida,

y estaba en la solución.

Para un futuro optimista es fácil la presunción:

no faltan santos patronos, 

la Tierra se salvará, después de mucho ruido, 

aunque será con dolor

tendrá un exceso de abono.

Asustada dijo una,

miedosa como miope en un almacén de espejos, 

eso es puro pesimismo.

Sí, mirado desde el yo,

como dioses es el más puro optimismo

por la Tierra. 

Una gaviota sin comida en el mar muerto

vino entonces a picotear 

el reflejo en el cristal de un plato con las sobras.



Antonio Santos Barranca

viernes, 14 de junio de 2024

SALVAJES


 

para Marta Tafalla

 

 

De niño nos llevaban al zoo

para que viéramos que se podía vivir en una diminuta jaula,

sin libertad, pero con agua y comida,

 

igual que el jilguero del vecino,

igual que los peces del dentista,

igual que las gallinas

o los cerdos de la granja de engorde,

 

igual que nosotros en la escuela.

 

Nos hablaron con desprecio del lobo,

de la salamanquesa, de la lombriz y el topo,

porque nuestra civilización odia lo que no se somete,

 

pero Madre Gaia está empezando a romper los barrotes

con los que hemos pretendido mantenerla atada

y promete a todos los animales no humanos que,

sin nosotros, la vida volverá a ser una fiesta

sobre la Tierra.



Antonio Orihuela. El fuego desde el otro lado. Ed. La tortuga búlgara, 2024