documentos de pensamiento radical

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viernes, 19 de septiembre de 2014

AUTOLESIONES








Lo que hemos hecho mal
es no haber hecho nada,

no preocuparnos, no comprometernos, no vincularnos,
no luchar contra quienes nos hacían la guerra.

Haber sido complacientes, resignados,
indiferentes al dolor de los otros.

Creíamos que el mal que hemos hecho
por acción y omisión
no nos alcanzaría.


Aquí está.


Antonio Orihuela. En: Con&Versos. -poetas andaluces para el siglo XXI- 
(Ed. de Antonio Moreno Ayora). Ed. La Isla de Siltolá. Sevilla, 2014


jueves, 18 de septiembre de 2014

EN CUALQUIER LUGAR DEL MUNDO




Aquí mismo hay un decreto prohibiéndonos decirlo:
Te comería la boca en cualquier lugar del mundo.
Hay una estrella flameando en cualquier cielo del mundo,
un estambre inhiesto,
una pestaña tremolando,
una sabana agitada,
una yema izándose por un asta
y una lengua ondeando
en cualquier lugar del mundo.
Te comería la boca en cualquier lugar del mundo.
Hay una puesta de sol en cualquier pecho del mundo,
una luna bordada sobre el mar,
un beso ribeteando un ombligo,
una orla de carmín,
un pezón erecto
y una caléndula
en cualquier lugar del mundo.
Te comería la boca en cualquier lugar del mundo.
Hay una ola tañendo en cualquier tambor del mundo,
un cuco marcando el ritmo,
un nombre en clave de sol,
un cabecero en dos por cuatro,
un acorde de dos latidos,
un susurro,
un suspiro,
y un gemido
en cualquier lugar del mundo.
Te comería la boca
aquí mismo.
Aquí mismo hay un decreto prohibiéndonos decirlo.
Aquí mismo una bandera.
Aquí mismo un escudo.
Aquí mismo un himno.
Y una ofensa y un ultraje aquí mismo:
Te comería la boca
en cualquier lugar del mundo.

Iván Rafael.

EL LENGUAJE SECUESTRADO (VII)





El pequeño accionista de BP, Chrevron, ConocoPhillips, Exxon-Mobil, Shell, JP Morgan Chase o Monsanto puede sentir, al retirar sus beneficios anuales, la misma dicha que aquellos israelitas que en el desierto veían caer el Maná divino o puede preguntarse, como en la canción, ¿de dónde sale tanto parné? Enrique Bocardo, en su libro La política del negocio: como la administración Bush vendió la guerra de Irak, nos lo aclara: De la muerte de 122.000 niños menores de cinco años, de la extensión del hambre a 4 millones de personas, de reducir a la pobreza absoluta al 69% de la población campesina, de dejar a las tres cuartas partes de la población de Iraq sin agua ni sanidad, de reducir a chabolas las viviendas de once millones de personas, de mandar a Siria para prostituirse a cincuenta mil mujeres iraquíes, de detener a tres mil personas y de dejar 620.000 viudas sin ningún tipo de ayuda estatal. El resultado de estas medidas sobre la población se tradujo en beneficios para las citadas corporaciones que sumaron más de un billón de dólares en el periodo 2002/08. A este billón habría que sumarle otro que fue arrancado al erario público norteamericano y entregado a las corporaciones del complejo militar industrial para sufragar los gastos de una guerra en la que se había empleado fósforo blanco, bombas incendiarias y uranio empobrecido que, como todos sabemos y el mismo presidente Bush nos recordaba en su Addresses the Nation: Operation Iraqi Freedom, se había hecho para liberar al pueblo iraquí, llevarle la democracia, la libertad, el progreso y la esperanza. ¿A qué nos recuerda esto de que la lucha contra el terror sea dirigida por la nación que da cobijo al mayor número de terroristas, torturadores y violadores de los derechos humanos?
Sin embargo, otro pequeño accionista, ahora de la empresa química Bayer puede verse afectado por la psicosis, convenientemente alimentada por los medios de comunicación, que despertó el hallazgo de varios sobres con ántrax enviado a través del servicio postal norteamericano en 2001 como actos del terrorismo islamista. El hecho de que se descubriera un año después que el ántrax fuera enviado desde las instalaciones militares de Fort Detric, en Maryland, poco importaba. A esas alturas, Bayer había ganado, para tranquilidad de sus accionistas, más de cien millones de dólares con su supuesta vacuna, salvando a la compañía de la quiebra técnica en la que se encontraba antes del suceso. Menos parece importar aún que frente a los cinco muertos por los envíos de ántrax, la vacuna de Bayer matara más de mil personas a consecuencia de sus efectos secundarios. ¿Estaría nuestro pequeño accionista entre ellos, le habría dado tiempo de recoger beneficios?

Antonio Orihuela. Palabras raptadas. Ed. Amargord, 2014 
Fotografía de Juan Sánchez Amorós.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Dos poemas de TODO EL MUNDO ESTÁ EN OTRO LUGAR de ANTONIO ORIHUELA






LAS CARTAS SOBRE LA MESA


Cuando se desmoronen las imágenes de la pasión
y de lo trabajosamente construido.

Cuando todo lo sientas como escombros innecesarios,
afanes polvorientos, aburrido juego que se abandona,
ligero dolor de lo perdido.

Cuando llegues a esa suma de la vida
donde todo se congrega
en identidad, presencia,
y constante intercambio.

Cuando llegues a la casa
donde desde siempre se te espera.

Cuando llegues,
ya hecho solo verdad,
vuelto en ti,
hecho red con todo lo creado y lo increado,
libre para responderte sobre quién eres tú
en este sueño sin fin del amor.

Cuando veas que todo no es más, finalmente,
que filamentos entretejidos, rotos
y vueltos a entretejer
en una danza imaginaria y fortuita.

Cuando estas olas de tu propio verte
sean la única certeza que tengas de ti.

No habrá nada que decir,
nadie a quien decir
ni palabras con que decir
lo iluminado.

*

MENTE Y CORAZÓN

Esto no se acaba nunca
porque, en realidad, ni pasa nada
ni vamos a ningún lado.

Esto es esto
y también esto no es esto.

Todo es aquí y ahora,
no hay nada que buscar,
nada por lo que sufrir
o por qué suspirar.

No más vigas, ni arena, ni ladrillos
para esta casa de lamentaciones
donde vivir atrapados
en el valle de las lágrimas.

La práctica es no siempre así,
porque no hay nada sobre lo que practicar,
nada que iluminar,
ningún nido que construir.

Solo respirar, comer, limpiar, fregar, hacer la colada,
tender,
planchar,
tender,
planchar.

Una cosa cada vez en su momento
para tratar con ella no de crear la belleza
sino para despertar a la belleza.

Amar, dar limosna, estar presente,
trabajar por los demás, dejar a Dios en paz,
tener paciencia, ser indulgente,
y también no hacer
y disfrutar de un mundo cada vez.

Antonio Orihuela. Todo el mundo está en otro lugar. Ed. Baile del Sol, 2011




martes, 16 de septiembre de 2014

EL LENGUAJE SECUESTRADO (VII)




Frente a la vulgata marxista, los anarquistas tenían claro que de nada valía transformar la infraestructura esperando que de ella emanase una superestructura nueva, porque o bien ambas se modifican a la vez, incluso adelantándose uno, desde lo personal, en su propia transformación ideológica, o bien las viejas formas de vida, en su asombrosa consistencia, llegan a neutralizar, socavar y finalmente dar al traste con las nuevas estructuras conquistadas cuando lo indiscutible no se pone en duda, es decir, cuando la propiedad privada se vive y se piensa como natural y cuando el trabajo y la cultura se viven como esferas escindidas.
Y es que a la Anarquía se la puede temer por los que la traducen en caos, falta de autoridad y gobierno, pero también se la puede mitificar como la situación social donde falta el comienzo (arché), el principio; donde el mando y la ley han sido desterrados y todo puede comenzar entonces como posibilidad; donde los materiales históricos se resisten a una lectura lineal y positiva porque la ausencia de autoridad impide cualquier relato de poder o, lo que es lo mismo, hace de cualquier relato un relato con el mismo estatus que otro, pues ninguna resistencia encuentra para ello ni ninguna institución impide que suceda tal cosa. Estamos pues ante un orden superior a cualquier otro, un orden que no tiene que recurrir a la violencia, la represión, la censura o la opresión porque este orden tiene que ser descubierto y puesto en práctica por cada individuo de la única manera que los anarquistas conocen, es decir, viviéndolo como resultado del rechazo de toda dominación y negando cualquier modelo de conocimiento preestablecido.

Antonio Orihuela. Palabras raptadas. Ed. Amargord, 2014

lunes, 15 de septiembre de 2014

EL LENGUAJE SECUESTRADO (VI)




Mucho menos conocido es el plan mejor guardado de la dictadura franquista, tal vez por haber sido también continuado por el Estado democrático surgido de la transición. Nos referimos a la destrucción no sólo del patrimonio material de los anarquistas españoles, sino también a su persecución y aniquilación física y espiritual hasta hacer desaparecer esa otra manera de pensar, de estar, de entender y practicar esa sociabilidad igualitaria y colectivista sobre la que los anarquistas querían edificar el mundo nuevo. Desprestigiados por idealistas. Desautorizados, estigmatizados y perseguidos por violentos. Desaparecidos ellos y sus prácticas, la silueta de los vencidos se conservó en la memoria popular hasta poco más allá de lo biológicamente posible y aún ésta, tras siete décadas de represión, miedo y descomposición material y moral poco tenía que oponer a la visión mucho más interesada que desde el poder se había fijado de ellos y de ese tiempo: El anarquista de la bomba y la pistola, el malhechor abominable que sembraba el terror se construyó como propaganda desde los medios de comunicación burgueses al servicio del Capital, pasó a la historia oficial como otra herramienta más en la defensa y consolidación del Estado nación y, después, sencillamente, el esperpento se convirtió en un personaje histórico que hoy nadie discute en señal de supina ignorancia sobre lo que en realidad fue el anarquismo para los españoles y especialmente para los andaluces.
Los anarquistas que un día ostentaron la más alta autoridad moral, la que emanaba de su coherencia y rectitud personal, de la confianza de sus vecinos y el compromiso con sus compañeros fueron borrados como esa posibilidad que ellos ejemplificaron con sus vidas de querer vivir en la Anarquía. Un vivir que nada tendría jamás que ver con el Estado proletario soviético entonces reivindicado y admirado por la izquierda europea, ni con una pretenciosa redención que sólo alcanzara a la clase obrera, sino que, como queda dicho en un manifiesto de la FAI gaditana de 1933, en él caben “todos los seres humanos, sin distinción de sexo, nacionalidad, edad, profesión o posición social”, porque para ellos el anarquismo suponía el final del egoísmo humano y el despertar a la armonía y la felicidad común, cualquiera que hubiera sido la actividad o la posición de la persona en el capitalismo. El 7 de junio de 1936 tiene lugar en Jerez de la Frontera un pleno de la Federación Provincial de Grupos Anarquistas de Cádiz, allí confluyen delegados de Sanlúcar de Barrameda, Medina Sidonia, Alcalá de los Gazules, Lebrija, Jerez, Sean Fernando, Paterna de Rivera y Puerto Serrano para decir esto mismo, “que el hombre no es malo ni obra mal por naturaleza. Es el ambiente capitalista el que lo degenera y, a veces, lo transforma en un monstruo”.
¿Pero quiénes eran estas personas? En octubre de 1931 son más de trescientos mil los trabajadores afiliados a la CNT andaluza, también hay abogados, profesores, artistas, son muchos los que viven encandilados por el Ideal. En 1933, el comandante del puesto de la Guardia Civil de Casas Viejas declara a la prensa que la tragedia se veía venir “porque aquellos jornaleros estaban siempre leyendo”. ¿Qué queda de aquellos hombres y mujeres que entregaron sus vidas a la Idea? Una figura paradigmática de esta actitud fue reclamada por el estudioso José Luis Gutiérrez Molina en su libro sobre la figura del chiclanero Diego Barbosa, campesino, autodidacta, antimilitarista, vegetariano, animalista, naturista, nudista, hombre de una sensibilidad social sin igual, novelista y articulista en la prensa ácrata de los años veinte y treinta, tribunas desde la que denunció los toros como espectáculo macabro y embrutecedor y el flamenquismo como fenómeno alienante de las clases populares en la medida que las alejaba de todo horizonte de redención. También se cebó en sus textos contra el trabajo infantil, la prostitución, el alcoholismo, la democracia burguesa, los gobiernos, las supersticiones religiosas, la explotación de los trabajadores y sus malas condiciones de vida, mientras que en otros hace una encendida defensa de la educación popular, la eugenesia o los derechos de la mujer y de la necesidad de ésta de abandonar su papel subalterno y emprender el camino de su  liberación... Barbosa desconfiaba de las mayorías silenciosas, dominadas por la ignorancia, prestas a formar bajo el látigo del poder y en torno a intereses que nunca son los intereses de los de abajo, como ocurrió durante la Iª Guerra Mundial, esa brutal masacre de obreros. Asesinado por los fascistas en 1936 hoy, Diego Barbosa, es sólo un nombre en la larga lista de los olvidados que lucharon y soñaron con una sociedad nueva.

Otro personaje igualmente desconocido del anarquismo español es Isidre Nadal Baqués, alias Llum de la Selva (18??-1983), rescatado del olvido por Eduard Masjuan en su libro Medis obrers i innovació cultural a Sabadell (1900-1939). Llum de la Selva, que conocerá de primera mano las colonias tolstoianas de finales del siglo XIX instaladas en Cataluña, participa, durante los años veinte, en la dinamización del grupo anarquista Idea i Cultura, mientras se embarca en el proyecto de poner en marcha la Granja Natura de Can Rull, que se convierte rápidamente en un gran huerto con árboles frutales donde construye con sus propias manos la que será desde entonces su casa, el Jardí de l’Amistat, un lugar para la reflexión y el intercambio de conocimientos sobre la agricultura orgánica, el respeto a la naturaleza como espacio sagrado y la extensión del ideario de la no violencia. Allí llevará una vida ascética, frugal, desprovista de todo lujo material. En 1936 participará en las colectividades agrícolas de Sabadell, construye una biblioteca que se nutre de libros naturistas y pacifistas, impulsa proyectos de colonias naturistas, agrícolas y artesanas para familias que quisieran vivir en pequeñas comunidades con objeto de conseguir la autosuficiencia alimentaria en ellas y fundar un régimen de vida basado en el desarrollo de la vida espiritual, el estudio de la naturaleza, etc. sin acumular bienes y rechazando el uso del dinero que para Llum eran dos de los más importantes factores de disputas y violencias entre los seres humanos. 

Antonio Orihuela. Palabras raptadas. Ed. Amargord, 2014

domingo, 14 de septiembre de 2014

EL LENGUAJE SECUESTRADO (V)



Las Misiones Pedagógicas se pueden ver como el máximo exponente de la actividad revolucionaria de nuestros intelectuales de la Edad de Plata de la cultura española, o bien como parte del programa político republicano que aquí se materializa en la pretensión por llevar el imaginario cultural de la burguesía  (la poesía, el teatro y la pintura del Siglo de Oro) y las tecnologías de la cultura urbana de consumo espectacular (museo, teatro, cine, gramófono) a zonas todavía insertas en dinámicas propias del Antiguo Régimen que había que redimir para el capitalismo.
En pueblos donde la gente aún utiliza el arado romano ellos llevaran documentales sobre las fábricas Ford y allí donde se iluminan con candiles, enseñan cómo se construyen las presas hidroeléctricas que iluminan las ciudades. Es la fe en el nuevo régimen político lo que llevan a los pueblos los misioneros republicanos, y como todo misionero, su labor es que el pueblo crea en el mensaje, aunque lo que anuncia ese mensaje de progreso material aún quede lejos y poco más que las imágenes fantasmales del cinematógrafo puedan argüir como pruebas los nuevos misioneros del progreso.

Sin embargo, frente al  optimismo en el mundo futuro, dominando por la producción en cadena y las tecnologías, ni el krausista ministro de Instrucción Pública ni los cuadros de la intelectualidad orgánica republicana son capaces de pensar o mostrar un arte y una cultura igualmente de vanguardia. Al contrario, defienden como propia la del Siglo de Oro, paradójicamente asentada en los mismos modelos socioeconómicos del Antiguo Régimen que critican, dando lugar a una cultura neopopulista dominada por el romancero, las músicas populares, tradicionales o cultas, y el teatro de Calderón. Estamos, en fin, ante un conglomerado que remite a una estética españolista, tradicionalista, católica y rural, defendida también por otros proyectos republicanos como La Barraca de García Lorca, que será asumida sin grandes conflictos por el fascismo español como propia.

Antonio Orihuela. Palabras raptadas. Ed. Amargord, 2014