documentos de pensamiento radical

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domingo, 26 de octubre de 2014

UN POEMA DE RAFAEL CALERO PALMA



Rodeado de perros
que ladran a la nada
con los ojos ebrios de locura
el ángel demente sostiene
un cartón de vino barato
entre las manos sucias
y dirige el tráfico imaginario
que circula a toda velocidad
por las avenidas caóticas
de su mente derruida.

Entre las aceras frías
el asfalto se desangra.


Rafael Calero Palma, El placer de ver morir a un ángel. Huerga y Fierro, 2011.

viernes, 24 de octubre de 2014

DEMOCRACIA FORMAL



para Jorge Riechmann

Elegir una y otra vez al zorro
como guardián del gallinero.


Antonio Orihuela. El amor en los tiempos del despido libre. Ed. Amargord, 2014


jueves, 23 de octubre de 2014

LA CUENTA ATRÁS







Auschwitz no es historia,
era premonición.


Antonio Orihuela. El amor en los tiempos del despido libre. Ed. Amargord, 2014

martes, 21 de octubre de 2014

EL CIELO




Tengo 17 años,
te miro con las manos en los bolsillos
en una calle cerca del puerto de Valencia,

estoy de paso.

Tengo 17 años,
te digo que me gustas
y al instante, por primera vez,
siento que me divido en dos,

estoy de paso.

Tengo 17 años,
tatuamos nuestro amor en un naranjo
su sangre huele a azahar,

estoy de paso.

Tengo 17 años,
tus aretes son cruces visigodas
que aún conservo,

estoy de paso.

Tengo 17 años,
vistes una blusa blanca
que deja ver la hermosa transparencia
de tus pezones rosados,

estoy de paso.

Tengo 17 años,
amanece a tu lado
por un ojo de buey a través del que se ve
la catedral de Palma,

estoy de paso.

Tengo 17 años,
caminamos abrazados por la calle Llums
felices por haber comprado velas y caramelos,

estoy de paso.

Tengo 17 años,
jugamos al escondite entre la calle Canguil y Llences,

estoy de paso.

Tengo 17 años,
en una terraza de Dalt Murada
una señora te habla en sueco
y todos nos echamos a reír,

estoy de paso.

Tengo 17 años,
ceno contigo en un chino del carrer del Mar
y a los postres tú me llamas heladito frito,

estoy de paso.

Tengo 17 años,
un mediodía de sol
entramos por Miracle a la plaza Mayor
y busco entonces tu mano
para no salirme del mundo,

estoy de paso.

Tengo 17 años,
estamos sentados en un balcón
de la segunda planta del hotel Ses Meravelles,
tú fumas maría y me preguntas
si ese barco entra o sale de la bahía,

estoy de paso.

Tengo 17 años,
estamos en la playa, el mar, las gaviotas,
tú me diriges un puñado de preguntas
para las que las únicas respuestas
son el mar, las gaviotas.

Tengo 17 años,

estoy de paso,

no me dejes pasar.



Antonio Orihuela. El amor en los tiempos del despido libre. Ed. Amargord, 2014
Fotografia de Juan Sanchez Amoros.

lunes, 20 de octubre de 2014

SIGUE DOLIENDO ESPAÑA




                              Me duele España
                           Miguel de Unamuno


Yo nací en una patria ambivalente
de corazón dormido por los siglos.
Azufre y néctar,
                útero y cadalso,
el zumo de limón en las encías,
el sudor que conserva el recuerdo del hielo.

España nuestra, al borde de tus páramos
las amapolas gritan el nombre de mil muertos.
Los hijos de los hijos de tus mejores hijos
están lejos o en jaulas o en silencio.

¡Despierta de una vez!
¡Vístete, madre!
¡Límpiate las legañas!

Yo que te amo, te juro que aborrezco
el hedor de tus aguas estancadas.

Te miro desde mí para saber quién eres.

Veo esa boca enferma de halitosis
por la que -hoy como ayer- vociferan los mismos.
Veo miel pisada,
     condena y estrechez,
           luz de candiles.

Sin embargo, aquí cerca,
resistiendo al cerrado y sacristía,
veo también naranjos y cipreses,
      manos llenas y sed de calendario.

Veo a Lorca, veo a Velázquez, veo a Machado,
Miguel Servet, Quevedo, Garcilaso,
Larra, Picasso, Hernández, Rosalía,
Ramón y Cajal, Séneca, Espronceda,
Isaac Peral, Gaudí, Goya, Cernuda,
Cervantes, Calderón, Severo Ochoa.

Eso es España. Más allá, la nada.



Raquel Lanseros. En: Con versos. Ed. La Isla de Siltola. 2014
Fotografia Catala-Roca

jueves, 16 de octubre de 2014

DE OCHO A CINCO



En su prisa todo vehículo trae el sonido del hambre. 
La avenida extiende su gris como una urgencia
y se pierde en la nebulosa oscura de su ruido.

También yo tuve ocasión de pintarme 
Por la mañana me espolvoreé la cara 
con la vergüenza de saberme nacida. 

La arritmia del tránsito se fuga con mi necesidad de viaje. 
Mi estatura se somete al incierto de la rutina de los relojes. 

De ocho a cinco me pagan para no soñar. 
Pero también de ocho a cinco 
todos los caminos de mi mano van a mí, 
se entregan cuando me extiendo como una equis. 

Por eso hurto en el instante los caminos 
que serán descontados de la nómina. 

Por eso robo contigo que me lees 
algunas horas de mi jornada. 

Alguien me dice que el deber cumplido 
es la suma de mi salario. 
Alguien me dice que la luminosidad del día 
no me pertenece. 

De ocho a cinco escasean los abrazos de mis hijos 
y este escándalo nunca aparecerá en ningún periódico. 
Me esperan y como yo atienden el ruido de los carros 
porque hay uno que lleva la música de mis besos. 

De ocho a cinco no debo escribir 
sobre pájaros que comieron sus alas. 

Lo justo es ofrendar las horas 
y ayudar a construir un mundo ajeno. 

Lo justo es que de ocho a cinco 
ninguna madre pueda proteger a su niña violada. 

Pero algún día todos seremos iguales. 
Cuando el humo no luzca productivo 
o cuando el hambre se coma su  miseria.


Farah Hallal

miércoles, 15 de octubre de 2014

AMAR LOS LUNES



Dice la clase obrera 
que odiar los lunes es tan sano
como tomar té de los dos oréganos
y yo estoy un poco preocupada
por amar los lunes de tal modo
tanto
que mis compañeros socialistas
han pensado echarme del partido.

Durante la segunda mitad  

(cuando piensas en voz alta
para que por fin te oigan)

(y tu lengua muerde los dientes
y los tritura)

-algo pasa-

Y entonces me alimento 
de lo que el amor dejó sobre la mesa
son porque los días y los corderos
-así de absurdo-

Esa es mi propaganda proletaria
amar los días que otros odian
a los que nacen con punta y filo
a los que sangran desde las dos
porque la clase obrera no aprende en silabarios
y los sacrificados van sin lonchera al paraíso.
 
 
Farah Hallal
Fotografía de Catalá Roca