documentos de pensamiento radical

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sábado, 21 de enero de 2017

6 poemas de CALENDARIOS de DAVID SAN MARTÍN



XI

Verte marchar,
amable despedida mediante
extiende un paisaje desolado y polar;
amable, sí,
pero frío.

Verte desaparecer…
ser tragada
por el alquitrán condecorado de semáforos
que grita con cacofónica voz de urbe.

Te diluyes en la acera erizada de paraguas
y señales de ceda el paso,
conversaciones deshilachadas,
papeleras, miradas tensas
y carreras infantiles a la salida de la escuela.

Te desnudas de mí
y te vistes de ciudad
y te hundes en el gris
y ya no estás,
pero vibras,
lates
en el espacio que acabas de abandonar,
aún eres eco de un adiós,
reverberas todavía en los cristales
de la avenida.

Y yo,
sólo permanezco
a la espera
de la soledad
en el tumulto.



XIII

Y con siquiera rozarte el cabello, pasar a tu
lado y aspirar el halo tibio que surge del hueco
entre tu hombro y tu cuello… Si toda aproximación,
todo gesto de cierto calor se interpreta desde
la duda, la desconfianza o el mero temor...


XIV

En un banco de madera estival no hay salidas
falsas ni pretextos, trucos, disfraces. No
puedes beber el café que en realidad no necesitas,
ni descifrar el mensaje banal de carteles
que no te interesan, ni escuchar retazos de
conversación que no oyes.
Entre los dos, sólo el aire y sus arquitecturas
serán obras desnudas de artificio, erigidas por
nuestras manos y labios y miradas… todas sin
escapatoria, todas obligadas al gozo del salto.


XVI

Entre el ruido,
el humo,
los efluvios del alcohol,
los egos desatados,
intenté buscarte
con la mirada
y las palabras,
hallarte
en el silencioso espacio del vernos;
sólo conseguí manotear
torpe
en el ruido,
el humo,
los efluvios del alcohol,
los egos desatados.



XVIII

Te irás
tu perfil se desvanecerá
una vez más
cíclicamente
para siempre también.
Una partida circular.

La oscura urdimbre de tus cabellos
será el telón final
de tus ires y venires en las tardes.

Allá parten, para siempre y otra vez
curvas en las que jamás hallaré
cielos y olas rompientes,
trazados esquivos que sólo pude intuir
escuchar
—sinfonía murmurada de pequeñas
ternuras—
en sobremesas obtusas de julio;
que sólo vislumbré bajo la lluvia de
noviembre.

Allá se confunden en la lejanía
las espirales de tu voz
gotas de puro cristal,
fugitivas del fresco arroyo de tu risa.

Inexorables,
de nuevo para siempre,
cíclicos,
los pasos te alejan
del ruido y el frío que me guardan
y te visten de tus propios momentos,
eternos desconocidos de estas manos
que tiemblan ahora.

La senda que te aleja
el mar negro y tranquilo que nos separa
una grieta que no hace sino crecer
un puente deshecho por el tiempo
que se desmenuza a ojos vista.

Adiós cíclico
eterno
inabarcable en su vacío y dolor.

Adiós.



V

Chet is gone.
Con él se fueron
caricias, de tan livianas, yemas de arcilla
y el nodo absurdo
donde se cruzaban miradas
y a veces la mirabas a los ojos.

El papel se repite.

Es cristal.

viernes, 20 de enero de 2017

5 poemas de CALENDARIOS de DAVID SAN MARTÍN



IX

Puertas de chapa pintada,
azul descascarillado,
ornando el final de los pasos.
Lunas en las manos,
estrellas en el envés de los ojos.
Vacíos siderales muy adentro.
Y la senda,
más allá de la vieja puerta,
azul y óxido,
se pierde lejos
de los muros del jardín.


X

Cae el sol,
se derrama como miel en polvo,
aguijoneando a los hombres,
bullendo las ideas,
los labios tersos y secos,
de deseo,
calor,
una palabra.
Paseo de la Castellana
arriba
abajo.
La frescura de los álamos,
cubre las sonrisas,
acaricia las caricias.
El verano siempre es nuestro.


XV

En realidad, conozco las razones
de esta espera vana,
antes absurda.
Acaso justificada
en las esquinas de esta noche.
Sé que cruzarás esta calle,
arrebatando su esencia
—¡los miedos!—
a la madrugada.
Sonriendo,
desafiarás mi aspecto;
hablándome me habrás poseido
para siempre.



Diámetro

De la misma manera
casual
que brotan los rumbos del verano
—a dedo de Marsella a Dieppe—.
Escupo ideas
me afirmo
me arrugo y endurezco
sabiendo del augurio gris
que pende en este puerto sobre
el canal de La Mancha.
Sobre el filo de mi tiempo
el precio de saber,
y de esa otra tontería
que gusto de llamar
creación al borde
del compromiso.
Al final de esta madeja
sé cuál es el lugar correcto,
pero no si estoy allí.
El viento se me lleva
sin esfuerzo apenas.


Nudos I

Llega a agobiar
—es muy aburrida la constatación
de esta rutina—
el efecto detructivo de las palabras.
Fascinante al fin.
Aunque no obtenga resultados
mesurables
cuantificables
acuchillaré el aire
siempre
con sílabas huecas
e improvisadas.
A algunas personas
no se les debería haber dado
el habla.
No saben usarla,
o no la merecemos
o estamos fuera
irremediablemente
de lo consensuado.


David San Martín. Calendarios. Reflector Libros, 2016

jueves, 19 de enero de 2017

4 poemas de DESIERTO de Duna Haller



I

Ningune de nosotres tiene sus propias teorías.
Somos todes como pequeñas marionetas,
sólo actuando en una obra escrita por de
lo que nos rodeamos, de lo que llenamos
nuestras cabezas, y por las personas que
tenemos cerca.

No tenemos ideas propiasPoeta es la que, en medio de flechas…
catapultadas…. Extiende la guerra… hace la
guerra… se come la guerra… se folla a la guerra…
lenguajea la guerra…. Lucha por su casita…
un collar… y un buñuelo…. En el desierto. Y se
excluye del tiempo. Como si pudiera. ¡Qué lista, tú!

Poete es le que en medio de montañas, cava un
aujero, un señuelo, un algo que hace algo que come
algo y que, desde luego, vive. Que le da vueltas a la
cabeza, pero en realidad decide bien pocas cosas, que
lenguajea en el agujero, lucha por sus amiguites, por
muchos collares y unos buñuelos, y está en medio del
desierto, pero no se muere de sed. Vive en el tiempo.
Como quien puede, pero sin poder. ¡Qué tonte, tú!


II

Es increíble. No tengo ni idea de por qué soy le
primere en comentar, pero sentía que tenía
que hacerlo. ¡Es una canción increíble (es la
primera vez que la escucho)!

Se montan barricadas en la puerta del desierto.
Entran y cogen prestadas vidas,
con sus chustas al final, como las vidas que
merecen la pena,
incluso de infarto pulmonar.
Estamos condenades desde que miramos la
pantalla.


III

Estamos condenadas desde arrojar nuestras
ansiedades
a este enorme desierto
un verdadero desierto amenazante,
sin pelos en la lengua te digo, muy en serio, que no
nos entendemos,
algo de lo que dices tú es plata aterciopelada,
y yo sólo quiero carroña.
Me eduqué para época de sequía,
si me riegas demasiado, me muero.
Si me das una paliza, se me pondrán los ojos
amarillos,
porque mi sangre es como la arena del desierto,
se lo come todo, criaturas o reptiles de
interpretéritos,
ojos o parapénteles de caucho,
un diagrama que no entenderás nunca.
¿Qué estilo es el que sueña? El de les marginades.

Aun así,
¡tenemos todos los colores!

Hay una gama infinita de colores
Hay una gama infinita de granos de arena
que no acabas por entender.

Hago de la desinspiración desinteresada mi arma
frente a la borrasca
Del mundo que he viajado el mundo en el que
viajaré
y de los ojos que lo miran una religión sin dios
Espero que no sea mentira todo lo que tengo que
decir
Que no sea poco, me corté los huesos, pegué los
pósters con las cabezas de todos mis ídolos
Quemé sus rostros, empecé de nuevo, no dejé de
escapar a reinventarme

Porque tenía miedo de encontrarme frente a frente
Y verme tal y como soy

¿Dónde cortaste mi palabra y saltaste en medio de
una coma?
¿Dónde está la diferencia entre tú
y
yo?

Me escondí detrás de paredes rellenas de caucho,
aislantes perfectos y cuerpos encerados en crema

Creía no haber encontrado las estrellas ¿y qué
encontré?

¿Dónde me he perdido y por qué no puedo cruzar
esta línea?

¿Acaso son ojos los que me juzgan cuando miro
para arriba

Y para abajo estamos todes nosotres, queriendo,
luchando, viviendo

“Los puercos de la adolescencia”,

Ser joven carece de futuro – después desaparece

Ser joven carece de futuro

Les poetas cagamos, como todo el mundo.


IV

they said I wanna leave the city but when I
leave I’m in the desert when I leave I’m in the
desert and the desert reminds me of death

elles decían que quiero abandonar la ciudad
pero cuando abandono estoy en el desierto,
cuando abandono estoy en el desierto y el
desierto me recuerda a la muerte

Devil’s Coachwhip

Les poetes cagamos en todos los mundos y todas
las lenguas,
palabras que de no ser como la sierra no sonarían
a truco, a artimaña de esas de títeres.

Es que, como te decía, muy en serio, que yo no me
como los mocos, no señor,
no sé por dónde empezar.

Hay un desierto en cada pecho,
y estamos todxs buscando lluvia.


VI

Gente honesta que ama y hace esta música
pura y emocional con inspiración real que
viene del alma humana, no de los órganos
reproductivos humanos.

¿De dónde soy que aquí no pasan los días y no se
cuentan las
cartucheras ni los tiros del pistoletazo?

No me siento
culpable / aunque mis cejas arqueen
valaumes / y canten cansones
y retablos de un momento / donde decía las cosas
/ y sentía las cosas
¡sin complejos!

Solía tener lógica.

Tienes los ojos como relámpagos, ilógicamente
grandes, exageradamente grandes,
surrealistamente grandes, se salen de las órbitas,
son como dos molestas cucarachas de mierda,
gilipolleces, como dos platazos de esos que ponen
en los circos y en las ferias, cuando canta “¡BINGO,
BINGO!”, y creo que te he encontrado, y lo dice otra
vez, “¡BINGO, BINGO!” pero tú no sabes buscarme
entre el ruido estruendoso, “y como queríííííaaaaa
amaaaaaarte pero te fuiiiiiiiisteeeeee de miiiii
ladoooooooo” y “¡BINGO, BINGO!”, “te dije que un
año de estos nos tocaría María” “te dije que íbamos
a ganar ese televisor enorme” “seguro que viene
con tresde de ese y podemos ponernos las películas
modernas” “el tío es la polla, no se corta” “chava,
mi número, pa ver si quedamos pa la próxima”
“¡BINGO, BINGO!”

¿A quién le ha tocado qué?

La soledad es una nube de algodón.



Duna Haller. Desierto. Reflector Libros, 2016
Escultura de David Hammons

miércoles, 18 de enero de 2017

6 poemas de DESIERTO de DUNA HALLER




“Golpeo la puerta que tenes en tu cabeza
no quiero entrar quiero que salgas a jugar”

Animinimalista

repetidas ← 0;
lineaanterior a “”;
for (i=0;i<=numero;i++) {
leer lineaActual }
si (lineaActual.equal(lineaAnterior))

HUIR;
HUIR;
HUIR;

si (mostrar.equal(amar)) {
Yo sigo siendo
de piedra. }


XIII

I don’t wanna be so angry still at all the
teenage girls cause we were taught not to
trust each other, not to take caer of each
other, not to love each other what the hell

No quiero estar tan enfadade con todas
las chicas adolescentes porque nos han
enseñado a no confiar entre nosotres, no
cuidarnos entre nosotres, no amarnos entre
nosotres qué jodida mierda

Devil’s Coachwhip

El juego de la monogamia,
hasta qué punto dejamos que nuestros corazones
se disuelvan en una sopa,
cenizas dejadas y no entiendo lo que me dices,
el juego de los amalgamas, vagahulme, luciérnaga,
no serás nunca más una polilla en una cuerda.

Serás algo distinto, conxuros olvidados cuando
eras adolescente,
el cuerpo perdido en disquisiciones, la mente en
terror consciente,

una conexión intraesquelética
con llagas cerradas: ahora, hermana desairada.

¿Libre?


XVI

Linkous sufrió una sobredosis con una
combinación de antidepresivos, Valium, alcohol
y heroína en una habitación de hotel en
Londres.

¿Cómo son – dice
Zagal – las imágenes que rapiñan en mi coco?

¿Son como perfectas prescripciones recitas por
un médico desmascrado?

En el cráneo y atravesando la espina dorsal, está
el problema, lo tenemos, ese peso con el que lleva
usted cargando toda su vida. No se preocupe,
se lo vamos a quitar. Ten mucho cuidado. Las
pinzas. Teléfono. Necesito llamar a mi familia.
Sáquenme de aquí. Usted es… ¿Quién soy? ¿Qué
mejor identificación que el problema que puebla
mis ojeras? Soy muda. Las pinzas. Fracaso
estrepitosamente. ¡Se nos va! ¡Se nos va! ¡Rápido,
reanimación boca a boca! ¡Se nos va! ¡Se nos va!
¡SE NOS VA!

Todo lo que es yo es incomprensible, en especial tú.

Y dijo sus últimas palabras el carroza:
Busco un sonido como de quiebra, y quiebro mis
alas, y caigo.


***


Soy un desastre desde que te fuiste

Nunca entenderé por qué todo el mundo hace esas
cosas y siente esas cosas,
por quéa
dan de comer a los perros de los vecinos,
sonríen a las caras,
llevan el día a día con tranquilidad,
con una pizca de idealismo
y un trozo de mierda plantada en sus caras
no se dan cuenta de que todo se va a acabar pronto
quitarán todas las haches de las palabras
y todo serán faltas de ortografía
tendremos gramática, pero será vacía como el yeso
y entonces seremos libres

olbidar es una tarea imposible,
más cuando lleva v.

Eres idealistamente para míme asusta
porque sé que ahí se acabó el envíono
veo más caras conocidas en kilómetros, perono
sé si estoy en el desierto,
creía que de ahí salí hace mucho.

Y

Rompí mi castidad con un latigazo,
me acurruqué en unas sábanas y susurré al oído:
“no puedo”
“no puedo entrar”
“no puedo
entrar”
“no QUIERO entrar”
y no sabía exactamente de dónde salió toda
esa castidad pero en el fondo no quería romperla
le niñe sería niñe eternamente

yo sigo siendo de piedra.


EL POEMA DEL SIGLO XXI

Quero crer que o incrible é posíbel. – Ana Cibeira

¿Seguro que estoy protegida, aquí, entre la arena?
La formación del desierto es tan antigua como los
montes y como los peces del río.
El corazón es latexo, las piernas se hunden na
constelación.
Desquiziá, la niña se estampa.
Levanta,
desriega
y huye,
y se acerc
tracatác.
Y tiembla.

No, no, la arena, tiembla la arena, y
desgrana.
Las fobias son movedizas,
las fobias son movedizas,
las fobias son, movedizas.
¿Vives para quitar arena o quitas arena para vivir?

Construyo un castillo
y siéntome princesa porque el castillo me hace
rapaz.
Desvalijada y raída, deshacida,
hago el ruido de los pájaros sobre el asfalto,
siendo otra que no niña,
luciérnaga,
atropeyá.
Sanghrando,
la niña que soy
YO.

Los niños se ríen,
y pienso
“no hay crueldad más profunda que la de
preescolar”.
Y esto NO es un lugar común
para indetificate a ti,
no,
es la vida ingresada en la muerte.
Y

tus palabras atropelladas, mi silencio demoledor,
mis destellos atropellados, tu vida tan inmensa, y
yo tan pequeña

te miro
en mis ojos
y veo todo,
me veo
en los tuyos
y estoy reducida.

Soy la parte por el todo.
Soy el todo por el hueso.
Soy el pellejo de una ola.
Soy la central desvalijada de huesos de rinoceronte
Soy tú y tú eres otra.

Y

Me reflejo
en un libro
en el que leí un párrafo que me persiguió
mucho, mucho tiempo después de haberlo leído:

“Quizás algún día llegue a calibrarse la tragedia
de nuestro tiempo, en el que la multiplicación
de los instrumentos al servicio del hombre y la
continua apertura de nuevos campos ante su
espíritu acarrearon la invasión de la vida toda por
los lugares comunes. En un libro leí una frase que
me persiguió mucho, tiempo después de haberla
leído. No sé por qué la retuve, ya que no alcancé a
descubrir su verdadero significado hasta mucho
después, cuando los hechos la ilustraron, cuando la
historia le dio un singular significado:

“En algunas sociedades, a la muerte de un rey,
una parte del vocabulario se convierte en un
tabú, queda prohibido y debe sustituirse por
otros términos...”
Marcelo Cohen: Le langage


III

Dolió siete meses
la primera vez que sentí que me miraban y miraban
a la pared yo no estaba no estaba
delante y probablemente leas esto y pienses
que lo has sentido pero no
yo sigo sin estar delante
siempre
cuando duermo
me poseen
y me entierro

“yo pensaba que tú - eras quien yo - quería - para
construir una casa”
por casa significando un cuento
o una película o una aguja venenosa o una
casa heterosexual
pero yo no era “quien” ni “como” ni “cuando”
era de todo menos eso
así que era nada
no merecía la pena quererme
con todo mi cuerpo hecho trizas
y tirado en alguna parte cuando nací

Ahora duele duele dolerá siete meses más
nunca va a dejar de doler me parece
abandonar todo esto
pensar que me dieron a elegir pero
yo no había elegido nacer
en este cuerpo ni con estas
grietas ni barrotes ni
con este odio
a mí misma
no he elegido mi voz
la hubiera elegido mucho más bonita pero
tú me dices que así quizás no te habría
conocido así que ahora elijo
no sé lo que significa eso
si yo nunca elegí nada nisiquiera
elegí las cosas de mí que
creo que me gustan en un intento de
aferrarme a algo como
títere tirando de las cuerdas

así no voy a cambiar nada.


Duna Haller. Desierto. Reflector Libros, 2016

martes, 17 de enero de 2017

2 fragmentos de GOETHICA de JOSÉ CABRERA MARTOS



CHECK POINT EN RAMALLAH, GAZA ¿O BERLÍN?
La historia revelada continúa…
en distintos fragmentos temporales
y ubicaciones convergentes.

The show must go on
The wall, Pink Floyd

Acuérdate, oh Señor, de lo que nos ha sucedido: mira y considera nuestra ignominia. Nuestra heredad ha pasado a manos de extranjeros, en poder de extraños se hallan nuestras casas.
Lamentaciones, 5, Jeremías

I
Narrador:    Y la Esperanza tomó por bandera aquel inocente perfil acrobático
cuando ha borrado mi snombrae el sol y me agoto en volar y no amanece, un oasis
abre el ingenio:
Hay un muro –no importa su longitud o su altura-, un aviso
de las ausencias, Pira, mora o carmín de manTis besada por bistu-     
ri
-cardo
manso león, estrellado de espino, lábil libélula, acerbo etc.
Perfil:          Quién soy yo fuera del bro-chazo en el muro sedante ¿un paso vacilante en noria
antes del suelo?
Narrador:                            El rostro que aquí ves, viento al cabello, elevándose estático
ángel ingenuo de esfera de helio, inerme, de pie diminuto, simpático,
y de puntillas mirando cielo en los ojos, aspira a sobrepasar sol, hoz, áspid
láudano: Muro.
Y nadie lo alcanza. Ni esa palmera de flor en racimo
último, apunte en distinta orilla mañana,
no.
Pero… Ella, imposible chispazo
de mariposa o jilguero se eleva. Y todos la ven o la sueñan, corbeta con
sólo la ayuda del aire, yedra de luz y de viento
Soñador:                                                                           Asciende lenta mi pródiga
hija de toda esperanza, mi aulaga, oculta lo frágil, David el dogmático
álzase en sombras extensas y tú, ya levedad… de füentes, ya acuático
pájaro o risa...
Narrador:                            Hacia arriba. Grito hacia arriba y espira blando el azul como frágil.
Pero se encuentra quiëta, grisácea, únicamente lacada en el muro macizo.
¡Lástima grande que fuera
tanta esperanza
sólo un graffito en el campo
                                                                       de la batalla
                                                                                              filmado!


II

Opio o epílogo bajo libélulas mecanizadas y acero automático:
Incertidumbre sería nuestra palabra, Dominio la de los hombres de Onán sin
Isla que flota en la nada, la Angustia, para los restos que agrupan lo ardido
en esta historia de trémulos lirios, de tenue violín bajo el halcón y el milano.
***
Cae el telón. Pero el show no declina y
                                                              gira y
                                                                         contráese y
                                                                                             resiste y

COMBATE.


FRANKENSTEIN O EL HORRENDO HUÉSPED
(Última carta de Robert Walton al Secretario General de las ¿Naciones Unidas?)

Lo había deseado con tal ardor que excedía a cualquier sentimiento imaginable; pero ahora que lo había terminado, la belleza del sueño se desvaneció y un horror y repugnancia invadieron mi corazón.
Frankenstein, Mary Wollstonecraft Shelley

Supe el error, fui Magnánimo tarde, aunque nunca es demasiado pronto –casi resulta ofensivo citar a Novalis- para cantar: Tú eres la muerte y tú sólo nos salvas.
Anteriormente, el nacido, fue alimentado en el odio por décadas, fue financiado en silencio y blindado su corazón por la estrella Única, hexágona a veces, otras cruzaban sus órbitas media centena entre el Tigris y el Éufrates, mégano oía, ahí: Hiena… Y amó amanecer con el puño de corazones cerrado…
(Falta el final de la carta)

Así, Ban Ki Moon
fue hacia los hielos del norte faltaba el
fin de la historia.
                                   Nada Hubo.
                                                           Al volar gris                          
de una paloma en ocaso,
supo el error, como blanco de halcones,
años más tarde
¿Cuál de los dos era el monstruo maldito?
Supo el horror, por entonces,
para escribir el final[de esa carta]
y remitirlo al diablo:

Ven a por mí, porque vivo sin tiempo. Nadie me espera, ni nada me acopia. Bajo la noche sin nubes, somos iguales que estrellas y luna: Siervos del Sol, sin imagen ni humo.
21 de Enero de 2009







José Cabrera Martos. Goethica. Point de Lunettes, 2009
Fotografía de Masao Yamamoto


lunes, 16 de enero de 2017

2 poemas de LA LECTURA ES UN PROCESO DE ENVEJECIMIENTO de DANI JIMÉNEZ



deus ex chapuza

ya no disparáis a los relojes,
¿por qué no disparáis?
ya no nos borráis del mapa de las voces
rotas de mandar.
ya no ardéis igual. en las hogueras
el humo huele mal,
ya no nos cortáis las cabelleras,
¿por qué no os animáis?
a buenas horas preguntas…
ya nos permitís todos los disparates
habidos y por haber.
a buenas horas, preguntas…



el último

por encima de su debilidad,
nada personal.
no merecía más premios,
no se enteraba de nada.
como muerto vivía,
como vivo se mataba.
el único superviviente del último accidente
preguntaba dónde estaba
el resto de la gente.
nos contaba uno a uno.
como muerto vivía,
como vivo se mataba.
como tuerto miraba,
como ciego se rendía.


Dani Jiménez. La lectura es un proceso de envejecimiento. Canciones (2005-2016). Reflector Libros, 2016

domingo, 15 de enero de 2017

2 poemas de DONKER de ALBERTINA CASTAÑO



En el paraíso

Hoy he estado en el paraíso, he odiado a
sus habitantes. Les he deseado el exilio y
lenguajes extraños, porque puedo imaginar
el futuro en sus ojos claros, mientras que yo
sólo tengo presente, oscuro, como mis ojos.
Aún me queda algo de luz para ver que ellos
no mueven los hilos, sólo les ha tocado la
lotería.
Ahora me miras con tus ojos claros, claros
como tu futuro, ya no te odio, pero he
recorrido muchos kilómetros hasta llegar
a este trozo de césped, he gastado muchas
horas para aprender tu idioma, he trabajado
tanto, tanto, tanto que ahora estoy cansada,
no pienso moverme ni un centímetro, no voy
a balbucear ni una de tus palabras, y así
vamos a quedarnos, en el mismo país, en
diferentes mundos.




La máquina (2)

Tubos, más tubos de
intrincados diseños, palabras,
más palabras de difícil
comprensión, aprendices
de psicólogo y chamanes
que sueltan porquería
contaminando vidas.

Tuya es la culpa de tu
pobreza, de tu frustración, de
tu miedo, tuya es la culpa si
no te sientas en un despacho
tocando música de teclado,
si no logras introducirte toda
enterita en una talla 36, sin
arruguitas ni explosiones
atómicas, si no puedes, tuya
es la culpa.

Porque no piensas bien,
porque no enfocas tu atención
en lo
realmente
importante:
alcanzar la
felicidad con
superconexión a
internet y todos sus
accesorios.

Pero no te enfades, no
reniegues, no se te ocurra
culpar a la máquina.

De toda esta producción
en cadena algunos
pececitos escapan.


Albertina Castaño. Donker. Reflector Libros, 2016