documentos de pensamiento radical

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lunes, 15 de julio de 2019

2 poemas de OBSOLESCENCIA PROGRAMADA de VÍCTOR PEÑA DACOSTA



Lástima que fuera mi tierra

Ese país del que salí solo a rastras,
al que volví siempre más viejo.

España, papela blanca de mi esperanza
que se mantiene en los más altos puestos
de consumo de estupefacienes y a la cola
en los informes trucados de PISA.

España, mi sangre de burguesito también aúlla.
España, mi sangre de heterocurioso también es fría.
España, soy aliado feminista: send nudes.

España, no permitas que caiga
el estado del bienestar, chiquilla.
Yo vengo a ofrecer mi declaración
de la renta complementaria.

España, hazme algo de casito
de vez en cuando: concédeme
un respiro tributario, una beca,
algún certamen literario limpio.

España, dame algún me gusta en Facebook.
Retuitéame, que no te cuesta nada.

España, sangre de mi sangre,
cede al chantaje terrorista,
hinca la rodilla en tierra,
pórtate bien conmigo.

España, hazme tuyo,
siéntate en mi cara.
Quiéreme un poco, España.



Tengo el país que me merezco

España es un país con tres millones
de parados perpetuos, sin remedio.

Y cuarenta y cinco millones
de seleccionadores que se creen
que saben de todo y apenas les llega
para gritar cuando sale en la tele un abuelo
que, antes de dejarse morir cansado,
pudo cambiar nuestra historia.

Y fue linchado por fariseos sin vergüenza
que le crucificaban cada noche en tertulias radiofónicas.
Padre, perdona a tus hijos de puta.

España son las piernas de Churruca amputadas,
colgando como jamones en Trafalgar Square.

España fueron todas las madres que suplicaban
que no hablaras de política y todos los padres
que lo hacían susurrando. España es el aguante
de cuatro décadas de Franco, Franco, Franco,
gracias a la Iglesia, el seiscientos y la tele.

Imagínate España sin vino.
Imagínate España sin drogas.
Imagínate España sin telebasura.
Imagínate la telebasura sin vino.
Imagínate la tele sin drogas.

España son sus contemporáneos
jodiéndole a Galdós el Premio Nobel.
España es el país que hace chistes malos
sobre rumanos, gitanos, negros y moros
y se escandaliza de que no nos reciban
con alfombra roja en Europa. España
es el gañán que llama maricones a Cernuda,
y a Jaime Gil de Biedma. España
es Dalí berreando un ole sin tilde
al enterarse de la muerte de Lorca.

Luis murió por los pecados de alguien
pero no por los vuestros.

No sé por dónde iba. Acabo:
mi patria son mis alumnos y las pecas de mi novia.







Víctor Peña Dacosta. Obsolescencia programada. Aerea, 2019

domingo, 14 de julio de 2019

4 poemas de OBSOLESCENCIA PROGRAMADA de VÍCTOR PEÑA DACOSTA



Brigadas Internacionales

Lo más emotivo del siglo XX,
si exceptuamos el gol de Maradona,
fue el acto heroico de tantos guiris
que cruzaron medio mundo
para jugarse la vida contra el fascismo
antes de lo previsto.

Y lo más bonito es que fracasaran.

Hoy sigue vivo ese mismo espíritu
de aquellos mártires foráneos
pero, como ya no hay ideologías,
los nietos de Orwell y Dos Passos
vienen a jugarse la vida que desprecian
en insolaciones en playas nudistas,
sobredosis en Magaluf,
comas etílicos en Ibiza
o cornadas en fiestas populares.

(La vida es eso que pasa
entre el primer y el último balconing.)

Y quizás alguien debería
acabar con esta sangría absurda,
tomar el testigo de la Pasionaria
y licenciarles con un discurso
de vacía retórica marxista
que salve sus conciencias kamikazes.

Pero ya nadie consigue decir
“camarada” sin que le dé la risa.
Y así nos luce el pelo.


Suplicarás clemencia

Tú has sido feliz comiendo pescado crudo
mientras el Estado Islámico proseguía
el rodaje de su reality genocida financiado
por oscuros intereses occidentales.

Y has trabajado de esquirol en gasolineras,
antes de volver a montar en tu coche pensando
que, al fin y al cabo, la gasolina no huele
demasiado peor a como lo hace el dinero.

Tú has mirado másteres en universidades
privadas sabiendo que eran una estafa
solo porque quizás te saldría a cuenta.

Tú has seguido los desahucios en tu ciudad
retuiteando a los que pedían ayuda.

Y, cuando te has cansado, has puesto música
o la tele, te has servido una copa o le has contado
a tu novia lo asqueroso que es este mundo
antes de cambiar de tema y encargar una pizza
a una multinacional que explota a sus empleados.

Y te relamías, hijo de puta,
y empujabas con vino la bola
que se formaba en tu conciencia y tu garganta.

Y, cuando te aburrían las noticias,
buscabas una serie o una peli o porno
y decías que descanses, amor, hasta mañana,
voy a quedarme a ver si escribo algo.

Pero casi nunca escribías nada.

Tú has estirado tus noches metiéndote
tiros de sustancias lamentables,
que muy posiblemente servían para financiar
algún grupo terrorista nacional o extranjero.
Y te importaba un bledo.

Y te has comprado libros de ideologías
radicales a precios de risa
debido al monopolio de Amazon.
Y los has leído asintiendo con vehemencia
creyéndote mejor que la media.

Tú, que has cerrado el puño de tus manos,
has intentado escribir este poema
para salvarte y solo te ha servido
para firmar tu sentencia.

Ya es demasiado tarde para salir corriendo.

Han llegado los bárbaros.

Suplicarás clemencia.





La revancha

Perdimos la Guerra Civil. Perdimos
la Transición, perdimos elecciones,
la vergüenza y el neocapitalismo.

A ver si ahora al menos ganamos
aunque sea la luz o el relato.





Política: manual de instrucciones

El cielo no se toma por consenso
ni tampoco se toma por asalto:
si acaso, se toma traicionándote
y cediendo ante los poderes fácticos.





Víctor Peña Dacosta. Obsolescencia programada. Aerea, 2019

sábado, 13 de julio de 2019

El rito de Sísifo



Todas las noches me arranco el hígado.
Todos los días me vuelve a crecer.





Víctor Peña Dacosta. Obsolescencia programada. Aerea, 2019

jueves, 11 de julio de 2019

7 poemas de OBSOLESCENCIA PROGRAMADA de VÍCTOR PEÑA DACOSTA





Alzado de la rutina

Tiene siete notificaciones nuevas.
Madres solteras, padres ausentes
y niños con llave. Altazor
es una línea de bajo coste.

Ariadna ha publicado un nuevo hilo en Twitter.

El desafío soberanista,
la reforma constitucional,
tribulaciones de la clase media.
Pequeñas mentiras en el Big Data.

Meninas haciéndose un selfie
en los baños del instituto.
El amor es un estado de Facebook.

El deseo viaja por webcam.
A veces la conexión falla.

Banco de recuerdos virtuales.
La amistad es un algoritmo.

Cambios en la política de privacidad.





Windows

Abro y cierro la vida en las ventanas.






Autorretrato

Tengo 1400 seguidores
en Instagram, 1214
en Twitter, 3813
amigos en Facebook y nadie
que me acompañe esta madrugada
a lanzar ebrio por las calles
absurdas proclamas trasnochadas
o a gritar que todavía te quiero.





Himno generacional

Se nos rompían enseguida los chándals
y nuestros padres, que no reparaban
en gastos, compraban ordenadores
carísimos que quedaban obsoletos
en dos años. Poco sacrificio
en esos años de burbuja inmobiliaria.

Todas las fiestas eran de disfraces.

Cambiábamos de todo a la mínima.

Muchos cambiamos incluso de equipo
de fútbol, de ciudad, de trabajo
o de bebida preferida. Seguimos
adelante sin mirarnos y acabamos
buscando la sombra en cubículos para fieras.

Acabamos pasándonos al diésel,
al pádel y a las drogas de diseño.

Encontramos vuelos baratos
y ofertas de telefonía móvil.
Abandonamos las llamadas para siempre
y compramos el último CD.

Nosotros inventamos las series de culto.

Nos fuimos a vivir al extrarradio
olvidando que hace falta un refugio
mejor para escapar de uno mismo.

Nos llevamos siglos de ventaja.





Posverdad
Toda la información estará en Internet y sólo cabrán dos posturas: los escépticos, que no creerán en nada, y los fanáticos, que elegirán una opción y la convertirán en la verdad.
Alvin Toffler
Todos los años mueren treinta hombres
asesinados por sus mujeres.
Pero eso no se cuenta, claro.
Porque no interesa.

Miles de judíos no fueron
a trabajar el 11-S.

Las farmacéuticas frenan
la distribución de curas y vacunas
para enfermedades varias.

El descubridor del TDAH
confesó en su lecho de muerte
que, en realidad, esa enfermedad
no existía.

Algún día se sabrá quién estuvo
detrás de los atentados de Atocha
y la verdad no va a gustar a nadie.

Las vacunas pueden provocar autismo.

La familia Clinton participa
en rituales satánicos que incluyen
sacrificios humanos y pederastia.

El caso Alcásser fue solo la punta
del iceberg de una trama de sadismo
dirigida por altas esferas políticas.

Todo esto es falso salvo alguna cosa.





La felicidad paradójica

Sherezade trabaja en un locutorio
mientras encuentra algo de lo suyo.

Cree en el feminismo y le gusta
que la dominen en la cama.

Lee sobre todo biografías
y catálogos de decoración.
Escribe poemas que luego rompe.

En ocasiones,
queda con alguno por Tinder,
ve telebasura o se masturba
meticulosamente.

Una vez se enamoró de un chico
hasta que descubrió que era igual
de gilipollas que el resto.
Ahora su estado sentimental
“es complicado”.

A veces piensa en hacerse lesbiana
solo por ver la cara de su padre.

Pero termina por abrirse un vino
y mirar fotos de gatitos.

No recuerda cuándo fue la última
vez que tuvo una conversación
privada por teléfono, pero
cuando va sola por la calle
lleva siempre los cascos puestos.

En varios tests de internet le ha salido
que es moderadamente feliz.

Tampoco le pide más a la vida.





Ni al odio ni a la enseñanza

Llegó a donde no se regresa
y volvió porque no tenían piscina
comunitaria. Ganó la guerra psicológica
y arrastró los trienios que le deben
a vivir a un extrarradio alienante,
con su novia y un montón de libros.

Pronto se casaron y divorciaron.

No se dedicó al odio ni a la enseñanza
más allá de lo debido. Castigó
su hígado y sus neuronas,
disfrutó su trabajo con mesura.

Conoció y olvidó buenas personas
y otras que no lo fueron tanto.
Probablemente se quedó más de lo debido.

Ahora pasea por el barrio, es quien espía
los carros de la compra, vive solo,
como debiera hacerlo un fantasma
con smart TV y fibra óptica.

Los antiguos alumnos fingen cariño
al saludarle. A veces les aburre
con viejas anécdotas de discreta
fiablidad. No sabe qué hace
aquí ni por qué hay un plato
que gira dentro del microondas.


Víctor Peña Dacosta. Obsolescencia programada. Aerea, 2019

miércoles, 10 de julio de 2019

UN AÑO MÁS



Un año más
la enredadera
la enredadera




Antonio Orihuela. Disolución. Ed. El Desvelo, 2018