documentos de pensamiento radical

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martes, 23 de mayo de 2017

EL INDIFERENTE



Ese que mira para otro lado
o
que aunque esté en el epicentro de la catástrofe
afirma no ver nada
ese
que se encoje de hombros
y silba
ese que
no siente
más que sus intestinos
ese
que dice ser apolítico
no meterse en líos
no buscar problemas
ese
el indiferente
ni
siquiera temblará
la
madrugada
en
que
llamen a su puerta
y
por supuesto
no
será
el lechero
quien vaya a por él.



En: Voces del Extremo: Poesía y Escucha. Valencia, 2017

lunes, 22 de mayo de 2017

CARNE DE PROCESIÓN




Fueron tiempos de hechizos y deslocalizaciones,
de estiércol y fuegos artificiales.
No sé si os acordáis.

Nosotros,
encorvados y alegres,

procesionábamos delante de las oficinas del paro
[vestidos de nazarenos,
procesionábamos por la mañana y por la tarde,
entre el redoble de los tambores y el estruendo
[de las cornetas,
procesionábamos por las noches también,
cuando las puertas de las oficinas habían sido
[clausuradas
y en sueños sudorosos nos empeñábamos en procesionar.
Bajo la lluvia, bajo la nieve, bajo los arduos
[rayos del sol
procesionábamos.

Procesionábamos
con nuestros propios pies, que descalzos arrastraban
[las cadenas,
procesionábamos
con nuestras propias manos, que ensangrentadas
[manejaban la disciplina,
procesionábamos
con nuestra propia canción, que silenciada se
[adhería a la polvareda.

Éramos carne de procesión.

Nuestros capirotes señalaban arrogantes el cielo,
mas la luz les huía,
nuestros cirios encendidos apenas iluminaban,
nuestros sambenitos devolvían su amarillo festivo
[a los ojos agradecidos de los espectadores,
que deslumbrados apartaban la mirada.

Procesionábamos interminablemente,
delante de las oficinas del paro,
delante de los estadios,
delante de los cuarteles,
delante de las catedrales,
delante de los patíbulos,
delante de las grandes superficies,
delante de los cementerios,
delante de los concesionarios,
delante de los parlamentos,
delante de las fundaciones,
delante de los hospitales,
delante de las cajas de ahorro,
delante de las cárceles,
delante de las administraciones de lotería,
delante de las escuelas,
delante de los parques temáticos,
delante de los manicomios,
delante de las redacciones,
delante de los urinarios,
delante de los zoológicos,
delante de los paraninfos,
delante de las comisarías,
delante de los solares en construcción.
Y procesionábamos delante de nosotros mismos
que nos mirábamos galvanizados y sonrientes por
[debajo del capirote
sin querer comprender.

Sonámbulos durante el día
y durante la noche sonámbulos.
Procesionábamos y procesionábamos
y a nuestras espaldas
no se derrumbaban edificios en llamas,
ni las nubes descargaban torrentes de sangre,
ni surgían del fondo del mar serpientes emplumadas,
ni las mujeres parían entre gritos niños decapitados.

Éramos carne de procesión.

Aquellos tiempos
de verbenas y capitulaciones.

No sé si os acordáis.



En: Voces del Extremo: Poesía y Escucha. Valencia, 2017
Fotografía de Cristina García Rodero

LA HERENCIA






                                                                                       

                                                                                  A Tomasa Meco, in memoriam

Mi madre me enseñó a bordar:
el dedal en el dedo corazón,
usar el hilo en hebras cortas,
me enseñó a hacer vainica doble
y a ordenar la vajilla de porcelana:
primero las bandejas,
después los platos y las copas.
Mi abuela me enseñó a planchar:
el pañuelo de niño se plegaba
en un triángulo, como el de soltera,
solo el de caballero se plegaba
en forma de rectángulo.

–Entonces eres hija de una buena familia.
–No, soy la hija de las criadas.


En: Voces del Extremo: poesía y escucha. Valencia, 2017
Ilustración:  cy twombly

domingo, 21 de mayo de 2017

VOCES DEL EXTREMO: POESÍA Y PACHAMAMA



Ya tenemos el cartel, de la mano, corazón y generosidad de David Trashumante. Voces del Extremo, este año dedicado a la cada vez más dañada y enferma Pachamama echa a andar en su XIX edición. También este año celebramos un modesto homenaje a nuestro querido e impecable guerrero Antonio Martínez i Ferrer, y habrá sorpresas en la gran rave final en la Casa de las Retamas en Isla Canela.

Vamos a ser más de cien poetas, y cuatro días de recitales, conciertos, conferencias y cariño, darnos mucho cariño que en el fondo es de lo que trata todo esto. 

Dentro de un mes avanzaremos el programa ya casi definitivo y justo en dos daremos inicio al festival de poesía más libertario y veterano de la península ibérica, y a más de cuarenta horas de poesía, escucha y amor. Gracias a todos los que año a año lo habéis hecho posible. ¡Seguimos! 

sábado, 20 de mayo de 2017

MÁS CAPITALISMO VERDE



ANEJO 1: “Más capitalismo verde.
Un balance de la Cumbre del clima en Durban”,
por Josep Maria Antentas y Esther Vivas

Se salva a los mercados y no al clima. Así podríamos resumir lo que constata la recién terminada 17ª Conferencia de las Partes (COP 17) de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Durban, Sudáfrica, celebrada del 28 de noviembre al 10 de diciembre [de 2011]. La rápida respuesta que gobiernos e instituciones internacionales dieron al estallido de la crisis económica en 2008 rescatando bancos privados con dinero público contrasta con el inmovilismo frente al cambio climático. Aunque esto no nos debería de sorprender. Tanto en un caso como en otro ganan los mismos: los mercados y sus gobiernos cómplices.

En la “cumbre del clima” de Durban dos han sido los temas centrales: el futuro del Protocolo de Kioto, que concluye en 2012, y la capacidad para establecer mecanismos en la reducción de emisiones; y la puesta en marcha del Fondo Verde para el Clima, aprobado en la anterior cumbre de Cancún [diciembre de 2010], con el objetivo teórico de apoyar a los países pobres en la mitigación y la adaptación al cambio climático.

Tras Durban podemos afirmar que un segundo periodo del Protocolo de Kioto ha quedado vacío de contenido: se pospone una acción real hasta el 2020 y se rechaza cualquier tipo de instrumento que obligue a la reducción de emisiones. Así lo han querido los representantes de los países más contaminantes con Estados Unidos a la cabeza quienes abogaban por un acuerdo de reducciones voluntarias y rechazan cualquier tipo de mecanismo vinculante. Pero si el Protocolo de Kioto ya era insuficiente, y de aplicarse evitaba sólo 0,1º centígrados de calentamiento global, ahora vamos de mal en peor.

En torno al Fondo Verde para el Clima, si en un primer momento los países ricos se comprometieron a aportar 30 mil millones de dólares en 2012 y 100 mil millones anuales para 2020, cifras que de todos modos se consideran insuficientes, la procedencia de estos fondos públicos ha quedado por determinar mientras se abren las puertas a la inversión privada y a la gestión del Banco Mundial. Como han señalado organizaciones sociales se trata de una estrategia para “convertir el Fondo Verde para el Clima en un Fondo Empresarial Codicioso”. Una vez más se pretende hacer negocio con el clima y la contaminación medioambiental.

Otro ejemplo de esta mercantilización del clima ha sido el aval de la ONU a la captura y almacenamiento de CO2 como Mecanismo de Desarrollo Limpio, que no pretende reducir las emisiones y que agudizaría la crisis ambiental, especialmente en los países del Sur candidatos a futuros cementerios de CO2.

Así, los resultados de la cumbre apuntan a más capitalismo verde. Como indicaba el activista e intelectual surafricano Patrick Bond: “La tendencia a mercantilizar la naturaleza se ha convertido en el punto de vista filosófico dominante en la gobernanza mundial medioambiental”. En Durban se repite el guión de cumbres anteriores como la de Cancún 2010, Copenhague 2009... donde los intereses de las grandes multinacionales, de las instituciones internacionales y de las élites financieras, tanto del Norte como del Sur, se anteponen a las necesidades colectivas de la gente y al futuro del planeta.

En Durban estaba en juego nuestro futuro pero también nuestro presente. Los estragos del cambio climático están teniendo ya sus efectos: liberación de millones de toneladas de metano del Ártico, un gas veinte veces más potente que el CO2 desde el punto de vista del calentamiento atmosférico; derretimiento de los glaciares y de los mantos de hielo que aumenta el nivel del mar. Unos efectos que incrementan el número de migraciones forzadas. Si en 1995 había alrededor de 25 millones de migrantes climáticos, hoy esta cifra se ha doblado, 50 millones, y en el 2050 ésta podría ascender a entre 200 y mil millones de desplazados.

Todo apunta a que nos dirigimos hacia un calentamiento global descontrolado superior a los 2ºC, y que podría rondar los 4ºC, para finales de siglo, lo que desencadenaría muy probablemente, según los científicos, impactos inmanejables, como la subida de varios metros del nivel del mar. No podemos esperar hasta el año 2020 para empezar a tomar medidas reales.

Pero frente a la falta de voluntad política para acabar con el cambio climático, las resistencias no callan. Y emulando a Occupy Wall Street y a la ola de indignación que recorre Europa y el mundo, varios activistas y movimientos sociales se han encontrado diariamente en un foro a pocos metros del centro de convenciones oficiales bajo el lema ‘Occupy COP17’. Este punto de encuentro ha reunido desde mujeres campesinas que luchan por sus derechos hasta representantes oficiales de pequeños estados isleños como las islas Seychelles, Granada o Nauru amenazados por una subida inminente del nivel del mar, pasando por activistas contra la deuda externa que reclaman el reconocimiento y la restitución de una deuda ecológica del Norte respecto al Sur.

El movimiento por la justicia climática señala cómo, frente a la mercantilización de la naturaleza y los bienes comunes, es necesario anteponer nuestras vidas y el planeta. El capitalismo se ha demostrado incapaz de dar respuesta al callejón sin salida al que su lógica productivista, cortoplacista y depredadora nos ha conducido. Si no queremos que el clima cambie hay que cambiar radicalmente este sistema. Pero los resultados de Durban apuntan en otra dirección. El reconocido activista ecologista nigeriano Nnimmo Bassey lo dejaba bien claro con estas palabras: “Esta cumbre ha amplificado el apartheid climático, donde el 1% más rico del mundo ha decidido que es aceptable sacrificar al 99% restante”[1].






[1] Artículo en Público, 13 de diciembre de 2011.

En: Jorge Riechmann. Ética extramuros. Ediciones de la UAM

viernes, 19 de mayo de 2017

LA CIVILIZACIÓN COMO “ASUNTO DE PROTECCIÓN MAFIOSA"




“La experiencia de la domesticación [de animales no humanos] demostró que, sometidos a presión, los seres vivos eran capaces de una amplia gama de comportamientos y temperamentos y podía lograrse de ellos que contribuyeran a su propia esclavización y se sintieran incluso apegados a los dueños que los maltrataban. Pocos se daban cuenta de cómo el dueño de esclavos era a menudo esclavizado por su víctima. En efecto, los seres humanos comenzaron a intentar domesticarse entre sí pronto, y a reproducirse para la subordinación y el dominio. Cuando aprendieron a domesticar también las plantas, se convirtieron en las primeras víctimas de su invento. Una vez que se dedicaron a arar y acaparar sus cosechas, a tejer y a cocinar en pucheros, una vez que se especializaron en diferentes trabajos de artesanía, se vieron obligados a trabajar para una minoría resuelta a monopolizar las cosas buenas de la vida, terratenientes que organizaban el riego, sacerdotes que hacían caer la lluvia y guerreros que protegían de los vecinos merodeadores. La primera teología de la que tenemos noticia, la de Sumeria, afirmaba que los seres humanos habían sido creados expresamente para liberar a los dioses de la necesidad de trabajar para su sustento y que, si no lo hacían, serían castigados con diluvios, sequías y hambrunas. Pronto, los reyes se declararon dioses y los sacerdotes exigieron un precio cada vez más alto por sus consuelos, tomando posesión de lotes de tierra cada vez más extensos. Los nobles y las partidas de guerreros intimidaban a quienes preparaban la tierra, perdonándoles la vida sólo a cambio de una parte de su producto, imponiendo una tregua a su violencia a cambio de la ayuda en el pillaje de países extranjeros. Así, una elite acumuló el poder que le permitiría vivir con gran lujo y estimular el florecimiento de las artes; pero, para muchos, la civilización era poco más que un asunto de protección mafiosa.”
Thedore Zeldin, Historia íntima de la humanidad, Plataforma Editorial, Barcelona 2014, p. 156 (el original en inglés es de 1996).


Extraído de: Jorge Riechmann. Ética extramuros. Ediciones de la UAM


jueves, 18 de mayo de 2017

ÉTICA EXTRAMUROS -fragmentos-



Señala Rafael Argullol que él entiende por modernidad “una sociedad cohesionada alrededor de lo ilustrado y de lo humanístico”, en el marco de una reflexión sobre la dificultad de España para acceder a esa clase de modernidad civilizada (en sentido normativo). “La primera frustración se da hace 500 años, en el momento en el que España estaba en grandes condiciones de recibir el humanismo italiano. La expulsión de los judíos elimina prácticamente a todos los que están vinculados con la palabra, a los que sabían leer y escribir. Por eso lo que llamamos el siglo de oro español no es el umbral de algo sino es un canto de cisne. Esta es la diferencia entre Calderón y Lope de Vega, que cierran, o Shakespeare, que abre. Tres grandes nombres, pero dos cierran y el otro abre.

Una segunda frustración muy clara fue la segunda mitad del siglo XVIII, cuando los ilustrados tipo Jovellanos intentan de nuevo la modernización que acaba con la guerra de Independencia y el regreso de Fernando VII. La gran visualización de eso sería la obra de Goya. Hay un nuevo intento a principios del siglo XX que culminaría en los años treinta y se frustra con la Guerra Civil. Hubo un nuevo intento después de la reinstauración de la democracia y que parece que se ha ido frustrando en los últimos años del siglo XX y principios del XXI. Como si fuera una especie de ritornello de la incapacidad de crear una conciencia moderna en el sentido ilustrado, eso en España se manifiesta popularmente a través de algo que ya habían captado Cervantes, Goya, Valle-Inclán, que es la ignorancia autosatisfecha. (…) No sé si fue Moratín o Jovellanos el que se desesperaba en su época al ver que mientras en Europa se construían bibliotecas, observatorios etcétera, en España, creo que en el ciclo vital de Goya se construyeron 300 ó 400 plazas de toros. Por tanto, eso viene de lejos…” Rafael Argullol, “Vivimos en un vértigo autoinmovilizador” (entrevista), eldiario.es, 19 de junio de 2015 (http://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/Rafael-Argullol-Vivimos-vertigo-inmovilizador_6_400419972.html ).



Jorge Riechmann. Ética extramuros. Ediciones de la UAM, 2017