documentos de pensamiento radical

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miércoles, 24 de agosto de 2016

Dos poemas de Julián Portillo







MARCHA FÚNEBRE

Allí donde habitan los muertos
suena sin tregua
una orquesta distante.

 al oeste
la llanura es como un atrio
donde los cuerpos danzan
andan, copulan, se desgarran
firman manifiestos, escrituras
defunciones arbitrarias.

asisten a fiestas infames
funerales clamorosos

ocupan las calles
en su rutina de muertos
saludan, se desairan
se mesan los ralos cabellos
con sus manos de muertos

pretéritos cadáveres
procesionan estandartes oscuros
con lemas indescifrables

cierran los bares
los clubes de alterne
las góticas catedrales

toman drogas oscuras
que marean y envilecen

conducen automóviles inciertos
conspiran entre ellos crímenes píos
delitos inconfesados

saben o presienten
que están muertos
que llevan instalada la muerte
en las entrañas

difuntos perfectos
vagan penando por la villa
trasiegan el valle

la villa y el valle
como un mausoleo inmenso
de escombros ancestrales

saben o presienten
que están muertos

pero la música no cesa
y los muertos que no paran
porque la muerte no pesa.


*De LIGERO COMO UNA TUMBA (Cuadern@ Mestr@, 2014).



PANDÉMICA & MARRÓN

Ahí van, como fantasmas
como perseguidos
envueltos en una aura mortecina
inmersos en sus propias nieblas
siempre corriendo
de un lado para otro
perseguidos, siempre perseguidos
por sus propias ansias o el demonio.

Se les ve por la medina de Tánger
Casal Ventoso, callejones inmundos
de Granada
que huelen a ripio y orín.

Alucinados, destruidos
haciendo ostentación  de su cadáver
en las plazas públicas
en los centros comerciales, jactanciosos
en la miseria de su abandono, devorados
por la enfermedad y la abstinencia.

Muchachos que fueron bellos
vagan por laberintos insanos
con las piernas cansadas
y la psique hecha cristal molido.

Cruzando las fronteras del mundo
viendo atardecer intoxicados
a bordo de coches deplorables.

Ajenos a todo, incluso a ellos mismos
viven olvidando los nombres
y los cumpleaños familiares
durmiendo al sol en los parques de Manhattan
en los duros escalones del Alto Paceño
con el hígado reventado y sangrando por la nariz.

Negros de Brooklyn que tocan y no negro jazz
hijos impolutos de Lords Británicos
estudiantes de las clases medias europeas
bajo el influjo de la calavera
odiando al mundo por una u otra razón

padeciendo de frío, de soledad, de incomprensión
sudando la fiebre del pony amarillo, van
cargando la cruz de su martirio entre los edificios
arrastrando sanguinolentas llagas
por inmensas avenidas de hormigón.

Desastrados, repugnantes
temerosos siempre del mono y de la bofia
sabiéndose sin futuro, sin pasado, sin esperanza
buscan sólo unas monedas
que poder convertir en arena.


*De LIGERO COMO UNA TUMBA (Cuadern@ Mestr@, 2014).




4 poemas de ALGO MÁS QUE LA SUMA DE TUS HUESOS de JUAN MARCELINO RUIZ


Sonría por favor

Un hombre carga demasiadas cosas:
la osamenta untada a la camisa,
el diario escupiendo bagatelas,
un racimo de sueños reciclados,
la incertidumbre del pan para los hijos,
el cansancio,
la crisis acechando en las costillas,
y el compromiso
de siempre sonreír frente a la cámara
donde el Estado registra su agonía.



Margarita

Y ya después
de que los pétalos fueron arrancados
y agónicos yacen dispersos por el suelo
¿a cuál de ellos
le interesa saber
si su destino fue un “me quiere”
o “no me quiere”?




Grajos y cuervos

El sol
es una gota de sangre derramada
frágil quimera sobre la tierra en ruinas.

Río abajo
palomas blancas han descarrilado,
grajos y cuervos
picotean los ojos y la lengua
de lo que alguna vez llamamos esperanza. 

No mires más allá de la ventana
el mundo se pudre poco a poco
como se me pudren a mí los adjetivos.

Bésame amor
antes que del abismo irrumpan las hormigas
a carcomer el sueño que habitamos,
antes que el llanto
inunde con la sal este futuro
y el cielo y el mar se desmoronen.

Bésame amor
parece que aún estamos vivos.




Madre

A las madres de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa
desaparecidos por el Estado Mexicano
Eres madre
y en llanto te convertirás
los emisarios grises de la muerte
como cuervos sicarios de la noche
te arrancarán los hijos y el sosiego,
pero tendrás la rabia y el aullido,
para llenar las manos agrietadas
por el terrible tajo de la ausencia.

Eres madre
y en puño te convertirás
para golpear las horas y la infamia
para escribir
una plegaria de cal sobre los muros
para revolver las calles y los días
en busca del fruto de tu vientre.

Eres madre
y en grito te convertirás
para clamar el nombre del que falta
para mentarle la madre al asesino
para cantar
al dolor,
a la ausencia,
                   a la esperanza.


Juan Marcelino Ruiz. Algo más que la suma de tus huesos. Revista Arenas Blancas. New Mexico State University. 2016


martes, 23 de agosto de 2016

2 poemas de SABE LA NOCHE de TERESA RAMOS



GIRÁNDULA

VII

Tiempo de uvas que nace inesperado,
diccionario de razones que sienta cátedra sin pies,
catedral sin santos repleta de peregrinos ateos.

Alud de panteras que llega a la bahía, una peluquería
que solo peina maniquíes de plástico.
Un aula de enseñanza primaria repleta de niños autistas,
unos padres ausentes, un anciano que hoy pretende partir.

Muertos en accidentes en la carretera cada fin de semana
y una madre que no asiste al funeral porque se desvanece.
La región ardiendo y los hinchas encerrados en el salón,
cerradas las ventanas para que no llegue el olor a quemado,
para no sentir peligro, para no sentir.

No soy el ruido, aunque él me habita con la música interna
de mis vísceras, su maquinaria y el bombeo del órgano rojo
que me pulsa.

No soy el ritmo de un poema aunque me arranque del asiento
con sus sílabas en danza, no soy joven ni vieja, no soy tierra
y vivo en una casa de cartón.
No soy el ojo de dios, ni el vórtice de un huracán.
No soy tuya, ni siquiera de mi padre y de mi madre,
no soy tu hermana, ni tu mujer, tampoco soy tu musa.

No soy rubia, rusa, rabiosa, rimbombante, radiante, nórdica,
novia, nadie, nubia, no soy neandertal.
No soy tú, no soy yo, ni estúpida, ni ignorante, ni crisálida, ni razón.

No soy lo que buscas, ni quien lo busca, ni pensamiento, ni cuerpo.
Ni los pechos inasibles, el meteorito, el abismo, el hábito o el monje.
No soy el amor, la serpiente, la salvación, la savia.
Ni lo bueno o lo malo, la belleza o la fealdad.

Soy un oído que escucha sigiloso el sonido de tus pasos.
Soy materia que corre hacia un abismo de luz.
Acaso solo sea un poco de agua.


VIII

Quedan diez minutos para coger el autobús,
diez minutos para llegar a tu casa,
abalanzarme sobre ti,
para una lluvia de estrellas,
para que se estrelle un meteorito,
firmar un convenio,
para un disparo,
para la boda,
firmar el divorcio,
diez minutos
para subir al escenario,
para comprar, estrenar,
dejar de estar sola,
diez minutos para morir,       
acabar una tesis,
empezar un prólogo,
para que nazca un niño,
escribir un poema,
para la migración de la mariposa,
completar la hora de tu sueño,
seguir respirando,
sentir el sol irisar esta noche.

Para subirme a un árbol,
diez minutos para saltar.
                                                          
                                                                                              Teresa Ramos


Del libro de poemas “Sabe la noche”
I Concurso Noches Poéticas Bilbao 2015
Editorial L. U. P. I.  La Única Puerta a la Izquierda
Dibujo de Matilde Granado Belvis
                                                                                                          

lunes, 22 de agosto de 2016

6 poemas de IMMA MAÑEZ ALBERT




Hui la meua mirada s'escapa
i torne als  meus dèsset;

al meu quadern secret,
al meu pare mort i viu,
a la meua mare trista i sola,
als meus estudis nocturns,
al meu treball diari,
a la meua solitud antiga,
a la meua mirada perduda,
a la meua xiqueta abandonada,
als meus somnis de poeta,
a la meua lluita d'igualtat,
al meu fràgil cor,
al meu amic que m'espera,
a la casa de la meua iaia,
al meu  amor impossible,


Hui acull la meua mirada
 i torne dels meus dèsset;

i sé que no hi haurà retorn,
que la meua línia continua,
que la meua vida segueix viva,
que els meus fills vida són,
que cada matí comence,
que en la meua mirada et trobe,
que la xiqueta m'acompanya,
que els meus somnis, somnis són,
que la igualtat és possible,
que el meu cor resisteix,
que la meua casa va amb mi,
que el meu gran amor sóc jo,
que l'amor és company,
que la mort arribarà.


I tot açò ho sé gràcies als meus dèsset.

***

El meu segon Moguer


Ací , acaronada per les espurnes lluminoses
de les vostres mirades còmplices,
on brollen dels meus llavis
paraules i versos amb sabor
de món agredolç.

Altre Moguer amb vosaltres.

Ací, com nòmades bojos, a la recerca
de vents nous i lliures
farcits de dignitat i tendresa,
sense més horitzó que el caliu
de l’estima, l’abraçada i el somriure.

Altre Moguer amb vosaltres.

Ací, on la paraula germanor, tornada a parir,
rellisca suaument
per cadascuna de les nostres pells
i ens fa alenar una nova humanitat
més enllà de la utopia dels somnis.

Altre Moguer amb vosaltres.

Ací, escampant llavor i llàgrima
amb batecs d’esperança i mans obertes,
 amb veus colpidores i apassionades
on viuen el clam d’una terra que mor
i una vida que gemega.

Altre Moguer amb vosaltres.
Per tot arreu, per a tothom i amb vosaltres.
Gràcies a totes i tots.

Voces del Extremo, Moguer, 2016


***

Caminarem passos de justícia
amb petjades decidides i valentes.
Trepitjarem muntanyes, sendes, valls
i la nostra diversitat compartida
serà la força que ens farà arribar.


***

Cloure els ulls a la foscor,
guarint punxeguts records
que són part del meu camí,
d’altres temps i d’altres ombres.

Tots ells romanen en mi,
entre el pit, el coll, el muscle
i en voler arrossegar-me
l’altra meua dona sura.

I a les hores me n’adone
que no sóc meitat ferida,
sóc jo, sóc dona completa,
mereixedora de tot.


i.m. Juliol 16

***

Els ulls amb que m’ho mire tot
no són meus.

Quan mire les meues mans
et trobe a tu,
dona de pell fosca, maltractada, assetjada
que nit i dia escampa llavor
d’esperança i vida al seu voltant.

Quan mire els meus passos,
trepitje les teues sendes
que van cercant terra, pau i dignitat.
La teua mirada esferidora
ompli de vidres la sang d’aquesta impotència.

Quan mire el meu cor
ací et trobe,
surant en un mar furiós d’incerteses,
ànima i pell acollint-se,
nàufrag en aigües que tremolen i purifiquen.

Els ulls amb que m’ho mire tot
no són meus.
És el desig falaguer de la vida
qui mira a través d’ells.



i.m. juliol 2016

***


Pell, vam  ser  pell,
envaïda pel goig dels amants inexperts,
univers de fantasies i anhels
abocat a un  mar antic de desig
 i fent un tast per assaborir-nos
enlluernàrem amb besades la soledat compartida.

Pell, vam ser pell

sols això, pell.

***

 Sirenes de sal i somnis
arrelades a mar fosca,
esteu cercant en les ones
carícies de nova vida.

Sirenes de cabells tímids
i d’ulls de mirada humida
anheleu  nou horitzó
desitjant claror de dia.

Sirenes menyspreades
i hereves de tanta por
heu de trencar el silenci
enfonsant a la foscor.

Sirenes entre les ones,
d’altres terres, d’altre sol,
sirenes de sal i somnis,
parteres d’un altre mon.


Imma Mañez Albert
Obra pictorica de Matilde Granados Belvis

domingo, 21 de agosto de 2016

LA LUCHA CONTINÚA


                             

                              A mi padre


I. Desde la memoria del mundo


Desde el cerebro del primer homínido

que tuvo conciencia solidaria
cuando vio en peligro a otro ser vivo
y trató de socorrerlo,
la lucha continúa.

Desde el pensamiento de los antiguos
que imaginaron mundos liberados
y soñaron paraísos sin explotación
ni jerarquías de clases,
la lucha continúa.

Desde la organización igualitaria
de uniones fraternas
para combatir la opresión y el abuso
de nuestros irmandiños,
la lucha continúa.

Desde el avance de la ciencia
y la liberación del pensamiento
que ilustraron el progreso
de un mundo mejorado,
la lucha continúa.

Desde el recuerdo de los terrores
impuestos por los poderes de los estados,
de las dictaduras, de los imperios, de las cruzadas,
de los genocidios y de todas las guerras padecidas,
la lucha continúa.

Desde la teoría y la práctica
de una revolución profunda
que no practique métodos
iguales a los que combate,
por la esperanza,
la lucha continúa.

 

II. Desde 1936


Desde la memoria de la licenciada y archivera
Juana Capdevielle, esposa del gobernador
republicano Francisco Pérez Carballo,
y de la maestra Mercedes Romero Abella,
esposa del socialista Francisco Mazariegos,
que en 1936 fueron secuestradas en Coruña,
tras ser fusilados sus maridos,
y aparecieron asesinadas
en una cuneta de la España de Franco,
contra la barbarie,
la lucha continúa.

Desde la memoria del editor Ánxel Casal,
alcalde galleguista de Santiago de Compostela,
detenido en una aldea de Arzúa
y paseado en una curva de Cacheiras,
que algún día florecerá con los libros
quemados y nonatos,
contra la incultura,
la lucha continúa.

Desde la memoria de la familia socialista Bilbatúa
y de la familia comunista Araújo Conde
(un miembro de la cual apareció paseado
con la lengua cortada y metida en un bolsillo),
diezmadas en las masacres de Vigo
que llenaron de sangre el Cabo Silleiro,
el cementerio de Cabral y la curva de Puxeiros,
contra la intolerancia,
la lucha continúa.

Desde la memoria de Alexandre Bóveda,
fusilado en el alto del monte de A Caeira,
y que antes de morir escribió
que solamente “Quise hacer bien,
trabajé por Pontevedra, por Galicia y por la República
y que lo condenaba “el equivocado juicio de los hombres
(que yo perdono y todos debéis perdonar)”,
contra la violencia,
la lucha continúa.

Desde la memoria de la familia exterminada
del comunista Benigno Álvarez,
o de la conciencia de Marcial Valente,
un derechista cristiano que se negó
a participar en las sacas y paseos de Ourense,
por lo que fue detenido y arrestado,
pero a quien nunca se pudo encarcelar
la germinal poesía de la dignidad
que había de brotar en un hijo suyo,
contra la represión,
la lucha continúa.

Desde la memoria del albañil anarquista
Luís Souto Neira,
mutilado y asesinado en Lugo,
o del médico masón Rafael de Vega Barrera,
acusado por la envidia
y fusilado por el terrorismo de estado,
contra la insidia,
la lucha continúa.

Desde la memoria de las mujeres y hombres
asesinados en la matanza de Montecubeiro
y en las masacres de A Guarda y de Tui,
que llenaron de sangre toda la tierra
entre la montaña y el mar,
o en la redada Brandariz, tramada para acabar
con los círculos ácratas de la Galicia libertaria,
contra el odio,
la lucha continúa.

Desde la memoria de los huidos
por los montes y por los mares
y de los escondidos
en las cuevas clandestinas
que se opusieron a la tiranía,
y que cayeron acosados,
contra la opresión,
la lucha continúa.

Desde la memoria de los obreros
Amador Rey y Daniel Niebla,
abatidos a balazos
por la policía franquista
cuando reclamaban mejoras salariales
en el Ferrol del patrón de la patronal,
contra la injusticia,
la lucha continúa.

Desde la memoria de cada acto
de guerra y de posguerra,
de tortura, de censura,
de depuración, de exilio,
de humillación y de olvido
padecidos por los que sufrieron,
sufrimos y sufrirán todavía el mal
de mil novecientos treinta y seis,
la lucha continúa.

III. Desde la solidaridad


Desde el corazón amoroso
de un joven y de una joven
que no pueden amarse felices
sin hacer algo por aquellos
que sufren la tortura y la cárcel
tan solo por el color de sus ideas,
porque non quieren sentir mientras se besan
abriendo la boca con furia como otros
la están abriendo en tantos sitios
para gritar de dolor con igual furia,
y que deciden con las manos cogidas
militar en una lucha solidaria
con el fin de que la fuerza de este amor
que les transformó la vida
sirva también para cambiar el mundo,
aunque sea un poco,
la lucha continúa.

Desde el corazón abierto
de la joven que dio clase gratuita
a los inmigrantes africanos
a los que nadie quería alquilar vivienda
y que se horrorizó cuando supo
que antes del confinamiento en la frontera
y de ver morir amigos y parientes
en el naufragio interminable de las pateras
alguno había bebido orines sediento en el deserto,
para siempre, en mestizaje,
la lucha continúa.

Desde el corazón herido
de la niña que no se vio discriminada,
pero que vio discriminar a otras,

de la mujer que luchó por los derechos

que ella tuvo para otras,
de la feminista primero incomprendida,
luego mal asumida pero bien utilizada
por otros y por otras que no luchan,
pese a la guerra doméstica y sin reglas
que mata más mujeres que otras guerras
regladas por las convenciones de los hombres,
de la sabia que sabe que el abuso patriarcal
no remata con la ley y que por eso
la lucha continúa.

Desde el corazón puro y micetal
del amigo de las algas y de los helechos
que creció sintiendo el bosque en su pecho
y a quien se le queman los pulmones
cada vez que arde un monte,
que recicla, clasifica y reutiliza
como una hormiga horrorizada
por la agresión constante al medio ambiente
y por el maltrato a tantos seres vivos,
contra toda ambición antiecológica,
contra todo divertimento cruel o ecocida,
la hormiga verde va cambiando
el mundo poco a poco porque siempre,
como la lluvia, implacable para ella
la lucha continúa.

Desde el corazón nómada y viajero
sobre la traza del agua y del deseo
contra la espada de las estirpes,
que procura un lugar de lengua libre
en la que el cuerpo sea la medida justa
de todas las cosas sedentarias,
porque abuela y nieta hicieron para siempre
el pajar sin lindes por la era en el viento
que tiró cancillas y rompió fallebas
hasta alcanzar el lugar sin lugar de los sin poder,
de los que aman y no heredan,
de los que viajan por la vida liberada
más allá de fronteras y de estados,
la lucha continúa.

Desde el corazón generoso
de los que saben que no hay más caminos
para la paz que los de la paz misma
y que es preciso ejercer con valor
la no violencia ante toda diferencia
de ideas, de raza, de clase, de sexo
e incluso de reino natural o de universo,
porque la paz solo por la paz es posible,
pero precisamente para lograrla,
más que nunca,
la lucha continúa.

IV. Desde la conciencia


Desde el arrepentimiento
del asesino católico y fascista
que escucha cada día las súplicas
de las víctimas de su vesania homicida
durante cuarenta años tristemente
triunfales y confiesa con horror
los crímenes cometidos y vota
cuando llega la democracia
por el bando de los vencidos,
por la rehumanización,
la lucha continúa.

Desde la duda de la burócrata
que siempre estuvo al servicio del poder
sin preguntarse nada
y que un día vacila porque pensó
por vez primera o conoció a alguien,
y comienza a interrogarse sobre lo que sentiría
si no colaborase con la corrupción reinante
y ganase personal y limpiamente
su derecho a vivir,
por la dignidad,
la lucha continúa.

Desde la ruptura del descendiente
de los opresores o de los explotadores,
que quiere ser por ser el mismo
y ser hijo tan solo de su conciencia,
y sin renunciar a afectos naturales
se opone al mundo dado y lo denuncia
porque sabe que sus seres queridos
son también esclavos del poder que detentan,
por la verdad,
la lucha continúa.

Desde la toma de conciencia
de la adolescencia insolidaria
que no le afecta el mundo
y que no piensa, egoísta
que cree que solo interesa
lo que cree que le interesa,
pero que una noche se percata
de lo que pasó y pasa en su casa,
y en el país y en el mundo,
y deja de ignorarlo todo
y de ver y juzgar a los otros
en función de sus intereses
primarios e inmediatos,
y aunque decide dormir
y no madurar por el momento,
no sabe que justamente en los sueños,
por el humanismo,
la lucha continúa. 

 

V. Desde mí


Desde la memoria de mi padre,
mi mejor amigo y camarada,
amasado en la bondad natural de la inocencia
y en el más generoso humanismo proletario
forjado en las malditas cárceles de Franco
y en la firme dignidad de vivir incorruptible
noventa y cuatro años desde el mismo frente,
por supuesto popular.
Queriendo saber ser su hijo
ya desde la libre republiquilla de la infancia
que fue nuestra casa resistente,
la lucha continúa.

Desde mi compromiso adolescente,
desde aquella luchilla clandestina,
desde esta misma nuca aporreada,
desde todas las huelgas malgastadas,
desde tanta manifestación deshecha,
desde aquellas pancartas mal aviadas,
desde mis escritos censurados,
desde aquella juventud derramada
con la que sigo concordando como siempre,
la lucha continúa.

Desde el desencanto y el repudio
de las prácticas innobles comisarias,
de las listas de compañeros fusilables,
de la violencia latente y aflorada,
de las nóminas de afectos y excluidos,
de la corrupción de los siempre aprovechados,
de los cínicos sirviéndose a sí mismos,
de los hipócritas que fingieron y no fueron,
de los que no querían más que un podercillo,
con la misma decepción, pero con otra luz
todavía más lúcida,
la lucha continúa.
 
Desde la poesía para la vida,
desde el estudio por el conocimiento,
desde la memoria contra la muerte,
desde el triple compromiso del erotismo,
de la investigación y del recuerdo,
presente, futuro y pasado
en el que entregué y entrego mi cuerpo
pensante y la pasión de mi mente,
siempre, por los tres amores,
la lucha continúa.

Desde la libre unión en unión libre
por un mundo integral y multiétnico
en avanzada abierta, radical y libertaria,
con raíces, porque las tenemos,
pero sin fronteras, porque no las queremos,
y por el diálogo de las personas y de las ideas,
de las artes y de las ciencias de vanguardia,
de la recuperación viva de la memoria muerta,
con la paz como único camino y con el amor
como único vehículo, si no cambiando el mundo,
impidiendo por lo menos que el mundo que no cambia
no nos cambie a nosotros la vidilla liberada,
la lucha continúa.

Porque desde el libre amor que os tengo
la lucha continúa, compañeras, la lucha continúa,
y desde el libre amor que os deseo,
la lucha continúa, compañeros, la lucha continúa.
Porque precisamente amamos y recordamos,
porque precisamente queremos,
la lucha continúa.


(De A loita continúa, Vigo, Xerais, 2004)



Claudio Rodríguez Fer. Anarquista o nada. Ed. Amargord, 2016

Composición pictórica de Matilde Granado Belvis 

viernes, 19 de agosto de 2016

3 poemas de ANARQUISTA O NADA de CLAUDIO RODRÍGUEZ FER




ANARQUISTAS


Extraños extranjeros
que viven y no se ven.


      (De Viaxes a ti, Lugo, Augatinta, 2004)



NI DIOS NI AMO


cette parole de prophète,
je la revendique et vous souhaite
ni dieu ni maître
Léo Ferré, “Ni dieu ni maître”


La inmensidad siempre
sin dios ni amo.

El aire, la tierra, el mar,
sin dios ni amo.

El tigre de Bengala,
sin dios ni amo.

Las ideas, el libre pensamiento,
sin dios ni amo.

Proudhon, Bakunin, Kropotkin,
sin dios ni amo.

La pasión, el amor, el sexo,
sin dios ni amo.

Emma Goldman,
sin dios ni amo.

Vindicación proletaria,
sin dios ni amo.

Buenaventura Durruti,
sin dios ni amo.

Insumisión a la tiranía,
sin dios ni amo.

Salvador Puig-Antich,
sin dios ni amo.

Educación libertaria,
sin dios ni amo.

Ferrer i Guàrdia,
sin dios ni amo.

Liberación del individuo,
sin dios ni amo.

Ricardo Mella,
sin dios ni amo.

Respirar el aire libre hasta lo más hondo del fondo
sin dios ni amo.

Porque cuando el poder es el obstáculo,
anarquía.

Porque cuando el poder es el obstáculo para lograr la máxima expresión del orden,
anarquía.

Porque cuando el poder es el obstáculo para lograr la máxima expresión del orden existe una palabra:
anarquía.

Porque cuando el poder es el obstáculo para lograr la máxima expresión del orden existe una palabra sin dios ni amo:
anarquía.

Libertades, justicias,
sin dios ni amo...

Amores, deseos,
sin dios ni amo...

Poesía siempre solo
sin dios ni amo...

Y cuando la poesía se hace música,
anarquía.

Tiene un lagarto pintado,
anarquía.

No soy de aquí ni soy de allá,
anarquía.

Quiero verte danzar,
anarquía.

Toma un camino salvaje,
anarquía.

Libre te quiero, pero no mía,
anarquía.

Después de que yo haga ¡TILT! y esto haga ¡BOING!
anarquía.

Con su cara de Marilyn,
anarquía.

Oh nena, eres tan viciosa,
anarquía.

Y el lagarto mueve el rabo,
anarquía.

Porque te amo
sin dios ni amo.

La intensidad siempre
sin dios ni amo.

Sin dios ni amo
ni dios ni amo.

Ni dios ni amo,
ni diosa ni ama,
ni sucedáneos.




TE AMO, ANARQUISTA


En homenaje a las mujeres libertarias asesinadas en Galicia desde julio de 1936.

A Sebastiana Vitales Gascón, anarquista perseguida y exiliada.

A los historiadores Dionisio Pereira, Eliseo Fernández y Emilio Grandío Seoane.


Con asombro creían a veces
que existiría
la utopía libertaria
y a veces creían que no,
con más asombro todavía...

Era entonces la Galicia anarquista
unas cuantas viviendas obreras
como amapolas muy abiertas
en los barrios proletarios de las Atochas,
una choza clandestina en Cea
sobre las raíces del helecho dentabrón,
unas humildes moradas campesinas
con líquenes de Badiña o de Marselle,
donde no había mucho que comer,
pero tampoco poder.

Era la Galicia corsaria sin estado,
ni dios ni amo de dentro ni de fuera,
luz y vida por Elviña y por Monelos,
resplandores sobre el abismo por la Silva,
ateneos en los Castros y en las Quintas
despertares al final de las corveras,
resplandores más allá de la aurora sueva,
lecciones contra poder y servidumbre
libres de imaginar lo que se quiera,
libres para hacer lo que se piensa.

Porque no nos dejan cruzar los arroyos
cruzaremos los océanos, pensaban.

No pudo tener esperanza sin miedo
ni miedo sin esperanza María Bello Paz,
empacando pescado en el puerto de A Coruña
hasta la hora en que los poderes de julio
batieron resistencias de mujeres
como merluzas que leyesen a Spinoza
donde yo te amo anarquista o muerte.

Porque no nos dejan cruzar los ríos
cruzaremos los mares, está claro.

Así quizá pensaba Teresa Varela Calviño,
sindicando sardinas en el puerto de A Coruña
hasta ser baleada por el plomo de octubre,
la revolución en la cesta y la cesta en la cabeza
y el pescado despiezado, eviscerado y empacado
por las manos nunca inertes de la proletaria muerta,
pues en las fosas comunes anarquista te amo.

Porque no nos dejan cruzar en barco
cruzaremos en latas de sardinas.

Casas de María Otero y de Alicia Dorado,
refugios coruñeses de las Atochas,
Atocha Alta, Atocha Baja, Monte Alto,
atochas en las alpargatas abatidas a balazos,
viudas rojas de marineros sin mar,
presagios de panaderos sin pan,
abismos de albañiles sin andamios,
el pasado dulcemente sellado con estampilla
de caucho y tinta azul,
el presente huyendo clandestino,
el futuro purgado amargamente
y amargamente abortado con aguardiente alemán.

Morada de María de Allariz, Atocha Alta,
treinta y tres años y muerta con tres más,
sin contar niños heridos en la masacre,
cantando la Internacional a voz en grito
como quien entra en el infierno proclamando
utopías contra la angustia del fascismo.
Porque las crónicas no fueron escritas
con tinta, sino con el hilo de las costureras
y la verdad en la punta de una aguja.
Allí fue la última vez que se vivió la vida
iluminando la lucha con tanta libertad,
pues te amo y anarquista, última luz y puente.

Buhardilla de Alicia en Villa Rosalía,
Calle del Carmen y veinticinco años,
preguntó quizá Fournarakis a Acebedo,
poco antes de morir los dos a tiros:
- ¿Sabes que el nombre de tu compañera
significa la verdad en lengua griega?
- El nombre de la compañera significa la verdad
en todos los idiomas del mundo, contestó.
- Pues la verdad va a morir pronto,
terció Alicia, y los tres más otro
fenecieron acribillados ante la última verdad,
y te amo allí anarquista iluminando a los libres.

Se exterminan los sueños en el Portiño
como la niebla sin luces hacia los fondos.
Los cuerpos estrellados contra las rocas
en mares con resaca son rubíes.
La delación bivalva, la caza del crustáceo,
la tortura de la rata, la condena de la gaviota.
Percebes de los abismos en vanguardia,
mariscos proletarios en la gran nasa.
Del mono de los obreros ahogados
destiñó el azul del mar contra los cantiles.
Marineros sin chalanas ni botes,
pescadores sin pesqueros de esperanza.
Luego fusilamientos de las algas y las lapas,
sardinas empacadas en latas comunes.
Allí la supervivencia era solamente
llegar a la taberna de Chinta Canosa,
en la Moura, hasta beber la muerte.
Les cerraron la puerta de los océanos,
pero abrieron el Portiño a la libertad.

Redada al pie del premonitorio Matadero:
asalto a tiros infiltrándose por las espirales
sinuosas de la delación en las sombras.
Al fin torturados, paseados, fusilados,
Brazo y Cerebro, Espartaco, Nervio,
Sin Dios ni Patria, Ni Dios ni Fronteras,
portugueses del grupo Inadaptables,
Germinal, Ideal, Intransigentes,
CNT, FAI, ninguno de ellos creería nunca
que Durruti había muerto ya en el Ritz.
Así se perecía en la Coruña libertaria
desde 1936, fecha del último Medulio.

Porque no nos dejan cruzar la calle real
cruzaremos la ciudad imaginada.

Pilar Fernández Seijas, metalúrgica,
alambrera en la Empresa Vasco-Galaica
y quemada con tres más cual brasa viva
en una cabaña con tierra por pared
y techo de retama en Cea enramada,
y te amo anarquista y arde Arousa.

Porque no nos dejan cruzar el campo raso
cruzaremos los montes más en cumbre.

Josefa Barreiro de Trabanca, madre humilde,
limpiaba casas, laboraba la humilde tierra madre
en Badiña de Carril, ocultaba a un anarquista
en su mínima moradita inmensa
como campo comunal, y fue martirizada,
y te amo anarquista y a tu huérfana estirpe.

Porque no nos dejan cruzar libres la Tierra
cruzaremos libérrimos la Luna.

Carolina Regueiras, veinticuatro años,
natural de Bóveda de Amoeiro,
mujer de un libertario y enamorada,
supliciada en Ponte Irixa por la bestia
y tirada en Tamallancos por la estrada
y te amo anarquista hasta la cuneta.

Porque no nos dejan cruzar con su horror
cruzaremos solamente con amores.

María Becerra Laíño, estaño solidario,
ocultó en su vivienda de Marselle
a un minero anarquista de Lousame
y fue asesinada como la luz del carburo,
testigo del contrabando y del volframio,
y te amo anarquista mineral en bruto.

Porque no nos dejan cruzar las minas
cruzaremos las estrellas.

Dolores Blanco Montes, mal paseada,
la voz de las conserveras y atadoras del Morrazo,
vindicadora de Aldán, de Cangas y de Hío,
herida en el suplicio y huida por los montes
con un hijo asesinado, otro en exilio,
y te amo en la cárcel donde anarquista sufres.

Porque no nos dejan cruzar las carreteras
cruzaremos en Mogor los laberintos.

Nos ocultaron a las mujeres más libres
y, no obstante, lo habían sido hasta el fin.
Dicen que algunas murieron por amor
a los anarquistas que escondían,
lo que es morir también mujer y ácrata.

Las borraron de la historia y pese a todo
setenta años después hay quien las ama.
Sardinas para ellas y una libra de cerezas
rojas como su primavera libertaria
y para siempre te amo anarquista o nada.


(De Ámote vermella, Vigo, Xerais, 2009)



Claudio Rodríguez Fer. Anarquista o nada. Ed. Amargord, 2016
Composición pictorica de Matilde Granado Belvis