documentos de pensamiento radical

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domingo, 25 de junio de 2017

MEDIA NARANJA




Media naranja

No es posible vivir sin una sombra
que abarque la otra parte,

sin astros de lo oscuro que quiebren la memoria.





 RAÍZ OLVIDO, de Jesús Cárdenas y Jorge Mejías. Sevilla, editorial Maclein y Parker, 2017.



Algunos lugares donde adquirir RAÍZ OLVIDO:


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viernes, 23 de junio de 2017

4 poemas de RAÍZ OLVIDO de JESÚS CÁRDENAS Y JORGE MEJÍAS (pinturas)
















Instante

En un abrir y cerrar de ojos el mundo
y todos los momentos fluyendo
hasta decrecer, salvo
el aire cristalino del mar,
flecha en el resplandor de una esquina,
la enredadera de humo que cruza el espejo,
reliquia de los días placenteros
porque estamos hechos de instantes.

Cúbreme del sabor de su recuerdo.
Ponme a salvo el fragmento de esta noche.





                                    Deseo

Puertas entreabiertas sin cerrojos.
Visillos que esperan la caricia del aire.
Ojos ardientes en la orografía de tu cuerpo.
           Dentro punzón clavado sin medida.
Labios casi entornados.
La boca que codicia por un instante
           un reino en palpitar lascivo,
                       amanecer eterno a tu contacto.
Furibundo capricho o apetito ciego
           se desata con violencia
                                   hasta rasgar el cielo.
Roca que se desprende del acantilado
           para ser ya sin vuelta atrás del mar.

Una única burbuja.
Un lazo en fuga. Nada más.






Quiebras

Beso imposible
entre los que jamás se reconocen
en lo común.

Garras que arañan
y abren en tajo la unidad.
Fragmentos en una brizna de luz.

Entre los dos fuimos una eclosión,
lo mismo y lo contrario,
un sueño único,
una red extendida
bajo los escondrijos sutiles de la sangre.
Y cada uno tirando por su lado.

Formas parte del cendal de la bruma
de la que juntos erigimos.
Alejada la bruma,
puede verse unos labios solamente
revolcándose en el barro de enero.

En esta tarde
                       quiebras y más quiebras.






Hijos de tu inmensidad

Somos hijos de tu inmensidad,
hasta aquí venimos para nombrarte,
néctar minador que inundas todo.
Ante ti, desnudos y pequeños,
intentando revelar el horizonte.

Bajo el cristal del aire
sus esponjas de sílice.
No hay revelación, ¿qué horizonte?

La mirada se abisma
donde el día se apuntala
de un modo secreto
al borde de la espera.

Consigo hacerte llegar una ondulación
con mis palabras diminutas.

Somos pequeños aquí en esta orilla
y persistentes debajo del agua,
donde remueves tus espinas blancas
a tus pupilas los rayos de luz.
De tu interior, naufragios de algas
exteriorizan la riqueza que atesoras
volviéndose saqueos de párpados.
Allí escondes el latido del mundo
en cuyo fondo todo se disuelve en tu forma.

Un friso de luz acuñado en el azul
lamina la distancia en las pupilas.








jueves, 22 de junio de 2017

DEVENIR




Devenir

                       I

Escarbo con los dedos la conciencia,
mas no siempre descubro las raíces.
Quisiera ser ahora esa palabra
que todo el mundo busca alguna vez.
Y no flaquearé hasta encontrarla.
Nazca en la corriente cristalina
o en las aguas más turbulentas.
Imposible consumirme.





 RAÍZ OLVIDO, de Jesús Cárdenas y Jorge Mejías. Sevilla, editorial Maclein y Parker, 2017.



Algunos lugares donde adquirir RAÍZ OLVIDO:


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miércoles, 21 de junio de 2017

INÉDITOS de VÍCTOR PEÑA DACOSTA



Hechos alternativos
Vivimos en un estado de derecho.
España es una democracia consolidada,
con libertad de expresión y prensa.
No hay contabilidad B en el PP.
Las concertinas no cortan.
Cándido Méndez es inocente
del desprestigio de los sindicatos.
No se ha destruido empleo gracias
a la reforma laboral.
Rajoy no ha cobrado sobresueldos.
La justicia es igual para todos.
La externalización no es privatización
y el PSOE ha vuelto, compañeros.
El PSOE ha vuelto.



La revancha
Perdimos la Guerra Civil. Perdimos
la Transición. Perdimos elecciones,
tres Champions y el neocapitalismo.
A ver si ahora al menos ganamos
aunque sea la luz o los trienios.




In media veritas

Vivo en los extremos, me gasto todo
mi dinero en spas y cocaína.



Obsolescencia programada

I)
Los años dejaron de tener forma de tarta
cuando cumplimos los veinticinco
y nos convertimos, aproximadamente,
en aquello que odiábamos a los quince.

Al cumplir los cuarenta, llegó el miedo
a la muerte, el Euríbor y los cambios.

Las noches dejaron de tener curvas
cuando nos apuntamos a Pilates
y aprendimos cuatro marcas distintas
de detergente y cereales con frutas
para ir mejor al baño a primera hora

Nunca fuimos quiénes nos creíamos
ni usted tuvo una ligera idea
de con quién estaba hablando:
somos los nietos de una generación
degenerada que busca excusas
para disculparse del exceso
de indolencia que nos atenaza.



II)
Tal vez ser libre consista en esto:
un simulacro con buenos gráficos
al que es más fácil jugar en pareja
y en el que, mientras se tenga suerte
y dinero, quedarán vidas.



III)
Y cada uno luchó por su cuenta,
abrió su blog y editó su libro,
preparó sus opos y dio sus clases.

Cumplimos los treinta,
nos casamos y divorciamos
y, antes de darnos cuenta,
votábamos a la derecha
y perdíamos una guerra
en la que ni siquiera sabíamos
que habíamos peleado.




IV)
Ay, mi pobre generación de mierda
que paga su miseria a plazos:
creyó que podría vivir de las rentas
y al final acabó muriéndose del asco.



V)
Llenamos las casas de nuestros padres
de cientos de cintas escritas a boli,
y decenas de CDs a mil pesetas
para luego comprarnos un tocadiscos
carísimo que no usábamos casi nunca
y aprendernos todas las letras
de aterradores canciones infantiles
que no gustaban ni siquiera a los niños.

Hoy nos da vergüenza pedir en los bares
una canción de Extremoduro.




Víctor Peña Dacosta. Inéditos

martes, 20 de junio de 2017

4 poemas de ALUVIÓN (antología poética) de ENRIQUE FALCÓN



LLUVIA TEMPRANA


«El desastre, la resignación, el deseo de perder para descansar, no merecen la pena»

(Belén Gopegui, El lado frío de la almohada)



Esperan que te rindas.

Que devuelvas las canciones a sus cuartos.

Que lenta y pobremente
atiborres sus rincones con cristales

y apartes de tus hijos la visión de una revuelta.

Esperan que claudiques
seas piel, dentada o marzo.

Que suavemente caigas.
Que así tu rendición.

No les libres de la piedra que respira en tus manos.
No les venzas los ojos.

Nada dice
de la lluvia temprana que va a abatir las puertas,

nada
de ese incendio intacto y por venir.

La tormenta, compañero, llegará.

Contra todos los pronósticos,
menos tarde que temprano,
seas piel, dentada o marzo–
el ciclo de las lluvias / llegará.


 
CARTA DE ROSA




Yo pesé al nacer 1.300 gramos:

como un zarcillo,
abordé el comienzo de mi vida por la puerta pequeña:
mi pequeño puño cerrado.

Setenta años después,
continúo en lo mismo:

amé en todo lo posible, sin saber cómo
no tejí ningún miedo con las hebras del amo
alcé los hombros de mis hijos me levanté junto a ellos
no recé casi nunca la oración de mi patrón.

Camino lentamente con una sombra a mi lado.
Vuelvo ahora a lo que fui.

Como un zarcillo.

Mi pequeño puño
todavía apretado.



VALENCIA EN EL SUBSUELO DE LA GLORIA


«¡Que despierte esta ciudad
y se ponga la mortaja! »

(León Felipe)



Levantan un castigo y lo llaman “calma”.
Levantan sus manteles y lo llaman “hambre”.
Levantan todo ánimo y lo llaman “pueblo”.
Levantan a este pueblo y lo llaman “patria”.

Levantan testimonio y lo llaman “alma”.
Levantan nuestro embargo y lo llaman “gloria”.
Levantan un cadáver y lo llaman “sarna”.
Levantan nuestros nombres y nos llaman “precio”.

Se levantan pronto, y levantan vuelo.
Se levantan sucios y se llaman “hombres”.
Si se llaman “calma”.
Si se llaman “gloria”.
Que nos llamen “precio”.







EL FIN Y LA CAÍDA




escribo poemas a dos metros del apocalipsis
un día anular con una hoz de tierra
en las postrimerías de mi tiempo de mi mundo de esta edad
sin uñas
escribo poemas,
anillado al amor como un niño amansado.

juan me acompaña y hay luz en sus ojos
la misma luz exacta que no vimos entonces
yo escribo poemas él no suelta mi mano
la tierra se ha apartado instintivamente

un poco más abajo las historias
ya han sido todas relatadas:
los profetas buscan agua
recogen pronto sus agujas
se aprietan en los patios a esperar el fin de esta tormenta

mi hijo (que ha apretado mi mano)
pregunta si ¿ahora?

yo le digo que nunca,
en el curso de la historia del hombre,
había sido más lícito escribir un poema

(la tierra ha respirado y
en todos sus termómetros se acunan los erizos
los francotiradores han dejado sus puestos
y en ellos ya no quedan sino piel y colillas)

todo el mundo sabe,
todo el mundo espera

finalmente no hubo el agua que anunciaron los augurios,
el agua que devasta autopistas y campos:
sino agua de los tronchacadáveres,
agua nuestra y lisa de mis antepasados,
agua para el fin de los días, para el rezo en los colchones
cercados de plegarias

las historias, en efecto,
finalmente han sido ya contadas:
solo yo escribo poemas, en las postrimerías del tiempo,
empuñando una hoz que se hinca en la tierra.

mi otra mano en mi hijo
tiembla con la edad que aguardan los hombres
y no hay muerto que hoy no tenga su muerto apretado,
ni su duda de arista, ni su alivio inasible

la tierra, más abajo, se achicó sin sorpresas
hace ya más de dos horas que callaron las ciudades:
el pan con levadura ha quedado colmado
y en poco más de un rato saldrán de los colegios
(de todos los solares) (de todos sus arcones)
los niños derramando su empeño de cinturas

todo el mundo lo sabe,
todo el mundo lo espera

mientras tanto contesto
(delante de una mano que conduce a mi hijo)
que nunca como ahora
fue más lícito escribir un poema:

este
poema
que hinco en la tierra, empuñando una hoz.

: sí, yo escribo todo esto
a dos metros contados del apocalipsis
un día anular con una hoz de tierra:

juan (que me acompaña) ha soltado mi mano

y unidos en la dicha,
contemplamos sobre el curso del agua

(juntos) (para siempre)

el fin y la caída
del Capitalismo.


Enrique Falcón. Aluvión. La oveja roja, 2017