documentos de pensamiento radical

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domingo, 26 de abril de 2015

DISIDENTES: antología de poetas críticos españoles (1994-2014) (II)




Veintinueve


18 oct 95


Acabo de leer en el periódico

–entre otros ecos
sociales algo frívolos–

que ya son veintinueve
los que han muerto en
                                   Asturias este año.

Diversos son los hombres y diversas
las mujeres,
y han convenido
muchas formas distintas
a sus muertes tempranas.

Recuerdo,
sobre la tierra hozada,

cadáveres tronchados por las vigas
de algún derrumbamiento,
                                                trozos
de ser
humano entre los restos
de un estallido de grisú,

vagonetas que aplastan
sus esternones como barro
que deja de latir.

Ya
      no
           hay
        clases,
                                  asegura
el portavoz de los patronos.

Es,
      simple
                  mente,
la estricta división
técnica del trabajo:

que unos son llamados
para morir,
                  que otros para
continuar tirando todavía:

alguien debe quedar que avente
las trizas consumadas.

Cada cual tiene
lo que establece su contrato:
éstos el gas para la forma
de su muerte,

                       aquéllos
el buen mullido ambiente
para poder seguir su vigilancia
del beneficio.

                       Veinti-
nueve.

            A veces,
ya que no nos descubren
la razón de sus vidas,

tan poco estimulantes,

ofrecen sus esquelas los periódicos:

acaso sin saber,

nos informan acerca
de cómo son las cosas
                                   en España.

Nadie se da
                    por enterado.


(De Los filisteos juegan con fuego; 2001)




Han salido a nosotros, 2


Éstos que acaso aquí se pierden
para el sendero que se anuncia
no son como esperaste
que iban a ser los hombres y mujeres
que aguardabas detrás de tus agobios:

tapiado en el olvido
del mundo que crecía
sin que tú lo supieras,

el futuro era un riesgo
que hablaba a tu coraje,

a tu afán de seguir sin tregua,

de hacer de tu nostalgia
de la vida madura un acicate
tenaz de la memoria.

Saber era la acción que era preciso
levantar entre todos
para poder librarnos de la abulia
que nos dejaba exánimes.

Pero fuimos vencidos desde dentro.


(De Pasa la voz, hermano; 2000)



Poemas de Salustiano Martín.  En: Disidentes, antología de poetas críticos españoles (1994-2014). Ed. La ovejaroja. Madrid, 2015. selección y edición de Alberto García Teresa. 

viernes, 24 de abril de 2015

LOS INMIGRANTES





Los inmigrantes caminan por las calles con mortajas al hombro, lápidas al hombro, cruces al hombro, lágrimas al hombro, corazones en las manos, el cielo sobre un desierto en su mirada. Con una familia y un país escondidos dentro de la cabeza.

Los inmigrantes tienen muchos hombros, muchos corazones, muchas manos, muchas piernas.

Entran en las tiendas, en los bancos, en los locutorios, en los bares: con fotografías enmarcadas bajo un brazo, con féretros bajo el otro brazo.

Nadie ve esas mortajas, esas lápidas, esas cruces, esas lágrimas, esos corazones, esas familias, esos países, esas fotografías, esos féretros, cielos ni desiertos.

No nos miran a los ojos: ¡saben que somos ciegos!


Ángel Guinda. De (Rigor vitae); 2013)
En: Disidentes, antología de poetas críticos españoles (1994-2014). Ed. La ovejaroja. Madrid, 2015.
selección y edición de Alberto García Teresa.

jueves, 23 de abril de 2015

4 poemas de NO HAY NADA QUE HUYA de JOAQUÍN FABRELLAS





I
Ya sé el lenguaje de los pájaros
desperté no sabiendo quién era:
recordé ser la ceniza



III
Me tumbé en la piedra plana
grité mi nombre y no había voz
allí no tenía peso
o tenía el peso de los insectos
envuelto en helechos
en ramas
era una fragancia
era la luz
el olvido de mi nombre
y no importaba la claridad



V
Había una cruz y me veo delante diciendo no
unas ruinas que nunca habité
no tengo memoria de compañía
tengo memoria animal
los animales nunca olvidan una cara
yo no he olvidado vuestra cara
no sé los nombres
ni lo que hacíais antes
pero os quiero
aunque hayáis olvidado vivir



VII
Entonces fui la luz
el lento trueno
la pureza
la humedad en la lumbre
la niebla mística
e incluso la luz entre los árboles
quizá me hayáis visto y yo era vosotros




Joaquín Fabrellas. No hay nada que huya. Piedra Papel Libros. Jaén, 2015



miércoles, 22 de abril de 2015

DISIDENTES: antología de poetas críticos españoles (1994-2014) (I)




Mientras el signo de los tiempos
consista
en asegurarse
desesperadamente
un trabajo,

no existirá otra alternativa que la del agua:
permanecer sumergidos.

Hasta que otro se torne el cariz.

Yo podría ser hoy un asesino,
como tú,
como ella,
como tantos que insisten
en asegurarse
desesperadamente
un salario.



José Luis Mata. (De Demolibles; 2010) 
En: Disidentes, antología de poetas críticos españoles (1994-2014). Ed. La ovejaroja. Madrid, 2015.
selección y edición de Alberto García Teresa. 

martes, 21 de abril de 2015

EL LIBRO DEL FUEGO (fragmentos)







PREFACIO


La lengua es un miembro pequeño, y se gloría de grandes cosas.
He aquí que un pequeño fuego ¡cuán grande bosque enciende! 
La lengua es un fuego (de maldad)
Epístola de Santiago, 3:5

HAY QUIEN dijo “vivir es arder” y yo añado, la vida es también un «fuego sólido, lento y sin llama». Pero ¿qué es en realidad el fuego? Sabemos desde hace relativamente poco (siglo XVIII-Lavoisier), que el fuego es una reacción química de oxidación llamada “combustión” en la que se consume oxígeno y se libera energía en forma de calor y luz, agua y dióxido de carbono. El fuego es pues una manifestación visible de la energía de los cuerpos. También sabemos que la materia es otra forma de energía. Luego estamos ante el concepto más importante de todas las ciencias experimentales y humanas, ya que la energía es el motor de los cambios, el principio organizador en todos los sistemas del planeta Tierra y del Universo. Ya Heráclito fue vidente cuando sus discípulos dejaron escrito « el fuego es inteligente y causa de la organización de las cosas» (Hipólito, IX, 10, 7), pues la organización y los elementos de un sistema son posibles gracias a ese flujo energético que en última instancia procede del fuego de las estrellas.
También he dicho que el fuego es un concepto importante en las ciencias humanas, simplemente, porque toda lengua (véase cita al principio), toda poesía es energía y tiene como destino arder ya sea en la hoguera del cielo o en la hoguera de los hombres (recuérdese las hogueras de los nazis en 1933 o la gran hoguera ficticia del Quijote). Al final de todo, cada libro debe arder, dejar sólo un residuo de fuego. Por tanto si hay fuego también habrá humo y ceniza. Al final todo: los hombres, los animales, las plantas, el mundo, las estrellas y el mismo universo «son lo mismo, lo que se escapa en el tiempo:/fuego y más fuego y envenenadas brasas, /palabras pretéritas, embrionarias». (S. Rafart). Esto es casi lo mismo que concluye el autor de este libro al final, en el poema titulado, El poeta en el laberinto de la poesía, donde nos muestra que el cambio es la única gran verdad del universo y por tanto la misión del poeta tiene que estar de acuerdo con la misión del universo, extender el caos, extender la entropía total del universo. Y en el fin del fuego, en el último fuego [que es el mismo pero diferente del primer fuego (big-bang)] sólo quedará la ceniza (o la SAL ígnea), la única que puede conocer todo el incendio y aspirar a ser permanente. A los hombres no queda el consuelo de la verdad (que no existe) y el de la mentira: sabemos que son fuegos encendidos por la llama de la ceniza, del olvido y de la memoria.

Jack Landes, Huelva 1 Noviembre 2014






EL GUARDIÁN  
DEL  FUEGO






La llama es un monstruo.
C E. de Ory
 PROEMIO

EL CONSEJO de ancianos otorgó a Usuk el título de guardián del fuego.
Había demostrado gran habilidad en el manejo del fuego procedente del Trueno. Incluso había sido capaz de generarlo frotando una piedra afilada contra otra redonda y plana. A partir de entonces, Usuk, encadenó el fuego a su llama eterna y pudo dar la forma que quisiera al fuego. El fuego podía tomar formas fluidas como el agua o la figura de animales primordiales como el cuervo, el oposum, la salamandra o pájaros incandescentes como llamas, que sólo tenían consistencia un instante para enseguida convertirse en humo. Así lo creyeron los hombres y los niños, que veían en estas transformaciones el espíritu de Dios.
Un día Usuk cayó sobre las llamas y ardió, abrasándose hasta los tuétanos. Perdidos, sin instrucciones sobre cómo hacer fuego, soñaron con su Ausencia, soñaron una flor de fuego tan bella como la piedra preciosa en la que Usuk lo había confinado y todos, aliviados, aprendieron a tomarlo y a hacerlo. En ese mismo instante terminó, la Edad del Oro sin el castigo de los dioses. Ahora todos (y ninguno) eran dueños del fuego, pero en realidad había empezado la Edad de las Ofensas y del Exterminio, la Edad de las Grandes Migraciones. Y aunque todos tenían nombre era el tiempo de los Nadies.



VIII

A CADA llama su recinto, su sombra.
Aún oscura busco la sombra como el silencio, como la voz dulce del error o el grito imposible del fuego. Cierro los párpados, un instante, ante el rostro de una flor indecisa entre su aroma y la muerte. Quisiera encender mis ojos con tu luz para ver lo que tú ves.








INCENDIO INVISIBLE

¿QUIÉN soy? ¿Dónde estoy?
Haber olvidado la importancia de estar para descubrir que somos un incendio lento, ambulante e invisible que ilumina el instante de otro fuego. ¿Hay que redescubrir el fuego para dar sentido a la noche, Sarah? Somos un incendio que se yergue de los desfiladeros del cuerpo y se concentra en los apéndices, en el azogue de las manos heladas. Somos un fuego que quema los restos de carne del amigo y del enemigo, las briznas de hierbas del sumidero del Olvido. ¿Eres tú, amiga o enemiga, Sarah? ¿Eres verbo o imagen? Devoramos palabras e imágenes en un plagio continuo y eterno. ¿Qué hay en los espejos electrónicos, que tanto nos hechizan? ¿Acaso los fragmentos rotos de esas flores vítreas, el febril centelleo de la luciérnaga encinta, la terrible belleza de la violencia que se despide y se convierte en éticenlle, escombro, reflejo escarchado? Las llamas salen temerarias de la noche sin luna y buscamos el ardor de otro cuerpo como quien busca agua para saciar su sed y se detiene al borde de un laberinto lunar y añorando la sombra inmarcesible de la noche, se interna en lo oscuro y pregunta por la inocencia de las orquídeas (carnívoras).


Santiago Aguaded Landero. El libro del fuego. Ed. Celesta. 2015
pedidos: sallandero@gmail.com



INGRID JONKER - ‘GESIG VAN DIE LIEFDE’ (ROSTRO DEL AMOR)


Tu rostro es el rostro de todos los otros
antes de ti y después de ti
tus ojos sosegados como un amanecer azul
siempre en retorno

pastor de nubes
guardián de la belleza blanca y diversa
el paisaje que descubrí en tu boca clara
alberga el secreto de tu sonrisa
como las montañas albergan pueblecitos blancos
y tu pulso la medida de su gozo

sin principio
sin posesión
sin muerte

rostro que amo
rostro del amor


Ingrid Jonker, Kantelson (Sol poniente), 1966, poemario póstumo.

(Traducción del afrikáans: Agustín B. Sequeros)

3 poemas de ANTONIO ORIHUELA




INCONSCIENCIA

                                                                                       para David González
En la hoguera del mundo
nos lavamos las manos con gasolina,
después, para que se nos calienten,
las acercamos al fuego.



*


LLENOS DE TODO

No irnos así,
hablando la lengua de los ricos,
con un décimo de lotería en los bolsillos,
saludando a los corredores de bolsa y a los curas,
acumulando chatarra,
pidiendo orden
y que se respete, en huelga, nuestro derecho al trabajo.

Despreciables, indignos,
brutos con la fecha de caducidad
inscrita en el entrecejo.

No se trata de mentirnos sino de desobedecer,
poder decir que hemos vivido para algo
más allá de para tener contentos a los patrones.



*





AL SUR DE NUESTRAS UÑAS

Contra el parabrisas
calles adornadas con nombres de asesinos,
mendigos,
incómodos manifestantes de SAMSUNG
que los miran por el rabillo del ojo
y siguen su marcha
no como obreros despedidos
sino como niños que se han perdido de sus padres.

Una ETT, y al lado otra, y otra, y otra,
todas muy juntas, todas habitando el centro de la ciudad,
levantadas del suelo a los primeros pisos
por recomendación gubernamental.

Ministros, consejeros, delegados, directores,
maestros, aprendices, escolares,
por encima del conocimiento: obediencia,
por encima de la justicia: compadreo.

Pisos, bloques, polígonos, zonas industriales.
Autopistas, carreteras, caminos, sendas.
Granjas, aldeas, pueblos, ciudades.

Por encima de los kilómetros, muros.
Por encima de los lugares, soledad.

Extremadura, España, Eslovaquia, Europa.
Una, dos, tres, cuatro, cinco,
seis velocidades para dejar atrás la pobreza y los incendios,
el sur, el deshielo, el relente,
la tierra devastada, la amnesia, la culpa
y solo al final, muy al final,

algo de viento, algo de lluvia
contra el parabrisas.



*

Antonio Orihuela en Voces del Extremo: poesía y desobediencia. Ed. Amargord, 2014