documentos de pensamiento radical

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viernes, 30 de septiembre de 2016

SOY EUROPA



Soy Europa.

Esa vieja ramera vendida a los mercados
que os discute la entrada a este burdel infecto
donde os trajo la guerra.

Soy el lodo
donde extendéis las mantas
y también soy el polvo y la lluvia y el frío
que hiela vuestros huesos.

Soy la valla
armada con cuchillas
que os rebanan de un tajo
la carne y la esperanza
y os roban el futuro en las fronteras.

Soy la ola
que engulle a vuestros hijos,
el mar donde se ahogan vuestros sueños
de cierta libertad y un poco de justicia.

Soy el hielo
de un frío parlamento que confisca,
democráticamente y sin enrojecer,
vuestros escasos bienes,
y sufraga con ellos el hambre que os devora.

Si aún queréis venir, que no se diga
que no os había avisado:
os estoy esperando
con las garras abiertas.


ANA MONtOJO
en Contra: poesía ante la represión. Coordinadora Antirepresión de Murcia. 2016
contacto: antirepresionrm@gmail.com

jueves, 29 de septiembre de 2016

LAS OLVIDADAS



Nosotras,
que no somos costilla,
sustento del patriarcado

Nosotras,
que no somos corriente,
contra el sentido normal de las marchas

Nosotras
que no somos ramas
que somos raíces

Nosotras
que no somos tendencia
ni colores
ni lilas, ni violetas, ni rosas
ni cuerpos en venta, escaparates con bonitas ofertas

Nosotras
que sufrimos las violencias,
las del Estado, las familiares, las de pareja
las propias y las impuestas

Nosotras
las abuelas de la Plaza de Mayo

Nosotras
las nietas de la guerras

Nosotras
pacifistas sinceras
las camareras de pisos
las heroínas sin calles
las que protestan en alto
las punkys en catedrales
las madres de Alfon y Carlos

Somos Ester Quintana
Somos Patricia Heras

Nosotras
las sufragistas, las anarquistas
las de la huelga de sexo
Lisístratas en Grecia, Colombia o Kenia

Nosotras
Somos Rosa Parks, una sencilla costurera

Nosotras
Las brujas, las hechiceras

Nosotras
Somos la pluma de Mary Shelley

Nosotras
Somos Louise Michel en las barricadas

Nosotras

Abuelas, hijas y nietas

Nosotras

Somos ellas




JORGE MAíz ChACÓN
en Contra: poesía ante la represión. Coordinadora Antirepresión de Murcia. 2016
contacto: antirepresionrm@gmail.com

martes, 27 de septiembre de 2016

EL TEMA




Quisieron hablarme de sexo
al enterarse de mi embarazo
y ni siquiera entonces
supieron cómo hacerlo
así que me obligaron a casarme
para evitar el tema


Inma Luna. poema del libro Divina. Ed. Baile del sol. Tenerife, 2014
en Contra: poesía ante la represión. Coordinadora Antirepresión de Murcia. 2016
contacto: antirepresionrm@gmail.com

EL MIEDO



Por el volumen de la música
no escucharon la alevosía de las balas
y un gran charco de odio e ignorancia
se esparció por toda la sala.

Se escucharon los gritos confusos,
algunos corrieron para escapar de ese terror,
y alguien llamó a la policía,
mientras otro alguien llamaba a emergencias,
y un tercer alguien arrastraba el cuerpo de su amigo por el suelo
sin saber si aún respiraba
o no.

Así que vino la prensa.

Y, oh qué casualidad, uno de los asesinos
se había dejado olvidado el pasaporte
en el lugar del crimen.

Mientras, en otro rincón,
un teléfono móvil ardía con mensajes delatores.

Y como era de esperar, inmigraron las dudas
las especulaciones,
represalias en forma de redadas.

Ardieron edificios destinados a la oración
misteriosamente.

Después llegaron las amenazas,
los ultimátum,
los ajustes de cuentas.

El modo en que los hombres resuelven sus asuntos.

Y no el hombre de a pie,
sino el hombre de Estado.

Más tarde se decretó que todo el mundo en casa
y cerrar escuelas
y parar transportes
y cerrar comercios
y que el miedo patrullara las calles
con fusiles en la mano
en tiempos de paz.

La sospecha germinando en todas las cabezas.

¿Será él?
¿Será éste?
¿Seré yo?

Y así, paranoia in crescendo, hasta el minuto
en que accedan a los archivos de tu mente
se presenten en tu casa, te lleven preso
y cuando preguntes qué fue lo que hiciste,
cuál fue tu crimen,
te respondan:

Desafiar al miedo y
escribir este poema.


Eric Luna. Contra: poesía ante la represión. Coordinadora Antirepresión de Murcia. 2016
antirepresionrm@gmail.com

lunes, 26 de septiembre de 2016

CONTAR de JOSÉ MARÍA CUMBREÑO -fragmentos-


I
Cuando escribo me gusta utilizar elementos que sean opuestos. O que al menos lo parezcan. No sé, alto y bajo, por ejemplo, dentro de una frase, a veces consiguen crear un tercer espacio que ya no es alto ni bajo, sino ambos y ninguno de ellos.
Aunque eso me pasa cuando escribo. La vida es otra cosa.
Llevo once años viajando todos los días de Cáceres a Mérida. Ida y vuelta. 140 kilómetros. Todos los días.
Once años viajando sin viajar, viajando para no llegar a ningún sitio.
O quizá sí.
Luego, en clase, sigo con la sensación de estar parado en medio del movimiento.
Porque los nombres de la lista cada curso son distintos. Pero siempre tienen la misma edad.
Escribo espacio y escribo tiempo. Y me doy cuenta de que en realidad no sé qué significa ninguno de los dos.

II
Pasar todas las mañanas a la misma hora por el mismo sitio confiere a ese sitio y a esa hora la capacidad de volverse invisibles.
No siempre.
Sólo a veces.
Según el día. 
 
III
El nombre que tengo por las mañanas no es el que tengo por las tardes.
IV
Italo Calvino escribió que una ciudad era distinta si se llegaba a ella por mar o por tierra.
Conduzco entre la niebla agarrando el volante como si fuese el timón de un barco encallado.


V
En casa me pongo camisetas que llevan impreso el nombre de ciudades a las que nunca he ido.
VI
Los días en que me toca viajar solo, pongo música en el coche.
Los días en que me toca viajar solo, no me gusta mirar por el espejo retrovisor.


VII
Ulises intentando llegar a casa.
VIII
El horario de las clases.
El horario de los coches.
Si no le toca conducir, Pablo se queda dormido.
Cuando conduce, se pellizca los dedos sobre el volante para no dormirse.


IX
En clase casi siempre me siento un impostor.
X
Media vida pasando lista,
acostumbrado a escribir sólo
el nombre de los ausentes.

  
DRAMA EM GENTE

El padre de Fernando Pessoa en realidad no era su padre.
Con su madre hablaba en un idioma extranjero.
Sus hermanos eran hermanos suyos sólo a medias.
La lengua en la que aprendió a hablar no era la lengua en la que luego escribió.
Escribía en medio de una multitud, pero vivía solo.
Escribía de pie. Escribía de noche.
Su único amor llevaba el nombre de una heroína suicida.
Se mudó más de veinte veces dentro de la misma ciudad.
Jamás salió de Lisboa. Aunque varias veces llegó al fin del mundo. Y regresó.

JUNIO
Cada vez escribo menos.
Cada vez me da más vergüenza escribir.
Por lo general, se piensa que la inseguridad suele ser el lastre de quien empieza, aunque quizá el momento en que se duda de verdad llega después.
Al principio las cosas sencillamente se hacen.
Luego uno empieza a preguntarse no tanto por qué las hace (cualquier palabra, convenientemente golpeada, se convierte en una excusa), sino a quién cree que va a engañar con todo esto.


José María Cumbreño. Contar. Papelesmínimos Ediciones, 2016
Fotografía de Juan Sánchez Amorós

domingo, 25 de septiembre de 2016

CREACIÓN PERMANENTE COMO FIESTA PERMANENTE




El sueño de Robert Fillou no se llamaba internet, se llamaba “The Eternal Network”. La creación permanente a través de lazos, vínculos y lazos que unirían a toda la Humanidad en el deseo de compartir. El network pone el acento en la comunicación y el trabajo humano (work), como libertad de creación y trama de relaciones entre los comunicadores unidos en red, en un circuito que les permite la interconexión (net). The eternal network se convierte así en algo muy viejo, es el proyecto utópico del desarrollo eterno de la comunicación creadora sin límites como garante y soporte de la libertad.
También pensaba que lo mejor que podían hacer los artistas de todo el mundo era ofrecer presentes que se pudieran compartir con otros. Fillou y la gente de Fluxus pretendían que el Arte, así con mayúsculas, saliera de los espacios elitistas y que pasara de ser una pieza de museo a convertirse en un espacio vital, contrainstitucional y a contracorriente de lo que tradicionalmente se denominaba con esa palabra.
Fillou centró su trabajo en la idea magmática del fin del Imperio Global del Trabajo, y el principio de la República de la Creación Eterna, creación festiva, lúdica, que basaba su economía en una poética de lo leve, lo humilde, lo sencillo, dúctil y manejable. Frente a la propiedad intelectual y la acumulación productiva del capitalismo, Fillou proponía la creatividad nómada y la producción modesta sometida a un ambiente de fiesta en la línea de otros grandes precursores como Roussel, Duchamp, Schwitters o Cage, que han cuestionado radicalmente los fundamentos de una creación sojuzgada por el mercado, el capital y su ideología del arte, proponiendo la mayor desarticulación y desorden posibles como medios de pensar otras formas alternativas de vivir.
El Arte somos todos, había dicho Fillou, quien consideraba que el ingenio es un atributo de la existencia humana, pero que la mayoría de las personas están demasiado ocupadas para ejercitar sus capacidades. Fillou buscaba palabras y objetos que construyeran una lengua sin fronteras, un lenguaje universal apoyado en los signos más universales y básicos con el fin de ser entendidos por toda la Humanidad, no venerados al modo que se hace con los objetos artísticos, sino que sirvieran, sobre todo, para introducir en nuestras vidas la poética de lo invisible, que fueran soportes de un pensamiento intuitivo, sensitivo, dinámico, como el que poseen los objetos mágicos y las palabras misteriosas que son pronunciadas en los ritos de iniciación. Fillou, que ya percibía a finales de los sesenta el dominio universal de la megamáquina, la neurosis y la soledad del hombre recluido en el imaginario de los media, defendía una poética que fusionara Oriente con Occidente a través de la imaginación, la inocencia y el pensamiento no dualista, una poética que bien podría comenzar por la acción matinal de decirle buenos días al vecino. Cada detalle, cada gesto, cada proposición, cada cosa obtenida a través de la búsqueda y la reflexión, no podía liquidarse como un producto artístico sometido a las categorías, jerarquías y valores especulativos del mundo intelectual o financiero.  Eran pistas de algo que él entendía ayudaban a tejer una relación poética con el mundo: “Gracias a Fourier he descubierto el secreto de la armonía, yo pertenezco a ese grupo de artistas que piensan poder cambiar el mundo. Al mismo tiempo que ayudas a cambiar la sociedad te estás cambiando a ti mismo”. El poeta, lejos de liberarse del mundo, actúa en la realidad para devolverle un sentido perdido, inspirar en él una verdad olvidada, trasnformar a través de las palabras la naturaleza del hombre.
El 1970 Fillou anunció, “a los gobiernos europeos que con tanta frecuencia se han enfrentado en guerras”, la creación de una comisión mixta: COMMEMOR, para el intercambio entre países de sus monumentos a los muertos.
Todo el trabajo de Fillou está construido sobre razonamientos que pueden ser implacables y absurdos, serios y cómicos, muy influidos por las máximas, los proverbios y las enseñanzas zen; juegos de palabras que pretenden abrir el pensamiento a la iluminación de forma intuitiva. El arte es la demostración constante de la libertad, con tal de que se saque del museo. Si el arte penetra en la vida diaria puede volverse una herramienta de la conciencia.
En 1978 viaja al país de los dogones. A la vuelta termina un trabajo en el que llevaba atascado algunos años: Música telepática; Fillou dibuja mapas que pretenden poner a prueba las capacidades telepáticas de la gente, saber si a través de la mente dos personas pueden ponerse en contacto, comunicarse a distancia los textos que los mapas encierran. “Si las dos personas no ponen una misma mirada en un mismo mapa no se encontrarán”.
En 1954 mientras se encontraba en Egipto desplegando una brillante carrera como economista internacional, Fillou toma conciencia de que otra forma de vivir se impone y lo abandona todo. “Vive, es necesario estar interesado para ponerse interesante, y si una cosa te gusta es porque a esa cosa le gustas tú. El arte es lo que vuelve la vida más interesante que el arte”.
Los últimos años de su vida los pasará retirado en un monasterio tibetano. Fillou no vivió para ver en lo que se ha convertido la creación contemporánea en manos de la especulación, los valores falsos y los verdaderos estafadores. El mercado manda y el dinero es el único aval que exhiben las obras.
En 1970 publica Teaching and Learnign as Performing Arts, un multilibro que Fillou describe como “un largo libro corto para terminar en casa”, como este, amable lector, que tienes entre tus manos.


Antonio Orihuela. La caja verde de Duchamp y otras estampas cifradas. Ed. El Desvelo. Santander, 2016

contacto: http://www.eldesvelo.com/

sábado, 24 de septiembre de 2016

QUE SE MUERAN LOS FEOS




Arte y vida se funden para articular las doctrinas de la teoría racista. El cuerpo humano, forjado como ideal de belleza, superioridad racial, espiritual y creativa, se convierte así en el reflejo del propio Estado. Por el contrario, estas creencias también motivarán las políticas de persecución a las que se vieron sometidos millones de individuos. Tener antecedentes judíos, discapacidades físicas o mentales, o ser homosexual convertía a las personas en enemigos de la raza suprema y por lo tanto había que acabar con ellos a través de los programas eugenésicos, la esterilización y el internamiento en los campos de concentración para así purificar la configuración genética de la futura población. A finales de 1935 habían sido esterilizados en Alemania 110.000 niños y adultos, y comenzaba el genocidio de judíos, eslavos, gitanos y otras razas consideradas inferiores. La belleza aria excluía la fealdad, de ahí que el asesinato, durante la II Guerra Mundial, de más de veinte millones de personas, fuera considerado por el nazismo como un logro cultural.

Las naciones democráticas acabaron con los regímenes fascistas, pero no olvidaron esta gran lección. Los cuerpos de paz de Estados Unidos en Bolivia o Sudán han llevado a cabo programas secretos de esterilización de campesinos indígenas. Leyes segregacionistas, exclusivistas o apartheid han sido sustituidas por la más simple y menos escandalosa discriminación económica. Lo antiestético ha sido excluido del Estado, los partidos y, en general, de todo lo que necesita del conocimiento de los consumidores para concurrir en el mercado. En un sistema como el nuestro, que tiende a la perfección, la belleza corrobora ficciones que después parecen nuestras, fruto de nuestra exclusiva imaginación creativa. Los feos, ahora reubicados en ese gran campo de concentración que es el Tercer Mundo, siguen desapareciendo a razón de tres por minuto.



Antonio Orihuela. La caja verde de Duchamp y otras estampas cifradas. Ed. El Desvelo. Santander, 2016

contacto: http://www.eldesvelo.com/