documentos de pensamiento radical

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jueves, 11 de febrero de 2016

5 poemas de EXPIACIÓN de PATRICIO RASCÓN



¿por qué has vuelto a nuestra cama esta noche
durante la tormenta?

¿qué será otra vez de nosotros
cuando se apague este sueño

cuando amanezca?


***


porque no sabía odiar
la admiraba y la seguiré admirando

la enfermedad la destrozó
por dentro y por fuera

pudo haber muerto
aborreciendo la vida

pero se fue
con el corazón intacto


***

antes de que Noni dejase para siempre
nuestro desahuciado mundo
solía preguntarme
qué sería de mí sin ella

hace ya seis meses que murió
seis meses durante
los que he permanecido
bloqueado por el pánico

hasta que hoy
ha regresado la pregunta


***

es mediodía
un nuevo rayo de sol
ilumina tu lado desierto de la cama

ámalo cariño
me dices
ámalo



***

apareció vestida con ropa de su madre
y cuando el sol brilló en su pelo y en su rostro
estuve a punto de llamarla por su nombre

pero era nuestra hija
prendiéndole fuego a la muerte
en el quicio de la vida


Patricio Rascón. Expiación. Ruleta Rusa Ed. 2015

miércoles, 10 de febrero de 2016

MARIONETAS



Cuando se eriza la piel o la herida sangra
imposible saberse trapo.
Es difícil escuchar el texto ajeno
en nuestra propia voz.
Quizá nunca viste la cachiporra,
es lo normal.
No hay telón,
no hay público,
no hay retablo,
no hay porqué pensar en un guiñol.
Mas serás de hilo
o no concibo
que no hayas sentido tú también,
al menos un momento,
un instante,
la mano,
esa mano
la que tenemos metida
por el culo


Prólogo de JORGE ESPINA a EXPIACIÓN de PATRICIO RASCÓN




mes y medio después de la muerte de Noni, rascón comienza un viaje en bicicleta por la península. la búsqueda infructuosa de uno mismo, ese animal mitológico al que llamamos verdad. a su regreso sus perros mueren, la búsqueda sigue y nace expiación.


la odisea
no fue así
ulises no buscaba la gloria.

troya, ¿dónde está troya?
¿quién es paris,
quién elena,
menelao?

ulises
muerta Penélope,
embarca en busca de sí mismo.

ulises es un verso en el centro de la elegía.
un verso que viaja en busca de sí mismo.

la odisea no fue así.
a su vuelta,
los perros mueren
y Penélope, no está.
quedan las hijas de Penélope
y un caballo de madera con el vientre vacío.

el mar
los ladridos del mar
expiación



Jorge Espina, del prólogo a Expiación, libro de Patricio Rascón. Ed. Ruleta Rusa. 2015


martes, 9 de febrero de 2016

PROCESOS DE INVERSIÓN | LÍNEAS DE ORDEN




el miedo como zona protegida por el miedo
a nivel geométrico se manifiesta en una línea
y a nivel político en un paso de frontera
alambre _ muro _ patrulla _ fusil

por qué corres

el miedo como zona protegida por el miedo
es en principio tecnológico
: cámara de seguridad en edificio de estado

, más tarde psíquico :
mirada _ vigilancia _ policía nocturno

por qué corres
porquécorres

el miedo como zona protegida por el miedo
a nivel policial considera un individuo sospechoso
, luego peligroso
, luego infractor
, luego culpable

y a nivel social
lo convierte en duda _ recelo _ prejuicio _ terror

por qué corres

duda _ recelo _ prejuicio _ terror

por qué corres
porquécorres

el miedo es una zona protegida por el miedo
en la inversión del proceso
sospecha peligro infracción y culpa

: la culpa inyectada en un cuerpo dócil
implica no infracción
, y no sospecha
, y no peligro

inversión y derrota
: : culpa

inmersión y derrota
: : culpa

autoridad adentro
el miedo como zona protegida por el

los cuerpos preparados
los cuerpos inyectados
los cuerpos eficaces en la máquina de guerra

el miedo como zona protegida por el miedo dentro
el miedo como zona protegida por

por qué corres

el miedo como zona protegida por el

por qué corres por
qué corres por

qué es | un cuerpo | en guerra



Ignacio Miranda. Crack. Ed. Asociación Poética Caudal, 2015

lunes, 8 de febrero de 2016

ME DETUVO LA POLICÍA




Me detuvo la policía. Me interrogó: me preguntaron si tenía sueños si incitaba a la revuelta si conocía tipos sospechosos si tenía televisión de plasma si meaba en horario laboral si aparcaba el coche en las aceras si percibía algún tipo de confusión si votaba si pagaba los impuestos si había perdido dinero si había perdido el tiempo y si, dije si!!! en más de una ocasión!! Me dejaron libre. Pensaron que solo tenía tiempo perdido. Debido a los tiempos. A los tiempos inútiles.


Carmen Maroto. La saliva de los versos. Ed. Babilonia.2015

domingo, 7 de febrero de 2016

LIBRO DE LOS INDOLENTES (SOBRE LA POESÍA) de JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ




CUARENTA Y TRES


Llevo meses discutiendo con Saúl sobre la reencarnación. Recojo la cerilla con la mano y transmito cuanto reconocí en el confuso laberinto de seres y personas. Hay momentos en los que no estamos entre nosotros, ya nos hemos marchado. Precisamos de un tiempo indefinido para preparar nuestra huida. Cuando fallecemos estamos aproximadamente un año y medio sin dar noticias. A partir de ese instante podemos volver, siempre que deseemos. La vida es elección y es afirmación.

Regresamos si aceptamos. Volver es voluntad propia. No aparecen estrellas si no llega la noche.

Discuto con Saúl. Él intenta explicar que la vida es un oficio donde obtenemos nota. Me niego a aceptar esa afirmación. Estamos porque hemos firmado un contrato con plena aceptación. Y regresamos porque confirmamos otro contrato.

También indica Saúl que nuestro círculo de llegada es similar al que hemos dejado anteriormente. Y lo niego. El universo es infinito. La naturaleza es ilimitada. La multitud nunca será concreta si la observas.

Miro el teléfono. Un síntoma quema las entrañas, creo que ha ocurrido algo en casa. Suena el teléfono. Ha ocurrido algo en casa.

Amo la vida, la vida elegida, en el contrato, en la reencarnación. Todo está firmado. Si no quieres venir, qué haces con nosotros.




CUARENTA Y CUATRO


Nuestro objetivo es una meta inmensa aún por descubrir. Disponemos de la vida para ello, del día y de la noche.

A menudo, cuando ha fallecido un ser querido, sentimos muy cerca a los ausentes. Incluso podemos verlos, tocarlos, olerlos, sentirlos dentro de nosotros. Son las erróneas presencias. Recibimos y entregamos tanto amor con ellos que permanecen en nosotros durante toda nuestra existencia. Pero no son, ellos no están.

Tampoco son confuso laberinto. En este caso adoptan la forma física de esos seres pero sus almas son diferentes.

El tránsito posee dos etapas. Antes de fallecer permanecemos en la tierra unos 500 días preparando la marcha. Cuando morimos nuestro tránsito hasta la reencarnación también será de otros 500 días. A partir de ese momento nuestra misión consiste en descubrir esa reencarnación del ser querido.


Muy extrañamente la reencarnación se produce en nuestro entorno más cercano, es lo inusual. Hay que buscar, dejarse llevar por el sentido común de la indolencia. Ayudan las sombras y el ángel negro. Pero solo los elegidos lo consiguen. El engaño de las sombras es la pista, no lo olvides.


Javier Sánchez Menéndez. Libro de los indolentes (sobre la poesía). Editorial Plaza y Valdés. 2015

sábado, 6 de febrero de 2016

2 fragmentos del LIBRO DE LOS INDOLENTES (SOBRE LA POESÍA) de JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ




CINCUENTA Y CUATRO


Paseaba entre las farolas en la noche y comentaba con el indolente número 4, aquel que antes era el 13, la lamentable situación de la poesía oficial en España. Sin ir más lejos este año se han publicado obras de autores importantes, con reconocidos nombres, que han acaparado las reseñas y menciones de los suplementos, pero ninguna de ellas aporta nada, dicen nada, son nada, vacío. Es como la poesía plana de los tiempos remo-tos: correcta construcción y menos vida que el topo que ha caído a la piscina y muere intentando subir los escalones sin vista, sin mirada, sin acción.

Unos dicen que el culturalismo ha muerto, otros inventan los términos rurales para autodefinirse sin llegar a la categoría de crucigramas, los hay que siguen buscando en la luz divina la inspiración mediática.

La razón de la palabra poética es la lírica de la emoción y del misterio. Es la fuerza del topo para salir del agua con humildad y respeto, en silencio y soledad, poco a poco hasta que lo consigue.

Ahora viajo por algunas ciudades para analizar las mafias literarias que habitan en ellas. Me acompaña el indolente número 4 y algún que otro soplón con forma de equinoccio. Todo cuanto acontece en la poesía de ese puñado de tierra pasa por sus manos. Tanta divulgación, redes sociales, medios de comunicación, apariciones, propaganda barata y efímera. Cuando pasen cincuenta años volveremos a leer a Dante y compañía. No hay que salir de ahí. Lo de ahora nada aporta.

Es tarde. Ha llegado la luz encima de una nube. La luz es la humildad, la nube su destierro en soledad. No hablan, es el silencio. La pasión es un arte, la poesía que se escribe ahora en España los ojos de un topo. Ciega.




CINCUENTA Y SIETE


Nunca habrá poesía hasta que dejemos de ser. Buscamos el camino, nos guiamos de fuentes y de clásicos, entendemos que la ruta es la correcta. Pero lo zetético solo aparece cuando hemos dejado de ser. Solo así seremos en la verdad, en la virtud y en la justicia.

Los indolentes son seres que dejaron de ser en otra eternidad, y así lo manifiestan. Buscan el silencio de las palabras y la soledad de las almas o espíritus, de sus propias libertades de los cuerpos. Han encontrado la verdad.

Desde que abrí una de las dos cajas misteriosas leo el con-trato cada noche que estoy en casa. Lo permiten las piedras. Antes de dormir y reclinado en la cama, repito palabra por palabra todo lo que allí figura. Hay fragmentos que conozco de memoria y los recito con los ojos cerrados. Otros párrafos intento saltarlos pero la luz lo impide.

Cuando termino he perdido el sueño. Tomo las 9 piedras. Las recorro con los dedos, las aprieto en la mano. Pierdo el miedo y pienso en Platón.

La segunda caja posee los recuerdos de las otras vidas. Siempre viajas de un cuerpo a otro con la segunda caja. No es visible a los siniestros ni a los acompañantes.

Observo la segunda caja. Toco su silueta. No he dejado de ser.




Javier Sánchez Menéndez. Libro de los indolentes (sobre la poesía). Ed. Plaza y Valdés. 2016