documentos de pensamiento radical

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jueves, 22 de febrero de 2018

CHISTERA





A veces el mago es el conejo
y el ilusionista una ilusión del conejo.




Antonio Orihuela. Disolución. El Desvelo ediciones, 2018

miércoles, 21 de febrero de 2018

PERSIGUE LA LIEBRE DE MARZO





Persigue la liebre de marzo, me dijiste.
Pínchate en el dedo,
come la manzana,
piérdete en el bosque,
deja que, por una vez, gane el dragón.




Antonio Orihuela. Disolución. El Desvelo ediciones, 2018

martes, 20 de febrero de 2018

¿CUÁNTO VALE EL TRABAJO?




Los cuidados recibidos durante el embarazo,
el amor de los padres,
la alimentación, el calzado, los vestidos,
la educación y especialización del trabajador.

Todas estas cosas, cuando entra uno en un trabajo,
¿cómo se miden?
¿van incluidas en el sueldo?

¿Entrarán en la próxima Reforma Laboral? 




Antonio Orihuela. El amor en los tiempos del despido libre. Ed. Amargord. 2ª Ed. 2017

lunes, 19 de febrero de 2018

CHECK OUT








“La mesa contra la oferta clandestina(de apartamentos turísticos) hará un estudio sobre éstos 
y se analizan medidas urbanísticas y fiscales para “frenar” su proliferación” 
15 mayo 2017. Europapress


Nuestras abuelas ayer, luchando para “darles estudios” fregaron sus suelos,
cocinaron sus guisos, blanquearon sus paredes, lavaron a mano sus ropas...
Nosotras hoy, con dos carreras y un máster, fregamos sus suelos, limpiamos sus sábanas, barremos sus pelusas, chequeamos su entrada al apartamento, check in a partir de las 17, check out antes de las 12, las llaves en el buzón...
Pues algo sí hemos cambiado.


Isabel Martín Ruiz.  En Alameda, 39. Revista de poesía. Nº 2. Cádiz . Huelva, 2018.

domingo, 18 de febrero de 2018

GASTROSOFÍA PARA SALVAR / TERMINAR EL MUNDO



A Joy Harjo
MMADRE vivió en la cárcel de su cuerpo.
Ella me dijo: “el mundo comienza en la cocina”.
No importa lo que comamos “cerdo o flores,
 siempre estamos completando un círculo un vínculo”.
Paracelso dijo: «lo que comes eres».
En el carbón de la cocina está la lluvia del pasado.
En la mesa está la carne de antiguas mordeduras
y nuestros huesos asumen la reumática pesadumbre del alma.
En la mesa está el pan desnudo
de aquella luz sorbiendo el frío de la noche inflamada.
En la mesa está el mar exhausto de sardinas y sirenas.
En la mesa está el negro aceite de la tierra.
En la hamburguesa del macdonald
está el fragor de la selva sin apenas ranuras para el sueño
En la mesa está la oscura gravedad de la luna, la sangre
que cierne sus símbolos sobre la sombra de tus ojos,
En la mesa está el estrepito rutilante de la luna llena de lamentos;
el intangible enigma de tanta realidad (in)soportable.
En la mesa están los calostros del sol nutriendo tus irisados labios.
En la cocina está el frío acondicionado que calienta el planeta.
En la mesa de mármol está la excelsa roca
abierta como un grito en gótica penumbra.
En la mesa está el rumor omiso de la muerte animal.
En la mesa está el jinete hambriento de corazones y sediento de sangre
Acaso el mundo no acabe en la mesa de la cocina.
pero sí acaba en la memoria oculta del paisaje perdido.
El mundo terminará con agua o con fuego,
con la misma materia del origen, compacto herraje
para párvulas bocas hambrientas de sustancia.
El mundo terminará lleno de lágrimas
cuando el último hombre dé el último mordisco
a su mujer muerta.


Santiago Aguaded Landero © SAL
en Alquimia de la tierra (2014). Universidad de Huelva

sábado, 17 de febrero de 2018

2 poemas de JOSÉ LUIS PIQUERO





APUNTE BIOGRÁFICO

Like dogs to bark at my world
                                                            Stephen Spender



Pero también a mí me partieron la cara
en más de una ocasión. En aquel tiempo
temía –como Spender– a los chicos del barrio,
matones con jerseis de Benasque y playeras
que odiaban a las madres y a los niños con gafas.

El miedo, pienso ahora,
es una presa fácil. No se explica
de otro modo la astucia, aquella maña
que se daban para atraparme siempre,
aunque volviera por otro camino
de la escuela o bajase a comprar el pan
a donde era más caro pero estaba más cerca.

Eran hábiles con el cigarrillo,
conocían las zonas donde la quemadura
podía doler más. Algunas veces
les bastaba el insulto desde lejos.
En los días de fiesta eran más peligrosos
porque tenían tiempo de sobra por delante
y el escenario idóneo de una calle aburrida.

Y lo que más lamento ya no son los cuadernos
de dibujo manchados de tinta o los tebeos
que un día me quitaron, sino el otro
expolio de mi infancia ignorante y feliz,
la fe ciega en un orden de las cosas,
la armonía del mundo que, prematuramente,
hicieron mil pedazos en medio de la calle.

Y sobre todo el odio, el rencor insensato
de tantos años hacia los adultos:
Pasaban en silencio, sin mirarnos.
Siempre llegaban tarde a impedir las peleas.




RIMBAUD


Yo no quiero ser yo. La vida entera
la gasté en reinventarme, como un fénix doméstico.
Me fui sobreviviendo como pude.

Yo no sé quién soy yo. Tal vez la máscara
debajo de la cara. La pregunta.

Yo no pude ser yo. Y el minucioso
trabajo de vivir sin heroismo se quedó para otros.
La verdad es la triste descripción del secreto.
No quise ser verdad. Quiero ser Nadie.


José Luis Piquero. En Alameda, 39. Revista de poesía. Nº 2. Cádiz . Huelva, 2018.

viernes, 16 de febrero de 2018

No me cuentes cuentos



Yo sabía del monstruo, 
cada noche 
le ponía migas de pan 
con azúcar, 
y en los días de frío 
dejaba caer un poco mi manta. 

Le quería, 
porque de todas las camas 
él eligió vivir bajo la mía. 


Mar Domínguez. En Alameda, 39. Revista de poesía. Nº 2. Cádiz . Huelva, 2018.

jueves, 15 de febrero de 2018

NACÍ EN EL EXTREMO




Nací en el extremo
en el extremo de la barra del bar en el filito al borde del abismo de la fregona de mi madre nací en el extremo y en el extremo crecí me hice mujer libre oyendo los lamentos de las viudas en el barrio los hombres se nos mueren por el amianto que hay en la fábrica y el colegio mi colegio público en el extremo del mapa donde a nadie molestamos nací en el extremo y en el extremo crecí mirando el mundo la porquería los sueños del capitalismo grietas grietas grietas las abro con mis manos con las suyas uñas largas carcomidas abren grietas en el suelo del capital en el sueño tengo que nombrarlo para que suceda en el poema tengo que nombrarlo para que suceda en el extremo mi voz suena libre grande colectiva nuestras voces suenan como la tribu como flamenco a media noche retumba en mis sienes el anhelo de una vida nueva de un mundo extremo hecho con trocitos de extremos sin centro como caleidoscopios hay noches con estrellas en un patio andaluz donde las niñas cantan revolución revolución hasta la luna nací en el extremo y en el extremo crecí mirando de reojo la literatura desconfiando siempre de aquel libro que viene sin cuerpo detrás y se olvida que la poesía es primero abrazo toca tócame y luego texto mira mírame nací en el extremo y contra todo pronóstico lo desplacé abrí grietas grietas grietas caminando por el centro de las ciudades soy un extremo que abre posibilidades y os busca soy una extremidad con afán de reventar el mundo que conocemos
nací en el extremo y en el extremo muero cada día

Ángela Martínez-Fernández

miércoles, 14 de febrero de 2018

DIETARIO de BENITO DEL PLIEGO -fragmentos-

Ángel Pasos. Street Photography



EE.UU. utilizará la fuerza si hay un estancamiento en Libia


EE.UU. utilizará la fuerza en caso de catástrofe. Tiene que dejar el poder e irse. Autorizará el uso de aviones. Obama, durante su comparecencia. Puede ocurrir por las tardes o la noche. Sentirse agitada. Como si el cansancio le impidiese descansar. El movimiento de sus manos, o su pelo. Crecimiento del carácter, crecimiento de los sistemas de relación. Crecimiento de mundo. Destrucción de arsenales donde se sospecha de armas químicas. Destrucción masiva. El coronel Gadafi tiene que dejar el poder. Es un mensaje que trata de resaltar la soledad del dictador. Existe el riesgo de un estancamiento. Frente a eso, existe una amplia gama. Opción: cuando llora solo hay una: levantarse y atenderla. Confía en que el mundo provea. Lo pre-existente forma parte del plan.





Menos regulación, menos imposiciones, menos prohibiciones y más libertad


Mariano Rajoy se ha ofrecido esta mañana a liderar un Gobierno que ayude a superar la crisis. En la frontera de invierno y primavera la lluvia vuelve. Lluvia en cuántos lugares. La lluvia en cuántos tiempos en cuántos poemas en cuántas calles el gesto de recogerse las faldas y saltar. Llueve. Hay. Charcos. Gente. Prefiere leer en el café (pero qué posos?). Menos prohibiciones y más libertad. El jefe de los populares ha pedido que no sean vagones. Locomotoras. El camino paralelo al río. Hotsprings (Ashville). El camino sobre la vía del tren y el río junto al camino. Como si el rumor del tren no se hubiese disipado y luego el cruce con la vía del tren, del tren actual. No sabe reconocer los estragos de la tala. Pero están. Pese a la montaña, la tala. Grandes bloques de hormigón donde hubo qué, serrería, grúas, edificios? Machones de hormigón. El Gobierno no ha sabido gestionar. Mariano Rajoy no dejará abandonado a ningún ciudadano. Hay que reducir lo superfluo. Appalachian Trail o Camino de Santiago. ¿Es la trasposición legítima? ¿Lo es? Tópicos y falta de ideas. Todo el mundo tiene ideas. Hay que reducir. Todos quieren talar. Hay que seguir hablando y poblar el lugar, y los antiguos raíles qué. Quién construyó los puentes. Hay que reducir el sinfín de organismos y entes públicos, altos cargos y asesores. ¿Se necesita arrancarlo todo para que algo surja después? Eslogan de revolucionarios.





Helicópteros rocían agua en el reactor 3 y camiones cisterna se preparan para inyectar agua en el 3 y el 4


El Gobierno japonés ha decidido refrigerar por las bravas los reactores de Fukushima. Están perdiendo mucho agua. Las barras de combustible van a quedar al descubierto. Helicópteros rocían con agua de mar. El más peligroso contiene plutonio. Se trata de una auténtica lucha para evitar la fusión de los núcleos. Es demasiado dramático. No hay manera de contener el dramatismo apenas si es posible considerar la situación porque cómo se vive después? Una muerte que recuerdan demasiadas cabezas (al menos dos por persona), demasiados tumores. Llamativos los nombres cada cual a su modo atractivo Fukushima y Chernobyl eso sí no sé dónde el golpe de voz. La radioactividad, Mazinger Z, luego escuché lo del lobby, Mazinger Z y la propulsión. No tenemos ni idea de la profundidad del charco o sí y solo la gente que, como yo, no se entera y el mundo es más sencillo (de destruir). Energía eléctrica. Culpa a tu batidora y a mi bombilla. Finalmente pequeños robots están asestando un golpe atómico (no hace falta dirty bomb) en Fukushima Nagasaki, Chernóbyl o Chernobil: su vileza su villanía. Aunque las radiaciones no han desaparecido, la autoridad considera que hay que intervenir. Los helicópteros solo podrán acercarse 40 minutos para evitar la contaminación. Una pantalla protege al soldado (televisión). La autoridad asegura que la primera fase ha funcionado y el agua llegó a la vasija.

Pero también las que aparecen rotas en enterramientos dicen que alguien vivió allí, no que sigue allí alguien vivo. ¿Será semejante lo emocional? ¿Se podrá dejar también al descubierto el material radioactivo? ¿Vaciamiento de la piscina hasta que sea irreversible la fusión? ¿Será semejante al modo en que se toma la decisión? ¿Nos exponemos así a la radiacción letal? Fukushima, cherè no-vil, villa qué-herida.





Madrid y Rabat acuerdan repartirse los sin papeles


Cristiano Ronaldo está triste. Matan de dos balazos a la reina de la coca. Leo en Guillén (Claudio) la extraña metáfora del sol, los campos natales que Juan Ramón (J.R.) alucinaba en el Washington Bridge. La conversación de esta tarde. Mamá Mamá Carmen lo repetía y yo intentaba contener el enfado que debía sentir. Mamá mamá y nada. Ahora Patricia ahora y Conchi y Valentín. No sé con que derecho hablo de mí pero si no hablo de mí de quién hablaría en realidad no hay nada que decir. Al sol del destierro. Los americanos no terminan de romper (rompope), siguen allí yendo y viniendo y viniendo, hiriendo y viendo. Pero cómo si no es así va a ser, cómo se las compondría para recoger las bellotas. Los parques enarenados. Fuenlabrada, le gusta decir. La salida, el descampado, así, sin campo, desamparado, con charcos, con cascotes y chuchos, porque algún chucho habría allí, y mucho ladrillo. ¿Importa eso hoy, Rajoy? Qué tiene de extraño un triste cristiano. Un hermoso nombramiento. Tampoco es que estemos tan mal. Eso —dice mamá— podríamos estar peor.





Atenas arde y no es la llama olímpica. Es la furia que avienta la debacle, Victoria de Samotracia rociada en gasolina.

El papel del fuego en nuestra evolución, incorporación visceral del fuego que reduce, dicen, la necesidad de largos intestinos, y hace posible la digestión, la concentración para leer un libro, trazar caballos, manos y bisontes.

De nuevo la estufa ardiendo, la madera que mantiene el calor, la hoguera que aleja con su bondad al bonzo que se nos quema. Apenas Atenas.

Atenas arde y no es la llama olímpica. ¿Con qué manos, Victoria, apagarás tu fuego?




Benito del Pliego. Dietario. Amargord, 2015.

martes, 13 de febrero de 2018

7 poemas de POEMAS A MILENA de JOSÉ CARLOS ROSALES



PUNTO DE PARTIDA


Tú vienes de otra parte, yo vivo en otra época,
y ahora estamos en tierras que, al ser tierras de nadie,
nos sugieren espacio y aventuras, regreso.

Tú quisieras quedarte, yo pensaba emigrar,
pero sólo miraba los horarios o el rumbo
de los barcos que nunca fondearon aquí.

Me sentaré a tu lado, me dormiré contigo,
pues quedarse contigo es marcharse muy lejos:
tu mirada me aparta de este clima cerrado,
tus palabras me dicen aquello que no dije.


(De Poemas a Milena, 2011)





TIEMPO LARGO


Me estoy enamorando, todavía
me estoy enamorando. Ya lo sabes,
soy muy lento, la prisa no me gusta,
no es buena consejera: cuando quiero
una cosa, la miro y, si es valiosa,
me acerco muy despacio, nunca escojo
el camino más fácil. Llegar antes
no sirve para nada, lo que quiero
es llegar para quedarme, llegar,
llegar sin contratiempo. Ya lo sabes,
todavía me estoy enamorando:
más lejos llegaré cuanto más tiempo
gaste en llegar, porque el tiempo gastado
ahora no será tiempo perdido.


(De Poemas a Milena, 2011)






LAS FOTOS DEL PASADO


Cuando miro las fotos en las que tú no estabas,
me parece que miro fotos desconocidas,
fotos de un tiempo raro, el tiempo donde estaba
un hombre que tenía la misma voz que yo,
también el mismo nombre, fotos imprevisibles
o lejanas, escenas de una vida que tuvo
escasas travesuras, ninguna analogía.

Miro las fotos del pasado y compruebo
cómo entonces mi vida era sólo una serie
de ociosas tentativas, la herencia interminable
de un círculo que iba cerrándose, muriendo.

Aquel hombre era yo, pero aquel hombre era otro,
un hombre que esperaba, sin saberlo, tu nombre:
y, ahora, cuando las miro, esas fotos me traen
noticias que no entiendo, memoria indescifrable.


(De Poemas a Milena, 2011)






Tus sandalias están en una caja


He visto las sandalias que usabas en el Cabo
de Gata aquellos días de agosto o de septiembre:
estaban en su caja y, olvidadas, tenían,
después de tanto tiempo, indicios de un verano
netamente feliz: granos de arena alegre,
huellas de sol azul.

Esta mañana he visto tus sandalias y estaban
esperando que fueras para hacerlas vivir;
pero llueve con furia y al verano le quedan
largos meses de nubes y borrascas. Estaban
tus sandalias tan solas que el otoño se ha vuelto
aduana o presidio, zona de paso, jaula.

Perdidas en el fondo del cajón de un armario
tus sandalias esperan lo mismo que yo espero:
andar sobre la arena, sentir la piel del aire,
que tus pasos nos lleven lejos de aquí mañana.


(De Poemas a Milena, 2011)






En el puente de Brooklyn


Hemos cruzado el puente que hemos visto
tantas veces y vemos que las fotos
o el cine no resumen una mínima parte
de la vida que late en este sitio,
sitio de paso, puente, fantasía
para borrar el agua o la distancia.

Hemos cruzado el puente muy temprano,
lo hemos hecho despacio y hemos visto
las noticias y huellas de la gente
que trabajaba aquí, de sol a sol,
persiguiendo un sueño inalcanzable,
borrar el agua, unir lo separado.

Hemos cruzado el puente y no hemos dicho
ni una sola palabra,
las palabras que estábamos pensando:
no hace mucho que otros
lo cruzaron corriendo bajo lluvia de polvo,
amenazas, peligro.

Lo cruzaron huyendo
y hasta que ves las cosas no se sabe
lo que las cosas son: hasta que no miré
mis pies tranquilos junto a tus pies descalzos,
suspendidos y quietos sobre este mar grisáceo,
no he sabido que el mundo
es un milagro frágil, como el puente de Brooklyn,
como todos los puentes que en la vida hemos hecho.


(De Poemas a Milena, 2011)






LAS ALAS DE UN PÁJARO


Pienso en ti cuando miro la belleza
de las cosas minúsculas: las alas
de un pájaro que vuela o el silencio
de una piedra apartada del mundo.

Pienso en ti casi siempre. Pienso en ti
sin saberlo. Voy mirando las cosas,
y cada cosa trae alguna cosa tuya,
y todas juntas son lo que tú me has traído:
movimiento y reposo, la certeza
de saber lo que tengo.

Cuando miro las cosas minúsculas del mundo,
te miro a ti: te miro
cuando miro la belleza del mundo.


(De Poemas a Milena, 2011)





ÚLTIMO MOVIMIENTO


Todo está, todo sigue,
parece que las nubes
se mueven o que el aire
las mueve, no se sabe
cuándo las mueve el aire,
sólo sabes que el tiempo,
corazón sin destino,
no se salva, o se salva
con el último verso:
todo está, todo fluye.



(De Poemas a Milena, 2011)



José Carlos Rosales. Un paisaje. Renacimiento. Sevilla, 2013

lunes, 12 de febrero de 2018

4 poemas de EL DESIERTO, LA ARENA de JOSÉ CARLOS ROSALES




ESPEJISMO


El afán imborrable del mundo:
encontrar lo que nadie ha encontrado,
y mirar los caminos sabiendo
que no llevan a un sitio distinto.

Regresar sin saber que regresas,
encontrar lo que nadie buscaba,
y vivir recordando un acorde
que tal vez nunca fue como era.

Te alejaste, te fuiste, y no estabas
cuando todo empezó a derrumbarse.
Espejismo que no se atenúa:
encontrar lo que estaba perdido.


(De El desierto, la arena, 2006)





LA INOCENCIA DEL MIEDO


Parecerás culpable cuando dudes,
cuando cierres los ojos, o no mires.

Parecerás culpable cuando corras
por las calles en medio del bullicio;
si te escondes temblando en la cuneta,
si tropiezas y caes, si te desmayas.

Nadie dará su mano a los caídos
cuando sean inocentes, cuando busquen
tranquilidad, distancia, desafío:
parecerán culpables cuando huyan.


(De El desierto, la arena, 2006)




LA SOSPECHA


La guarida del miedo es la sospecha.
Allí nace el recelo, la mirada
furtiva, el desaliento.

El miedo vive solo y la sospecha
germina con el agua de la duda.

Y la duda se vuelve una certeza:
el miedo ha comenzado a ser rentable.


(De El desierto, la arena, 2006)






BALADA DEL VIAJERO


Alguna vez estuve en el pasado,
entonces lo llamábamos presente.

Parecía interminable, pero era
tan pequeño y fugaz que terminaba
sin haber empezado. Con el tiempo
aumentó sus dominios, sus fronteras
quedaron rebasadas. Sólo entonces
se volvió interminable y ocupaba
cada vez más espacio: como arena
irritante, entraba en cualquier sitio.

Alguna vez estuve en el pasado:
si hoy volviera a vivir entre sus dunas
no podría quedarme en esa arena
minúscula que enreda, araña, hiere.


(De El desierto, la arena, 2003)



José Carlos Rosales. Un paisaje. Renacimiento. Sevilla, 2013
Fotografía de Yasujiro Ozu

domingo, 11 de febrero de 2018

3 poemas de EL HORIZONTE de JOSÉ CARLOS ROSALES



LA VOZ DEL VOCALISTA


La vida es una fiesta desde que tú me miras,
una fiesta continua como nadie recuerda.
Los camareros pasan sus bandejas de vidrio
ofreciéndonos siempre canapés de alegría
o delicias sin nombre sobre un lecho de plumas.
Las guirnaldas adornan el jardín que antes era
laberinto sin dueño, desolado y ruinoso.

Y en los bancos conversan comensales venidos
de países lejanos: con sus trajes de seda
y su extraña elegancia, nos recuerdan que el mundo
es ahora más grande. Una orquesta desgrana
antiguas melodías, y hay bebidas violeta,
azules y moradas, frutas desconocidas,
animales salvajes, trapecistas y magos.

La vida es una fiesta desde que tú te quedas
en el jardín que estuvo tanto tiempo vacío:
hay fuegos de artificio y la gente sonríe
mientras algunos bailan y otros miran el cielo
desde aquella terraza a la que llega tenue
la voz del vocalista. Alguien alza una copa
y brinda por nosotros. Todo está iluminado.

Desde que tú me miras la vida es una fiesta
donde el viento y la lluvia aún no han sido invitados.


(De El horizonte, 2003)


BRINDIS PARA FINAL DE FIESTA


Los que hemos levantado una bandera
            sin saber del todo lo que hacíamos,
            bandera que hoy se pudre en sótanos equívocos,
            desvanes donde sólo
            se cobijan las ruinas,
            una bandera inútil, infalible o estéril,
            una bandera imprescindible a veces.

Los que hemos levantado un poblado de sueños
            sin otros materiales que el esfuerzo o la vida,
            y hemos visto asustados
            cómo se derrumbaban, lentamente,
            sin hacer casi ruido,
            como si acaso fueran, en medio de una playa,
            las figuras de arena dejadas por un niño
            al llegar la penumbra de una tarde de junio.

Los que hemos levantado entre los brazos,
            muchas veces,
            todas las veces que fueron necesarias,
            un hijo en plena noche,
            inundado de lágrimas y pánico,
            y nos hemos creído, inocentes e incautos,
            capaces de salvarlo del dolor y del miedo,
            de la estúpida muerte,
            del amor mentiroso.

Levantemos ahora, sin dolor ni nostalgia,
            una copa tranquila,
            y, rodeados de amigos
            y de un tiempo prudente y favorable,
            aunque no demasiado,
mirémonos de frente, y a los ojos,
y brindemos por las mismas banderas,
            o por otras,
            o tal vez por ninguna,
y brindemos por los sueños antiguos,
            que los años han ido desgastando implacables,
y brindemos también por nuestros hijos
            para que ellos, de un modo semejante,
            imaginen un sueño,
            tengan una bandera,
            y nos salven del amor mentiroso,
            de la estúpida muerte,
            del dolor y del miedo.

Levantemos la copa y brindemos, brindemos.


(De El horizonte, 2003)







LA TRISTEZA


La tristeza era dulce cuando era un pasatiempo,
una forma de estar sin estar en el mundo,
una máscara fácil, un engaño.

Entonces la tristeza lograba que las cosas
más turbias o más tristes estuvieran ausentes.
Era un modo de ver, sin mirar, el dolor,
o la muerte, o el miedo.

La tristeza era dulce porque era gratuita,
una excusa inocente para quedarse en casa,
un escondite inútil y tranquilo.

La tristeza es ahora un testigo insultante,
compañera atrevida que llega sin aviso,
pariente inoportuno. La tristeza es ahora
tan amarga que escuece.

Surge porque la vida a veces no se porta
tan bien como debiera. Viene con causa firme
y procura, tramposa, quedarse para siempre.


(De El horizonte, 2003)




 José Carlos Rosales. En: Un paisaje. Renacimiento. Sevilla, 2013