RESISTENCIA
Y después de haber errado
continuar caminando,
insistir hasta encontrar
el rastro de la imagen
que dé figura
y sentido a la travesía,
aceptar el desafío
que supone descifrar señales
con las que designar utopías,
atravesar la extensión sin fin
de este desierto vacío
y la palabra que lo nombra
para al final
encontrarnos con la nada,
esa callada compañera de viaje
que marca el rumbo
de todos los desposeídos de la
tierra,
esa remota posibilidad
que es un instante sin tiempo,
un lugar sin espacio.
LA RAÍZ DEL AIRE
Cuando
la piel tirite y se estremezca al contacto de otra piel…, afirmar la vida hasta
agotarla y que no se reduzca a un espectáculo, afrontarla en toda su intensidad
aun a riesgo de perderla y evitar que sean otros los que la representen por
nosotros, hasta dar, al romper la noche, con la raíz del aire.
FLORES, PÁJAROS, PIEDRAS
En malpaís,
donde flores y pájaros
comparten con las piedras
los restos abandonados
del naufragio,
aún es posible imaginar
otras formas de existencia
con las que reinventar la vida.
Ahí,
donde teoría y plectro
pueden encontrarse,
trabajar sin descanso
por la generación de rebeldía
y la incesante producción
de escenarios
inéditos de realidad.
LO QUE CALLA LA RAMA
Trastocar la historia
hasta rescatar lo oculto
y dar con lo que aún respira
en las cunetas sin contar,
al margen de las miradas,
las celebraciones y los caminos.
Reventar la palabra
hasta que salte por los aires
y otro mundo florezca
y no seamos nunca más
irreales
a los ojos
de los muertos.
En malpaís
el frío arropa en la noche
a los que aman
arrastrados por el desconsuelo
y la desesperación.
Descomponer relatos
hasta que de nuevo
aflore la existencia
que quedó suspendida
entre vocablos sin carne,
en la raíz del aire.
Revolver ideas,
desordenar imágenes
y escuchar en la noche
al calor del fuego
el vaivén
de una rama
azotada por el viento.



.jpg)
