documentos de pensamiento radical

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martes, 10 de octubre de 2023

COMO EN EL AÑO 1000 O UN CUADRADO DENTRO DE UN CÍRCULO

 


COMME DANS L’AN MILLE OU UNCARRÉ DANS LE CERCLE 

(Imprime en 1980 à Perpignan)

Manolo VALIENTE

 

I

 

La joie passe, blessé

à mort ;

par la richesse provocante,

par le fanatisme.

Par l’incommensurable

bêtise des hommes .

Et elle chante

malgré tout

l’espoir de vivre

dans un monde d’amour.

 

 

II

 

Oh ! joie qui meurt.

Je t’aime, car tu es encore

capable d’espérance.

 

III

 

Même si personne

ne me l’a dit,

je crains qu’un jour

les montagnes

ne seront plus,

et les plaines se lèveront

dans la mer.

Les poissons

fous d’épouvantes,

se mettront à voler,

comme nous poursuivons

l’Au-Delà.

 

IV

 

même si personne

ne me l’a dit,

je suis sur

que j’ai en moi :

ce qui est passé,

ce qui passe,

et ce qui passera.

 

V

 

Écoute, mon frère

L’antenne crache

de la salive électrique

sur les masses

qui accouchent

de l’avenir,

ou du passé.
Sur les grimaces

des Messieurs,

sur le tombes,

sur les chars

de combat,

sur le dos

des sous-marins.

 

VI

 

Le sol est chaud

comme le pain,

bien chaud ;

et la gravitation

part avec le chasseur

des sommets.

Le monde

s’apprête à éclater

et l’Antenne

continue à cracher.

 

VII

 

Le vieux fleuve

traine des anguilles

en deuil.

Les Atomes

ont l’angoisse

de la liberté.

Des armés

d’électrons

sont prêtes à la lutte :

contre le Proton,

contre l’Ether,

contre la Physique,

contre la foi.

 

 

 

VIII

 

La subdivision

chemine

par les sentiers

du Tréfond.

Le monde

nous quitte

par les Antennes :

en ondes,

en perturbations,

en circonférences.

Et personne

ne s’aperçoit.

Et plus tard…

il n’y aura plus

de solution.

 

IX

 

Suivons

suivons quand même

jusqu’à la Fin…
si Elle nous attend.

 

X

 

Frère …

Pleuvent

des sommets,

sur les yeux

ouverts,

de cœurs

sans chair

qui sont devenus

ciment.

 

XI

 

Des cœurs

qui sont

dans le dos.

Que l’hiver a rempli.

Des cœurs

qui se sont

mis de face

pour souffrir

ou déjà

souffert.

 

XII

 

Ils pleuvent toujours

des sommets ?

et la peur

saute d’épouvante.

 

XIII

 

Sillonnent

des mers sans contours

des bateaux longs

comme le temps.

Le matin

malgré tout,

nous offre

la sève de la nuit,

avec somnolence

d’étoiles.

Et dans la plage,

les plus beaux

chants de la mer

meurent

sous le sable.

 

XIV

 

Des patries

sans voix

renaissent

en se tenant

au cou

des têtes

qui n’existent pas.

Des visions

qui n’ont jamais vécu.

 

 

XV

 

Nous passons

rapides

sur les béliers géants

de nos instincts ;

au milieu

d’un énorme

camp de concentration ?

où un chasseur

Universel

a planté

un mirador.

 

XVI

 

Frère…

 

Je sens

qu’un millénaire

se meurt,

sous les pampres

immenses

d’un cep

d’équations

et de préceptes

cosmiques ;

Dans des formules

belles

et incompréhensibles

 

XVII

 

Il paraît

que du passé

nait l’instant,

et que du Néant

surgit le temps.

Le voilà tout,

et le voilà rien,

pour expliquer

notre soif ;

pour expliquer

notre faim.

 

XVIII

 

Revenons

à sentir.

Revenons

à nous laisser

avaler

par la force

du Tout.

Les angoisses

atomiques

de l’Univers

nous prendrons

le dernier

Dimanche.

 

XIX

 

Nous avons beau

ouvrir la bouche, désespérés

ce sont les Mondes

qui nous

avaleront.

 

 

 

 

XX

 

Si tout cela

te parait

insensé,

ne me dis rien

quand même.

Laisse-moi être

dévoré

par ma propre

faim

de vouloir

m’aimer

dans les autres.



***


COMO EN EL AÑO 1000 O UN CUADRADO DENTRO DE UN CÍRCULO

(Impreso en Perpignan en 1980)




I


La alegría pasa, herida

de muerte ,

por la riqueza provocadora,

por el fanatismo,

por la inconmensurable

estupidez de los hombres,

y canta

a pesar de todo

espero vivir

en un mundo de amor.



II


Oh ! alegría que mueres.

Te amo, porque todavía eres

capaz de esperanza.


II


Incluso si nadie

me dijera,

temo que un día

las montañas

ya no estarán,

y las llanuras se levantarán

en el mar.

Los peces

aterrorizados,

comenzará a volar,

mientras continuamos

en el más allá.


IV


incluso sin que nadie

me lo dijera,

estoy seguro

de que tengo en mi:

 lo que ha pasado,

 lo que pasa,

lo que pasará.


V


Escucha, mi hermano

La antena escupe

saliva eléctrica

sobre las masas

que dan a luz

al porvenir,

o al pasado,

sobre las muecas

de los señores,

sobre las tumbas,

sobre los carros de combate,

sobre la espalda

de los submarinos.

 

 VI


El piso está caliente
como el pan, bien caliente;
y la gravitación
se va con el cazador
de las cumbres.
El mundo
se apresta a estallar
y la antena
continúa escupiendo.



VII


El viejo río
arrastra anguilas
en duelo.
Los átomos
tienen ansia
de libertad.
Armados de electrones,
están preparados para la lucha:
contra el protón,
contra el éter,
contra la física,
contra la fe.



VIII


La subdivisión
camina
por los senderos
de lo Profundo.
El mundo nos abandona
por las antenas:
en ondas,
en perturbaciones,
en circunferencias.
Y nadie se da cuenta.
Y más tarde...
Ya no habrá
solución.



IX


Seguimos
seguimos de todas formas
hasta el final...
si es que él nos espera.


 

X
 

Hermano...
Llueven las cumbres,

sobre los ojos abiertos
de corazones
sin carne
que se han convertido
en cemento.

 

XI


Corazones
que están en la espalda
que el invierno ha llenado.
Corazones
que se han
puesto delante
para sufrir
o ya han sufrido.


XII


Llueven siempre
cumbres
y el miedo
salta de espanto.


 

XIII
 

Surcan
mares sin contorno
barcos largos
como el tiempo.
La mañana,
pese a todo,
nos ofrece
la savia de la noche,
con somnolencia
de estrellas.
Y en la playa,
los más bellos
cantos del mar
mueren
bajo la arena.


XIV


Patrias
sin voz
renacen
agarrándose
al cuello
de cabezas
que no existen.
Visiones
que no han vivido nunca.
 

 

XV


Pasamos
rápidos

sobre los carneros gigantes
de nuestros instintos;
en medio
de un enorme
campo de concentración
donde un cazador
universal
ha plantado
una torre de vigilancia.



XVI


Hermano...

Siento
que un milenio
se muere
bajo los pámpanos
inmensos
de una cepa
de ecuaciones
y de preceptos
cósmicos:
en fórmulas
hermosas
e incomprensibles.


XVII


Parece
que del pasado
nace el instante,
y que de la nada
surge el tiempo.
Eso es todo
y eso es nada,
para explicar
nuestra sed;
para explicar
nuestra hambre.



XVIII

Volvemos a sentir.
Volvemos a dejarnos
tragar
por la fuerza
del Todo.
Las angustias atómicas
del Universo
nos cogerán
el último Domingo.



XIX


Por más que
abramos la boca, desesperados
estos son los mundos
que nos engullirán.



XX


Si todo esto
te parece
necio,
no me digas nada
a pesar de todo.
Déjame ser
devorado
por mi propia
hambre
de querer
amarme
en los otros.




Manolo Valiente. Perpignan, 1980.

Traducción de María Ruiz-Funes Torres

 

lunes, 9 de octubre de 2023

3 poemas de LA TAREA DEL POETA de AGUSTÍN PORRAS


 

 

 

BOCETOS PARA UN RETRATO

 

 

Que hiciera públicos sus miedos

ya era una clara señal de valentía.

 

          *

 

Generoso en extremo,

fuente inagotable de alegría,

guardaba su tristeza tan sólo para sí.

 

           *

 

Tan sabio como humilde,

sólo se enorgullecía

de ser un eterno aprendiz.

 

          *

 

Había sufrido tanto,

que quiso especializarse

en aliviarle el dolor a los demás.

 

 

 

 

 

DEL TRABAJO BIEN HECHO

 

 

Aunque cumplió a rajatabla su palabra

de no acudir a la complicidad del verso

salvo en caso de absoluta necesidad,

sabíamos que trabajaba en ellos,

sin prisa alguna, pero obsesionado

con la siempre posible mejora de los textos,

las veinticuatro horas del día.

 

Sabio intuitivo. Profundo, incansable analista

de las heridas que a veces abre

en todos y cada uno de nosotros

la enorme complejidad del mundo,

después de toda una vida construyendo

el discurso que aliviara ese dolor

logró culminar con éxito la tarea

y fabricar, por fin, el potente bálsamo

que hoy nos ofrece su excepcional poesía.

 


 

 Agustín Porras. La tarea del poeta. Ed. Olifante, 2023

 

 

 

 

EL POETA ÚTIL                                                                                 

 

Morir es no volver.

Ángel Guinda

 

 

Te equivocabas, querido amigo,

cuando dijiste que, una vez muerto,

no volverías.

¿O es que cambiaste de opinión

al ver el inmenso dolor

que habría de causarnos

tu adiós definitivo?

 

Porque, sin duda, eres tú

el que aquí, ahora, de nuevo

nos convoca, nos reúne, nos abraza;

tuya es la voz cálida y poderosa

cuyo discurso atrapa, de inmediato,

nuestra atención;

y es contigo con quien

tan afectuosa y apasionadamente dialogamos,

aunque a otros pudiera parecerles

que estamos hablando a solas.

Es a ti a quien consultamos

si la música de los versos

es acorde a la pasión

de la idea con que nacieron

y, sobre todo, si nuestros poemas

les serán realmente útiles a los demás.

 

Gracias, Ángel, por la generosidad

con la que aceptas seguir existiendo,

ya para siempre, en nosotros.

Gracias por haber contaminado

con tu ejemplar y heroica honradez

la vida de cuantos aún seguimos aquí,

lejos de ese otro mundo al que viajaste

y del que, supuestamente,

según dijiste, no volverías.

 

 

Agustín Porras. La tarea del poeta. Ed. Olifante, 2023

 

domingo, 8 de octubre de 2023

2 poemas de CUADERNOS PARA NAÚFRAGOS de LAURA DE LA FUENTE


 




Je est un autre. Rimbaud.





Yo soy sesenta mil millones, doscientos tipos

de células profanas, soy un viaje a la nada.

Soy de un cotiledón, se parece al muerto rojo

coral del arrecife en el profundo horizonte.

Sin nombre ni apellido soy una mujer sólo.

Soy una mujer, me lo han dicho en la escuela.

Pero yo no sé nada de eso: no me entrego

a ese dios de los falsos nombres de tantas cosas;

una ciudad de acentos, besos en las cloacas.

No soy una persona, me lo han dicho en la tele.

Ocupo este paisaje clavado en este mundo

que derrite los ojos de los esperanzados,

con su hielo fundido y su pico de Hubert.

Me van por los riñones animales extintos

y amigos que no creen en las raíces de todo

en este gran fracaso del amor y los monos

vestidos, que estrangulan el mundo y se comen

los hijos. Tú también estrangulas ¿no lo sabes?

somos una manada de infames Saturnos,

entregando el futuro al dios de los idiotas.

Un dios idiota lleno de templos sin intrigas.

El principio de Hanlon no falla ni en el centro

del roto corazón, ni en los centros comerciales,

donde la esclavitud nos nombra sin saber precio.

Soy plenamente loca, lo dice la etiqueta:

se lee en la prenda: talla: una niña sin rostro,

mira su adolescencia muerta en la Rana Plaza.

Son cero coma ochenta y ocho euros cada día

lo que ella pagará trabajando por nosotros.

Un verdadero dios que está en todas las partes.

Yo soy analfabeta, me lo han dicho en el feisbuk.

Soy ciega. Por ejemplo: hay un gráfico pero

distingo sólo sangre, nombres de niños muertos

y pestañas de santos y santas que atraviesan

el cultivo, los barcos, las aulas, las pantallas,

las ondas, las paredes hasta llegar a casa

a mostrarnos la huella imborrable que ya vamos

dejando en este siglo, metidos ya en faena,

con el dudoso orgullo de parir nueva época.

Soy un cuerpo vestido, me lo han dicho en la calle.

Soy una Nueva York de odio con tantas casas

vacías: me quiero volver ágrafa y salvaje.

Yo no soy primitiva porque dicen los sabios

que eso ya no existe, que el mundo se ralluja.

Pero yo lo seré. Por eso viajo desnuda

como si nunca en la Tierra hubieran habido

espadas ni corrales, magos ni estas iglesias.

Soy un sistema orgánico perfecto y minúsculo;

un animal demente, de tamaño de-mente

Me está latiendo el Mar de plástico, cada vez que

lavo ropa y trabajo en la fábrica de hambre.

Y me pierdo

Me han dicho que estoy sola. No es cierto. Pertenezco

a una tribu de esclavos sin nombre, como gotas

dispersas de una lluvia que sabe quién es su amo.

Ralea en comunión, atrapados en el mito

de Casandra. Aunque ya profecías no nos quedan.

Del futuro ni hablar, es lo que sucede hoy

lo que se está escapando, por este reloj de arena

fraguado sin retorno con todos nuestros huesos.

Soy cervezas, cafés recién hechos, soy bombones,

revistas pornográficas y otras que se llaman

de belleza aunque son papel couché para un campo

de batalla en el cuerpo, hombres sobre mujeres.

Soy una batería de litio sin futuro;

memoria de animal; recuerdo de aquellos jóvenes

conduciendo por turnos un autobús sin gente.

Metáfora real. Vacío. Yo lo he visto.

Y para qué _dirás. Con razón te suena a broma.

Pues no, sí, tiene un fin: publicidad fuera colgada.

Y me pierdo

(Mírate lector, ¿no te pierdes tú por el mundo?,

la Historia dice que soy libre,

que ni tú ni yo existimos.

Dice que no somos nada;

que la Tierra es redonda, tamaño de dioses,

pero yo no tengo ciencia ni tengo esos dioses.

Yo sólo tengo una carpeta llena de papelotes

y ganas de correr. ¿qué tienes tú?

Escucha, imagina una voz.

Puede ser la tuya. Prueba. Lee en alto lo que

yo soy:

por la gracia del BAU: Cobre, Coltán y Petróleo,

pero envidio los pájaros que, siempre perfectos,

saben aprovechar cada corriente en su ruta;

Metano, Ce O dos, cerezos y ciclos rotos,

acidificación, un pez, el arte de arrastre,

que me hace cada día llegar llorando lejos,

de la pescadería hasta la puerta de casa,

es allí, dónde pago lo que no he comprendido:

que el dinero se coma, que la gente de gritos,

que el reciclaje mate, que haya gente sin besos

trepando por los muros más expertos en odio,

es allí donde rezo sin esperanza alguna

a un dios que es tuyo y mío de caracol y sombra.

Llegan allí recibos de luz que roba el sueño,

allí mis hijos cantan y huyen de la escuela.

Pocas cartas de amor me va a declarar la renta.

Vivo entre los ladrillos, como sal y veneno.

Tengo niños de miel, saben qué es el Club de Roma,

juegan a colapsar, a Olduvai y se preguntan

si merece la pena traer a más personas.

Con lo que nos espera hacen bien en rumiarlo

( Si la voz se ha bajado prueba tú o que siga

otra persona, mejor si tiene hijos. Lee esto,

quien seas, te toca. Lee en alto)

La patria es el agua,

sobre todo la sed y un poco más patria

es ese territorio maldito que se llama

imaginar el dolor de los hijos.




EPITAFIO


( y va en serio )

Aquí ya no hay nadie.

Hágase la música.

Sin flores de plástico.

Muchísimas gracias.




Laura de la Fuente. Cuadernos para náufragos. 2016