documentos de pensamiento radical

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sábado, 4 de junio de 2016

3 poemas de MIGUEL MARTÍNEZ LÓPEZ en VOCES DEL VIENTO SUR




Masaje

A principios del siglo XXI un fantasma recorre Europa
es el fantasma del método Pilates
media Europa se abandona al menos dos veces al mes
en las manos blancas y veloces de su fisioterapeuta
el viejo mundo se ha convertido en un spa.
hoy se puede ir de Cádiz a Estocolmo
parando cada día en un centro de masajes
se reproducen como conejos las clínicas de osteopatía

Será por eso
cada vez nos duele más el cuello
de tanto mirar para otro lado.




Desobediencia

Obedeciendo se extienden los imperios
se construyen ejércitos,
aviones supersónicos,
se levantan catedrales.
Demos gracias a la bendita obediencia
porque ella es la verdad y la cuadrícula del mundo
porque ella nos ha abierto este camino de progreso
en la selva cerrada de los siglos.

Por eso la enseñamos en el cole
Porque la recta es la distancia
más corta y aburrida entre dos puntos.
Por eso  nos prohíben seguir con la mirada
la espiral en vuelo de las moscas
y nos hacen amarrar en un establo del cerebro 
los caballos azules de los sueños.
Y nos aconsejan :
es mejor un solo pájaro en la mano
que una desbandada en la cabeza,
renuncia a tu trébol de diecisiete hojas
asesina al dinosaurio que duerme
al otro lado de tu frente. 

Y sin embargo de la maldita desobediencia
no nos dicen ni mú
porque no se necesitan soldados desertores
ni conductores de autobús con inquietudes.
No hacen falta jardineros que rieguen con ternura
todas nuestras interrogaciones
y por eso matamos a los perros
que siguen suspirando como lobos
y suicidamos a los oficinistas
enamorados de la fotocopiadora.

Nos olvidamos, sin embargo, de que esta historia,
la nuestra,
comenzó desobedeciendo:
aquel intrépido homo loquefuera
que regresó de las llamas del primer árbol ardiente
con un trocito de trueno entre las manos
con una rama de fuego doméstica y minúscula
es el padre de todos los que estáis leyendo esto

Somos el animal desobediente
el hijo protestón de mamá Naturaleza.

La desobediencia
no construye autopistas
es cierto,
pero nos ha hecho surcar el universo
con el pequeño cohete de nuestro dedo índice
Sacarle la lengua al pasado
y su negra procesión de nosepuedes.
Pintarle un ridículo bigote
a todas las verdades absolutas.

La maldita desobediencia
nos hizo cambiar el jardín del paraíso
por esta pensión llena de goteras y palabras
por esta pequeña habitación con vistas a la nada 

Y quizá no vaya a salvarnos del incendio
pero mientras el miedo se empeñe en que callemos
habrá que seguir arriesgando la garganta
aunque solo sea
para que el obediente silencio
no llegue a tener nunca
la última palabra.



Teatro del absurdo

En el segundo exacto en que aterrizó la bomba de Hiroshima
hubo alguien en algún lugar del mundo
que no podía abrir un bote de guisantes.
Mientras caen los cuerpos desde la planta 65 de las torres gemelas
en la planta 18 una mujer sale del baño y sonríe aliviada ante el espejo.
En el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau
se eleva cada jueves una columna de humo negro
mientras en el roble más cercano es primavera
dos mariposas amarillas hacen el amor y son felices
El mismísimo día del fin del mundo
se seguirán rompiendo los calcetines por el dedo gordo.


Pero bajemos a tu vida:
¿Recuerdas el momento en que comprendiste
que habían dejado de quererte?
La noche interminable
bajo el cielo intoxicado de septiembre
y aquel sabor a wiski y aquella horrible telaraña,
pues al día siguiente aunque ya no lo recuerdes
el sol saltó del horizonte como un niño de la cama
te cepillaste los dientes como siempre
y luego pisaste un chicle de camino al metro.

Después de tu muerte o de la mía,
ojalá que sea dentro de muchos años,
ese mismo día por la noche
seguirá estando rica la tortilla de patata
alguien que nos quiso con locura volverá del tanatorio
se rascará la espalda y encenderá la tele a ver qué ponen.

Detrás de cada aquíyahora
siempre hay un allídespués agazapado
unos metros más allá de lo terrible
habrá alguien que silbe
dé una patada a alguna piedra
y siga caminando.

Empezamos a intuirlo
la gran tragedia humana
no es que echemos de menos un guión bien construido
ni un teatro mejor iluminado
ni siquiera que nos falte el Director de escena
la verdadera gran tragedia es sencillamente eso
que no hay tragedia.


Miguel Martínez López. En Voces del Viento Sur. Surada poética 2014/2015. 30 poetas de la conciencia crítica. Ed. El Desvelo. Santander, 2016


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