documentos de pensamiento radical

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martes, 15 de noviembre de 2016

11 poemas de EL OJO CEGADO de ISABEL HUALDE






NIÑO LOCO


El Niño aullando
como lobo solitario en vendaval

arranca basuras
arranca espanto jirones
cacharros inservibles arena

o frases que nada significan

y después escenario roto
alguien pregunta y nadie responde
la nada vacío ¡flash!

de cuando en cuando devienen borrascas
que devuelven a su cauce
el origen del río cosas casas gente

te mueres Niño loco
fascinado en tu extraña aventura

mañana nos devolverá el horizonte
sus nervios encendidos
la belleza paulatina de sus franjas de luz

y como todo lo puro
desnudará de golpe su rostro el deseo
y sucederá de nuevo el amor

a intervalos.




LAS MUJERES DE CHIBAI


(Exposición casa Soler). Mallorca.


Estarás de acuerdo
en que no siempre tengo
la razón que otorgan las estrellas
(Hollywood o presidentes
de cortejos fúnebres)
-la cola de la lagartija es interminable-

y que mis razones giran fuera
de la ofensiva atronadora de los telediarios
(te digo que mires al fondo eléctrico
de sus entrañas)

en los campos de Medialuna de Chibai
700 mujeres –aún vivas-
a punto estuvieron de rozar el cielo

pero Ligaya dice
ríe o morirás joven

después de tanta vida tantos años
sus razones tiene Ligaya para reír
(la lagartija al sol tiembla de placer)

como esa chiquita envuelta en arena y espuma
en Cala Ratjada.

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P.D.: En otra parte del mundo
Jazmine tiñe el hilo que conduce
a un campo de mazorcas
tierno grano para los hijos del sol

girando y girando continúa
la cola verde de la lagartija
sus escamas de plata
rodeando el mundo. 



 
MIRA CÓMO EXTIENDE SU PÁLIDA MANO


Mira cómo extiende su pálida mano
escarbando lunas
el poeta

preguntas
dónde establece sus redes
su sueño serpiente abismo
misterio o naufragio
el deseo

quizás sea la respuesta
ese tragaluz invisible
que se abre
a los sutiles andamios
de la noche

o bien pudiera ser
aquello que dijiste sobre
himnos triunfales sucumbiendo
a la canción permanente del pueblo

siempre habrá brillos ocultos
para capturar entre las sombras
rojos arándanos
restallando su sangre
en nuestras bocas.




PLAZA DEL SOL


Enfebrecida corre el hada
triturando poemas
sobre el asfalto

aquí aquí gritan las huecas bocas negras
de las urnas

filosóficos sombreros
charlan sobre la legitimidad de los acampados

las hadas siguen corriendo y corriendo
ondeando metáforas ecuaciones incógnitas
d
e
s
p
e
g
a
d
a
s
de las estrellas

hay
señales esclarecidas
que apuntan
desmemoria en la hiel
un atronar de manos mudas
sacude insomnios
d i g n i d a d
es la palabra

el nudo se afloja en la hendidura
es mayo y todo vuela.




LA VIAJERA


La viajera como un lento tren
crujiendo hacia la tarde

té verde y laila saida
como una promesa
se deja ir se deja ir

henna arroz al curry una chilaba
recuerdos para Said

¿caminarán a tientas los secretos?
¿habrá espías en el patio de naranjos?
¿extrañarán mi nombre?
¿tallarán en oro
mi respiración los cambistas?
¿arderá el viento Saouira mis labios
el crepúsculo

arderán las arenas?




C O S M O S


Aún es posible…
donde hay nudos
insertar litorales
verso asombro amarillo mestizaje
o estrella
ya no es que duela el alba…

injertar por ejemplo
la palabra c o s m o s
en las gruesas arterias de los mercados
o sobre los excluidos
trascendencia despertares
amor o lluvia

en new roman
un ángel escribe:
ya no llegará lejos
aquel que carezca de alas

los rostros ocultan un bagaje
de mariposas abatidas

ya no hay voz
ni música
pero a todos alcanza
la mirada del ángel.





EL LADO DE LOS BUENOS


Sucede que tocamos el alma del universo

pulsamos el botón
sin afrontar ciudades calcinadas
niños que arden en el terror
¿qué nos está sucediendo?

las células mueren y matan
unas a otras se contaminan

nadie vivió el infierno de la fiebre
que nos dejó ciegos
todo está ahí
las vísceras los gritos las flores muertas
y el agua radioactiva

la noche se sumerge en una danza
que sepulta el mundo
las sonrisas se congelan
sólo nos queda
pactar una tregua con la muerte

que nadie vuelva la cabeza
para convertirse en estatua de sal
en el lado de los buenos la gloria
el triunfo el país
-chatarra de oro-
todo está ahí
y todo será justificado

Einstein no puede dormir

el dedo que pulsa el botón
sacude una mota de polvo
bajo su uña.




MOVING


El odio repara su hoja de cuchilla
y calcula fríamente
si la herida penetrará en el córtex

si podrá deshacerse al fin
de las tenaces mariposas
que planean dulcemente
sobre el orden del día

qué sentido tiene
atravesar de puntillas los cristales
o inclinar levemente la cabeza
sobre la monotonía de los raíles
¡crac!

rendirse o coleccionar estorninos
tampoco ahuyenta el claxon de la aspereza

qué sentido tiene
aprender a rezar de nuevo
sobre el trazado de versos libres

¡ninguna transformación!

a la mano que disecciona el córtex
sólo le interesa la mirada
de los cuerpos vencidos.




RESIDENCIA


Prohibido amar
rozar cumbres morder manzanas
leer Kerouac
no es preciso exponerse
a un contagio de poesía

Synogan gotas -quince o veinte-
y a dormir la mona

hay recetas para esto y lo otro
diseño exclusivo para los que a menudo
olvidan su corazón en las alcantarillas

recetas que matan la inocencia
sin arriesgar una mirada
aunque ya sé

no siempre es carnaval en Río.





INAUGURACIÓN 
 
Un poco menos de tensión
sin memoria de lo aborrecible
el cohete pasa de largo
y sube al cielo

siempre era mediodía

ay si la inocencia pudiera sentarse
aquí todo gira en los brazos de papá
un brindis la copa vacía
y Bienvenido Mister Marshall

llenas de aire América la plaza la luna
palomas el próximo aguinaldo
aquí todo huele
a leche en polvo
y pétalos de rosa
todo flota en nylon raído
y zapatos de charol

el cohete pasa de largo
y sube al cielo
ay si la inocencia pudiera
extender sus alas sobre la bruma

poder decir
la verdad camina en la palabra
poder decir
bienvenido Mister Marshall

desentierro los secretos

para qué su cabeza.




MÚSICA DE VIOLINES


En pantalla digital ruge el mundo

podríamos hablar
de tramas de confrontación
(el chacal husmea con su fina lengua
y cumple su objetivo)

en la oscuridad de sus salas
la bestia negra de Wall Street
abre el nicho -música de violines-
parece que todavía no es la hora
para morir de miedo

podríamos también desplegar tormentas
sobre bosques ennegrecidos
o que regrese el ángel
que siempre hablaba de los milagros

podríamos hablar de actores ciegos
que flotan sobre una alfombra
intensamente enrojecida
donde yacen cadáveres
de niños intrusos

o del hombre que huía
succionado por las llamas
sin adaptarse a su carta de refugiado

pero olvidemos la acritud
señoras y señores
aún no se disuelvan

todavía tenemos sucesos
no demasiado turbios y tóxicos
en la recámara.


Isabel García Hualde. El ojo cegado. Ed. Euanate, 2015








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