documentos de pensamiento radical

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domingo, 11 de junio de 2023

FLAMENCOS


                                                                                           


para José Luis Ortíz Nuevo y Anica la Periñaca

De antes se comían muchas cosas güenas que hoy no se comen,
hoy todo lo que se come es cochambre,
hoy las cosas no valen na, no tienen alimento,
antes no se ponía un pedazo de pan mohoso nunca,
y ahora guardas un peaso pan y luego al otro día
ya está mohoso pa tirarlo,
de las cochambres que le echan...


Así está todo el mundo, malo de la barriga.


De antes el panadero en la puerta,
el lechero en la puerta
que te ordeñaba la vaca en medio de la calle,
de antes comíamos unos huevos frescos acabaos de poner
porque estaban las gallinas mu alimentás de grano güeno,
no esta cochambre que le ponen hoy.


¡Cuidao con los pollos amarillos!


¿Cómo voy a comer yo un pollo de esos?


De antes con veinte duros tenía pa to lo que tú quisiera,
y te queaba dinero, pero esta inquisición que hay hoy
no te deja ni respirar.


De antes la gente era de otro paño, de otro vivir,
había mucha unión,
que a fulano no le alcanzaba el pan,
no te comías un peazo como tú no le dieras del tuyo un bocao,
y había esa unión, hoy no,
hoy no existe eso, hoy no existe eso más.


¡Tantos porros y tantas cosas!
¿Por qué tomáis tantos porros hijo?
Que después no puede naide estar a la vera de ustedes
que seis unos malarates na más.

En esos tiempos no había escuela,
na más que los que sabían,
que siempre había quien sabía y tenía voluntad,

po se ponía de noche a la luz:
ven p’acá fulanito, menganito,
ven p’acá sobrino, a ver si haces esto
y le ponía un papel pa que aprendiera.


Yo he trabajao mucho, mucho, muchas cargas encima,
el agua que ma llovío, el sol que ma caío
ahí en la calle, vendiendo, dando voces,
con el cuello partío de cantá
en las fiestas de los señoritos hasta sé de día.


El flamenco de ahora a mi no me gusta,
porque el cante tiene que doler
y este de ahora no duele.


Grande son mis fatigas
no se las cuento a la gente
pa que la gente no diga.

 

Antonio Orihuela


3 comentarios:

  1. "He plantao un tomillo
    y no me ha salio na,
    el que quiera tomillo, mi alma,
    ay, que vaya al tomillal".

    Tía Anica La Periñaca por bulerías.

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  2. Qué peculiar y sorprendente eso del flamenco.
    ¡Qué peligro tiene!
    ¡Qué miedo!

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    Respuestas
    1. Cierto, Chiloé. Yo no diría miedo, pero sí una suerte de vértigo telúrico. No hay que olvidar que "el compás", ese latido del corazón flamenco, no sólo marca la cadencia musical, sino de la vida misma que como arena se escurre de la mano.

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