Colapso en tiempo real
El sexto informe de evaluación del IPCC define
los tipping points (puntos de inflexión o, más bien, puntos de vuelco) como
umbrales críticos más allá de los cuales un sistema se reorganiza en busca de
estabilidad, a menudo de forma abrupta y/o irreversible. El informe Global
Tipping Points 2023 concluyó, tras analizar 26 de estos puntos climáticos
críticos, que la subida de las temperaturas en las últimas décadas hace que
estamos a punto de cruzar cinco de esos umbrales: el colapso de las capas de
hielo de Groenlandia y de la Antártida occidental, la desaparición de los
arrecifes de coral de aguas cálidas, la ralentización de las corrientes del
Atlántico Norte y el deshielo del permafrost.[1] Los bosques boreales, los
manglares y las praderas marinas son otros tres sistemas ecológicos que podrían
correr el riesgo de colapsar dentro de poco (en la década de 2030), ya que el
calentamiento global va camino de superar los 1’5 °C y luego los 2ºC (por
encima de las temperaturas preindustriales).[2]
“Estamos viviendo el colapso climático en tiempo
real”, denuncia Antonio Guterres, secretario general de NN.UU.[3] Podría
de hecho ampliar su aserto: como nos dicen los y las científicas del IPBES,
estamos viviendo el colapso de la biodiversidad y las poblaciones de seres
vivos en tiempo real… Las poblaciones de
vertebrados del mundo han disminuido un 73% (casi tres cuartas partes) en sólo
medio siglo, en el período 1970-2020: es el dato estremecedor que aporta el
informe Planeta vivo 2024.[4] En suma, estamos viviendo el colapso ecológico en tiempo
real (por más que los desinformadores sostengan lo contrario).
Pero no se trata sólo de colapso ecológico, como si
éste pudiese ocurrir sin afectar a nuestras estructuras sociales (ay, por todas
las rendijas se desliza nuestra creencia irracional en el exencionalismo
humano). Estamos en un tiempo de rupturas y discontinuidades, deslizándonos
rápidamente hacia un colapso ecosocial.[5]
Se comienzan a percibir con intensidad las
consecuencias de vivir bajo un orden económico, político y cultural que pone en
riesgo la propia vida humana y la de muchos otros seres vivos. Caos climático,
escasez ligada al uso irracional de bienes finitos, dificultad en el acceso al
agua, rápido deterioro de los suelos vivos, pérdida de biodiversidad… Al ser la
especie humana absolutamente dependiente de los bienes y ciclos naturales,
obviamente, esta crisis es también social. Asistimos a una creciente
vulneración de la protección social –que afecta asimétricamente en función de
la clase, la edad, el género, la procedencia, el color de la piel, la
diversidad funcional o la especie–, a la degradación de la democracia, al
recorte de derechos sociales y económicos adquiridos con mucho esfuerzo, a
guerras, a migraciones forzosas –internas e internacionales–, al extractivismo,
a la expulsión de personas de sus barrios y territorios por diferentes causas y
a la aparición de nuevas formas de explotación. La crispación, el cansancio, la
enfermedad física y mental, la desconfianza, la sensación de abandono e
impotencia y la tristeza se extienden entre parte de la población. Esta
situación está erosionando los valores que apuntalan los Derechos Humanos y la
cultura de paz. Vivimos una quiebra de la razón humanitaria y la eclosión de
movimientos y políticas que defienden explícitamente salidas autoritarias,
misóginas, racistas y violentas a los problemas, que alientan e impulsan
ataques directos a la democracia.[6]
Quizá Roger Hallam tiene razón cuando sostiene
que la situación es objetivamente prerrevolucionaria:
Los regímenes neoliberales van a colapsar
con miles de millones de refugiados y escasez masiva de alimentos. Estas son
condiciones objetivas que desencadenan una revolución (…). Del mismo modo que
era obvio que Rusia iba a perder contra el ejército alemán [en la Primera
Guerra Mundial que antecedió a la Revolución de Octubre] y que el Estado
francés se iba a quedar sin dinero [antes de la Revolución Francesa], también
con +2ºC es obvio que los regímenes políticos occidentales van a colapsar. El
hecho de que esto no se vea como algo obvio se debe al poder de la ideología
sobre los hechos.[7]
“Primero, estábamos preocupados. Después nos alarmamos.
Ahora estamos aterrorizados. Los líderes mundiales conocen los peligros de la
crisis climática desde hace décadas, pero no están actuando en consecuencia”,
denuncian los y las investigadoras.[8]
Jorge Riechmann. Donde el amor, allí el mundo. Ed. El Desvelo, 2025
[1] Juan F. Samaniego, “La
Tierra está a punto de cruzar cinco umbrales críticos”, Climática/ La Marea,
6 de diciembre de 2023; https://www.climatica.lamarea.com/tierra-cinco-umbrales-criticos/
. Véase la presentación de este informe, elaborado desde la Universidad de
Exeter, en https://unfccc.int/event/university-of-exeter-global-tipping-points-report-2023
“El cambio climático actual
y la pérdida de naturaleza podrían provocar cambios fundamentales en elementos
clave del sistema terrestre, con repercusiones de gran alcance para miles de
millones de personas en todo el mundo”, afirma uno de los autores principales
del informe, Jonathan Donges. “Estos efectos incluyen la aceleración del
aumento del nivel del mar, el cambio de los patrones climáticos y la reducción
de los rendimientos agrícolas, con el potencial de desencadenar puntos de
inflexión sociales negativos que conduzcan a conflictos violentos o al colapso
de las instituciones políticas. Los puntos de inflexión no son entidades
separadas, sino que están estrechamente relacionados: el desencadenamiento de
un punto de inflexión en el sistema terrestre o en las sociedades humanas
podría a su vez desestabilizar otro sistema de inflexión, haciendo posibles las
cascadas de inflexión”. Nota
de prensa del PIK (Potsdam Institute for Climate Impact Research): “500+ pages,
200+ researchers: Global Tipping Points Report delivers comprehensive
assessment of tipping point risks and societal opportunities”, 6 de diciembre
de 2023; https://www.pik-potsdam.de/en/news/latest-news/500-pages-200-researchers-global-tipping-points-report-delivers-comprehensive-assessment-of-tipping-point-risks-and-societal-opportunities
[2] En mayo de 2024, James
Hansen –a quien llamo a veces, en broma, el Climatólogo en Jefe del planeta
Tierra– observó: a efectos prácticos, estamos sobrepasando justo ahora el
límite de +1’5ºC (sobre las temperaturas preindustriales), el límite “de
seguridad” que establecía el acuerdo climático de París (en 2015). Tuiteó el
científico: “La temperatura global ahora está cerca de su punto máximo debido a
la disminución de aerosoles junto con El Niño. ¿Hasta dónde caerá en la próxima
La Niña? Si el promedio de El Niño/La Niña es ~1’5°C, dado el desequilibrio
energético de la Tierra, ahora estamos superando el nivel de +1’5°C, a efectos
prácticos”. https://x.com/DrJamesEHansen/status/1791098653622571341
[3] Lo dijo en un mensaje
difundido al tiempo que se presentaba el informa (provisional) sobre el estado
del clima 2023 elaborado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), según
el cual el ritmo del cambio climático aumentó de forma alarmante entre 2011 y
2020, siendo la década más cálida desde que hay registros. Según este nuevo
informe de la OMM, el continuo aumento de las concentraciones de gases de
efecto invernadero dio lugar a temperaturas terrestres y oceánicas sin
precedentes y potenció una aceleración drástica de la fusión de los hielos y el
aumento de nivel del mar. Véase el comunicado de prensa “El ritmo e impacto del
cambio climático aumentaron drásticamente en 2011-2020”, 5 de diciembre de
2023; https://wmo.int/es/news/media-centre/el-ritmo-e-impacto-del-cambio-climatico-aumentaron-drasticamente-en-2011-2020
. Véase también Manuel Planelles, “2023, otro año de récords”, El País, 1
de diciembre de 2023.
[4] https://www.wwf.es/nuestro_trabajo/informe_planeta_vivo_ipv/informe_planeta_vivo_2024_perdidad_biodiversidad/
[5] Si no lo quiere usted
llamar colapso, llámelo desmoronamiento: “El encontronazo entre los modos de
producir, vivir y consumir propios de las sociedades capitalistas,
desarrollistas, ultratecnificadas, petrodependientes y energívoras, y los
procesos que permiten sostener la vida –la humana y la no humana– empuja hacia
escenarios que la comunidad científica califica de riesgo de colapso ecológico.
Existen intensos debates sobre el nombre que debe recibir este momento
histórico –antropoceno, capitaloceno, colapso, mutación, largo declive…– y
también sobre cuáles son las dimensiones de la crisis que es preciso atajar con
mayor urgencia. Sin embargo, todos estos agentes coinciden en que estamos
asistiendo al desmoronamiento de un sistema económico y social –cimentado en el
crecimiento productivista e industrialista, en la aplicación intensiva de
tecnología y en el uso desmedido de recursos naturales– que prometía
proporcionar bienestar prolongado al conjunto de los seres humanos.” Alberto
Brasero, Jose Luis Fdez. Casadevante “Kois”, Yayo Herrero y Helena Pariente: Transición
ecosocial justa. Desde el desánimo a la esperanza activa, Foro
Transiciones, octubre de 2024, p. 11.
[6] Informe Transición
ecosocial justa, op. cit., p. 10.
[7] Roger Hallam, “A primer on reform and
revolution: An open letter to Green Party members”, 3 de julio de 2024; https://rogerhallam.com/reform-and-revolution/
Hallam escribe después:
“Dentro de 5 o 10 años, cuando los choques climáticos del tipo Covid-19 se
sucedan, el gobierno del Reino Unido se derrumbará y habrá un cambio
revolucionario. Eso significa un cambio en el régimen y en la forma de tomar
decisiones nacionales: una perturbación social masiva que cambie la
constitución. O bien el régimen se hundirá en alguna forma de fascismo o
tendremos una revolución democrática que vendrá de fuera del sistema, liderada
por gente como Phoebe.” Phoebe Plummer, una chica británica de 22 años
organizada en Just Stop Oil, arriesga una severa pena de cárcel por protestas
climáticas.
[8] Andrés Actis, “Primero
estábamos preocupados, luego alarmados y ahora aterrorizados”, 6 de diciembre
de 2023; https://www.lapoliticaonline.com/espana/internacionales-es/primero-estabamos-preocupados-entonces-nos-alarmamos-ahora-estamos-aterrorizados/

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