documentos de pensamiento radical

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sábado, 3 de enero de 2026

DONDE EL AMOR, ALLÍ EL MUNDO de JORGE RIECHMANN (fragmento VII)

 


Colapso en tiempo real

 

El sexto informe de evaluación del IPCC define los tipping points (puntos de inflexión o, más bien, puntos de vuelco) como umbrales críticos más allá de los cuales un sistema se reorganiza en busca de estabilidad, a menudo de forma abrupta y/o irreversible. El informe Global Tipping Points 2023 concluyó, tras analizar 26 de estos puntos climáticos críticos, que la subida de las temperaturas en las últimas décadas hace que estamos a punto de cruzar cinco de esos umbrales: el colapso de las capas de hielo de Groenlandia y de la Antártida occidental, la desaparición de los arrecifes de coral de aguas cálidas, la ralentización de las corrientes del Atlántico Norte y el deshielo del permafrost.[1] Los bosques boreales, los manglares y las praderas marinas son otros tres sistemas ecológicos que podrían correr el riesgo de colapsar dentro de poco (en la década de 2030), ya que el calentamiento global va camino de superar los 1’5 °C y luego los 2ºC (por encima de las temperaturas preindustriales).[2]

 

“Estamos viviendo el colapso climático en tiempo real”, denuncia Antonio Guterres, secretario general de NN.UU.[3] Podría de hecho ampliar su aserto: como nos dicen los y las científicas del IPBES, estamos viviendo el colapso de la biodiversidad y las poblaciones de seres vivos en tiempo real… Las poblaciones de vertebrados del mundo han disminuido un 73% (casi tres cuartas partes) en sólo medio siglo, en el período 1970-2020: es el dato estremecedor que aporta el informe Planeta vivo 2024.[4] En suma, estamos viviendo el colapso ecológico en tiempo real (por más que los desinformadores sostengan lo contrario).

 

Pero no se trata sólo de colapso ecológico, como si éste pudiese ocurrir sin afectar a nuestras estructuras sociales (ay, por todas las rendijas se desliza nuestra creencia irracional en el exencionalismo humano). Estamos en un tiempo de rupturas y discontinuidades, deslizándonos rápidamente hacia un colapso ecosocial.[5]

Se comienzan a percibir con intensidad las consecuencias de vivir bajo un orden económico, político y cultural que pone en riesgo la propia vida humana y la de muchos otros seres vivos. Caos climático, escasez ligada al uso irracional de bienes finitos, dificultad en el acceso al agua, rápido deterioro de los suelos vivos, pérdida de biodiversidad… Al ser la especie humana absolutamente dependiente de los bienes y ciclos naturales, obviamente, esta crisis es también social. Asistimos a una creciente vulneración de la protección social –que afecta asimétricamente en función de la clase, la edad, el género, la procedencia, el color de la piel, la diversidad funcional o la especie–, a la degradación de la democracia, al recorte de derechos sociales y económicos adquiridos con mucho esfuerzo, a guerras, a migraciones forzosas –internas e internacionales–, al extractivismo, a la expulsión de personas de sus barrios y territorios por diferentes causas y a la aparición de nuevas formas de explotación. La crispación, el cansancio, la enfermedad física y mental, la desconfianza, la sensación de abandono e impotencia y la tristeza se extienden entre parte de la población. Esta situación está erosionando los valores que apuntalan los Derechos Humanos y la cultura de paz. Vivimos una quiebra de la razón humanitaria y la eclosión de movimientos y políticas que defienden explícitamente salidas autoritarias, misóginas, racistas y violentas a los problemas, que alientan e impulsan ataques directos a la democracia.[6]

 

Quizá Roger Hallam tiene razón cuando sostiene que la situación es objetivamente prerrevolucionaria:

Los regímenes neoliberales van a colapsar con miles de millones de refugiados y escasez masiva de alimentos. Estas son condiciones objetivas que desencadenan una revolución (…). Del mismo modo que era obvio que Rusia iba a perder contra el ejército alemán [en la Primera Guerra Mundial que antecedió a la Revolución de Octubre] y que el Estado francés se iba a quedar sin dinero [antes de la Revolución Francesa], también con +2ºC es obvio que los regímenes políticos occidentales van a colapsar. El hecho de que esto no se vea como algo obvio se debe al poder de la ideología sobre los hechos.[7]

 

“Primero, estábamos preocupados. Después nos alarmamos. Ahora estamos aterrorizados. Los líderes mundiales conocen los peligros de la crisis climática desde hace décadas, pero no están actuando en consecuencia”, denuncian los y las investigadoras.[8]

 


Jorge Riechmann. Donde el amor, allí el mundo. Ed. El Desvelo, 2025




[1] Juan F. Samaniego, “La Tierra está a punto de cruzar cinco umbrales críticos”, Climática/ La Marea, 6 de diciembre de 2023; https://www.climatica.lamarea.com/tierra-cinco-umbrales-criticos/ . Véase la presentación de este informe, elaborado desde la Universidad de Exeter, en https://unfccc.int/event/university-of-exeter-global-tipping-points-report-2023

“El cambio climático actual y la pérdida de naturaleza podrían provocar cambios fundamentales en elementos clave del sistema terrestre, con repercusiones de gran alcance para miles de millones de personas en todo el mundo”, afirma uno de los autores principales del informe, Jonathan Donges. “Estos efectos incluyen la aceleración del aumento del nivel del mar, el cambio de los patrones climáticos y la reducción de los rendimientos agrícolas, con el potencial de desencadenar puntos de inflexión sociales negativos que conduzcan a conflictos violentos o al colapso de las instituciones políticas. Los puntos de inflexión no son entidades separadas, sino que están estrechamente relacionados: el desencadenamiento de un punto de inflexión en el sistema terrestre o en las sociedades humanas podría a su vez desestabilizar otro sistema de inflexión, haciendo posibles las cascadas de inflexión”. Nota de prensa del PIK (Potsdam Institute for Climate Impact Research): “500+ pages, 200+ researchers: Global Tipping Points Report delivers comprehensive assessment of tipping point risks and societal opportunities”, 6 de diciembre de 2023; https://www.pik-potsdam.de/en/news/latest-news/500-pages-200-researchers-global-tipping-points-report-delivers-comprehensive-assessment-of-tipping-point-risks-and-societal-opportunities

[2] En mayo de 2024, James Hansen –a quien llamo a veces, en broma, el Climatólogo en Jefe del planeta Tierra– observó: a efectos prácticos, estamos sobrepasando justo ahora el límite de +1’5ºC (sobre las temperaturas preindustriales), el límite “de seguridad” que establecía el acuerdo climático de París (en 2015). Tuiteó el científico: “La temperatura global ahora está cerca de su punto máximo debido a la disminución de aerosoles junto con El Niño. ¿Hasta dónde caerá en la próxima La Niña? Si el promedio de El Niño/La Niña es ~1’5°C, dado el desequilibrio energético de la Tierra, ahora estamos superando el nivel de +1’5°C, a efectos prácticos”. https://x.com/DrJamesEHansen/status/1791098653622571341

[3] Lo dijo en un mensaje difundido al tiempo que se presentaba el informa (provisional) sobre el estado del clima 2023 elaborado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), según el cual el ritmo del cambio climático aumentó de forma alarmante entre 2011 y 2020, siendo la década más cálida desde que hay registros. Según este nuevo informe de la OMM, el continuo aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero dio lugar a temperaturas terrestres y oceánicas sin precedentes y potenció una aceleración drástica de la fusión de los hielos y el aumento de nivel del mar. Véase el comunicado de prensa “El ritmo e impacto del cambio climático aumentaron drásticamente en 2011-2020”, 5 de diciembre de 2023; https://wmo.int/es/news/media-centre/el-ritmo-e-impacto-del-cambio-climatico-aumentaron-drasticamente-en-2011-2020 . Véase también Manuel Planelles, “2023, otro año de récords”, El País, 1 de diciembre de 2023.

[5] Si no lo quiere usted llamar colapso, llámelo desmoronamiento: “El encontronazo entre los modos de producir, vivir y consumir propios de las sociedades capitalistas, desarrollistas, ultratecnificadas, petrodependientes y energívoras, y los procesos que permiten sostener la vida –la humana y la no humana– empuja hacia escenarios que la comunidad científica califica de riesgo de colapso ecológico. Existen intensos debates sobre el nombre que debe recibir este momento histórico –antropoceno, capitaloceno, colapso, mutación, largo declive…– y también sobre cuáles son las dimensiones de la crisis que es preciso atajar con mayor urgencia. Sin embargo, todos estos agentes coinciden en que estamos asistiendo al desmoronamiento de un sistema económico y social –cimentado en el crecimiento productivista e industrialista, en la aplicación intensiva de tecnología y en el uso desmedido de recursos naturales– que prometía proporcionar bienestar prolongado al conjunto de los seres humanos.” Alberto Brasero, Jose Luis Fdez. Casadevante “Kois”, Yayo Herrero y Helena Pariente: Transición ecosocial justa. Desde el desánimo a la esperanza activa, Foro Transiciones, octubre de 2024, p. 11.

[6] Informe Transición ecosocial justa, op. cit., p. 10.

[7] Roger Hallam, “A primer on reform and revolution: An open letter to Green Party members”, 3 de julio de 2024; https://rogerhallam.com/reform-and-revolution/

Hallam escribe después: “Dentro de 5 o 10 años, cuando los choques climáticos del tipo Covid-19 se sucedan, el gobierno del Reino Unido se derrumbará y habrá un cambio revolucionario. Eso significa un cambio en el régimen y en la forma de tomar decisiones nacionales: una perturbación social masiva que cambie la constitución. O bien el régimen se hundirá en alguna forma de fascismo o tendremos una revolución democrática que vendrá de fuera del sistema, liderada por gente como Phoebe.” Phoebe Plummer, una chica británica de 22 años organizada en Just Stop Oil, arriesga una severa pena de cárcel por protestas climáticas.

[8] Andrés Actis, “Primero estábamos preocupados, luego alarmados y ahora aterrorizados”, 6 de diciembre de 2023; https://www.lapoliticaonline.com/espana/internacionales-es/primero-estabamos-preocupados-entonces-nos-alarmamos-ahora-estamos-aterrorizados/

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