“No cesaremos de explorar
y el final de todas nuestras exploraciones
será llegar al punto de partida
y conocer el lugar por primera vez”
T. S. Eliot
He soñado con ovejas eléctricas
y con lobos enchufados a la red.
He visto en la Puerta de Tannhauser
cómo se amontonaban las adolescentes
para comprar libros de segunda mano.
He viajado más allá de Orión
para llegar a mercadillos en los que los traficantes de versos
repartían en octavillas de papeles de colores sus poemas escatológicos.
He compartido conversaciones trascendentes
sobre cigüeñas, grullas místicas, enjambres, icebergs
e islas flotantes de manglares y poetas.
He llegado hasta la nebulosa del cangrejo
para romper los esquemas a la noche y tomar por asalto la madrugada.
He vivido como un Dios entre los hombres
y como un extraño entre todas las mujeres.
He escuchado la partitura de las cuerdas
más allá del Big Bang de todos los justos y todos los profetas.
He sido amigo de neandertales y homo sapiens.
He compartido hoguera con griots y cuentacuentos
en torno a los baobabs, los días de mercado.
He visto hasta dónde puede llegar un chamán
desde el profundo sentido de la ayahuasca.
He buceado con los pescadores de perlas
en los atolones del pacífico.
He expulsado tiburones en los bancales de arena
y en las cornisas de Wall Street.
He jugado a la bolsa con un puñado de canicas
o a chapas cargadas de pieles de naranja para derrapar
en todas las curvas de la vida.
He disparado palabras como balas,
miradas como hechizos,
piedras contra el muro de todos los imposibles
y aquí estoy,
pobre, desnudo y solo
mirándoos a los ojos para pediros perdón
por todos mis versos indómitos.
Alguna vez, he pensado:
todos seremos luz
y no habrá más oscuridad
ni muerte…
El concepto de revivir una experiencia,
no supone vivir otra vez esa experiencia.
Hay cosas en la vida que por nada del mundo quisiera volver a vivir.
Creo que todo se hace nuevo
cuando el enfoque es diferente,
cuando buscamos al fondo del granero las herramientas necesarias
para hacer las cosas como soñamos una vez,
cuando cambia la perspectiva,
cuando es otro el punto de partida.
No es lo mismo
hacer otro mundo
que un mundo otro.
Nuestra vieja generación
reutilizaba los vidrios, los cascos, los cuadernos,
las bolsas de plástico.
La siguiente generación
todo lo tiraba sin escarmiento.
En cincuenta años hemos retrocedido
más de un siglo.
Hoy, la conciencia ecológica nos llama de nuevo
a Reducir, Reciclar, Reutilizar, Reparar…
Hoy volvemos a mirar detrás del granero,
en la vieja buhardilla de los sueños rotos,
para dar un nuevo uso a lo usado
y hacerlo útil, diferente, bello y otro…
Iosu Moracho. La nebulosa del cangrejo. Ed. 4 de agosto, 2024

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