COGE POR LA SOMBRA
Es
necesario, entonces, ampliar la experiencia histórica de Occidente, dando voz a
tradiciones y experiencias occidentales que fueron olvidadas o marginadas
porque no se ajustaban a los objetivos imperialistas de la modernidad y el
capitalismo.
Javier
García Fernández, Pensar Jondo,
crítica del eurocentrismo, descolonización y cultura. Ed Almuzara 2024.
Aprendí de mis ancestras
y ellas de las suyas
y así mientras estaba el sol
el arte de la penumbra
del control de sombras
de la relación con lo soleado
fuertemente y sin escapatoria en la tierra amarilla y blanca
de la persiana
la celosía
del toldo y la cortina
de echarle al suelo un agüita pa
refrescá y de la sábana de algodón blanca en el sofá.
Las técnicas para protegerse del
pezito de la caló
y que las plantas no se te
mueran
en los meses sin escapatoria que
cada vez son más.
El arte de lo blanco de la cal
de la loseta y de la corriente
de la sandía en la orilla de la
má pa que se vaya enfriando
de las sardinas de alba y de la
enzalá de tomate con higos
de caramelito son estos.
El arte de no salir a la calle
que está cayendo fuego
y de aprovechá la fresca pa sacar
la silla a la puerta y ver cómo sigue la Manuela de lo suyo.
El arte de quizá sobrevivir en
el amarillo infinito incrementándose posiblemente hasta la oficia[1]
extrema
aupado por el ejército de aires
acondicionados que aumentan las islas de calor urbana de los cementos apilados
de los que hicieron las ciudades y los edificios y las casas
olvidándose de que nuestras
ancestras
ya sabían hacerlo
sin ejecutar un planeta.
DIAGNÓSTICO
No era depresión
era capitalismo
DOMÉSTICO
Estamos haciendo como que no
pasa nada
pasando todo
en nuestra cara además
en nuestras casas
pasando lo que creímos imposible
de lo que renegábamos tan
acaloradamente en las sobremesas
lo que criticamos de otras
familias
de otras tierras
lo que criticamos de otras
familias
de otras tierras
recordando a nuestras ancestras
que sabíamos
pusieron sus cuerpos
esclavizados
sus cuerpos del sur
en lo doméstico del norte
en los cuidados que podían pagar
algo
aunque fuera solo para no
morirse una de hambre
y ahora estamos nosotros así
las nicas
que es
como se las conoce en el pueblo
son cinco hermanas
todas juntas viven en tres
habitaciones
igual
que la madre del tito que tuvo que irse de interna a Madrid
como
miles de chiquillas del pueblo que se fueron al País Vasco
su mujer
en el colegio de los jesuitas estuvo interna
que después de terminar de trabajar
las dos
de la mañana le daban cosiendo
luego mejoró en casa de un psiquiatra porque
ahí por lo menos podía comer más
ahora de internas las tenemos
nosotros
del otro lado del charco nos las
traemos
con lo
que hemos sido
obreros
de madres pobres
pero de
este lado del mar eso si
esa es
una gran diferencia
y mira donde estamos
como si no fuera este país
parte de su miseria estructural
hay casas en las que las
maltratan
les ponen peor comida y todo
familias de gente que yo se que
han pasado hambre
y ahora tratando igual o peor a
estas mujeres
ellas son las que limpian el
techo de cristal ese que rompéis las feministas blancas
si no acuérdate de tu compañera
aquella
como explotaba a la señora que
le hacía todo por tres duros y en b
para que ella pudiera tener dos
hijos
una empresa
y ser profesora de la
universidad
ni se planteaba que estuviera
mal
ninguna vergüenza le daba
fíjate qué clasismo y qué
racismo tan normalizado
qué fatiga
ninguna vergüenza le daba
ninguna
Isabel Martín. No te encargo ná. Ed. Lastura, 2026

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