Nos une una catástrofe:
la hecatombe de enamorarse.
Una catarsis desastrosa
de la que ambos salimos heridos.
Una tragedia:
la sinopsis definitiva,
el llanto primigenio,
la saliva en la saliva,
la lengua que se despide
con un trago de otra lengua,
la garganta que acoge
un alma que no es suya.
Contigo vuelo sin estar contigo.
Cierro los ojos y estás aquí,
pero nadie más te ve;
nadie más lo sabe.
Somos el eterno secreto,
la aventura de un cuarto cerrado,
el beso escondido en un coche.
El segundo que se repite
desbordante.
Cada momento insomne del delirio.
Somos eternos.
El modelo trágico de un amor puro,
incierto.
Somos el mito.
Somos, aquí dentro,
lo perfecto;
allí fuera,
despojos de una sociedad
henchida de tristeza.
Bárbara Grande. Vértigo. Ed. La Isla de Siltolá, 2016

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