documentos de pensamiento radical

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sábado, 18 de diciembre de 2021

Algo grande vai acontecer / Algo grande va a acontecer



 

Se escoitas dicir que nada novo ocorre,

que todo está calado e as naves varadas,

nega tres veces coa cabeza e non mires atrás.

Hai unha multitude aquí e non é silenciosa,

está ateigando os camiños,

esixindo a fin do mundo,

esixindo o comezo do mundo.

 

Se escoitas dicir que xa ninguén protesta,

remexe nos formigueiros cunha fouce;

hai hordas de amantes con pedras e fachos nos puños

en cada recuncho das fábricas,

onda o charco de aceite e sangue,

onda a máquina de fanar dedos e futuros,

a carón de ti,

moi lonxe de ti.

 

Algo grande vai acontecer.

 

Se che din que a horta vai desaparecer

e a aldea arde por culpa da cidade ou viceversa,

se cres que este ano será o derradeiro

no que túa avoa apañará as patacas

e temes vela chorar

cando se decate da semellanza entre as súas peles,

colle a forquita e crávaa baixo a sociedade de consumo;

hai un detonador agochado entre os talos das fabas.

 

Gabia con enerxía a terra da desmemoria,

é só cuestión de axilidade nas articulacións,

é tan só unha cuestión de perderlle o medo

á violencia da explosión necesaria.

 

Cando deas co punto medio

Aristóteles levará morto unha eternidade,

pero ti aínda podes rebentar a metrópole

e comezalo todo de novo.

 

Algo grande vai acontecer.

 

Morre xente que antes non morría e ocúltannos as causas,

pero ti xa sabes de onde nace o pánico,

a canto está o quilo de couza

ou de cantas maneiras pode morrer unha criatura

antes de debuxar o seu primeiro borrancho

na superficie rendida dunha parede de cal.

Tamén sabes, porén, parir o gran da fartura,

copular cos canastros polas noites

e preñalos de tódalas mañás posibles,

inventar novas maneiras de dicir

seitura, malla, colleita;

e sabes que o capitalismo
non sobreviviría a un regreso por sorpresa

de tódolos xeitos
que ten un pobo de amarse a si mesmo.

 

Algo grande vai acontecer.

 

Sae aí fóra e olla

como se retorce a árbore antes do incendio,

como se deseña a forma imperfecta dunha nómina,

como arde un contrato por obra e servizo

e as túas pupilas con el;

escoita a música do progreso,

o ruído da motoserra creando o deserto.

 

Se che din que todo está perdido,

raña o fondo dos petos;
seguro que atopas algo co que atoar o sistema,

unha pinza do pelo, un chisqueiro,

unha uña roída, un poema sen rematar,

un saltón, unha arañeira, ósos de cereixa,

un pico, un perpiaño, unha casa, un fogar.

 

Algo grande vai acontecer.

 

Se presencias unha liorta no campo da feira

e non é por amor

ou polo prezo dunha xunta de bois,

se xa non queima o sol de marzo

e a conquista do pan xa non dá

para unha triste copla que cantar no serán de mañá,

se a fariña é hoxe ferruxe, ficción,

psicodelia, idiosincrasia, estrume

(calquera cousa agás o símbolo contra a fame que foi),

abre a boca e que o mundo coñeza

a forza do aturuxo,

como doe non ser muda nin xorda,

canta verdade,

canto porvir pode crear un berro na túa gorxa

ou os golpes de puño axeitados, co ritmo ideal, contra a pel adecuada.

 

Algo grande vai acontecer.

 

Que a historia saiba

que puxemos a xirar a terra ó son da muiñeira,

que si, que fixemos do noso cu un pandeiro,

que non deteremos este baile mentres haxa

torreiro baixo os pés, revolución baixo os ventres,

entre as coxas, onde creamos o trebón, a arroiada

que vos ha descubrir o pecado, anegarvos os ollos,

inundarvos os talleres do novo escravismo

no que se cosen e descosen imperios

cimentados na artrite, a reuma

ou o tremor da nosa fe en nós.

 

Algo grande vai acontecer.

 

Notaches algo así como un cardume

arredor dos nocellos, facéndoche cóxegas,

despertando en ti a necesidade de posuílo todo,

e con todo, tamén ti?

 

É o presente poñendo nome e tacto á revolta,

o desexo cumprido do retorno dos nosos corpos a nós,

o lugar de onde nunca deberon saír.

 

É o que se sente cando os orgasmos nos pertencen,

cando xa os únicos imperativos que aceptamos

son os dos músculos e tendóns dando as ordes precisas
para mudarmos de postura,

para mudar a forma na que gozarmos

do arrepío de saber

que todo vai mudar

porque todo está mudando.

 

Algo grande vai acontecer.


***


Algo grande va a acontecer.

Si oyes decir

que nada nuevo ocurre,

que todo está callado

y las naves varadas,

niega tres veces con la cabeza

y no mires atrás.

Hay una multitud aquí y no es silenciosa,

está inundando los caminos,

exigiendo el fin del mundo,

reclamando el comienzo del mundo.

 

Si oyes decir

que ya nadie protesta,

remueve los hormigueros con una hoz;

hay huestes de amantes

con piedras y antorchas en los puños

en cada rincón de las fábricas,

junto al charco de aceite y sangre,

junto a la máquina de cercenar dedos y futuros,

cerca de ti,

muy lejos de ti.

 

Algo grande va a acontecer.

 

Si perjuran que la huerta va a desaparecer

y la aldea arde por culpa de la ciudad

o viceversa,

si crees que este año será el último

en el que tu abuela recogerá las patatas

y temes verla llorar cuando se percate

del parecido de las arrugas en sus pieles,

coge la horca,

clávala bajo la sociedad de consumo;

hay un detonador escondido

entre los tallos de las judías.

 

Cava con energía

la tierra de la desmemoria,

es sólo cuestión de agilidad en las articulaciones,

es tan sólo cuestión

de perderle el miedo a la violencia,

a la explosión ineludible.

 

Cuando des con el punto medio

Aristóteles llevará muerto una eternidad,

pero tú aún puedes reventar la metrópolis

y comenzarlo todo de nuevo.

 

Algo grande va a acontecer.

 

Se agostan cosechas

que nunca antes se marchitaran,

pero tú ya sabes de dónde nace el pánico,

a cuánto está el quilo de carcoma

o de cuántas maneras

puede una niña morir

antes de pintar el primer borrón

en la superficie rendida

de una pared de cal.

 

También sabes, sin embargo,

parir el grano de la abundancia,

copular con los hórreos por las noches

y preñarlos de todas las mañanas posibles,

inventar nuevas maneras de decir

siega,

maja,

cosecha;

y sabes que el sistema

no sobreviviría al regreso por sorpresa

de todas las formas en las que un pueblo

puede volver a amarse a sí mismo.

 

Algo grande va a acontecer.

 

Sal ahí fuera y contempla

cómo se retuerce el árbol

antes del incendio,

cómo se diseña

la forma imperfecta de una nómina,

cómo arde

un contrato por obra y servicio

y tus pupilas con él;

escucha la música del progreso,

el ruido de la motosierra

creando el desierto.

 

Si te dicen que todo está perdido,

rasca el fondo de los bolsillos;

seguro que encuentras algo

con lo que atascar la máquina,

una pinza del pelo, un mechero,

una uña roída,

un poema sin rematar,

un saltamontes,

una telaraña,

huesos de cereza,

un pico,

un perpiaño,

una casa,

un hogar.

 

Algo grande va a acontecer.

 

Si asistes a una reyerta en el campo de la feria

y no es por amor

o por el precio

de una junta de bueyes,

si ya no quema el sol de marzo

y la conquista del pan ya no da

para una triste copla

en la foliada(1) de mañana,

si la harina es hoy óxido,

ficción,

psicodelia,

idiosincrasia,

esquilmo

            -cualquier cosa

            menos el símbolo contra el hambre que fue-,

abre la boca

y que el mundo conozca

la fuerza del aturuxo(2),

cómo duele no estar muda ni sorda,

cuánta verdad,

cuánto porvenir puede crear

un grito en tu garganta

o los golpes de puño adecuados,

con el ritmo idóneo,

contra el cuero apropiado.

 

Algo grande va a acontecer.


Que la historia sepa

que pusimos a girar la tierra al son de la muiñeira,

que sí, que hicimos de nuestro culo un pandero(3),

que no detendremos este baile mientras haya

torreiro(4) bajo los pies,

revolución bajo los pubes,

entre los muslos,

donde concebimos la tempestad, el chaparrón

que os descubrirá el pecado,

os anegará los ojos, os inundará

los talleres del nuevo esclavismo

donde se cosen y descosen imperios

cimentados en la artritis,

el reuma

o el tremor

de nuestra fe en nosotrxs.

Algo grande va a acontecer.

 

¿Has notado algo así como un cardume

alrededor de los tobillos,

haciéndote cosquillas,

despertando en ti la necesidad

de poseerlo todo,

y con todo,

también a ti?

 

Es el presente

poniendo nombre y tacto a la revuelta,

el deseo cumplido del retorno

de nuestros cuerpos a nosotrxs,

el lugar de donde nunca debieron salir.

 

Es lo que se siente

cuando los orgasmos nos pertenecen,

cuando ya los únicos imperativos que aceptamos

son los de la propia anatomía, la musculatura

dando las órdenes precisas

para alterar la postura,

variar la forma en la que disfrutar

del estremecimiento de saber

que todo va a cambiar

porque todo está cambiando.

 

Algo grande va a acontecer.

 

 

(1) Reunión nocturna de gente para divertirse, tocando, cantando y bailando música tradicional gallega, de forma abierta, participativa e improvisada. Tradición ancestral que se ha recuperado y normalizado y que goza de gran popularidad entre amantes de la música y el baile tradicional.

(2) Grito improvisado, agudo, fuerte y prolongado, que se emite en señal de alegría en fiestas, foliadas o durante algunas labores agrícolas. Muy característico de la música tradicional gallega.

(3) Dicho equivalente a “hacer de su capa un sayo”. Pandero: instrumento tradicional gallego de percusión con marco rectangular y piel por ambos lados, tocado con las manos y tradicionalmente por mujeres. Muy presente en Galicia y Portugal, así como en otras regiones de la península ibérica.


(4) Terreno, tradicionalmente de tierra o hierba, acondicionado para servir de zona de baile de una fiesta. Actualmente, en el ámbito de la música tradicional gallega, designa la zona en la que bailan las bailadoras y bailadores al son de la música, independientemente del lugar, tipo de terreno, etc.


Carlos Da Aira. Punto de Ignición, 2021

viernes, 17 de diciembre de 2021

zona alimentada





 

 

un rebaño archivado en la cumbre crispada

al moribundo hipócrita

se le tuercen los ojos frecuentes

las campesinas del ruido

hacen panes eléctricos

y la techumbre que las ampara

se resquebraja de odio

 

es miserable

el desgarro que sufren las cejas montañosas

 

gritos efervescentes

hacen juegos florales

que se meten por las perneras

para devorar el pene

son carnívoros y fetichistas

 y cumplen años  por decoro

asimismo son torcidos como trompetas de helio

 

la sensibilidad se documenta

con tenazas de caricias

un recoveco acoge a un monje

que tiene un libro en el estómago

y el mar voluptuoso

se araña la pelvis para parecer honrado

 

cuatro termitas por cuatro

son un ejército siseante

que te cubre con un velo

de sílabas obtusas y jadeantes

de parafernalia excitante

que se acomoda en un roble

y grita armiños polares

 para que ensalce a la víctima

 

la luna muge la distancia

que le separa del horno

vainica en un velatorio donde todos son trufados

por el brazo sube la mugre

que alcanzará el refectorio

y todos serán tanteados

para ver si comienza el año

de una vez hay que comenzar el año

pues los días se están perdiendo

por el sumidero del miedo



Manel Costa

jueves, 16 de diciembre de 2021

4 poemas de Jugando a las casitas con Emily Dickinson de Federico de Arce




Cuando murió mi padre

Mi madre quiso

Que llevara su reloj

En mi muñeca pesaba aún más la hora

Aunque los días no eran más lentos

Me acuerdo del alivio que sentí

Cuando se rompió el reloj

Diez años más tarde

Empezamos a hablar

De palabra para adentro

Me lleva Carmen de la mano

A un lugar donde me espera

Mi padre no me habla

No sé donde estoy

Pero sé que estoy

En mi infancia

Y al mismo tiempo

Expulsado de ella

Cuando era niño

Ya jugaba a las casitas

Con Emily Dckinson

Pero no lo sabía

En un sueño

Escucho decir a mi padre

Para qué quieres que viva

Si ahora que estoy muerto

Podemos hablar

 

 ***


Si la rosa es sin porqué

Por qué la palabra rosa se empeña

En que la rosa sea

 

Contempla

Alma dormida

Sin palabras

No despiertes

Contemplando


 ***

 

A dónde venimos

Cuando nos vamos de este mundo

 

Tan absurdo como partir hoy

Y llegar ayer a Yue

 

No de mi madre he nacido en mi hija

 

Te echo de menos cuando estoy contigo

 

Aunque ellos no lo saben

Habitan en mí

Dice la palabra

Nada hay palabras

 

Amo a mi hija

Sin amar el verbo amar

Soy una nada que ama

 

Los pájaros son pájaros

Loba es Loba

Carmen es Carmen

Yo soy Otro

 

Confío en la nada

Confío en las palabras

Que dicen de la nada

 

Florecen los pájaros

En el azul son palabras

Que vuelan más allá

De la gramática


 ***

 

Me parece que juegan

Los demonios a la pelota

Con mi alma me parece

Que juegan los ángeles

Balan las ovejas

Estabuladas sus esperanzas

Pero mi frío no tiene lana

No sé si estoy

En un matadero

No sé si estoy

En un vivero

Cada criatura se nutre

De la muerte de otra

Entre las flores

Monologan los insectos

Qué raro que me llame

Federico qué ridículo

Zumban estar vivo

Qué raro llamarme Federico

Entre las criaturas sin nombre

Balan las ovejas

Pero mi frío no tiene lana

Cómo va a morirse alguien

Que se llama Federico

Se burla trino el gallo


 


Federico de Arce. Jugando a las casitas con Emily Dickinson. Mochuelo Libros, Ed.


miércoles, 15 de diciembre de 2021

Dios no escucha

 




 

Dios no escucha

Nuestras palabras

No significan nada para él

 

Si Dios fuera humano

Entendería nuestras palabras

Si Dios fuera un pájaro

Entendería el canto de los pájaros

Si Dios fuera un gato

Entendería el maullido de Gata

Si Dios fuera un perro

Entendería el ladrido de Loba

Pero Dios es Dios

Y no es humano

Y no es un pájaro

Y no es un gato

Y no es un perro

Aunque todo sea en Dios

Dios no puede entender

Ni nuestras palabras

Ni el canto de los pájaros

Ni el maullido de los gatos

Ni el ladrido de los perros

Porque si Dios entendiera las palabras

Dios sería un hombre

Y si entendiera el canto de los pájaros

Dios sería un pájaro

Y si entendiera el maullido de los gatos

Dios sería un gato

Y si entendiera el ladrido de los perros

Dios sería un perro

Y si Dios fuera un perro

Para qué habríamos de llamarle Dios

Si Dios fuera un hombre

Lo llamaríamos hombre

Pero Dios no es un hombre

Y no entiende nuestras palabras

Pero aunque Dios no las entienda

Nosotros sólo tenemos nuestras palabras

Y no importa cuando hablamos

Que Dios nos entienda o no nos entienda

Si los otros hombres nos entienden

Aunque a veces no nos entiendan

Porque son sólo palabras

Y cuando hablamos a solas

También significan

Cuando hablamos a solas

Hablamos con nosotros mismos

Aunque a veces no nos entendemos

Hablamos con los muertos

Que no pueden escucharnos

Hablamos con Dios a veces

Que no puede entendernos

Porque no es humano

Si es que Dios es

Cuando hablas a solas

Si alguien habla en tus palabras

Trata de no hacerle caso

Porque no podrás cerrar los oídos

No le hagas caso

Sobre todo si dice que es Dios

No le hagas caso


Federico de Arce. Jugando a las casitas con Emily Dickinson. Mochuelo Libros, Ed.