mi abuela
se presenta nuevamente en sueños
estoy
sentado sobre sus rodillas
mientras
bate manteca
su
serenidad no deja de sorprenderme
con todo
lo que le tocó cargar
y
aguantarme ahora
es
mediodía en la memoria
días
cosidos al suelo
al tiempo
que bajamos la cabeza
ella deja
de cantar
en
Pedrafita los ḷḷobos
y en Coḷḷanzo los civiles
cuando
pasa
un grupo
de falangistas de Moreda
las
tuberías hablan
el último
de la fila olisquea el paquete
con pan y
queso para mi abuelo
pan
violeta
y queso
con la consistencia
de un
bloque de granito
buscan a
Silvino Morán
y a
cualquiera que aparezca
en la
lista que maneja la guardia civil
y pensar
que todavía los hay que no se han enterado
de que el
fascismo es pensamiento independiente
que
libremente declara su asco
al mundo
fuera de su mundo
pero a mi
abuela eso le importa más bien poco
es lo que
tiene el hambre
su rencor
se diluye
entre las
berzas del caldo
es poco
pero alimenta
la
cuchara negra
tragar y
tragar
y ni esta
boca es mía
esta
piedra es un lugar tan bueno
como
cualquier otro para sentarse
a esperar
por el día en que levanten la veda
de
enemigos del estado
y sus
bien engrasados medios de represión
todo esto
piensa mi abuela
solo que
con sus propias palabras
rasca la
tierra seca con el pie sano
hace que
no llueve
piensa
también en las berzas
santificado
sea su buen crecimiento
porque
sin ellas estamos jodidos de verdad
esta
misma piedra
utiliza
mi madre
cuarenta
años después
para
mantenerse alerta
por si
aparece ese paraíso ultraliberal
del que
tan bien le han hablado
donde
existe libertad plena
para
saltar de una marca a otra
no quiere
perderse una oportunidad como esa
salir de
este pozo
propulsados
mágicamente hacia el planeta abundancia
yo entre
sus brazos
sigo sin
crecer
solo
observo cómo cambian las caras
mientras
todo lo demás
gestos de
resignación
saldo en
cuenta corriente
promesas
de cambio con una textura
muy
similar a la del papel higiénico
progresistas
de los de toda la vida
empadronados
desde antes
de nacer
en el lado oscuro
la vivienda
a precios prohibitivos
explotación
laboral
la
policía a lo suyo
pero mi
madre confía
en que se
va a acabar mañana mismo
lo de
vivir de prestado
y más que
nada en lo que promete
el
tsunami Felipe González
vamos a
nadar en el oro de las primeras marcas
como
nueva clase media
nos vamos
a hartar de comprar cosa rica y fina
el
nuestro es amor del bueno
le dice
la mirada de fuego
de ese
Felipe joven y rosado
desde una
foto firmada junto al teléfono rojo
por eso
no se queda contenta
cuando mi
prima me lleva
a una
manifestación contra la OTAN en el pueblo
mejor
seguir con lo del tragar
y lo de
la cuchara negrísima
que como
esta piedra siguen en el mismo sitio
el rencor
de mi madre se diluye
en algo
más abstracto que un caldo de verduras
la
esperanza
que
alimenta igual
cuando se
da
dímelo a
mí
interviene
Felicísimo Gómez Villota
cuarenta
años más tarde
asomándose
desde los márgenes de su libro
"Represión
clerical franquista en el concejo de Lena"
después
de tanto comerme la cabeza
buscando
algo que desde siempre
me
plantearon como imposible
el cambio
una
promesa de que al fin se haría justicia
con mi
hermano igual que con tantos otros
y no he
transformado nada
salvo el
nombre de una calle
algo así
dijo Paul Eluard creo
pocos
cambios y mucho agotamiento
dando a
conocer nombres de asesinos
si ha
valido la pena
qué
pregunta es esa
fue un
ruego de mi madre
ir hasta
el final en busca de verdad
justicia
reparación
un rencor
indisoluble el suyo
cómo
culparlo me digo
mientras
me apeo del regazo de mi hijo
ya te
vale a tus años
me
censura pero poco importa ahora eso
porque
todo es un mal sueño
en este
caos bien organizado que es mi vida
el tren
del progreso avanza adecuadamente
sobre
ancho europeo
somos el
faro que guía
a los
infelices del norte de Europa
que mucho
nivel de vida pero este sol no
no lo
tienen ni nuestra gracia
ni estos
productos de primera calidad
fresas de
Huelva
naranjas
de Valencia
borbones
de Abu Dabi
aceites
andaluces vinos de rioja
eso por
no mencionar banderas azules
estrellas
Michelin
macrofestivales
de verano
y acorde
con tanto lujo
precios
top
sí
salarios
en perpetuo estado de hibernación
también
pero y
esas largas horas de luz
para
contemplar el Mediterráneo
en un día
de pocas pateras
toma tus
medidas
diluye tu
rencor
negándote
a crecer
de
ciertas maneras
y
sentándote siempre
en la
mesa que todos evitan
que es
aquella en la que la solidaridad
el amor y
la fraternidad
suplen
con creces la escasez de comida
Pablo Iráculis. Paisajes Vetados. 2026

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