documentos de pensamiento radical

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miércoles, 22 de julio de 2026

3 poemas de MALPAÍS de ALFREDO SALDAÑA




TRAMPANTOJO

 

 

¿Qué advierte el vigilante

más allá de lo que muestra el paisaje?

 

¿Qué guarda quien protege

el emblema que da nombre

a los desaparecidos?

 

Velar por lo arrancado,

picar para ver

lo que bajo los escombros

aún respira.

 

Agrietar. Punzar. Taladrar.

 

Agujerear hasta dar

un mal paso y encontrarse

en el corazón del aire

con la raíz del sentido.

 

¿Qué golpe de luz,

qué destello en la noche

hará blanco en la belleza?

 

¿Qué realidad oculta la mirada

que en rigor no sea un trampantojo?

 

 

 

HUMEDAD TRAS LA LLUVIA

 

 

No te intrigue lo que encuentres

sino lo que desaparezca cuando mires.

 

Que no sea la palabra que te arrastre

al hueco en que aún respires

el lugar seguro que habías imaginado.

 

Que no sea el tiempo que pase

ni el espacio recorrido

lo que te nombre.

 

Que lo que te nombre

sea la lágrima que caiga,

la humedad tras la lluvia.

 

No seas tú quien camine. Bajo las piedras,

seas tú el sendero que unos pasos tracen cuando avancen.


 

 

 

LA CALLADA

 

 

Si se trata de quebrar la opacidad

a través de lo que callan

los nombres,

 

¿cómo descifrar

el blanco aleteo del pájaro cuando el sol

se da por vencido tras las montañas?

 

Escarbar en el enunciado

hasta desc

    ompon

               erl

        o,

hurgar en él

y abrir un hu eco

para que el silencio respire

y estalle el conflicto

que da nombre a lo real,

prestar una oportunidad a la callada,

ese escenario a tenaza do

por el delirio en el que,

por no haberse afirmado nada,

todo puede ser dicho,

todo,

         es un decir,

    de hecho,

                    se dice.

 

¿Qué margen de sentido

se oculta al caer la noche

en el dobladillo del lenguaje?

 

¿Por qué barrancos se precipita la palabra

cuando con su manto el frío

asuela el territorio de las piedras?




Alfredo Saldaña. Malpaís. Ed. La Isla de Siltolá, 2015

martes, 21 de julio de 2026

Vine a Berlín escapando de los tigres.



Escapé de los tigres

alimenté a las chinches

comido vivo fui

por las mediocridades.

Bertolt Brecht

Vine a Berlín escapando de los tigres.

Arrastré mi mala orientación

por sus calles hasta Dorotheenstadt.

Te descubro junto a Helene,

haciendo esquina, y los monolitos

apoyados en la tapia del cementerio

ya sin el «sau jud»

que encontró un jardinero

la mañana del 6 de mayo de 1990.

En la parcela se afianzan

los crisantemos de tu vientre.

Cojo un taxi al 125 de Chausseestrasse

pasando por Theater am Schiffbauerdamm

—Robert Wilson dirige Madre coraje

el próximo 6 y 7 de mayo—.

En el apartamento continúan intactos

los daguerrotipos de Marx y Engels,

el retrato de Lenin, sus obras completas,

y el poema de Mao.

Después he descubierto una taberna

—como la isla descubre un náufrago

tendido en su orilla—,

bebo cerveza hasta que despierta,

sigilosa, la noche. Luego he caminado

al hotel pensando que también anochecía en Granada

—pensando que hubiera sido mejor quedarme allí,

leyendo tu poema a los hombres futuros—

pero un manzano en flor me incita

a cometer un crimen en forma de poema.

Aquí me tienes,

frente a nuestra derrota,

escribiendo una misiva sin remitente.

De Berlín queda solo el viento

que paseaba por sus calles.

Hace el mismo frío que en 1956.

Quizá un poco menos.

Por lo demás, poco puedo contarte:

que han talado el chopo verde

de la Karlsplatz;

que en Mitte, Kreuzberg o Friedrichshain

solo se habla la lengua de Shakespeare

y que han caído todos los muros

—salvo el de clase—.

 

 


David Ferrez. Esta casa que soy. Aliar Ediciones, 2026

domingo, 19 de julio de 2026

Nadie dijo que el infierno



El infierno no son aquellos otros

que siempre se quedaron lejos

de mi calor:

el infierno soy yo.

Mi nombre es el desierto donde vivo.

Ángeles Mora


Nadie dijo que el infierno

—este infierno malevaje

habitaba en nosotros.

Adónde huir, entonces, del asedio

si escrito está el mercado en nuestro cuerpo

como un poema

en el dorso de un billete.

 

 


David Ferrez. Esta casa que soy. Aliar Ediciones, 2026

sábado, 18 de julio de 2026

La ciudad se abre entre los callejones

 



Donde fuiste feliz alguna vez

no debieras volver jamás.

Félix Grande

La ciudad se abre entre los callejones

que una vez recorrimos.

Al mirarlos, los espejismos se esconden

en la frialdad de los portales.

Vuelvo a sentirme un extranjero.

Camino. Lo sé porque la humedad

de las aceras inunda mis zapatos.

Ahora no llueve. Son las luces navideñas

las que se derraman sobre los charcos.

En el cine de nuestro barrio

reponen esta semana

Últimas tardes con Teresa.

No volveré a verla

por respeto a tu memoria

—y a la de Juan Marsé—.

Llego a nuestra casa,

toco el timbre: una joven chilena

me abre la puerta.

Ha colgado un retrato de Allende

donde colgamos El beso de Klimt.

 

 

 

David Ferrez. Esta casa que soy. Aliar Ediciones, 2026

viernes, 17 de julio de 2026

Tres poemas de “Notas de voz, soldado Yanes, rescatadas de una microtarjeta de memoria”



 

 

Cuando me desperté

una mañana después de un sueño

intranquilo

 

me encontré convertido

en un monstruoso

insecto.

 

Respiré hondo y recordé

que me había quedado dormido

con el equipo de combate

puesto.

 

Mi mono negro de kevlar,

mi exoesqueleto,

mi casco con sus ojos

de visión digital,

mis garras negras

afiladas.

 

Tal vez si sí me haya vuelto un gran insecto.

Un tipo nuevo de hormiga guerrera.

Un soldado del siglo XXI.


 

En nuestro ejército

todos somos iguales

 

y a nadie se le niega

el derecho a una muerte

noble o a una muerte.

 

Seas hombre /mujer /trans,

lo que quieras

siempre que aceptes ser

de los que matan juntos.

 

Una vez dentro del equipo

de combate tu sexo

da igual,

se cae

disuelto en el sudor.

 

Y dan igual tus sueños

tus querencias

tus fantasías

porque al poco

de estar

con nosotros

 

solo hay pesadillas.

 


 

Creo

que se me está acabando el tiempo.

 

Toda mi unidad la componemos veteranos

y creo haber detectado una pauta:

 

no gustamos,

los veteranos.

 

No gusta

saber lo que hemos visto

ni gusta

nuestra profesional

desconfianza

que detectan en los mensajes que cruzamos

y que sabemos que escuchan,

ni el conocimiento que acumulamos.

 

Nuestra obsolescencia está programada

y uno de estos días -—lo he visto antes-—

nos mandarán a una misión sin vuelta.

 

Tal vez

habría

que al fin

perder

el miedo

a que el miedo

nos señale

quién es

el enemigo

verdadero






“La balada de los drones y otros poemas de la Gran Transición” de Daniel Bellón (ediciones El Transbordador, 2021)

jueves, 16 de julio de 2026

Futuros últimos tiempos

 



Nosotros escribimos en los futuros últimos tiempos de una literatura muerta.”

Enrique Falcón

 

Nosotros

 vivimos en los futuros últimos tiempos.

 

Escribimos en el futuro último

muerta literatura.

 

Muerta la literatura,

escribimos los últimos.

 

Los últimos muertos

escribimos el futuro.

 

Muertos escribimos

el último futuro.

 

Escribimos

 en el futuro muerto.

 

 


“La balada de los drones y otros poemas de la Gran Transición” de Daniel Bellón (ediciones El Transbordador, 2021)

miércoles, 15 de julio de 2026

Douglas Rushkoff para la BBC:


 


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La gente como tú

Impulsándote a ser como

La gente como tú

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De gente como tú

 

En lugar de ser tú.

 


“La balada de los drones y otros poemas de la Gran Transición” de Daniel Bellón (ediciones El Transbordador, 2021)