documentos de pensamiento radical

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lunes, 18 de mayo de 2026

LÍNEAS INDEFINIDAS




 

Cuando viajamos, en un preciso instante

llegamos a un lugar en el que sentimos

una línea: la línea física o mental

que hay que traspasar para llegar al otro lado

 

Las afueras de Lukla mirando al Himalaya

La escalera que desde Piazza di Roma

hay que ascender para avistar el Gran Canal

El viejo bus de la Fifi, en Manzanares el Real

 

La primera vez que se observa la Yemaa El Fna nocturna

La llegada al valle de San Antonio de los Cobres

con el Nevado de Acay sobre nuestras cabezas

El arco que da entrada al lisboeta Terreiro do Paço

 

Tarde o temprano, si viajamos damos el salto

La barrera vigilada por gente armada polisaria

que da paso a los campamentos saharauis

La línea del horizonte marítimo en Cunit

 

La raya puede ser también ideológica

La primera vez que escuché a Paco Ibáñez

a los Beatles y a Joan Manuel Serrat

también fueron líneas mentales que trasponer

 

Una línea nos separa de la emoción absoluta

Debemos saber que si la pasamos

nada volverá a ser como antes

Pero podemos salvarnos de la vorágine

 

        Podemos evitar las emociones, las transformaciones

solo tenemos que evitar la mirada asombrada

                             simular que hemos visto todo, que nada nos altera

  Entonces nos sumergiremos en el marasmo

               acostumbrado y cómodo

 



Fernando Barbero. La muerte siempre nos deja con algo por hacer. Ed. Rilke, 2025

 

viernes, 15 de mayo de 2026

¿DÓNDE?

 



 

¿Dónde están?

las miradas

los madrugones

los polvos

¿dónde están?

 

Existieron

las cumbres en el amanecer

las tristezas

el odio

los amores

 

Estuvieron y ya no están

las películas y los libros

no los objetos físicos

sino los sentimientos que provocaron

¿Dónde se fueron?

 

Los viajes

los regresos felices

los poemas

los buenos y los malos

todos los poemas

 

Lo aprendido y olvidado

lo recordado y desaprendido

el anochecer en la montaña

yo lo viví

pero ¿dónde están?

 

Los desprecios que motivé

y las adhesiones quebrantables

y la ternura

y la risa

y los vinos compartidos

 

Yo estaba allí

y no sé dónde han ido

los álamos brillantes de mi juventud

las nieblas matutinas

y las personas amadas



Fernando Barbero. La muerte siempre nos deja con algo por hacer. Ed. Rilke, 2025

 

 

jueves, 14 de mayo de 2026

DE LA GEOMETRÍA DE LAS DURAS CONSTRUCCIONES QUE DURAN de JOSÉ GARCÍA

 


 

DE LA GEOMETRÍA

DE LAS DURAS CONSTRUCCIONES QUE DURAN

 

 

Un buen día

Como otro cualquiera

Murió una persona como otra cualquiera

Y hubo que hacerle una tumba

 

Para que durara la obra

Se diseñó con una estructura

Que desafiara al mismo tiempo

 

Se eligió un poliedro

De cuatro triángulos con una base cuadrada

Que es la forma geométrica tridimensional más estable

La de una montaña

 

Desde el principio quedó probado

Aprobado y manifiesto

Que había que contar con mucho prole TA LIADO

Que todo era más fácil

Si había en la mano de obra manos de sobra

 

A este lado de los trabajos y los días

Esa súper estable súper estructura piramidal

Se ha hecho capital

Se ha apropiado de todas las relaciones

Laborales y festivas

Se ha extendido por toda la geografía y la historia

Ha soportado el tiempo cronológico y atmosférico

Ha modelado dolores y manueles

Hasta echar a perder su alma

Tanto para este mundo como para el otro

 

 

COROLARIO

Desde entonces los amos han tenido muy claro

Que lo mejor es que todo lo hagan los esclavos

Y desde entonces el verdadero capital

Que sostiene el mundo

Será el capital humano

Y la única construcción obra o institución

Que va a aguantar toda la duración del tiempo

Será llamada por los libros de geografía e historia

Esclavitud

 

 

 

 

―¿Quién eres?

―La representación del Pueblo

Realidad que hace posible la existencia

De la casta pensante y gobernante

De los templos levantados a los dioses

Y de los monumentos erigidos a los sucesos

Miguel Espinosa

 

Aprieto firme mi mano

Y hundo el arado en la tierra

Hace años que vivo en ella

¿Cómo no estar agotado?

El sudor me hace surcos

Yo hago surcos a la tierra

Sin parar

Víctor Lidio Jara Martínez

 

Por un salario

Los años y los días

Me han expropiado

Conrado Santamaría Bastida

 

Han quedado muy bien las pirámides

los farraones

 

Nos quedaron demasiado bien las pirámides

los esclavos

 

 

 

 

Y

S   I

U   N   A

V   I   D   A

P   A   S   A   S

D   E   B   A   J   O

D   E   U   N   A   M   O

L   A   P   U   E   D   E   S

D   E   N   O   M   I   N   A   R

E   S   C   L   A   V   I   T   U   D

 

 

miércoles, 13 de mayo de 2026

DULZURA

                                                                                                                                     



                                                                                             para Eladio y José Manuel, maestros albañiles




No hay dulzura en el capitalismo,

 

no la anuncian

un ejército de corbatas,

una fila de apartamentos en primera línea de playa,

un pueblo asustado, una caja registradora,

un ombligo obnubilado por el espejismo de sí mismo.

 

No hay dulzura

en la producción sin límites,

en el consumo sin límites,

en la bulímica indigestión de la abundancia

sin límites.

 

No hay dulzura en la línea de control del aeropuerto,

en el chaleco antipersonas de la policía,

en los escaparates de humo de la calle Serrano,

en los altos despachos de la mediocridad caníbal.

 

Todo en el capitalismo trabaja contra la dulzura.

 

Escribo para que no nos hagan pasar lo amargo por dulzura,

escribo para que la dulzura no desaparezca

como desaparece todo lo que no genera beneficios.

 

Sin dulzura, ¿cómo hará el albañil una buena casa?

 

Escribir sobre la dulzura huele a despropósito

cuando tendría que escribir sobre las catástrofes,

 

pero qué le voy a hacer

 

escribo porque reivindico la dulzura

desde un bajo interior entresuelo sin luz

y un bozal de premio,

por no querer tocarle las palmas

 

al capitalismo.

 

Escribo

para que lo amargo

no se confunda con la dulzura.



Antonio Orihuela

martes, 12 de mayo de 2026

Los imperios nucleicos que nos atenazan

 


 

como Virginia cuando lloraba agarrada a la roca selénica de la bahía de ST. Ives en la costa de Cornualles imaginando al Sr. Ramsay tocando el piano en el faro de Godrevy el doce de agosto de mil ochocientos ochenta y dos.

 

XII

Los imperios nucleicos que nos atenazan

se acercan a primaveras tropicales

cálidas avanzadas que irradian la esperanza

ellas, puede ser que la perdieran

entre tanto fuego, tanta luz

el arrastre de torrentes y lodos

pero no puede ser que se rindieran

ellas saben lo que es la vida

son estrellas que no se quiebran en el cielo

próximas, hermanadas, ascetas

corifeo azul luminoso himno

en el manto del imponente proscenio

las estrellas no se quiebran, anudadas en su halo

ese celeste cúmulo de átomos sedentes

que aparecen cruzados, fantasmales

noche tras noche mueren en la sedosa ninfa.

No hay gritos ni llamadas, ni sometida paciencia

no hay heridas ni cortinas de humo,

no hay esperas, porque esperar es morir

no tener nada, estar solo y furtivo

persigue agotarse en el vuelo

y caer al vacío renovada

el retorno al paraíso del recuerdo ajeno

en cábalas de vuelo, esquivas historias

en cromáticos e irisados materiales mitóticos

es la infancia necesaria pero robada

sustraída a los dioses más coléricos

el alarde de la sombra precisa para vivir

es la espera; muerta, deseada, perdida

lo último que hay por decir

porqué fueron gusanos y ahora diosas.



Alberto Gil-Albert. La historia de las orugas. Ed. de la Era, 2022

lunes, 11 de mayo de 2026

Por eso él no es comparable a nosotros

 



el de la moneda del cuarto de leche que compró Jariclia el veintinueve de abril de mil ochocientos sesenta y tres en Alejandría, antes de dar a luz al menor de sus ocho hijos, al que llamaría Konstantinos Petros.

 

 

V

Por eso él no es comparable a nosotros

El nanosegundo eléctrico de la célula de dios

cuando se detuvo a pensar y retó al tiempo

en el arranque de la envidia y el deseo

por ser hombre primigenio

incapaz de crear para si el Olimpo.

Por eso cuando eras niño en el recuerdo

caías tropezando con la tierra

en el juego a ser soldado

en la batalla de los muertos

la tierra misma era metralla merecida

soportando el llanto por la herida que manaba

herida abierta, fuente de la vida

el miedoso dolor del futuro te acosaba

con un pañuelo anudado en tu rodilla

incesante el llanto del desvalido niño

el llanto de las arañas ciegas

en celo en un campo de salvias

el llanto del caballo en la nieve de Kamchatka

al derretir con sus pezuñas de fuego la roca

el llanto de los colores del amanecer en Cabo Sunion

sin saber que la noche era ya antes eterna

el llanto de las amebas rosadas en el agua del Nilo

donde se reflejan los templos de Karnak

el llanto de los niños de la madrasa de Jerusalen

ante el terror infrahumano de la madre del cautivo

el llanto ritual del anciano sacerdote

alejado del altar por los brazos de Efialtes

el llanto del gran oso abatido por la flecha

moribundo y sometido en el regazo de las Moiras

el llanto en el fin del mundo ante la efigie de Aristóteles

Por eso él se arrepintió en las fronteras del infierno

de haber sumado las cosas, los hombres, las ideas

pensó en no ser otra vez el ser nacido

y se hizo pie sutil en la sabana

primate egoísta, escondido en un gen

licuado de piedad homínida

sujeto al pecado de la carne

a la feliz idea de lo amado.

¿Por qué nos acoge?

que motivo hay para la confusión

para querer salvar nuestra alma

de la iniquidad del verdugo

para creer que merecemos la redención

la salvación de nuestro amor al prójimo

el don altruista de no matar 

la agónica permanencia del óvulo

como un sol ardiente y sanguíneo

el llanto y la piedad de la insumisa madre

que adquiere los recuerdos del infante


Alberto Gil-Albert. La historia de las orugas. Ed. de la Era, 2022

domingo, 10 de mayo de 2026

Deseamos este engaño en que vivimos

 


III

Deseamos este engaño en que vivimos

como el reflejo en la cueva primitiva

danzamos como si la sangre no fuera nuestra

fuera de los dioses y los mártires

de los pálidos primates que padecen

la lluvia diurna, el tamiz húmedo

la aguda percepción de los sonidos

el rojo tiritar de las serpientes

porque nos domina la danza de los ojos

el tensar cada uno de los músculos

el oler el salitre entre los poros

para no ser vistos en la caza del fiero oso

en la persecución del antílope que cabalga

en la huida rotunda entre las ramas auxiliares

nos hacen creer que los días nos importan

ni el recuerdo de los días tan siquiera

nos merece el movimiento de los labios

es el ruido del susurro y la condena

sordo ruido e impenitente el de las ranas

croando espesas en el lago estigio

riéndose de lo oscuro y de lo vivo

saltando todas al unísono

siendo poderosas arcas de Noé

en el sacrificio de lo dicho, lo escrito

abominamos de nuestros arboles ancestrales

en los que encaramados admirábamos la tierra

sobre la que al final depositaríamos los pasos

al principio temerosos del acoso del tigre

hasta que cobraron la destreza humana

primero para la huida, después para el ataque

esa sangre original que bebimos como alimento

mordiendo los huesos en su médula

rotos por la piedra anónima al nacer

que fue herramienta, arma, inteligencia

nosotros así nos convertimos

en el horrendo despertar del nuevo día

y empezó a contarse desde entonces

para formar parte de la tribu

la oración oculta, la escrita memoria

pero la vida no importa, importa el comercio

el de los cuerpos y las almas

el comercio de la miel en los panales

el de las esdrújulas sombras en verano

el de la soja bajo el confundido viento

el de la niebla sobre la tierra de trigo

el de la cruz que nos convierte

el de los cielos de hielo

el de la gota en la gravedad cautiva

el de la grieta en la tierra

el de los ruidos del cementerio

 

 

 Alberto Gil-Albert. La historia de las orugas. Ed. de la Era, 2022