Cuando viajamos, en un preciso instante
llegamos a un lugar en el que
sentimos
una línea: la línea física o mental
que hay que traspasar para llegar al
otro lado
Las afueras de Lukla mirando al
Himalaya
La escalera que desde Piazza di Roma
hay que ascender para avistar el Gran
Canal
El viejo bus de la Fifi, en
Manzanares el Real
La primera vez que se observa la
Yemaa El Fna nocturna
La llegada al valle de San Antonio de
los Cobres
con el Nevado de Acay sobre nuestras
cabezas
El arco que da entrada al lisboeta
Terreiro do Paço
Tarde o temprano, si viajamos damos
el salto
La barrera vigilada por gente armada
polisaria
que da paso a los campamentos
saharauis
La línea del horizonte marítimo en
Cunit
La raya puede ser también ideológica
La primera vez que escuché a Paco
Ibáñez
a los Beatles y a Joan Manuel Serrat
también fueron líneas mentales que
trasponer
Una línea nos separa de la emoción
absoluta
Debemos saber que si la pasamos
nada volverá a ser como antes
Pero podemos salvarnos de la vorágine
Podemos evitar las emociones, las
transformaciones
solo tenemos que evitar la mirada
asombrada
simular que hemos
visto todo, que nada nos altera
Entonces nos sumergiremos en el marasmo
acostumbrado y cómodo
Fernando Barbero. La muerte siempre nos deja con algo por hacer. Ed. Rilke, 2025






