documentos de pensamiento radical

documentos de pensamiento radical

jueves, 17 de enero de 2019

EL AGUADOR





Fritz paseaba tranquilamente por el barrio antiguo de Casablanca, admirando la cantidad de zocos que existían, el enorme y variado contenido en ellos -en su mayoría piezas de cuero de artesanía-, cuando súbitamente, en un acto inconsciente, se volvió sobre sí mismo y descubrió a un aguador que estaba sentado sobre el borde de la acera. Fritz fue hacia el aguador, un anciano de unos noventa años que vestía una deteriorada chilaba, babuchas y el fez de rigor. En el suelo descansaba una gruesa rama de abedul en la que estaban sujetas dos recias cuerdas que sostenían en sus puntas sendos cuencos de un metal muy brillante. El alemán se acerco y le preguntó qué clase de agua vendía. El marroquí le respondió que era la mejor del mundo, y que él no vendía pues sólo admitía lo que el bebedor quisiera darle, y que si no le daba nada tampoco importaba. Fritz se quedó un tanto pensativo, ya que era la primera vez que alguien no pedía nada por algo que ofrecía, sobre todo en un mundo tan comercializado como el suyo.

Fritz dijo que quería beber algo de su agua, a lo que el aguador le respondió que allí, en el suelo, había dos cuencos rebosantes. El germano, perplejo, le dijo al anciano que los cuencos estaban vacíos, que en ellos no había líquido alguno. A lo que el viejo marroquí le respondió, solemne, con voz muy pausada: “¡Hombre de poca fe! Usted posee unos cuarenta y dos litros de agua en su cuerpo, ¿puede verla?” “No, ciertamente”, respondió Fritz. El aguador volvió a preguntarle al sediento: “Y también guarda unos 6 litros de sangre en su cuerpo, ¿la ve?”. “En absoluto”, respondió el alemán. “Ahora mismo llueve a cántaros, ¿percibe cómo se rompe la lluvia contra su cuerpo, mojándolo?” “El cielo está raso, no hay nubes, luego no llueve”, volvió a responderle el extranjero. A lo que el anciano dijo: “Entonces, por más que acerque el filo del cuenco a sus labios, jamás podrá saborear el agua que transporto.” “¡Pero hombre de Dios, si los cuencos están vacíos!”, le contestó un tanto malhumorado Fritz. Entonces el anciano le dijo mirándole a los ojos fijamente: “Eso cree usted, ¿verdad? Meta su mano en uno de los cuencos y notará el frescor del agua.” El alemán, con menos temor que antes, dirigió su mano derecha hasta uno de los cuencos notando perfectamente cómo la palma de su mano rozaba la superficie de un agua que llegó a ver y a sentir. “¡Qué es esto!; ¿ha hecho usted magia?” “No, amigo mío, la magia la ha hecho usted con su acuciante sed, y porque mi total seguridad y la profundidad de mi mirada ha cambiado su actitud. Y si no es así, observe usted cómo un gorrión se ha acercado al filo del cuenco en el que usted ha introducido su mano y se sacia de agua.” “¡Sí, sí, es increíble!” dijo el germano admirado. El anciano le respondió: “No, no es increíble, es ¡perfecto!; como son perfectas tantas cosas pequeñas que nos rodean y que no somos capaces de ver por mor de la bruma que nos infiltran en los ojos los pájaros huecos de la oscuridad.”


Rafael Alcalá. Las otras caras de la moneda.
Venta en: https://www.amazon.es/LAS-OTRAS-CARAS-MONEDA-Microrrelatos/dp/1723937177

miércoles, 16 de enero de 2019

dos poemas inéditos de MANUEL MARTÍNEZ MORALES



Ruidosas máquinas
impiden dormir
no puedes removerlas
de ellas
depende tu vida.

Dolor en el bajo vientre.

Dilema antiguo
el filósofo respondía:
no puedes vivir con ellas
pero tampoco sin ellas.

"De lo que no se puede hablar
es mejor no decir nada".

Ojalá.


***

Da de comer al hambriento
da de beber al sediento
y con tu panza vacía
sonríe con alegría.




Manuel Martínez Morales 15/I/19

martes, 15 de enero de 2019

CAMILO, vulnerable elegància



El llibre biogràfic Camilo. —és perillós abocar-se d’Antonio Orihuela i Isaías Griñolo, publicat per la Biblioteca Secreta, col·lecció dirigida per David Castillo, de Publicacions de l’Ajuntament de Barcelona, està dedicat al pintor, actor i model Camilo Cordero (Moguer, Huelva, 1953-1994). Orihuela i Griñolo, paisans de Camilo, han invertit quatre anys a investigar, entrevistar i recopilar els minsos rastres de la vida i de l’obra de Camilo.
El llibre m’ha fet recordar quan jo era molt joveneta, els festivals de Canet Rock als quals els pares no em deixaven anar, les nits prohibides al barri del Raval i el personatge estrafolari que pintava àngels. Era un entorn on la por era reina i senyora.
Aquell era un temps on els iogurts no caducaven i els metros tenien finestres que s’obrien i es tancaven.
Era perillós abocar-se a la finestra del metro, i ells, en Camilo, l’Ocaña i en Nazario, reien i reien mentre afirmaven: «doncs, aboquem-nos-hi!» Igual de perillós era contravenir les regles socials i morals de l’Espanya postfranquista i ells, en Camilo, l’Ocaña i en Nazario, s’hi abocaven amb cos i ànima a regirar-les. Vivien al límit, cap velocitat els espantava, ni la del metro ni la de les Rambles.
M’agradaria dir que ara tot ha canviat, que aquells temps són uns altres i la repressió ja no existeix. Només m’agradaria.
Camilo. És perillós abocar-se està escrit des de la veu de diferents amics que van conviure d’una manera o altra amb en Camilo. En Camilo, el més misteriós del triumvirat Camilo, Ocaña, Nazario. Amb posat aristòcrata i ànima victoriana, en Camilo acompanyava arreu els seus amics i provocava, instruïa sense voler i feia de la seva vida una continua performance. D’ell, en el llibre s’ofereixen moltes versions, ara no les enumeraré, està clar que era una persona amb una vida interior intensa, amb un deix de Visconti en el posat lànguid, un gran narrador, que va triar SER en aquell moment, sense després, sense ànim de perviure, només SER, fins a les últimes conseqüències. En aquells anys setanta i vuitanta, quan la revolta gai es va haver d’enfrontar a totes les repressions, inclosa l’esquerra, massa moderada, calia una renovació, i els artistes andalusos Camilo, Ocaña i Nazario la van protagonitzar, segurament sense proposar-s’ho, portats pel seu tarannà i les seves capacitats artístiques, transgressores i vitals.
Camilo era fantástico, muy guapo, el cabrón; puras ganes de vivir. Vivió y se bebió la vida… (Picón, pg. 158)
La Barcelona dels anys setanta i vuitanta, el Moguer natal de Camilo i els amics que compartiren amb ell ideologia i espai, en un llibre que et retorna el pols de la transició i de les lluites per l’alliberament polític i sexual.






CAMILO, vulnerable elegancia

El libro biográfico Camilo —es peligroso asomarse—, de Antonio Orihuela y Isaías Griñolo (colección La Biblioteca Secreta, dirigida por David Castillo, de Publicaciones del Ayuntamiento de Barcelona), está dedicado al pintor, actor y modelo Camilo Cordero (Moguer, Huelva, 1953-1994). Orihuela y Griñolo, paisanos de Camilo, han invertido cuatro años en investigar, entrevistar y recopilar los exiguos rastros de la vida y de la obra de Camilo.

El libro me ha recordado cuando yo era muy jovencita, los festivales de Canet Rock a los que mis padres no me permitían ir, las noches prohibidas en el barrio del Rabal y el personaje extravagante que pintaba ángeles. Era un entorno donde el miedo era la reina y señora.

Aquel era un tiempo en que los yogures no caducaban y los metros tenían ventanillas que se abrían y se cerraban.

Era peligroso asomarse a la ventanilla del metro, y ellos, Camilo, Ocaña y Nazario, reían y reían mientras afirmaban: «pues, asomémonos!» Igual de peligroso era contravenir las reglas sociales y morales de la España postfranquista y ellos, Camilo, Ocaña y Nazario, se entregaban en cuerpo y alma a alterarlas. Vivían al límite, ninguna velocidad los asustaba, ni la del metro ni la de las Ramblas.

Me gustaría decir que ahora todo ha cambiado, que aquellos tiempos son otros y la represión ya no existe. Solo me gustaría.

Camilo.
—és perillós abocar-se está escrito desde la voz de diferentes amigos que convivieron de una manera u otra con Camilo. Camilo, el más misterioso del triunvirato Camilo, Ocaña, Nazario. De pose aristócrata y alma victoriana, Camilo acompañaba por todas partes a sus amigos y provocaba, instruía sin querer y hacía de su vida una performance continúa. De él, en el libro se ofrecen muchas versiones. Ahora no las enumeraré, está claro que era una persona con una vida interior intensa, con un deje de Visconti en el ademán lánguido, un gran narrador, que eligió SER en aquel momento, sin después, sin ánimo de pervivir, solo SER, hasta las últimas consecuencias. En aquellos años setenta y ochenta, cuando la revuelta gay se tuvo que enfrentar a todas las represiones, incluida la izquierda, demasiado moderada, hacía falta una renovación, y los artistas andaluces Camilo, Ocaña y Nazario la protagonizaron, seguramente sin proponérselo, llevados por su talante y sus capacidades artísticas, transgresoras y vitales.
Camilo era fantástico, muy guapo, el cabrón; puras ganas de vivir. Vivió y se bebió la vida... (Picón, ps. 158)

La Barcelona de los años setenta y ochenta, el Moguer natal de Camilo y los amigos que compartieron con él ideología y espacio, en un libro que te devuelve el pulso de la transición y de las luchas por la liberación política y sexual. 

Marta Pérez i Sierra
13 enero 2019

Final del formulario

Marta Pérez i Sierra
http://4lletres.cat/camilo-es-perillos-abocar-se/

En meu twitter és @mpsierra i he fet un twitt amb la ressenya. 


En mi web: http://4lletres.cat/camilo-es-perillos-abocar-se/
En mi twiter: @mpsierra he hechoa un twitt con la reseña.

lunes, 14 de enero de 2019

2 poemas de MANUEL MARTÍNEZ MORALES



TORTUGUITA Anónima tortuga nadó por ahí el rumbo torcido, corrientes desviadas, su ruta extravió entre los dos polos y el mismo ecuador.
Caparazón a cuestas camino perdido aguas calientes agobio constante arrecife ausente ¿a dónde tú irás?
Tortuga querida yo te encontraré en buque alquilado a transnacional causante del daño aquí y donde vas.
Las playas te esperan con niños gozosos queriendo mirar arrojar tus huevos y las tortuguitas rescatar.
Nada has dañado quelonio pueril más pagas la culpa del hombre infeliz que daña la casa tuya y de mí.

***
HORMIGUERO
Estuve contento los días que te vi en el hormiguero contenta y feliz, desfilando en orden con tus hermanitas, rastreando comida allá en el jardín, de las feromonas camino feliz, regresando a casa al atardecer.
Antenas al frente sin disimular cargando ligera todo material.
De pronto encontraste la reina ya muerta al pie del umbral, por el pesticida veneno mortal.
El zángano llora y quiere correr sin saber que afuera la muerte lo espera.
Las obreras corren con gran inquietud impera el desorden no saben que hacer.
Hermanas hormigas ya no hay protección contra la ignorancia del gran destructor.
Me invade la furia por esa obsesión de quererlo todo sin preocupación.
Técnicas mortales que saben emplear para el bien de ellos y de nadie más.
Humanos inmundos propagan el mal destruyen la Tierra no hay compasión, el pan para ellos a los otros smog.
Ignoran la trampa en que se han metido sin poder salir, la misma que ahora sin reparo alguno nos quieren tender.
El aire envenenan sin considerar que la casa agrietada la habitan también.
Me voy, me despido hermanas hormigas para ir a buscar el arma futura que nos salvará.


Manuel Martínez Morales . inéditos

domingo, 13 de enero de 2019

5 poemas de ARS NESCIENDI de JORGE RIECHMANN





(variación sobre un jaiku de Ryôta)
Vuelvo ofendido:
y en mi jardín el mismo
pino tranquilo


***

Bajo la lluvia
todos los seres brillan:
y en el amor


***

  
Pinar con grillos,
luna llena de agosto,
nadie que diga “yo”


***


Semanas sin relojes

pero de vez en cuando
cae una piña
sobre el techo de la cabaña


***


Me das la mano, y entonces
¿dónde está el fin?

(variación sobre un tema de Antonio Orihuela)





Jorge Riechmann. Ars Nesciendi. Ed. Amargord, 2019

sábado, 12 de enero de 2019

6 poemas de ARS NESCIENDI de JORGE RIECHMANN




Ultrajamos los ríos
veneramos las autopistas

Paisajes avarientos
de la guerra contra la naturaleza

que es una guerra contra nosotros
mismos



***



“Prefieren
la estimulación eléctrica en los centros
cerebrales del placer
antes que la comida el sexo
o su propia vida” –los psicólogos solían pensar
que esto se refería a las ratas, aquellas pobres bestezuelas simples

Pero eso era antes de la difusión del smartphone


***

La catástrofe

nos salvará de la catástrofe
-decían los optimistas
en el Siglo de la Gran Prueba


***

Casandra no vende en los mercados

Casandra no crea apps

Casandra no gana elecciones



***


Cuando no sabes
cómo evitar la destrucción del mundo


barres tu calle y tu casa


***



Si hemos perdido,
al menos elegancia
y algún buen vino

Al menos una broma,
al menos un buen beso
y algún buen vino



Jorge Riechmann. Ars Nesciendi. Ed. Amargord, 2019







viernes, 11 de enero de 2019

ESTOY CONVENCIDO



Estoy convencido que el mundo existe porque he escuchado el llanto de niños con hambre, dijo el maestro.
Hambre provocada por la insaciable voracidad de quienes se enriquecen y engordan a costa de explotar el trabajo de otros, de aquellos que al final del día no tienen que llevar a sus mujeres y a sus hijos muertos de hambre.
Una espina se entierra en el corazón al escuchar ese llanto sin esperanza.
Un país Con 120 millones de habitantes 60 millones en la pobreza extrema En tanto 300 familias se embolsan el ochenta por ciento de la riqueza producto del trabajo de los muertos de hambre. Así que no ofendan mi inteligencia hablando de progreso ni de trenes cargados de turistas que nos llevarán al primer mundo de mierda.
Voy tras el tren de la esperanza que noche a noche atraviesa la esquina silbando con tristeza, rodando con sueño a través de la oscura noche.
No se si lograré abordarlo.
El llanto de los niños hambrientos lacera mi conciencia y acrecienta mi odio hacia el flautista de Hamelin que con engaños convenció al pueblo que acabaría con las ratas que infestan la ciudad.
Por la noche En tanto que los adultos dormían plácidamente el astuto flautista comienza su macabro concierto haciendo que los niños marchen tras el embriagados por las engañosas notas, sólo para ser conducidos al río, donde uno a uno se sumergen para entregarse al sueño final.
Los libré del hambre, dice para sí el flautista dirigiéndose al pueblo siguiente, donde se escucha el llanto de niños con hambre.
El pueblo duerme Y las ratas siguen asomando sus cabezas por las alcantarillas.



Manuel Martínez Morales. inédito

jueves, 10 de enero de 2019

A preocupación de Stephen Hawking / La preocupación de Stephen Hawking




Leo en algures -un xornal independente, os ollos do meu can- que Stephen Hawking está enormemente preocupado polo planeta; que di que seguramente teremos que liscar finalmente a Marte para sobrevivir -ou morrer no intento-.
Sobrevivir a que, a quen?

Na rúa reparo na presenza de sinais postmodernos, fabricados con materiais sustentables e cubertos dunha fina película dun produto de nome impronunciable que repele as manchas do 98% de clases de sangue, incluída a dos inocentes.

Soño cunha patera futurista camiño de Marte, un continente ateigado no seu interior, un mar de esperanza nos rostros dos migrantes, algunhas mulleres preñadas, algunha poeta despistada que subiu confundida -pensando que embarcaba nunha elexía-, algún suicida con algo que contar, sen ninguén a quen llo contar...

Policía interestelar, unha galaxia morre cada mes, centos de estrelas esmorecendo cada día, milleiros de fachos de luz rebotando contra prexuízos gasosos cada segundo e ti preocupado por como inserir a palabra estirpe nese poema para aumentar de maneira exponencial as probabilidades de gañar un concurso pasando por riba de ducias de poetas que xa venden máis libros que túa nai sandalias na súa tenda de barrio un día de feira.

Unha liorta de tele-realidade entre futuros votantes dun referendo ilegal e antigos votantes dunha constitución de xoguete, o guión da nova entrega dese superheroe con mallas cinguidas que coñeciches unha noite de bebedeira. Un trillón de estrelas sen rumbo no multiverso e ti cos pantalóns baixados e unha teoría holística entre as mans.
Unha invitación jodorovskiana a xogar a pasapalabra.

Comeza por g: gaia.
Contén o ch: pachamama.
Comeza por k: karma.
Contén o alento: pánico a ser unha molécula de po e non existir ningún plan para salvarte, ningún deus para lle cuspir a culpa, ningunha enerxía que te atravese a ritmo de viaxe astral explicándoo todo, coma un orgasmo.

Leo en algures -os pousos do té, os ollos dun cartomántico- varios parágrafos que comezan coa palabra nós e continúan cunha crítica social e un chamamento á revolución, e teño que volver atrás unha ducia de veces e volver ler máis e máis a fondo, con máis intensidade, e nada, non son quen de adiviñar a que nós se refiren, porque cada nós é un nós diferente e un nós non fala do outro nós, hai nós que son exclusivos e non inclúen os outros nós, pero tódolos nós parecen querer falar de nós e incluírnos a todas e todos nós, pero non, non, non, cada nós é un nós diferente, e finalmente teño que separar os parágrafos en pequenos montóns para clasificalos e catalogalos, e saber se estou nalgún deses nós e daquela decidirme por ese nós e berrar “si, nós, nós, somos nós, nosoutros, somos nosoutros, e vosoutros non sodes nosoutros!”, e sentirme por fin satisfeito, a gusto comigo mesmo, con nós mesmos, e saber que pertenzo a ese grupo exclusivo de persoas que somos nós, e por tanto mellores que vós, que sodes un outro nós pero non sodes nós.

No espazo, no baleiro absoluto, a nada. Nin nós, nin vós, nin eles. Nada.
Ou talvez, en todo caso, un final feliz, a apostasía final de todas e cada unha das mentiras que nos choven cando nos cremos o centro de algo.

Nós: o centro dos límites da periferia.


****



Leo en alguna parte -un periódico independiente, los ojos de mi perro- que Stephen Hawking está enormemente preocupado por el planeta; que dice que seguramente tendremos que escapar finalmente a Marte para sobrevivir -o morir en el intento-.
Sobrevivir a que, a quien?

En la calle reparo en la presencia de señales postmodernas, fabricadas con materiales sustentables y cubiertas de una fina película de un producto de nombre impronunciable que repele las manchas del 98% de clases de sangre, incluida la de los inocentes.

Sueño con una patera futurista camino de Marte, un continente inundado en su interior, un mar de esperanza en los rostros de los migrantes, algunas mujeres embarazadas, alguna poeta despistada que subió confundida -pensando que embarcaba en una elegía-, algún suicida con algo que contar, sin nadie la quien contárselo...

Policía interestelar, una galaxia muere cada mes, cientos de estrellas desvaneciéndose cada día, millares de haces de luces rebotando contra prejuicios gaseosos cada segundo y tú preocupado por cómo insertar la palabra estirpe en ese poema para aumentar de manera exponencial las probabilidades de ganar un concurso pasando por encima de docenas de poetas que ya venden más libros que tu madre sandalias en su tienda de barrio un día de feria.

Una pelea de tele-realidad entre futuros votantes de un referéndum ilegal y antiguos votantes de una constitución de juguete, el guión de la nueva entrega diera superhéroe con mallas ceñidas que conociste una noche de borrachera. Un trillón de estrellas sin rumbo en el multiverso y tú con los pantalones bajados y una teoría holística entre las manos.
Una invitación jodorovskiana a jugar la pasapalabra.

Comienza por g: gaia.
Contiene la ch: pachamama.
Comienza por k: karma.
Contiene el aliento: pánico a ser una molécula de polvo y no existir ningún plan para salvarte, ningún dios para escupirle la culpa, ninguna energía que te atraviese a ritmo de viaje astral explicándolo todo, como un orgasmo.

Leo en alguna parte -los posos del té, los ojos de un cartomántico- varios párrafos que comienzan con la palabra nosotros y continúan con una crítica social y un llamamiento a la revolución, y tengo que volver atrás una docena de veces y volver a leer más y más a fondo, con más intensidad, y nada, no soy capaz de adivinar a que nosotros se refieren, porque cada nosotros es un nosotros diferente y un nosotros no habla del otro nosotros, hay nosotros que son exclusivos y no incluyen los otros nosotros, pero todos los nosotros parecen querer hablar de nosotros e incluirnos a todas y todos nosotros, pero no, no, no, cada nosotros es un nosotros diferente, y finalmente tengo que separar los párrafos en pequeños montones para clasificarlos y catalogarlos, y saber si estoy en alguno de esos nosotros y entonces decidirme por ese nosotros y gritar “sí, nosotros, nosotros, somos nosotros, nosotros, somos nosotros, y vosotros no sois nosotros!”, y sentirme por fin satisfecho, a gusto conmigo mismo, con nosotros mismos, y saber que pertenezco a ese grupo exclusivo de personas que somos nosotros, y por tanto mejores que vosotros, que sois otro nosotros pero no sois nosotros.

En el espacio, en el vacío absoluto, la nada. Ni nosotros, ni vosotros, ni ellos. Nada.
O tal vez, en todo caso, un final feliz, la apostasía final de todas y cada una de las mentiras que nos llueven cuando nos creemos el centro de algo.

Nosotros: el centro de los límites de la periferia.



Carlos Da Aira. inédito

miércoles, 9 de enero de 2019

3 poemas de TERESA RAMOS





LA CATEDRAL Y LA MUCHACHA

                                               “…Y te miro y te veo,
 y encuentro una catedral inalcanzable,
 con una altísima cúpula…”
                                    Natalia Campos

Miro hacia esa altísima cúpula
que me incita a ras de suelo;
penetrada de blanca luz
me turba ideas y tendones.

Soy completamente sótano,
profunda oscuridad,
urgencia de extremidades.

Irrigada por esta acequia
roja que me inunda,
reverdeciendo en humedales
rompo las cadenas
de este cautiverio
y brinco hacia tus brazos.

Olvidándonos de la bruma,
en tu espalda despertamos
un vocablo que tú acallas
en mi boca.
Sellando la tuya con coraje,
aprendo a enunciar
el verbo que sabe crecer
en el silencio.

Extendidas las lianas,
arrimándome a tu torso,
me ciño a tu cintura.

Ruborizadas las vidrieras
envidian esta lumbre
que nos prende la piel.

Corrido el velo de las calendas
-ya rendidos- se revela el secreto
que enuncia silente la voz.

Y nace el canto que surge
del abrazo de dos animales
enredados siendo un cuerpo.

Ayer, olvido. Hoy, voz innominada.
Mañana, agua.              



ESE CUERPO

Ese cuerpo que pasó por mí
existió como el acantilado
que me esperaba entre
los sueños.

Ese cuerpo
conoció la piel tersa
de una luz interminable
en los días que se negaban
a matar el amor, y vivieron.

Ese cuerpo
que es el mío, que se escondía
de puntillas entre los bordes
de tu almohada.
Allanando tu morada. Y tú,
sin saber y yo, casi rota
al despertar –abofeteándome
la mañana con sus ruidos
cotidianos y su inconveniente
realidad-.

Ese cuerpo
caminó entre las habitaciones
de tu casa, descalzos los pies.
Y era tan tuyo, tan poco mío,
tan sin ti, tan sin mí misma…
Ese cuerpo, templo deshabitado,
camina hoy con sus viejas botas.

Ese cuerpo
que en el espejo se mira
y no se reconoce: dictadura
de la gravedad. Ha perdido
y ha encontrado la ganancia
que sólo le entrega el aire
y el sonido de los versos
susurrados en tu oído,
allanando tu morada
cada noche.    

Tan sin ti, tan a solas,
tan sin nosotros.

Ese cuerpo.








FUTURO DE ROSAS
                                              
En nuestro futuro improbable
abro la ventana, salta el gato,
corre por campos de trigo,
brinca entre olas de espigas,
se llenan los rincones de espuma,
la roca se hace canto rodado.
Nadamos en cascadas
dormimos entre almendros.
todo ocurre lentamente,
hablamos del sexo de las rosas,
perseguimos su aroma y silueta,
pretendemos ser ellas.

                                                           Teresa Ramos


                                                                                              De Sur a Sur en Verbo y Verso
                                                                                              Poesía Erótica Escrita por Mujeres
De España y Latinoamérica