documentos de pensamiento radical

documentos de pensamiento radical

sábado, 24 de agosto de 2019

2 poemas de INMA BIURRUM en NATURALEZA VERSAL (antología poética)




ABEDUL

Bétula de alargado y fino tallo,
de cabellos al viento,
de piel de lisa plata…
Con tus amentos como lágrimas
acompañaste mi dolor
en una primavera.
Hoy de nuevo nos descubrimos,
y en este reencuentro, bálsamo sanador
que curas las heridas,
veo con alegría balancear tus ramas
que miran a la tierra y me pregunto
qué vida habrás llevado en esto años,
cuántos habrán llorado junto a ti,
y cuántos como yo,
como tus hojas, han resucitado.


***


Embriagada por su color y aroma             

me dispongo a cortar la flor.

Absorto y entregado
un abejorro succiona su esencia.
Lecho que acoge el más bello ritual.

El jarrón de mi casa volverá a estar vacío.



                             

Inma Biurrun. En: Naturaleza Versal (antología poética)


viernes, 23 de agosto de 2019

5 poemas de EL CIELO Y LA NADA de TONI QUERO





Primero tomaremos las plazas,
extendidos sobre adoquines y losetas,
media luna las armas de su frente,
brotarán constelaciones, extraños círculos de luz,
copos oscuros que morirán tras el parpadeo.
Tal vez sople un poco de viento,
se abra un claro de nubes púrpura
y las raíces y los insectos germinen entre nosotros.

Después lo tomaremos todo.
Avanzando por avenidas y veredas
ahogaremos el clamor de las sirenas.
Construiremos nuevas utopías,
cada corazón es una célula revolucionaria,
y no habrá más renuncia ni frontera
que las cercas de madreselva entre los pastos:
o repartimos la riqueza o compartimos el sufrimiento.

(Los indignados)



***


La joven que duerme junto a mí
tiene dos pequeñas punzadas,
una paz iconográfica bajo el cuello
y una luna creciente sobre su hombro.

Puedo afirmar que no esconde ninguna otra
y que al dormir jadea débilmente:
cuando un haz de luz llamea sobre la noche
no hay necesidad de avivarlo.

Ahora está desnuda, vosotros me entenderéis,
pero a menudo viste faldas vaporosas
y su pelo es una maraña de mirlos
aleteando antes de emprender el vuelo.

Y sé aún muchas otras cosas,
pero ésas no las puedo compartir,
no quiero que desaparezcan al nombrarlas,
ya es muy duro saber que algún día
sólo serán palabras.


(Tatuaje)


***


 He hundido mis manos en el barro del Moldava,
igual que el rabino arañó el légamo para moldear al Golem.

Caminar sobre el lecho era hundirse entre esponjas
y su fondo es oscuro como una noche cerrada.

Más tarde, la criatura perdió el juicio y le arrebató el talismán,
yo también malogré el mío y enloquecí después.

Despertó en soledad y descubrió no ser más que una bestia,
quién teme no serlo alguna vez al caer el día.

Ahora trato de construir algo con esta materia,
pero aún no sé cómo evitar que se desmorone.

(Praga)


***


Mi ciudad no es tan sólo un puñado de telares abandonados, ciegas esquinas y rodillas encarnadas tras un balón prestado.

Es una tarde de domingo, consignas emborronadas y un copo de metal y nieve por un puñado de plata.

Mi ciudad son las mujeres que contemplo desde mi adolescencia sabiendo que nunca serán mías.

Figuras anónimas que me afrontan al cruzar la vía, cuyo código es una mirada sostenida tambaleándose entre la pasión y el desprecio.

Fragmentos de vida que acuden desordenados, como autobuses urbanos enloquecidos, los mismos que delimitaban nuestro mundo.

Antiguos amores, tan lejanos, que soy incapaz de reconstruir sus cuerpos, aunque aquéllos ya no son los nuestros.

A todas ellas va dedicado este poema. El deseo es un caballo vencido por la doma.

Mi ciudad es una herida abierta en el costado, el último rescoldo de mi infancia y un pedazo de tierra que ya no puede contenerme.

(Mi ciudad)



***

Al atardecer contemplamos juntos el mar,
un barco de galeotes griegos,
una vieja galera que zarpa hacia las Cruzadas,
y enraizamos los pies en el agua
como si nos hubieran arrancado al nacer
y sólo ahora fuéramos completos.

Un diminuto cangrejo cruza azorado la toalla.
Ella se desprende coqueta del bikini.

Porque este mar un día nos tragará a nosotros
y ésta será también una ciudad sumergida
y vendrán otros, mucho tiempo después,
a contemplar una vez más la puesta
y a sumergir temblando, por un instante,
los cuerpos y el tiempo en la orilla.

(Ciudad sumergida)



Toni Quero. El cielo y la nada. Ed. Castalia, 2019



jueves, 22 de agosto de 2019

4 poemas de CAMINAR HORAS de ISABEL HUALDE





EL DISCURSO DE LA TIERRA

En alerta ciudades y sepulturas
bajo la arqueología del agua.

 La lluvia persiste.

Un día callará
el rumor del aguacero.
El colmado discurso de la tierra
presiona bajo el humus.

Matinal
el sonido adormecido de las voces
cautiva a los zorros.

La quietud
instalada en el oído
del ratón petrificado

inmóvil peregrino
bajo la sombra del halcón

hacia ninguna parte.



***


EL VIENTO INTERIOR

Lagos se aleja       arde
en el cromatismo de sus fachadas
sostenida por mundos sigilosos

      -hay ojos que vigilan-.

Un tren vuela hacia algún lugar
          digamos Sur
geometría de pájaros y nubes
que giran y se inventan.

Alguien proyecta un viaje
digamos deshielo o viento interior
(la levedad bate sus alas en las amapolas).

Alguien despierto que dibuja las palabras.


***


LECTURA

Leo
al cielo se le caen los pájaros
los párpados se le caen
como si nadie encontrara
razones para el vuelo

hay guerreros que tropiezan
cegados en su propia luz
mientras gaviotas hambrientas
engullen los despojos
de basureros y telediarios

leo luz leo lecho limo pétalo
de cualquier cosa

el espíritu de los lugares
se inclina sobre mí

salgo.



***


SEMILLA
                            “… arcaico corazón/mira por la ventana/mira
                           hacia el bosque que ya reverdece (Bernardo Atxaga)             

Las edades sin tiempo de un bosque
al que talaron
con el ruido atronador
de las máquinas

la sabiduría de una semilla
que subsiste
en el puro deleite de su ser

no más que Dios
no más que
el tan frío y azulado iceberg
transitando
         en la soledad
                de su panza

devolviéndole al mundo
su apacible silencio.


Isabel Hualde. Caminar horas. Ed. Aunate, 2019



miércoles, 21 de agosto de 2019

2 poemas de TERESA RAMOS en NATURALEZA VERSAL




ALBUFERA

Tu ojo en la cámara registró
el vuelo de mi floreada falda,
detenidos e invadidos de silencio
graznaban la reidora, la ardeida,
una barca indiscreta y su motor.
Acaso el viento agitando tu pelo
y aquel junco que nos saludaba.

El paisaje lleno del Espejo del sol
las volantas recogidas en la orilla
y la barraca de los pescadores
al fondo susurraban impertinentes
que habían trancado la puerta.

Luego vinieron las palabras,
los poemas que leímos juntos,
arsenal de versos como espadas
que atraviesan la conciencia.
Sonidos de Albufera y aire.

Habitan la memoria
de un tiempo que fue nuestro. 



AGUA SANADORA

Los días de nieve abren las puertas del silencio
antes de que el verano selle con su luz
la maduración de la fruta.

Pasos de niño y risa alborozada dejan 
de lado el infierno de los días.
La inclemencia del tiempo es el don
con sus manos limpias de agua de olvido.

El vendaval arrastra las hojas muertas,
limpia las heridas y las calles
y la lluvia laboriosa irriga el brote reverdecido;
germina esperanza, florecen frutos y plantas.
Sana el mundo y el cansancio de mis ojos. 




Teresa Ramos. En: Naturaleza Versal (antología). 2019



martes, 20 de agosto de 2019

5 poemas de VOLAVERUNT, OPUS NIGRUM de SANTIAGO AGUADED LANDERO





CAPRICHO Nº 16.
DIOS LA PERDONE, Y ERA SU MADRE [1]

Manuscrito de la Biblioteca Nacional: Una hija viciosa que se echa a puta, luego no conoce ni aun a su madre que anda tal vez pidiendo limosna.

INTERCEPTADA por su oblicuidad
no quiero escuchar esa voz en sombras.
Yo soy luz. Me vuelve la cabeza del revés; con sus consejos, me lanza sobre el estrave de un pasado que mi carne ya conoce. Yo quiero asir el perfume que sin duda me pertenece. Desde el sueño se enciende la línea de demarcación entre lo que poseo y mi consciencia y lo que no soy es ese rostro curtido por la noche, esa mascara de mí cómodamente instalada en la pérdida, en la decepción de la existencia.









CAPRICHO Nº 17.  BIEN TIRADA ESTÁ


Manuscrito de Ayala: No puede haber cosa más tirada por los suelos que una ramera. Bien sabe la tía Curra lo que conviene estirar las medias.



¡CON QUÉ ojos miras!
Aún con medias torcidas soy aquel tipo de mujer temible, de las doce que hablara el padronés de Iria Flavia. Mujer fácil dicen algunos pero yo soy novia de una Sombra. ¿Cómo vas a poder así vestido de harapos conquistar a una mujer? ¿Acaso te asomas a este grabado para descubrir una flor? No tengo las uñas pintadas; vacío de senos está mi corazón, pero todos quieren palpar mis piernas. ¿Cómo vas abrir la puerta sin afectación? Soy todo veleidad: si apagas la luz y me pintas las piernas del color con que sueña el hombre te ofreceré el soplo del Olvido, el gemido de una bruja que sabe que va a morir y no le importa abofetearte el vientre, escupirte en el ombligo y regalarte el paladeado secreto de la muerte. Pero no soy flor fácil, sólo me estiro las medias, rectas, sin arrugas, como tantas tiene tu alma. Ahora dime, muchacho, con qué espejos, con qué ojos, vas a retocarte las pupilas para mirar el muslo de la Luna.














CAPRICHO Nº  30.  ¿POR QUÉ ESCONDERLOS?

Manuscrito de la Biblioteca Nacional: Un clérigo avaro y muy respetable, esconde sus talegas; pero ya se las buscan sus sobrinos y otros sacristanes.


Usura
mata al niño en el útero
no deja que el joven corteje.
Ha llevado la sequedad hasta la cama,
y yace entre la joven novia y su marido.
E. POUND CANTO XLV



EL DINERO dice lo mismo
que dice un cuerpo corrupto (en vida).
Sus efectos deletéreos son lentos, por eso aún puedo dar, sin esperar la aversión que produce el avaro. Usura nunca fue mi oficio: sé que el dinero es una niebla de oro que pronto se convierte en plomo. El dinero es estridente y todos lo aceptan como la propina arde entre las manos del mendigo, con silencio sumiso. El dinero no dice lo que dice una flor, un fucilazo o un niño. El dinero es una Sombra, una cadena atada a mis pies mientras intento avanzar entre la multitud. El dinero es un párpado pesado de sueño con el que hombre cubre el amor/ la pobreza que nunca supo comprender.





CAPRICHO Nº 54.  EL VERGONZOSO


Manuscrito de la Biblioteca Nacional: Los hombres de grandes narices suelen ser también de gran birote y gordas gandumbas. Como suelen dar en sodomías, se representa éste con calzones por gorro, descubriendo sus vergüenzas por la trampa, y en el acto de echarse sobre un pobre diablo y de remangarse la faldamenta.




SOY UNA SOMBRA tímida, pero para comer escucho el llamado de unos ojos abiertos que traspasan las piedras. Pedir  es inclinarse / elevarse hacia otra Sombra en la noche, pues lo oscuro es el sostén de los sueños. Se me atragantan los huesos de pájaro, como esas dos viejas mendigas en su escenario de plomo - en que el silencio pesa como oro -,  el escenario del fracaso castrado por su propia ceniza. En el umbral entre la luz y la Sombra, contemplo el incendio en un laberinto de espejos. Parece haber algo escrito en el silencio de un letrero. Dice: no alimente a los buitres ni a los cuervos...








DESASTRE Nº 79: MURIÓ LA VERDAD



Dá vontade de dizer sempre a verdade/ a mentira
SEBASTIÃO AGUIAR LOPES





LA VERDAD: primera víctima de la guerra.
La verdad: nuestra-señora-de-las-sombras, sofocada como una llama. La verdad es un viento huérfano, una luz herida. ¿Encontrará descanso de su dolor? ¿Hay reposo en la muerte? ¿Qué reposo será? ¡Ah, quizás la verdad sea aquella que no se piensa! Murió la verdad y en alguna parte hay monjes que escriben en pulcro idioma la ciencia de la mentira. Sus obispos bendicen su Olvido. Y yo, corresponsal del cierre de caja, agonizo de sed. Sólo el sueño de la mentira libera del hambre. La mentira creadora. La mentira feraz. La mejor mentira de los oprimidos; nunca la mentira del Olvido que transfiere urgente el óbolo a otra espalda corriente con más rédito. Todo mentira, sobre todo la verdad. Mentira esta mano apócrifa que escribe el epitafio de la verdad. Mentira la vida que siembro en estos versos. Ningún oxido ganará al bronce de las altas mentiras.



[1] Este grabado tiene un dibujo preparatorio titulado: se abergüenza de que su madre le able en público. Catalogado como el sueño nº 20 en el museo del Prado.



Santiago Aguaded Landero. Volaverunt, opus nigrum. Ed. Algaida, 2019.
-XVII premio de poesía José de Espronceda. Ciudad de Almendralejo-

lunes, 19 de agosto de 2019

6 poemas de LA NIEVE MIENTE de RAFAEL CALERO PALMA





Ordenar el caos.
Desdibujar el dolor.
Incendiar la tristeza.
Destruir el miedo.
Habitar el silencio.
Deshacer los nudos.


***

La brisa de abril
esparce el olor
de la vida en ebullición.
Los libros de poemas
toman al asalto las calles.
Aún no está todo perdido.


***

Un corazón salta en una jaula
Octavio Paz
En una jaula
había un corazón.
Una y otra vez
intentaba escapar.
Un día, de repente,
se abrió la puerta
de par en par.
Pero ya era
demasiado tarde.
El pobre corazón
había olvidado
cómo volar.


***

Contra la estupidez
y el dolor.
Contra la impostura
y el capitalismo.
Contra la desilusión
y la barbarie.
Contra la desmemoria
y la salud pública.
Poesía.


***

Dulces las heridas
dulces las tinieblas
dulces los días tristes
dulces las espinas
si te veo sonreír.


***

Escribir
porque hay miedo
y hay furia
porque hay noche
y hay muerte
porque hay fronteras
y hay alambradas.
Escribir
para destruir
jamás para construir.



Rafael Calero Palma. La nieve miente (Ediciones enemigo público número uno, 2019)

domingo, 18 de agosto de 2019

16 poemas de SIMULACRO de JULIA NAVAS MORENO





CRECER
                         
En un momento de tu vida
creces en altura,
crecen tus caderas,
tu pelo,
tu barba,
tus hormonas se reactivan
ingobernables.
Crecen tu impaciencia
 y tus expectativas.

Llegado a un punto
—cada cual madura a su tiempo—,
crece tu visión del universo
—aunque la presbicia la entorpezca—.

Crece tu tolerancia,
tu escepticismo,
tu desencanto,
tu capacidad de asimilar el fracaso
y transformarlo
en lección.

Y sí, no es extraño,
crece tu ansia de vivir
mientras es alimentada,
también,
por los restos
de todas las ciudades arrasadas.




 CRISTALES ROTOS

Fue un crujido extraño,
el quebranto del exoesqueleto
de un insecto.
Pero el tacto era frío
y la sangre brotaba de mi pie izquierdo.

Había restos de cristales,
nuestros cristales rotos.



 DESILUSIONES

Has abierto una caja de bombones
y estaba vacía.

El corcho de la botella
sale sin una explosión jubilosa.

Nadie acude a tu cita.

No puedes tumbarte en la arena,
la marea está demasiado alta.

El maquillaje elegido
no te favorece.

Los zapatos que visitabas
día tras día, pegada tu nariz
 al cristal del escaparate,
siempre acaban rozándote,
martirizando tus pies y tu paseo.

Tus padres lucharon por tu futuro,
pero aún siguen llenando tu nevera
y vistiendo a tus hijos.
Soñaste con envejecer con alguien a tu lado
y tus pasos se han convertido
en solitarios y erráticos.

Hay una urna que espera tus cenizas
—qué liviandad la muerte—,
pero aún no ha llegado tu hora.







  BLACK FRIDAY

Pasen y compren,
pierdan la cabeza por
aquello que nunca han necesitado.

Átense al árbol como un perro
inflando sus deudas
y pongan a trabajar a todo
el que esté dispuesto
a dejar su vida por un salario
penoso, literalmente sangrante.

Compren, acumulen, arrinconen.
Diógenes se sentiría feliz
abriéndose paso entre sus objetos inservibles.


Creo que Fidel  eligió el Black Friday
para morir,
para anunciar su claudicación
fumando el último puro.
La utopía
                                                                                                   cada vez más lejos.


   DIME

Dime, ¿cómo te sientes?
¿Cómo te percibes cada día?
Dime si puedes mirarte al espejo
sin bajar la mirada,
sin pestañear.

No sé.

Cuéntame cuál de las cien lianas has elegido
para escapar en caso
de evacuación forzosa.
Si cada amanecer cosquillea entre las sábanas
o te despiertas sobresaltada.

Quizás.

Explícame tus estrategias de vida,
tus armas contra el dolor
y tus contradicciones.

Es difícil.

Ayúdame a encontrarte en esa maraña
de dudas, anhelos y frustraciones.
Pasemos un rato deambulando
entre las risas y el llanto
sin juicios, prejuicios ni sentencias.

Agradezco ese interés, la compañía
y la mano tendida.
Valoro la honestidad
del que se esfuerza en ser íntegro,
la generosidad y el empuje
ante mi descreimiento.
Valoro la crítica sin saña,
el beso dulce,
la dulce caricia.
El pañuelo desdoblado
que regresará a tu bolsillo
manchado de carmín,
empapado del último sollozo.

Valoro cada minuto que pierdes
preguntando por mí.
                                                                      

 




EL FINAL

Dime algo que aún no sepa,
enséñame el extremo de tu calcetín,
las costuras de tu ropa interior,
el tatuaje de tu espalda.
Muéstrame el lóbulo de tu oreja
y la luna de tus uñas.
Háblame en lenguas desconocidas,
muérdeme antes de besarme,
señálame con tu dedo
e invítame a tu guarida deshabitada,
al calor de las palabras absurdas
y de los sentimientos olvidados.

Para disfrutar
mejor empieza por el final
y vísteme poco a poco.

                          






 COSTURAS

Repárame.
Repara mis rotos y descosidos.
Une mis jirones de piel
y zúrcelos.  Reconstruye.
Rellena hasta darme volumen
y que pueda sostenerme
sobre mis pies.
Seguir tu estela,
tus pasos rítmicos,
el sonido de tu voz.

Rescátame de ese montón
de ropa olvidada.

Remienda los daños de otros sastres.
Déjame bonito
y sácame a pasear
con la sonrisa bien cosida
a los labios con vainica doble.
Salpica mi piel con lunares de bodoque.

Déjame las costuras
bien rematadas
para que no entre la tristeza
a través de los pes—pun—tes.

No quiero hilvanes,
ser cobijo de una noche
ni remiendo triste
en la rodilla de tu pantalón.



 PERROS

A un perro le das una patada
y lamerá tu mano,
seguirá confiando en ti.
Yo me pregunto
por qué nos necesitan tanto.

Todos tenemos algo de perro:
patada tras patada
seguimos esperando
una caricia en el lomo.




¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

¿Qué está pasando?
Qué se mueve bajos mis pies
o sobre la estratosfera.
Qué satélite nos vigila
y qué erupciones volcánicas
desbordarán las aguas.

Quiero saber qué sucede.
Quiero tener el control
dentro de lo posible.
Me enervan esos hilos
que mueven mis pies.
Las calles sin tomar
mientras nos roban el pan.
Me duelen las cunetas
que aún acogen a hombres
 y mujeres de verdad
mientras habitan los paraísos
hombres y mujeres de mentira.

 



       
  CIEN MUJERES

Desdoblada en las mujeres que soy,
imperfecta en cada una,
especialista en nada,
equilibrista en todo…

Qué abandonar
para ser una súper mamá,
una escritora no mediocre,
una mujer independiente,
una amiga disponible,
una amante a tiempo completo,
una administradora eficiente…

La sensación de fracaso
es como el cielo gris de mi ciudad:
el paisaje adjudicado
del que no puedo escapar.



        



  GATOS

Esta mañana se ha cruzado un gato en mi camino
-o yo en el suyo-.
He posado las bolsas de la compra en la acera
y me he agachado a acariciarlo.
Ha sido un tiempo provechoso y feliz:
tocar su lomo  alivia sinsabores
.
Y su filosofía  de vida,
exacta en lo esencial,
hermosa en su actitud,
lima aristas y te reconcilia
con lo sublime.

Podría pasarme las horas
mirando su quietud vigilante,
su magnetismo incuestionable,
sus juegos lisérgicos,
su caza infalible.

Entonces, suspiro satisfecha,
y sé que estoy
ante algo realmente perfecto.





JUGAR POR LOS QUE NOS HAN DEJADO

Jugar por quien ya se ha quedado fuera del juego.
 Amar por encima de la ausencia.
 Celebrar lo vivido y preservar la memoria de lo amado.
 Reír porque nos sale y porque ellos lo hubiesen querido así. 
   
                                                   Para las que seguimos acompañando a Rosa.




 FUEGO

Entre la tierra y la savia de los árboles,
entre los seres que huyen
si nos presienten,
está la verdad olvidada.
Olvido como cadena
que nos hace esclavos.

Y está el silencio.

Y las estrellas tocando el suelo.
Lo que ha de permanecer y es tan frágil.
Es su latido lo que nos alimenta
ajenos a ese pan cada día más correoso.

            ¿Qué será de nosotros cuando los árboles hayan muerto?



 DIÁLOGO


Hay un gato en la escalera
tumbado al sol
en una postura hedonista,
casi obscena.

Simulo un diálogo
de persona a felino-miau, ay-,
e interpreto que amonesta
mis lloriqueos de mujer occidental.
No entiende mi tristeza:
tengo pan y vino,
tengo un armario abarrotado de ropa,
hijos sanos y alguna que otra amiga leal.
Tengo un techo enorme sobre mi cabeza
y el mar a escasa distancia.
Vivo —de vez en cuando—  sensaciones intensas
y celebro algún que otro éxito.

Se despereza, se estira infinitamente,
indolente y feliz.
Se da la vuelta
y decide ignorar mi empeño
en convencerle que la vida, a veces,
es una mierda.



  LA OTRA SEDUCCIÓN

Oriente seduce a occidente.
Occidente atrae al Tercer Mundo
y este escapa de sus tiranos
para habitar los vertederos.
Las ciudades embaucadoras
 vacían los pueblos,
fantasmas de una existencia
que abandonó el calor del fuego.

El político  prepara discursos
para succionar tu voto
y dejarlo morir en las urnas de metacrilato.
El seductor afila sus garras
y refresca la memoria
con su arsenal de palabras
y promesas imposibles.
Y desaparece. Y explotas
convertida en partículas
de desesperación.
La vida te seduce
y la malgastas como si fuera eterna.
Si pensáramos en la certeza que es morir,
todos seríamos suicidas.


PASADO Y FUTURO INDEFINIDO

Fuimos alguna vez
seres vivos.
Jugamos hace tiempo
a la no existencia.
Leímos nuestros pensamientos
tras una lobotomía.
Éramos exhibicionistas
y escapamos por la puerta de atrás.
Queríamos ser libres
hipotecados entre barrotes.
Pasábamos frío
en el periodo canicular.
Siempre estuvimos descalzos
en aquella tienda de zapatos.

Y,
me temo,
 nunca
seremos felices.



 Julia Navas Moreno. Simulacro. Canalla Ed. 2019

Nacida en Avilés en 1966, reside desde hace años en Gijón.  En el 2014 publica su primera novela, Esperando a Darian (Hades). Licenciada en Historia del Arte, su verdadera vocación apuntaba al periodismo; se resarce escribiendo en la revista musical Future Magazine. La música como universo cotidiano es una constante en su obra tanto narrativa como poética.

 En 2015 publica su primer libro de poemas Confieso que he perdido el miedo  (Hades), que será representado por la compañía valenciana  Teatro Círculo. Ombligos y Universos (CANALLA Ediciones, 2016) es su segundo poemario.  Como poeta, participa activamente en recitales y actividades culturales de su ciudad de acogida y sus poemas han aparecido en revistas como Absenta Poética en el monográfico Nosotras, Cronopios, Susurros a Pleno Pulmón…  También aparece en la antología Poetas precarios publicada para apoyar la “Marcha contra la precariedad” y en libros colectivos de relatos como “Habitación 2019”, “De vinos” y “Palabra Fiera”, con el proyecto editorial “Alternativas”;  Versos para bailar o no y La Banda Sonora, con editorial Almuzara; Histeria, con Bajamar; “;  “Poemas contra el Olvido” , editado por “Acción en Red Asturies y Coordinadora de ONGD del Principado de Asturias; en ODISEA CULTURAL, para “Palabra de Argonauta”
“Compartiendo Historias” recoge el relato ganador  del concurso convocado por la Concejalía contra la Violencia de Género del ayuntamiento de Tarrassa.
En junio de 2018 presentó su nueva novela “¿Qué hay en una habitación vacía?” con Canalla Ediciones, y con la misma editorial ve la luz su último libro de poemas, SIMULACRO (2019).