cuando me
asomé al día mi hijo ya había dejado de remar
frente a la punta de arena vi un instante la
casa más rápida de esa franja de costa
me mantuve alejado ocupándome en enderezar un
ancla para no coincidir con ella
el grupo familiar era numeroso aunque no
conocía a casi nadie de los que se tiraron por la borda
mejor así sin dramas exclamó una voz atrapada
entre dos accidentes geográficos
llovía aunque nadie lo había tenido en cuenta
durante nuestro corto viaje a una isla insólita
aquí y allá mis pies se multiplicaban por
reproducción espontánea como los titulares de algunos préstamos difícilmente
legítimos
al tercer cuánto has crecido entendí que ella
me hablaba así para rebajar algo la tensión pélvica
pero la sorpresa vendría del planeta del
fondo ese laberinto de oscuridades al que nunca miramos porque no apela a
nuestra urgencia de vibrantes radiaciones
dumbasubmarinas
pero la sorpresa vendría al ver a las aguas
devolver sus últimos trofeos a unos pocos metros del fortín de troncos que unos
excursionistas alzaron en esta playa el verano pasado
cuando asomando su cáscara vacía por la
pasarela el capitán me pidió que aclarara el sentido de estas palabras para que
puedan entenderlo le pregunté a quién se refería si a los muertos recuperados
del fondo del mar o a los equilibristas de kilómetro cero que aleteaban con
mallas estriadas sobre las esclusas en su espalda
ante la duda me dirigí directamente a Akef
uno de los 1022 ahogados en el Mediterráneo a lo largo del primer trimestre del
año en curso 2026 como portavoz de la junta de personal yacente el cual en
respuesta a esto se encogió de hombros lacónico como buen esqueleto sin
identificar
también me recomendó el capitán que vuelva
cuanto antes al camino correcto pero para eso tendría que envenenarme de
fragancias insonorizadas que le saldrían por un pico a mi ya de por sí maltrecha
conciencia
por eso cuando veo a mi hijo aferrado aún al
remo y el cuerpo de Aylan Kurdi en el mismo sitio que hace diez años no veo
otro camino que recuperar el poema que vomité entonces
porque aunque dicen que escribir es fácil
digerir ciertas imágenes puede llevarte más
de una vida
con sus correspondientes demonios de asco
insoportable
el poema es este
.
.
.
……..
la realidad esta arena
trenzando un futuro todavía más negro
que aún podría ser desactivado
y eso porque por mucho que te digan
sigues pudiendo escoger
qué cables cortar
y cuáles tender hasta cualquier orilla
Pablo Iráculis. Paisajes Vetados. 2026






