documentos de pensamiento radical

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viernes, 17 de enero de 2020

Memoria (La Campana) Histórica



Atraviesa mi abuela
campos abandonados
por la guerra. Cruza
las sementeras desiertas con su hijo
a cuestas. Los campos, cobijo del miedo,
mi abuela con su hijo a cuestas.
Campo a través, mi abuela,
con hambre y el fusil.
Esperando a los bárbaros.
Bárbaros en España, abuela.
Atraviesa el campo abandonado,
sin satélites, portátil, ni GPS, mi abuela.
Los campos entregados al enemigo.
Cunetas va dejando atrás,
atrás a la guerra.
Paseados en las cunetas atrás
llenan las sementeras. Bajo
la arena los paseados sin destino ni futuro,
           sin frontera.
Mi abuela, sin portátil, sin comida, ni GPS,
huye a pie hacia La Campana,
mi abuela, con su hijo en brazos, mi abuela.
Dejo atrás el recuerdo de La Campana
y la señal en la autovía que me anuncia:
mi abuela, La Campana, mi abuela.




Balbina Prior, poema del libro Timos en la Edad Desnuda.  
En Memorial de Frontera. Trajín, 2018
                                   

jueves, 16 de enero de 2020

En la aduana



Y cuando en la interminable cola,
perdidos ya todos tus derechos,
todos empujan indignados:
blancos primero, afros y chinos;
latinos, indios y musulmanes;
para que sus familias no sequen
sus calcetines de zurcida rabia
al viento rasante del metro
que taja todas sus gargantas.
Y según la fuerza de cada cultura
vas entrando por una puerta diferente,
puede que te admitan
por la de inmigrante, la de turista
o por la de business class sin demoras.
Y nadie quiere ser el último.
Y nadie quiere esperas.
Y cuando por fin te regalan el visado
para no volver nunca más a tus raíces,
a no ser que llegues
en carro alquilado de diamantes
que admiren los vecinos,
te enseñan su forzoso idioma
para cargar contra todos tus antepasados,
que te dejaron anchas palabras pero pocos dólares,
y todo se reduce a sacar las automáticas,
escondidas desde siglos
entre tu castigada piel y las cuatro tallas más
de tus vaqueros vencidos.
Y nadie entonces se conforma,
porque no queremos
que por heterodoxos nos deporten,
pues dentro de poco nuestra cultura
no valdrá nada, y porque de todos modos,
te la arrancarán del vientre
como droga en la aduana.


                                   Balbina Prior. Memorial de Frontera. Trajin. 2018


miércoles, 15 de enero de 2020

3 poemas de TIERRAS DE MALVAS de YOLANDA ORTÍZ




apartar en la conversación
como si fueran ramas
las heridas del otro

***

muevo la necesidad de sitio
no encuentro
quién me la sostenga

***

en la nevera se pudre
nuestro plato favorito
no puedo comer nada
que celebre nuestro amor
no puedo tirar nada
que clausure nuestro amor



 Yolanda Ortíz. Tierra de malvas. Piedra, papel ed. 2019

martes, 14 de enero de 2020

2 poemas de TIERRA DE MALVAS de YOLANDA ORTÍZ




nunca te imaginé
en la puerta de nuestra casa
como un desconocido

***

baja amor a la tierra

no soy más que esto
y no sé
si te sobro
o te falto


 Yolanda Ortíz. Tierra de malvas. Piedra, papel ed. 2019





lunes, 13 de enero de 2020

esta nostalgia salvaje




esta nostalgia salvaje
por esa parte
que eres tú
en mi cuerpo


Yolanda Ortíz. Tierra de malvas. Piedra, papel ed. 2019

domingo, 12 de enero de 2020

pato cuchara




I
un pato nada en nuestra piscina
un macho cuchara me dices
parpa el cloro lo salvaje en nuestro jardín
su decadencia / las ruinas
de nuestra casa
quedan así
bendecidas

II
cae la noche
lo veo nadar
sabe
que precisamos su belleza


III
la mala hierba quiebra
la piedra de los peldaños
lo que planté
está seco
dejaremos que venza
que nade el pato
que ocupe con la grama nuestra casa
poco importamos nosotros
hemos empezado ya
a desaparecer


IV
cada planta animal objeto está
donde desea estar

no intervenimos


V
perduraremos
mientras estén
sus sombras en el borde de la noche

por favor
no hagas ruido


VI
en qué momento
nuestro destino enmarañado
con el suyo

no dejéis de venir


VII
desde el río nos eligen
entre todas las piscinas colindantes
nos eligen

algo bueno para anidar tendremos


VIII
parpa la noche la interrumpe
su lamento
¿es el macho o es la hembra?
salgo sonámbula
del calor hacia el agua
y pido silencio           

ha huido
y ya en la cama
el oscuro presentimiento
de haber roto el silogismo
que me une a ti


IX
ha llegado la primavera
y parece que
tampoco ellos
han decidido
traer vida a este jardín


 Yolanda Ortíz. Tierra de malvas. Piedra, papel ed. 2019



sábado, 11 de enero de 2020

2 poemas de HIJAS DE LA TORMENTA de MARTA NAVARRO




La nueva casa

En la nueva casa escucho volar
a un pájaro,
le pongo migas de pan en la ventana,
sobre la mesa, en la biblioteca.
Lo busco, pero no lo encuentro. 

En la nueva casa el aullido de un lobo
abre las ventanas a la noche,
le respondo en el idioma de nuestros antepasados
y espero a que se acerque.
Lo busco, pero no lo encuentro.

En la nueva casa me despierta el barritar de un elefante,
salgo a su encuentro, le pongo agua fresca
y fruta en el porche.
Lo busco, pero no lo encuentro.

En la nueva casa alguien me deja
zumo de limón en largos vasos de cristal,
música de Haendel y Battiato,
gachas de avena sobre crema de arroz
y libros de Mary Wollstonecraft sobre la mesa.

Debe de conocer bien mis gustos. 
Me busca. Lo busco.



En otros mundos

Mi madre le daba de comer al humo
hojas de hierbabuena y madera de bosque artúrico.
Humo a cambio nos dejaba tocar su cuerpo insumiso y delicado.
Junto a él nos elevábamos hacia mundos etéreos
donde el tiempo y el miedo no existían.
Tampoco el odio o el hambre,
allí el verbo sospechar estaba desterrado del diccionario
y la muerte escribía manuales de supervivencia
para los vivos que querían seguir siéndolo.

En aquellos mundos,
la luna era dueña de una parte de la noche,
el resto pertenecía a músicos,
poetas y camareros.
Cuando volvíamos a la tierra,
el sabor de la guerra nos invadía de nuevo,
hasta hacernos sus prisioneros.



Marta Navarro. Hijas de la Tormenta. Ed. Los libros del gato negro, 2019