documentos de pensamiento radical

documentos de pensamiento radical

jueves, 7 de mayo de 2026

CONTRA LA GRAVEDAD DE LOS POETAS de ENRIQUE CABEZÓN (fragmento II)


 

 

17


La tripulación me recuerda que un manifiesto
también es el documento que se solicita en la aduana,
cada poeta con poder es una,
(ya sé que poeta con poder es como un animal
mitológico,
ya sé que de darse el caso se trata de algo marginal e
ínfimo,
un poder pírrico),
y que debo recapitular qué elementos constituyen este
buque
que zozobra a la deriva entre el Alfambra y el
Guadalaviar,
la carga: es mucha y torpe la lectura
intermitente,
algo de escritura tartamuda de
calidades varias,
lecturas y saliva torpemente
expulsada y compartida,
querencias hererogéneas por
lo pequeño,
epopeyas para los apologetas y
los jetas,
alcoholes, otras promesas de
paraíso a la venta.


El destino: diría que el olvido, una nada
cotidiana,
diría que el lugar de lo
epatado,
diría que el ahogo de la
soledad,
diría que dios sigue muerto y
mercadeado,
querría que explorase otros
posibles plausibles.


La procedencia: ninguna parte en concreto,
eso son en realidad todas las
partes,
un agujero llamado
nevermore,
algo así como las partes del
cerdo,
un intento de
aprovechamiento de un todo,
el que sea, pero otro todo.


La descarga: una pequeña posibilidad de
honestidad,
una pequeña posibilidad de
alivio,
consuelo, descaro y chupitos.


Enrique Cabezón. Contra la gravedad de los poetas. Ed. PPT Ediciones, 2025

miércoles, 6 de mayo de 2026

CONTRA LA GRAVEDAD DE LOS POETAS de ENRIQUE CABEZÓN (fragmento I)


 

 

1


Teruel, noviembre 24


Reunidos todos para celebrar y celebrarnos la alegría,
la conciencia de pertenecer a la estirpe rota de los tristes,
esos que ríen como pían a cientos los estorninos,
enloquecidamente, a demasiado volumen siempre,
esos que tiemblan en las ramas de un árbol de otoño
que, como todo el mundo sabe, no es una estación
sino una enfermedad mental, una forma de violencia.


Reunidos en una ciudad cercada y antigua
para hablar de los libros de los demás
–pero haciendo hincapié en los nuestros
para que nuestra futilidad sea evidente,
anunciándonos huecos como simples embalajes–,
he decidido seguir riéndome de mi manera de
abismarme
que encuentro turbia y espesa en los últimos tiempos.

Yo que siempre pugno por presidir este aquelarre de
gente herida,
que podría embestir a otros machos cabríos por ello
y descuartizarlos desnudo mojando sus jugos
en mis rodillas, en mis manos y en mi rabo.


Yo que os pregunto por qué buscáis la luz del
relámpago
como suricatos, como animales sedientos de charco,
yo os daré la posibilidad de una grieta entre el asco y la
pena.


Nosotros, que dejamos de hacer pie en la tierra,
que nos aturdimos en la miasma y la ebriedad,
que hemos tragado mierda hasta el vómito
y seguíamos comiendo como sórdidas alimañas
en noches que eran con certeza un suicidio,
con los fluidos de la sombra mojándonos el mentón.


Nosotros, la estirpe de Caín, los del desespero,
Los de si he de morir ahora, sea, los de un qué sentido
tiene esto.

Vamos a ensalzar esta falsificada belleza,
esta manera de alambicar el no decir nada,
esta presunta pericia en domeñar la palabra,
y comerciarnos como las putas que somos.


Nosotros, que esperamos a porta gayola un sunami
cabrón y definitivo, hemos llegado a un punto muerto,
repetimos nuestro dolor común, el amor desesperado,
la ilusión de lo nuevo, la seducción de la inteligencia
y el poder que se siente al recibir atención
en algo tan pequeño e inútil como un poema. 


Enrique Cabezón. Contra la gravedad de los poetas. Ed. PPT Ediciones, 2025

domingo, 19 de abril de 2026

EPÍLOGO



O amor permanece, mesmo quando se vai. Como o ar que

se respira e nos mantém vivos. Não o vemos, mas sentimo-lo,

percebemos a sua clara existência. Como o trenó que desce

a montanha, onde Marie, levada pelo arquiduque seu primo,

treme assustada enquanto ele lhe grita Marie, hold on tight1,

também o amor no seu zénite, no alto cume, deixará as marcas

da sua presença e da sua partida. Dali saímos, dali sairemos

outra e outra vez; e nunca saberemos aonde vamos. Sabemos

contudo que não há desamor. Mesmo quando passa, o amor

permanece – e é fresca a sombra do seu espírito, e amável

para sempre. Para sempre escutaremos o vibrar de asas desse

anjinho audaz, impenitente.

Podemos sobre ele escrever um poema. Ou trinta. Ou nenhum.

Mas em todos os poemas, escritos e por escrever, invariavelmente

pulsará o espírito do amor, neles a pairar como

um deus sobre os corações e as almas. Ainda que o poema fale

de guerra, de tristeza, de tragédia ou de perda, sempre e para

sempre adejará nele o amor o seu invisível voo. Ponto é que

o poema seja poema, não um desses estranhos balbucios pretensamente

agendados ao sabor das modas, esses tantos que

enchem e enxameiam o grande nada literário em que os tempos

são pródigos. Aí falhará o amor, ou será espúrio, menos

que débil, falso, impuro. Quem não ama, quem jamais amou,

incapaz é de sentir o poema, qual seja.

Amaremos até morrer. Amaremos quem alguma vez nos

amou, amaremos o vento, a paisagem, os difusos perfumes da

névoa, a distância que há para lá do mar. Amor como verdade,

como artista imorredoiro de toda a cor, como pátria que é ou

foi nossa um dia. A sua expectativa ou a sua recordação já se

nos impõem, ainda se nos impõem. Por igual a esperança, a

crença na sua realidade maior do que os sonhos.

A cada salto do trenó poderei dizer-te: Marie, Marie, os

teus olhos brilham como os horizontes, abraça-me, Marie,

hold me tight, talvez nos beijemos ao chegar ao sopé, talvez,

ninguém sabe, o mundo por vezes é obscuro e a sua escuridade

entristece os nossos sentimentos. Já viste a Lua? Por vezes

estremecemos ainda mas as ruas são outras já, os caminhos

desconfluíram, as cidades apagaram as suas luzes, aquelas

que supúnhamos acesas somente pela nossa e para a nossa

presença.

Eis pois o amor saltitando em nossas vidas a vida toda.

Ei-lo pois nos modos, nos sentimentos, nos olhares, nas melancolias.

Não me perguntes, Marie, escuta apenas. Melhor,

sente apenas. Pousará sobre nós as suas magníficas simples

asas, Marie. Por muito que seja vazia a terra, cruel Abril, percebê-

lo-ás nos silêncios inecessários, no gotejar dos dias, a

cada ressalto do trenó, Sentirás o seu sopro à chegada a cada

cais. Marie, Marie, hold on tight.

E ainda o sentiremos quando se separarem os que eram

unidos por algo maior que eles próprios, como se separaram

as águas e as terras e no entanto não vivem Terra sem Água

nem Água sem Terra; ou se separaram o Fogo e o Ar e todavia

permanecem no inevitável enlace para que sobrevivam,

um e outro. E se separaram os altivos seres que eram Luz e

Auge, when we two parted in silence and tears, half broken-

-hearted.2

E recordaremos para sempre esses dias e as coisas-palavras

que se foram com eles; e sempre para sempre permaneceremos

em tudo o que ficou.


                                                 2025, F. C.




EPÍLOGO


El amor permanece, incluso cuando te vas. Como el aire

que respiramos y que nos mantiene vivos. No lo vemos, pero lo sentimos,

percibimos su clara existencia. Como el trineo que desciende

de la montaña, donde María, llevada por su primo el archiduque,

tiembla de miedo mientras él le grita: «¡María, agárrate fuerte!».

Así también el amor, en su cenit, en la cima, dejará las huellas

de su presencia y su partida. De allí partimos, de allí partiremos

una y otra vez; y nunca sabremos adónde vamos. Sabemos,

sin embargo, que el amor no falta. Incluso cuando se va, el amor

permanece, y la sombra de su espíritu es fresca y hermosa

para siempre. Para siempre oiremos el aleteo de las alas de ese

ángel audaz e impenitente.

Podemos escribir un poema sobre él. O treinta. O ninguno.

Pero en todos los poemas, escritos y no escritos, invariablemente

el espíritu del amor palpitará, flotando en ellos como

un dios sobre corazones y almas. Incluso si el poema habla

de guerra, de tristeza, de tragedia o de pérdida, siempre y para siempre el amor se elevará en su vuelo invisible. La cuestión es que

el poema debe ser un poema, no uno de esos extraños balbuceos pretenciosamente

programados según los caprichos de la moda, esos tantos que

llenan y pululan en la gran nada literaria en la que los tiempos

son pródigos. Allí el amor fracasará, o será espurio, menos

que débil, falso, impuro. Quien no ama, quien nunca ha amado,

es incapaz de sentir el poema, sea cual sea.

Amaremos hasta morir. Amaremos a quienes nos amaron,

amaremos el viento, el paisaje, los perfumes difusos de la

niebla, la distancia que se extiende más allá del mar. El amor como verdad,

como un artista inmortal de todos los colores, como una patria que es o

fue nuestra algún día. Su expectativa o su recuerdo ya se impone

sobre nosotros, aún se impone. Igualmente la esperanza, la

creencia en su realidad, mayor que los sueños.

Con cada salto en trineo puedo decirte: Marie, Marie,

tus ojos brillan como el horizonte, abrázame, Marie,

abrázame fuerte, tal vez nos besemos al llegar abajo, tal vez,

nadie lo sabe, el mundo a veces es oscuro y su oscuridad

entristece nuestros sentimientos. ¿Has visto la luna? A veces

aún temblamos, pero las calles son diferentes ahora, los caminos

se han bifurcado, las ciudades han apagado sus luces, aquellas

que suponíamos iluminadas solo por nuestra y para nuestra

presencia.

Aquí está, pues, el amor saltando en nuestras vidas, toda nuestra vida.

Aquí está, pues, en los modales, en los sentimientos, en las miradas, en las melancolías.

No me preguntes, Marie, solo escucha. Mejor aún,

solo siente. Sus magníficas y sencillas

alas aterrizarán sobre nosotros, Marie. Por muy vacía que esté la tierra, cruel abril, la percibirás

en los silencios innecesarios, en el goteo de los días, con

cada sacudida del trineo. Sentirás su aliento al llegar a cada

muelle. Marie, Marie, agárrate fuerte.

Y aún la sentiremos cuando aquellos que estaban

unidos por algo más grande que ellos mismos se separen, como se separaron las aguas y las tierras,

y sin embargo la Tierra no vive sin el Agua,

ni el Agua sin la Tierra; o como se separaron el Fuego y el Aire, y sin embargo

permanecen en el abrazo inevitable para que puedan sobrevivir,

ambos. Y los seres orgullosos que eran Luz y

Cima se separaron, cuando ambos partimos en silencio y lágrimas, medio destrozados,

con el corazón roto.²

Y recordaremos para siempre aquellos días y las cosas —las palabras—

que los acompañaron; y por siempre jamás permaneceremos

en todo lo que queda.


2025, F. C.


Fernando Cabrita As Trinta Parábolas do Amor Imperecível. Colecção: On y va, Poesia. 2025

www.onyva.pt

sábado, 18 de abril de 2026

PARÁBOLA TRIGÉSIMA



Não sei por quanto tempo fomos mas fomos para sempre eternos

O amor sustem a cabana sobre o outeiro a eleva

sustem a casa velha lintel a lintel pedra irreal

quando o amor visita os campos somos admiráveis e frescos

nada é tão fantástico tão cheio de graça

por amor Segismundo e Isota resistiram ao mundo que

jamais compreenderiam

à luz do amor darão para sempre as mãos

os longos apaixonados

esses de todas as profundas eras

esses de todos os sentimentos claros

ao amor profundas são todas as idades

profundos e jovens todos os velhos enamorados

a luz do amor desceu pacífica e nua sobre os doces animais

gazela e duende

andorinha e pássaro

onde por março descia a primavera desceria o amor

suas escadas de nuvem

por amor construímos as árvores à margem dos caminhos

e seguimos as veredas

e os trilhos extasiados até Nunca Saberemos Onde

era amor o rouxinol trinando as múltiplas madrugadas

os amores empurraram as barcas de Spencer nos tamisas

que houvesse

e cada amor regou as humildes hortas

e acendeu fogueiras

e nas suas intermitências bate sempre humilde

um humilde coração

o amor fez-nos ver a lua mesmo onde ela não nascesse

e seguíamo-lo e a ela até ao horizonte onde morrêssemos

era belo o amor e bela a nossa vida

e por amor defenderíamos todos os castelos

todas as distâncias

todas as paliçadas da velha fantasia

não sei por quanto tempo fomos

mas fomos para sempre eternos sempre que se sentou

o amor à nossa mesa.




PARÁBOLA TRIGÉSIMA


No sé cuánto tiempo estuvimos allí, pero estuvimos allí una eternidad.

El amor sostiene la cabaña en la colina, la eleva

Sostiene la vieja casa, dintel a dintel, piedra irreal

Cuando el amor visita los campos, somos admirables y frescos

Nada es tan fantástico, tan lleno de gracia

Por amor, Segismundo e Isota resistieron el mundo que

jamás comprenderían

A la luz del amor, se tomarán de la mano para siempre

Los amantes eternos

Los de todas las edades profundas

Los de todos los sentimientos claros

Para el amor, todas las edades son profundas

Profundos y jóvenes, todos los viejos amantes

La luz del amor descendió pacífica y desnuda sobre los dulces animales

Gacela y elfo

Golondrina y pájaro

Donde la primavera descendió en marzo, el amor descendería

sus escaleras de nubes

Por amor, plantamos los árboles junto a los senderos

Y seguimos los caminos

Y los senderos, extasiados, hasta Nunca Sabemos Dónde

Era amor, el ruiseñor cantando a través de los múltiples amaneceres

Amor Empujamos las balsas de Spencer a través de los tamices

que había

y cada amor regaba los humildes jardines

y encendía hogueras

y en sus intermitencias siempre late humildemente

un corazón humilde

El amor nos hizo ver la luna incluso donde no salía

y la seguimos a ella y al amor hasta el horizonte donde moriríamos

El amor era hermoso y hermosa era nuestra vida

y por amor defenderíamos todos los castillos

todas las distancias

todas las empalizadas de la vieja fantasía

No sé cuánto tiempo estuvimos juntos

pero fuimos eternos para siempre cada vez que te sentabas

amor a nuestra mesa.



Fernando Cabrita As Trinta Parábolas do Amor Imperecível. Colecção: On y va, Poesia. 2025

www.onyva.pt

viernes, 17 de abril de 2026

PARÁBOLA DÉCIMA QUARTA



Num lago que um dia existiu


Eram cruéis todos os meses não apenas abril

e os jacintos floriam a terra vã

a terra onde planície a planície tudo coubera

e havia água

e os pequenos amores deambulavam nela como

peixes dourados num lago que um dia existiu

e depois secou



PARÁBOLA DECIMOCUARTA


En un lago que una vez existió

Eran crueles todos los meses, no solo en abril

y los jacintos florecían en la tierra árida

la tierra donde llanura sobre llanura todo encajaba

y había agua

y pequeños amores vagaban en ella como

peces dorados en un lago que una vez existió

y luego se secó




Fernando Cabrita As Trinta Parábolas do Amor Imperecível. Colecção: On y va, Poesia. 2025

www.onyva.pt

jueves, 16 de abril de 2026

PARÁBOLA DÉCIMA SEGUNDA



De onde sairia esse anjinho audaz impertinente?


De onde sairia esse anjinho audaz impertinente?

O que seria esse trovão entre montanhas e chuvas?

O que será que será que andam suspirando pelas alcovas

que andam sussurrando em versos e trovas anjinhos

de luz espairecida e bela?

Um vento de final de tarde abre as janelas da casa.

A primeira lâmpada deterge a escuridão.

Que coisa é essa éter e fumaça antiga

coisa de imprevistas moradias que

como cantiga de Buarque

cantariam Dona Flor e seus dois maridos

cantaria Milton no violão de outrora?

Que será que seria

que não sabemos se vive mas vive nas ideias desses amantes

que cantam os poetas mais delirantes que todos os avisos

não vão evitar?

Em que coração veio morar o poema tão vestido de noiva

feliz de sol?

Que coração te albergou tão castelo de areia que no entanto

resiste?

Que velha balada é essa que escutas

e escutas

e escutas

perene altiva duradoura?

Que será que seria tal alfabeto sem letras

tal Pireu sem navios

Alfa sem Ômega

Joe DiMaggio por vinte anos depositando flores na tumba

de Marilyn

a cada semana

cada Taj Mahal mesmo que pequenino

mesmo que sem morada certa

mesmo que sem Shan Jahan ou Aryumand Banu Begam.

Pergunto-te perguntas-me

Que será que seria

o que não tem governo, nem nunca terá assim

o cantava ele

o que não tem vergonha, nem nunca terá assim

o escutavas tu

o que não tem juízo

não tem juízo

não tem juízo

não tem

assim o sabíamos nós

.........

nem dimensão nem limite não tem

nem princípio nem fim não tem

nem regra nem pátria não tem

nem deus nem freio não tem

nem nada...

Que será

que será

que

?????

De onde sairia esse anjinho audaz impertinente?




DUODÉCIMA PARÁBOLA


¿De dónde vendría este angelito audaz e impertinente?


¿De dónde vendría este angelito audaz e impertinente?

¿Qué sería este trueno entre montañas y lluvia?

¿Qué podrían ser esos suspirantes en las alcobas

que susurran en versos y baladas, angelitos

de luz despreocupada y hermosa?


Una brisa vespertina abre las ventanas de la casa.

La primera lámpara disipa la oscuridad.

¿Qué es este éter y humo ancestral?

¿Una cosa de moradas imprevistas que

como una canción de Buarque

cantaría Doña Flor y sus dos maridos

cantaría Milton con la guitarra de antaño?

¿Qué podría ser

que no sabemos si vive, pero que vive en las ideas de estos amantes

que los poetas más delirantes cantan, que todas las advertencias

no podrán impedir?

¿En el corazón de quién vino a morar el poema, vestido como una novia,

feliz bajo el sol?

¿Qué corazón albergó semejante castillo de arena que, sin embargo,

resiste?

¿Qué vieja balada es esta que oyes

y oyes

y oyes

perenne, orgullosa, imperecedera?

¿Cómo sería un alfabeto sin letras?

Un Pireo sin barcos

Alfa sin Omega

Joe DiMaggio durante veinte años depositando flores en la tumba

de Marilyn

cada semana

cada Taj Mahal, incluso uno pequeño

incluso sin un hogar fijo

incluso sin Shah Jahan o Aryumand Banu Begam.


Te pregunto, me preguntas

¿Qué podría ser?

Aquello que no tiene gobierno, ni lo tendrá jamás,

como cantaba

Aquello que no tiene vergüenza, ni la tendrá jamás,

como oíste

Aquello que no tiene juicio

no tiene juicio

no tiene juicio

no tiene juicio

así lo sabíamos


.........


No tiene dimensión ni límite

No tiene principio ni fin

No tiene dominio ni patria

No tiene dios ni restricción

Ni nada...

¿Qué podría ser?

¿Qué podría ser?

¿Qué?

¿?????

¿De dónde saldría este angelito audaz e impertinente?



Fernando Cabrita As Trinta Parábolas do Amor Imperecível. Colecção: On y va, Poesia. 2025

www.onyva.pt


miércoles, 15 de abril de 2026

PARÁBOLA OITAVA


 

 

E que essa janela poderia ser a nossa a nossa a nossa


e também amei esses homens que morreram essas mulheres

que morreram

não porque o buscassem mas porque os mataram

não porque se quisessem mártires ou ícones mas porque

acreditaram num

mundo onde não minguasse justiça e pão

Foi-lhes esse para sempre um acto de amor e de amor

em vários actos

um acto de amor definitivo e cruel

sólido como vagas memórias de todos os futuros

também amei os que defenderam a sua Comuna

até nas paredes

de Père Lachaise

e os que viveram como ratos nas trincheiras de Kobani

para afastar fascismos

e derrubar santificados criminosos de todas as teocracias

carrascos em nome de deus

os que caíram sob as asas da Sombra para manter

a sacrossanta liberdade

para dizer alto o seu nome de dignidade escrito

os que defenderam as velhas jacqueries com um amor

de sangue e de luares

e voltaram a morrer na Carretera de La Muerte

sem conseguirem

chegar à vista de Almeria

e nas Termópilas frente às imensas multidões

e nos pavilhões gelados de Treblinka

os que enchem fossas nas largas campinas andaluzas

os que batalharam derredor Spartacus com as armas

do ânimo e da insubmissão

os que mesmo nas trevas proclamavam o seu amor

e o inventavam até

naquele muro arruinado por entre anúncios de aparelhos

de rádio

e detergentes

pois que

inventaram o amor com carácter de urgência.

E encontrá-los-emos onde houver uma flor rubra e essencial

onde estiver pousado sobre a porta o pássaro desconhecido

e admirável de

Daniel Filipe que também inventou o amor

quando

o escreveu nessa suprema elegia

e caminhou para sempre envolto numa cortina de música

porque

tudo poderia ser o amor pois não sabíamos apenas sabíamos

que

sempre existiria au bout du chagrin une

fenêtre ouverte

une fenêtre éclairée

e que essa janela poderia ser a nossa a nossa a nossa

e por isso a de toda a gente que o amor tocou para sempre



PARÁBOLA OCTAVA


Y que esta ventana pudiera ser nuestra, nuestra, nuestra

y también amé a esos hombres que murieron, a esas mujeres

que murieron

no porque lo buscaran, sino porque fueron asesinadas

no porque quisieran ser mártires o íconos, sino porque

creían en un

mundo donde la justicia y el pan nunca escaseaban

Esto fue siempre un acto de amor, y de amor

en muchos actos

un acto de amor definitivo y cruel

sólido como vagos recuerdos de todos los futuros

También amé a quienes defendieron su Comuna

incluso en los muros

junto al Padre Lachaise

y a quienes vivieron como ratas en las trincheras de Kobani

para repeler el fascismo

y para derrocar a los criminales santificados de todas las teocracias

verdugos en nombre de Dios

a quienes cayeron bajo las alas de la Sombra para mantener

la sacrosanta libertad

para proclamar a viva voz su nombre de dignidad escrito

a quienes defendieron las antiguas jacquerías con un amor

de sangre y de noches de luna

y murieron de nuevo en el Camino de la Muerte

sin lograr

llegar a ver Almería

y en las Termópilas ante las inmensas multitudes

y en los pabellones helados de Treblinka

los que llenan zanjas en las vastas llanuras andaluzas

los que lucharon alrededor de Espartaco con las armas

del espíritu y la insubordinación

los que incluso en la oscuridad proclamaron su amor

y lo inventaron hasta

en aquel muro en ruinas, entre anuncios de radios

y detergentes

porque ellos

inventaron el amor con urgencia.

Y los encontraremos dondequiera que haya una flor carmesí y esencial

donde el pájaro desconocido se posa en la puerta

y admirable

Daniel Filipe, quien también inventó el amor

cuando

lo escribió en esa elegía suprema

y caminó eternamente envuelto en una cortina de música

porque

todo podía ser amor, pues no lo sabíamos, solo sabíamos

que

siempre existiría al final del dolor una

ventana abierta

una ventana iluminada

y que esta ventana podía ser nuestra, nuestra, nuestra

y por lo tanto, de todos aquellos a quienes el amor tocó para siempre



Fernando Cabrita As Trinta Parábolas do Amor Imperecível. Colecção: On y va, Poesia. 2025

www.onyva.pt

 

Fernando Cabrita As Trinta Parábolas do Amor Imperecível. Colecção: On y va, Poesia. 2025

www.onyva.pt