En Córdoba
hay una sinagoga,
una
mezquita,
varias
iglesias.
Lo que no
hay
es un
problema.
documentos de pensamiento radical
En Córdoba
hay una sinagoga,
una
mezquita,
varias
iglesias.
Lo que no
hay
es un
problema.
(3)
Ya me es indiferente en qué lenguaje
no seré comprendida.
Marina Tsvietáieva
XXV.
mientras tanto espero
que palabras se decanten
sobre la hoja en blanco
y la escritura incesante
acabe este u otro poema
XXVI.
bajo las persianas
para no quemarme los ojos
cierro la puerta
para alejar a todo el mundo
leo poemas traducidos
para presuroso abandonarlos
XXVII.
mientras tanto observo
mi ánimo desmoronarse
mi alma partirse
en mil esquirlas
de vidrio y abandono
al modo de vasos
lanzados contra la pared
XXVIII.
un antiguo reloj
reposa en una mesilla
mientras espera su parada
los segundos marchan
a cámara lenta
cuando se detenga
mi corazón se partirá
y no sabrá adónde ir
XXIX.
la angustia habita
los rincones de la casa
huésped permanente
pero no convidada
lo oscuro avanza por un túnel
de la incertidumbre
a falta de un acto de voluntad
XXX.
lo que queda
tras el silencio
es el anhelo del viento
en la extensión del desierto
XXXI.
bajo la llanura
yace latente
un callado augurio
de dolor y pesadumbre
XXXII.
ese cuerpo abandonado
se ovilla con mantas
esperando que la noche
avance hacia la nada
XXXIII.
no hay nada por lo que seguir
no hay lucha ni huida
todo en el presente
tan solo rendición
sin armas ni firmas
XXXIV.
de dónde llega
esta inaudita calma
que se derrama
como un océano
sobre mí y mis horas
XXXV.
alejado de todos los seres
alejado del mundo
alejado de uno mismo
solo queda un desierto
sobre el que sopla
el viento ante la ausencia
XXXVI.
a veces las palabras
no acuden a la cita
el papel se deshace
en copos de nieve
la tinta se desploma
goteando en el suelo
Enrique Arias Beaskoetxea. inéditos
pintura japonesa sobre papel del siglo XVIII titulada "Hielo agrietado" por Maruyama Ōkyo.
Otra
vez ante nuestros ojos las incisivas y suculentas propuestas del poeta Rafael
Alcalá, dueño de una capacidad innata para aventurarse, igualmente por las más
serenas playas que por los más pavorosos acantilados que la vida nos pone
delante.
Esta
vez, se inventa una pandilla de 10 jóvenes para hacernos un alegato contra la
áspera y desabrida sociedad actual, cuyo entorno artificial los ahoga como un
envoltorio de crujiente celofán.
Recurriendo
a paisajes y personajes inventados, utilizando un lenguaje directo y repleto de
recursos, como la jerga más de germanías o el contrapeso de la ironía, Rafael
nos hace llegar las vivencias (reales o soñadas) por esa pandilla que
representa la rebeldía, el desacuerdo con las propuestas éticas y morales
heredadas, y ofreciendo otras cuyo final, en realidad, desconocen.
Rafael
esparce el libro en 20 lo que él llama inmersiones una serie de expresiones,
totalmente novedosas y expresivas, repletas de humor: “Y a la muy sana Misda de
la cunita blanca o al san Clovaldo Martir” (ambos personajes inventados). “Que
ni siquiera el Valium nos devuelve la sonrisa”.
“La
nostalgia nos hunde/en un estado de memez sin par/ y duro abombamiento, /que no
lo restablece ni el tinto de Asunción”
“Los
perros y felinos que, sin piedad, miccionan en su quicio”. (esta vez, todo
ocurre en torno a un prostíbulo)
“Nosotros
procedemos de la escoria y de la pensión barata”.
“Alternamos
de noche y dormimos de día, excepto los festivos y fines de semana”.
“Estamos
saciados de mentiras. Somos analfabetos, a muchísima honra”.
Son
situaciones y aseveraciones novedosas e inesperadas que llevan al lector a unos
paisajes sorprendentes, Rafael siempre tiene esas cosas.
Por si
pudiera parecer superficial, el poeta nos acerca desde diversos ángulos al
brocal de la Muerte en varias estrofas: Entonces, no dudamos, nos quitamos la
ropa, /nos encomendamos a nuestros muertos/...”
“y que
cuando despertemos tengamos/ la certeza total de si la Muerte/ se lleva a
nuestros fieles enemigos,..”
“Transcurrió
el domingo visitando/ el cementerio. Lo pasamos fetén”.
“Sólo
la Muerte sedará, al fin, su dolor milenario”.
Como
vemos, incluso la muerte recibe su dosis de ironía. Rafael, siempre huyendo de
lo retórico, nos alerta, nos despierta ante una realidad que pretende
engañarnos; nos pone en guardia ante la Vida.
Recomendable,
por supuesto este nuevo libro, sugerente y enriquecedor de este poeta/escritor,
o viceversa, al cual siempre esperamos con alto interés.
Es un libro que se corresponde con la narrativa, pero también se le podría calificar de poemario, dada la intensidad con que el poeta trata cada frase del texto. Y poesía e intensidad se dan la mano con harta frecuencia. Es de recibo, de obligada y total proximidad.
Antes del porvenir, es decir, antes de casi nada, de que el mundo avance, de que el tiempo golpee las sienes blanqueadas del autor, nace este sentimiento profundo de la nostalgia en la localidad hispalense de Paradas.
No es un libro al uso y al abuso típico del señor provinciano que le canta a su pueblo, y cuya historia se cuece en la peor olla con torpe fuego: el nacimiento de algo ripioso. ¡No! Este libro, su cantado y encantado meollo, es todo lo contrario. Pepe Cenizo escribe adentrándose desde la profundidad llena de recuerdos, ojos poblados de vivencias, narrados con elegancia, con resolución muy meditada. Y le canta magistralmente a momentos irrepetibles de cada cosa pequeñita, pero que al niño Pepito le resultaba enorme, a través del diapasón de su ejemplar sensibilidad y bonhomía. Es la visión de un niño asentado en Paradas. Le canta a aquellos sucesos de aquella bendita tierra que le dejó una estela inolvidable de mágicas vivencias, que romantiza cada momento que se mece en los iris cincelados de nobleza del niño: el barro, el palomar, la tormenta, el algodón, la lluvia o la memoria, por sólo citar unos cuantos.
Es un libro que se lee apasionadamente, que va calando en el sentimiento del lector en cada nueva historia; que se vive con intensidad en el eslabón prendido en cada línea, en cada verso de este poemario increíble y quizá irrepetible, por cuanto el niño Pepe Cenizo se hizo hombre y después se alejó de aquel tierno y deslumbrante lar de su sueño para buscarse un medio de vida.
No podemos dejarnos atrás, que todo el libro, todos sus apartados, están impresos sobre un ambiente rural, donde el escritor se crió, en un entorno de intimas ilusiones y vivencias inolvidables.
El estilo es de una sencillez envidiable, ya que utiliza un estilo directo y claro, con una sintaxis sencilla, facilitando la comprensión sin perder formalidad. Sencillez y comprensión pueden parecer algo barato; en absoluto, sólo se consigue desde un profundo conocimiento del lenguaje. También se pueden encontrar hipérboles y prosopopeyas, dirigidas a los sucesos o vivencias que más arriba hemos anunciado, algo totalmente justificado causado por el desdoblamiento imparable de la pasión.
Un libro que debemos releer cuantas veces sea necesario, si deseamos volver a sentir el poder de la palabra bien circulada y la pasión más extrema, con maestría y sentimiento que se ocultan en El Palomar o en la mismísima lluvia de la entrañable niñez de José Cenizo: el poeta de hondo sentimiento de Paradas.
Rafael Alcalá
17
hileras de garabatos brotando
del vacío de la pared de los nombres
de todos nuestros queridos nombres
de todos nuestros vacíos ausentes
de todos los nombres que conversaron
bajo la protección de la parra
*
aparecen nombres difuminados
tatuados en lo imperfecto
de la humedad
de la pared y
te asustas
aparecen nombres y apellidos
desfilando por las respiraciones
de los grumos desconchados
de la pared y
te asustas
escuchas la sintonía del alma
de las voces que habitan
las entrañas de la pared
de los nombres y
te asustas
cada nombre un árbol a la escucha
pájaros tatuados en lo blanco
de la pared
todos los nombres de los que han pasado
por la casa de las retamas garabateados
en la pared / resistiendo las amenazas
de las plagas destroza belleza
el miedo calla los ladridos de los perros
el miedo a la oscuridad de los pasos
de la fragua recalentada
del mundo
pongamos a dieta
al amo que llevamos dentro
*
cuadernos en blanco tomando el sol
con la barriga al aire en el patio
de la casa de las retamas
todo el suelo del patio sincronizado
con las hojas en blanco de los nombres
de todos los nombres invisibles
que han vivido entre sus cuatro
paredes de adobe
de todos los nombres que han leído
sus poemas / al pairo amenazador
de la desolación
de todos los nombres que han debatido
sobre los desastres de la naturaleza y
sus violentas consecuencias
de todos los nombres que se han forjado
a los pies de la resistencia
puntos blancos de la caducidad
Eladio Orta. Barrer la arena. Ed. Huerga & Fierro, 2026
https://crecida.wordpress.com/wp-content/uploads/2013/07/dscf0334.jpg
15
los días inútiles quedan guardados
en los sueños de castillitos de arena
amasados por las manos dulces
de ángela en la pleamar
¡¡viva las siestas!!
diría antonio orihuela
Eladio Orta. Barrer la arena. Ed. Huerga & Fierro, 2026
4.
que no se pierda
lo que debe ser salvado
porque nos salvará
jorge riechmann
mantito / ruda de playa / (también pycnocomon rutifolium)
tallos finos alargados formando
sombreros de pétalos blancos
flotantes en el vacío
sombrilla vegetal cimbreante
en el descampado
redondeles de sombras invisibles
desplazándose al ritmo del sol
raíz tozuda y profunda enraizando
en los límites húmedos interiores
de los suelos vigorosamente salinos
jardín natural en época preestival
en verano los tallos se secan / vaporizando
los cimientos del otoño y el invierno
estercola los tallos verdes que
renacen en primavera tardía
floreciendo los instintos
chupadores de las abejas
sombras desperezándose a la caída de la tarde
en los límites dinámicos de las mareas
*
me siento en una silla / (en el patio) / al atardecer / las sombras de las paredes de la casa humedecen la aspereza salobre del entorno / observar la caída de las
flores de los mantitos en la arena es abrir los ojos a la contemplación / más tarde anotaré en el cuaderno el día que se apague la floración en el descampado
el día que se apague la luz en la habitabilidad áspera del vacío y se encienda el óvulo germinativo de las semillas
*
los pétalos de las flores / (el último vuelo
de los pétalos de las flores) / vuelan
después de morir
como si viviesen la muerte o
quizás la vida y la muerte
sean la misma cosa
un vuelo
*
al secarse / el pétalo se desprende de la flor y en su último vuelo de un metro aproximadamente al topar con la tierra no siente dolor / aterriza en la arena sin apenas turbulencias
vuelo sin motor
*
escribir con la intención de retrasar
el desastre una décima de segundo
vivir con la intención de retrasar
el desastre una décima de segundo
morir con la intención de retrasar
el desastre una décima de segundo
*
los hilos invisibles que embellecen
los preámbulos de la desnudez
lo oculto me fascina / escarbar
en el reflejo líquido del espejismo
lo erótico erotiza
lo desnudo desnuda
las flores visten el descampado
*
no buscar la fama / ni el éxito ni el reconocimiento
empuja a otra clase de fama / éxito o
reconocimiento
escribes para que desaparezcan los yo
y sin darte cuenta estás alimentando
a otros yo
sí tengo que ser antipático con las cosas que habitan
el entorno / elijo ser antipático con el genocida
ser umano
hay andancia suelta de engañifas
*
desactivar los adn de los amores
enfermizos que renacen de las cenizas
la aritmética de una relación
es ir apagando luces
si otras no se encienden
caminito oscuro
*
pétalos muertos vuelan / (vivo el vuelo de los cadáveres de las mariposas blancas en el descampado) / intersección de hilos invisibles unen los últimos instantes de la vida con los ecos comunicantes del silencio
cápsulas verdes transportadas por los picos de los pájaros / semillas a la espera del proceso de desecación
plumas desprendidas del corazón de la cápsula enjambre
la belleza del vuelo de la muerte ofreciéndole dosis vitamínicas a la arena
*
hoy / 24 de junio (2022) / el descampado (zona intermedia entre el retamar y el vallado de higochumbos) ha mermado su floración / las flores tardías de mantitos son zarandeadas por las corrientes de aire venidas desde el mar
se seca el descampado y llegan los abejarucos de visita a la isla / inundando de cantos y colores los retamales / no son turistas contaminantes / son flores voladoras de la resurrección / música en las rendijas resecas del salitre
el alboroto de los abejarucos duerme (despierto) en el aposento del sueño
a dónde viajarán estos pájaros de plumajes chillones con este sofoco de calor
picos afilados penetrando la lenta cadencia
de los agujeros filtradores de la carne
en la salivación de las siestas
*
habitaciones flotantes salivadas por abejas y
otros insectos voladores
*
escribir a palo seco / leer a palo seco
ahí / verdea la intensidad del silencio
lo otro / está más cerca del espectáculo
durmiente / voltios a toda pastilla
atrévete con un martinete a golpe de fragua
mascando habas crudas
quejío en peligro de extinción
*
distraerse en las redes del tiempo
alimenta criaderos de langostas
blancas a sueldo
burbujas poéticas sin identificar
dispuestas a distorsionar
los significados
trilla de voces blancas
*
tocar con las manos la dulzura
de la aspereza
sentirnos parte del entorno
no dueños de la impunidad
convivir con las aristas peligrosas
de la belleza
no intervenir en los ritmos naturales del mundo
no creernos dioses suicidas emprendedores
alimentar una ley verde
con pie y cabeza y
límite
límite: palabra verde
“el principio de la vida es una hebra de hilo verde”
francis ponge
*
las raíces de los mantitos sostienen
el fundamento del arenal
tejiendo alfombras protectoras
anillos invisibles que favorecen
el drenaje de la lluvia
raíz:
estrella invisible
de las profundidades
del arenal / desbaratando
nudos sombríos de garabatos
temblores interiores atravesando
el silencio mudo de las pezuñas
heridas de los caballos
la belleza de la imperfección
Eladio Orta. Barrer la arena. Ed. Huerga & Fierro, 2026
Paco Naranjo. s/t.