documentos de pensamiento radical

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lunes, 11 de mayo de 2026

Por eso él no es comparable a nosotros

 



el de la moneda del cuarto de leche que compró Jariclia el veintinueve de abril de mil ochocientos sesenta y tres en Alejandría, antes de dar a luz al menor de sus ocho hijos, al que llamaría Konstantinos Petros.

 

 

V

Por eso él no es comparable a nosotros

El nanosegundo eléctrico de la célula de dios

cuando se detuvo a pensar y retó al tiempo

en el arranque de la envidia y el deseo

por ser hombre primigenio

incapaz de crear para si el Olimpo.

Por eso cuando eras niño en el recuerdo

caías tropezando con la tierra

en el juego a ser soldado

en la batalla de los muertos

la tierra misma era metralla merecida

soportando el llanto por la herida que manaba

herida abierta, fuente de la vida

el miedoso dolor del futuro te acosaba

con un pañuelo anudado en tu rodilla

incesante el llanto del desvalido niño

el llanto de las arañas ciegas

en celo en un campo de salvias

el llanto del caballo en la nieve de Kamchatka

al derretir con sus pezuñas de fuego la roca

el llanto de los colores del amanecer en Cabo Sunion

sin saber que la noche era ya antes eterna

el llanto de las amebas rosadas en el agua del Nilo

donde se reflejan los templos de Karnak

el llanto de los niños de la madrasa de Jerusalen

ante el terror infrahumano de la madre del cautivo

el llanto ritual del anciano sacerdote

alejado del altar por los brazos de Efialtes

el llanto del gran oso abatido por la flecha

moribundo y sometido en el regazo de las Moiras

el llanto en el fin del mundo ante la efigie de Aristóteles

Por eso él se arrepintió en las fronteras del infierno

de haber sumado las cosas, los hombres, las ideas

pensó en no ser otra vez el ser nacido

y se hizo pie sutil en la sabana

primate egoísta, escondido en un gen

licuado de piedad homínida

sujeto al pecado de la carne

a la feliz idea de lo amado.

¿Por qué nos acoge?

que motivo hay para la confusión

para querer salvar nuestra alma

de la iniquidad del verdugo

para creer que merecemos la redención

la salvación de nuestro amor al prójimo

el don altruista de no matar 

la agónica permanencia del óvulo

como un sol ardiente y sanguíneo

el llanto y la piedad de la insumisa madre

que adquiere los recuerdos del infante


Alberto Gil-Albert. La historia de las orugas. Ed. de la Era, 2022

domingo, 10 de mayo de 2026

Deseamos este engaño en que vivimos

 


III

Deseamos este engaño en que vivimos

como el reflejo en la cueva primitiva

danzamos como si la sangre no fuera nuestra

fuera de los dioses y los mártires

de los pálidos primates que padecen

la lluvia diurna, el tamiz húmedo

la aguda percepción de los sonidos

el rojo tiritar de las serpientes

porque nos domina la danza de los ojos

el tensar cada uno de los músculos

el oler el salitre entre los poros

para no ser vistos en la caza del fiero oso

en la persecución del antílope que cabalga

en la huida rotunda entre las ramas auxiliares

nos hacen creer que los días nos importan

ni el recuerdo de los días tan siquiera

nos merece el movimiento de los labios

es el ruido del susurro y la condena

sordo ruido e impenitente el de las ranas

croando espesas en el lago estigio

riéndose de lo oscuro y de lo vivo

saltando todas al unísono

siendo poderosas arcas de Noé

en el sacrificio de lo dicho, lo escrito

abominamos de nuestros arboles ancestrales

en los que encaramados admirábamos la tierra

sobre la que al final depositaríamos los pasos

al principio temerosos del acoso del tigre

hasta que cobraron la destreza humana

primero para la huida, después para el ataque

esa sangre original que bebimos como alimento

mordiendo los huesos en su médula

rotos por la piedra anónima al nacer

que fue herramienta, arma, inteligencia

nosotros así nos convertimos

en el horrendo despertar del nuevo día

y empezó a contarse desde entonces

para formar parte de la tribu

la oración oculta, la escrita memoria

pero la vida no importa, importa el comercio

el de los cuerpos y las almas

el comercio de la miel en los panales

el de las esdrújulas sombras en verano

el de la soja bajo el confundido viento

el de la niebla sobre la tierra de trigo

el de la cruz que nos convierte

el de los cielos de hielo

el de la gota en la gravedad cautiva

el de la grieta en la tierra

el de los ruidos del cementerio

 

 

 Alberto Gil-Albert. La historia de las orugas. Ed. de la Era, 2022

sábado, 9 de mayo de 2026

広島の終わり HIROSHIMA EN EL EXTREMO de JOSÉ GARCÍA

  

                                                         広島の終わり  

                                            HIROSHIMA EN EL EXTREMO 















PRÓLOGO

 

 

LAS VOCES DE LAS MUSAS


A— Tú no has visto nada de Hiroshima

Nada

B— Lo he visto todo

Todo

Marguerite Duras


Homero dijo

Canta musa el silencio de la ciudad

Que el bio lento hongo de fuego alcanzó


Virgilio Marón dijo

Contra nosotros se ha diseñado esta máquina

Para caer sobre nuestras cabezas desde lo alto


Dante Alighieri dijo

Por mí se va a la ciudad del llanto al eterno dolor

Vosotros que entráis abandonad toda esperanza

Miguel de Cervantes dijo

Yo sé quién fui

Ahora no sé quién soy


William Shakespeare dijo

Esta es la materia de las pesadillas

Lo demás es silencio RADIO ACTIVO


Rozalia Luksenburg dijo

El militarismo se ha vuelto una enfermedad capitalista

La paz es la revolución mundial del proletariado


Miguel Hernández dijo

No hay EXtensión

Más grande que tu herida


Gregory Corso dijo

El dedo de la muerte ya trabaja a tiempo completo

La mano del hombre no debería quitarle el trabajo


Roque García dijo

Todos nacimos medio muertos en MCMXLV

Cada uno con una cuenta de CL muertos enteros


Ernesto Cardenal dijo

Hidrógeno radioactivo seremos

Mas hidrógeno enamorado

 

 

 

 

 

PÁRODO

 

LASVOCESDELOSHOMBRES


Seis de agosto del cuarenta y cinco

Hace un buen día en Hiroshima

Tres aviones se acercan a las ocho quince

Y arrasan una ciudad entera que quería seguir viviendo

Con treinta minutos de un apocalipsis que todavía dura


Propusieron fermi y slizard

Podemos realizar una reacción nuclear en cadena

Y construir nuevas bombas tremendamente potentes

Advirtió schrödinger

Si explosionas una bomba A

Una ciudad entera está y no está

Si no te atreves a volver la cabeza


Sentenciarion roosevelt y groves

Quiénes somos nosotros para juzgar a nadie

Lo mejor es matarlos a todos

Y que el dios en el que confiamos los juzgue


Amenazó truman

Habrá una lluvia de destrucción desde el aire

Como nunca se ha visto en esta tierra


Observaron lewis tibetts y caron

Una columna de humo

De un terrible rojo asciende rápidamente

El hongo se extiende

Y la ciudad debe de estar debajo de todo eso


Pensó oppenheimer

Funcionó con el esplendor de mil soles en el cielo

Me he convertido en la muerte

destructora de mundos


Afirmaron böhr lawrence y teller

El dios DEL DINERO en el que confiamos nos compró

La obra definitiva del arte de matar con ciencia


Formularon bethe feynman y neumann

La ecuación explotó dentro del consciente colectivo

Mostró quién es el que manda en todo y en todos

Y ya nadie NUNCA volverá a dormir tranquilo


Relativizó einstein

Aunque se encubra un crimen contra la humanidad

Con dólares condecoraciones y premios nobel

Solo se recubre relativamente

Un crimen contra la humanidad


Calcularon rockefeller carnegie vanderbilt y ford

Entre muchos uno era nuestro principal interés

Conseguir que fuera gloriosamente productivo






EPISODIO

LAS VOCES DEL FIN DEL MUNDO


La era nuclear está amaneciendo

Y una nueva enfermedad nace

El envenenamiento por radiación

Que sigue matando gente por los siglos de los siglos

Eduardo Galeano


Qué tipo de efectos a largo plazo tiene la exposición

A la radiactividad sobre la salud humana

Portada del Asahi Shimbun

(tras Hiroshima/Chernóbil/Fukushima)


Tamiki Hara dijo

El cielo se partió las calles desaparecieron

Y cuando el macabro fuego se hubo extinguido

No quedaron a la vista más que los esqueletos

de los edificios


Seisaku Hasegawa dijo

Los lamentos de toda la noche

Al amanecer han desaparecido

Parece que por fin han muerto



Haruko Ueno dijo

Los coreanos que fueron marginados

Por nuestro pueblo

No fueron marginados

Por la bomba que cayó del cielo



Masuji Ibuse dijo

El humo oscuro de la explosión

Se mezcló con las nubes

Y empezó a caer una lluvia negra

Que no es peligrosa dicen



Sankichi Tôge dijo

Devuélvanme

A mi padre a mi madre a mis abuelos

Devuélvanme

A mis hijos y a los hijos de mis hijos

Devuélvanme mi vida

Y una paz que no termine nunca


Shinoe Shoda dijo

Mis hijos quedaron en las llamas

Y yo quedé en esta vida

Dónde hay una cura

Para un corazón asolado por la pena


Kazuo Ishiguro dijo

El olor a quemado nos sigue perturbando

A todos nos devuelve al fuego y a la bomba


Sadako Kurihara dijo

Decimos Hiroshima

Pero no decimos Pearl Harbor Nanjing Manila

Primero deberíamos lavarnos

La sangre de nuestras propias manos


Kenzaburô Ôe dijo

Los intelectuales que vienen cada seis de agosto

Preferirían que los sobrevivientes

Denunciasen la tragedia

No comprenden el sentimiento

De los que aún viven



Yoshitaka Matsusaka dijo

Aunque sufrí la bomba

Me gustaría salir de ella

Y morir de algo

No relacionado con la radiación


Yôko Ôta dijo

No hay medida ni rango

Para la vivencia de la bomba

Es una experiencia

Tan fuerte tan grande tan poderosa

Que no se pueden hallar palabras para describirla


Makoto Oda dijo

Aquí la muerte no es

Como la cuentan periódicos y películas

No es la heroica muerte

De los valientes soldados de asalto
Es la muerte absurda

De seres calcinados intentando escapar

 

 

 

 

ÉXODO

 

LAS VOCES DEL EXTREMO


En medio de los cuerpos que yacen horriblemente quemados

Un desierto de cenizas donde todos los destinos se hacen uno

Hiroshima ha sido extirpada para siempre de la faz de la tierra

Raúl Zurita



Francisco Contreras dijo

(Con las palabras de Antidio Cabal)

Antes de que te descompongas

Te deshagas te desaparezcas
 

Quiero aprovechar para pronunciar tu nombre

Hiroshima


Félix Menkar dijo

Cerramos los ojos cuando vino la luz

Y sentimos mil dolores pequeños y uno bien grande

Antonio Martínez i Ferrer dijo

Amaneció el día vestido de acero

En los pliegues de la tierra quemada

Una estrella de muerte

Con un nuevo lenguaje cantó el apocalipsis

Y un grito entre las ruinas

Marcó el lugar del espanto y el olvido


Camino Benedicto dijo

De la lluvia negra

Salieron los hibakushas los bombardeados

Que andaban calcinados sin ojos

A tientas entre los escombros


Eladio Orta dijo

Conozco un cementerio

Ardiendo con los huesos dentro

Las impudicias de las fosas comunes

A la intemperie de nadie


Javier García dijo

Después de tres horas de humo verde

Empezamos a llorar a todo el mundo

Isaías Griñolo dijo

Hay una lista

En la que aparecen los muertos

Y otra

Con los compañeros que sobrevivieron

Pero con cáncer


Iris Almenara dijo

(con las palabras de Federico García)

Ya se acabó el alboroto
 

Ahora vamos al bombardeo


Jorge Riechmann dijo

Quién ama a un niño con secuelas

Una mujer con leucemia

Un hombre radiado

Si nadie ama a estos

Quién ama


Conrado Santamaría dijo

Harina de verdugo

A la hora precisa en que madura el polen

Mis ojos palpo que se van pudriendo

Antonio Orihuela dijo

Estallar anónimos cualquieras indistintos
 

Cuerpos y cuerpos

En acelerada e invisible desintegración
 

En la guerra que nos hace el capital


Amalia García Fuertes dijo

Todo es mentira Salvo los muertos

Ahí ya no hay relato Solo muertos

Enrique Falcón dijo

Memoria densa y caliente de los últimos aullidos

CL humaredas de Hiroshima que rugís

Avanzad con nosotros


David Moreno dijo

Si te expropiaron tu cuerpo tócame

Si toda tu familia está muerta tócame


Pia Sommer dijo

En un tiempo sordo terrorífico y fractal

Sobra la desaparición lo inhumano y lo despiadado


Víctor López dijo

Destruyeron las calles los párpados y las flores

Ya nadie sostiene el dolor y el miedo del mundo

Carlos Da Aira dijo

Hay una península de sangre coagulada

Un cordel de cadáveres acuosos

Que no acaban de quedar bonitos en las fotografías


Mikel Sanz Tirapu dijo

Bajo los escombros Tal vez algún cuerpo

La esperanza se ha perdido En los escombros


Isa Cruz dijo

Sadako tenía dos años y con doce ya cáncer

Murió tras más de mil grullas ceremoniales

Como miles de niños radiados por la bomba


Fernando Mambrilla dijo

No veo la ciudad en esta instantánea ceguera

No hay siquiera siglo veinte en este infierno


Sonia Sánchez dijo

El capital inhumano y la ciencia sin conciencia

usaron la bomba contra la misma condición humana

Y perdidas en el tiempo vagarán las voces

De lo que un día fue Hiroshima












José García. Hiroshima en el Extremo.