DESDE
EL SOFÁ
“Nunca hagas preguntar
Por quién doblan las campanas:
Doblan por ti”
John Donne
El hombre aterido en la
trinchera.
Sus lágrimas. El amor a sus
hijas.
El dolor del recuerdo. La
soledad.
El grito de la madre al
presentir
al hijo bajo los escombros.
El olor metálico de la sangre.
Imágenes de destrucción
durante las comidas.
Ese sabor a culpa
bajo las peladuras de los
langostinos.
Paseos vespertinos en mangas
de camisa,
mientras la guerra
hiela el suministro de las
calefacciones.
Algunos refugiados de guerra
rezan hacia La Meca,
mientras nuestros estómagos
digieren la opulencia.
GENOCIDIO
Nos resultará difícil perdonar a los árabes
por habernos
obligado a matar a sus hijos.
Golda Meir 1969
La maquinaria de la guerra se puso en marcha.
Los años de invasión y la última venganza
han aniquilado las ciudades.
Más de 70000 palestinos muertos.
Las madres llorando a sus hijos.
Tanta sangre,
tanto estruendo,
han borrado el silencio de las fotografías.
El último ataque a un hospital de Cisjordania
ensombrece los cartílagos temblorosos
sin una luz que dé algo de vida
a lámparas inertes.
Israel continúa su concierto de trompetas
para hacer caer el muro
que impide la llegada del Mesías.
Si dios existiera, nunca ordenaría un
exterminio.
Montse Grao. Nada está en su lugar. Ed. Nautilus, 2026




