Bajo la superficie
hay una mano abierta
que escucha
lo que unos ojos trazan
en silencio
sobre las estrías del tiempo.
Allí eres lo visible
entrando en lo invisible.
Alfredo Saldaña. Malpaís. Ed. La Isla de Siltolá, 2015
documentos de pensamiento radical
Bajo la superficie
hay una mano abierta
que escucha
lo que unos ojos trazan
en silencio
sobre las estrías del tiempo.
Allí eres lo visible
entrando en lo invisible.
Alfredo Saldaña. Malpaís. Ed. La Isla de Siltolá, 2015
RESISTENCIA
Y después de haber errado
continuar caminando,
insistir hasta encontrar
el rastro de la imagen
que dé figura
y sentido a la travesía,
aceptar el desafío
que supone descifrar señales
con las que designar utopías,
atravesar la extensión sin fin
de este desierto vacío
y la palabra que lo nombra
para al final
encontrarnos con la nada,
esa callada compañera de viaje
que marca el rumbo
de todos los desposeídos de la
tierra,
esa remota posibilidad
que es un instante sin tiempo,
un lugar sin espacio.
LA RAÍZ DEL AIRE
Cuando
la piel tirite y se estremezca al contacto de otra piel…, afirmar la vida hasta
agotarla y que no se reduzca a un espectáculo, afrontarla en toda su intensidad
aun a riesgo de perderla y evitar que sean otros los que la representen por
nosotros, hasta dar, al romper la noche, con la raíz del aire.
FLORES, PÁJAROS, PIEDRAS
En malpaís,
donde flores y pájaros
comparten con las piedras
los restos abandonados
del naufragio,
aún es posible imaginar
otras formas de existencia
con las que reinventar la vida.
Ahí,
donde teoría y plectro
pueden encontrarse,
trabajar sin descanso
por la generación de rebeldía
y la incesante producción
de escenarios
inéditos de realidad.
LO QUE CALLA LA RAMA
Trastocar la historia
hasta rescatar lo oculto
y dar con lo que aún respira
en las cunetas sin contar,
al margen de las miradas,
las celebraciones y los caminos.
Reventar la palabra
hasta que salte por los aires
y otro mundo florezca
y no seamos nunca más
irreales
a los ojos
de los muertos.
En malpaís
el frío arropa en la noche
a los que aman
arrastrados por el desconsuelo
y la desesperación.
Descomponer relatos
hasta que de nuevo
aflore la existencia
que quedó suspendida
entre vocablos sin carne,
en la raíz del aire.
Revolver ideas,
desordenar imágenes
y escuchar en la noche
al calor del fuego
el vaivén
de una rama
azotada por el viento.
LINGÜÍSTICA GENERAL
Hacer del lenguaje
un campo de minas
en el que todo pueda
en un momento
saltar por los aires.
Conseguir que el lenguaje
se desplace
entre los intersticios
que se abren entre
el corazón y su razón,
el centro y el margen,
el secreto y la revelación,
el adentro y el afuera,
la acción y la quietud,
la palabra y su callada.
Lograr que el lenguaje
actúe por un instante
con la intención
de renombrar la existencia
y el deseo de hacerla otra.
GNOSEOLOGÍA POÉTICA
Entender el poema hasta
extrañarlo.
Pensarlo como una idea,
imaginarlo como ese clavo
con el que agujerear el tópico,
intuirlo como ese corte de navaja
que parte en dos el agua
cuando el silencio se rompe,
asumirlo como ese golpe de aire
con el que salvar aquello
que sobrevive amenazado
por la malaestrella de la
desaparición,
calcularlo como ese tajo
limpio y preciso
que secciona las venas de los
vencidos
cuando los poderosos de la tierra
aclaran sus conciencias
envenenadas,
medirlo como ese territorio
escondido
en el que se ocultan
de las miradas aviesas de los
hombres
las imágenes que un día
y entre la niebla
configuraron nuestras vidas,
considerarlo como esa extraña
posibilidad
que surge
cuando un viento en la noche
arrastra la memoria
y las palabras perdidas
de aquellos que cayeron
sin dejar de caminar.
Entender el poema hasta
desconocerlo.
GUY
Que las calles sean escaparates
de intensidades,
tumultos y prácticas insurrectas
y no arterias sometidas
a la
servidumbre comercial.
Entender la ciudad como un
espacio
atravesado por continuas fugas y
derivas
y trabajar allí
por la alteración permanente.
Que plazas, callejuelas y pasajes
sean lugares
en los que su amor salde todas
sus deudas sentimentales
y financieras en concurso público
de acreedores.
LA FLOR DE LA MUERTE
¿Qué florece allí
donde la devastación
abona sus semillas?
Es la muerte, esa flor que
—como recuerda Celan—
brota solo una sola vez.
Poesía: velar por lo
desaparecido,
por lo que se pierde bajo la
lluvia,
mantener viva la llama
de la sedición en memoria
de todo aquello
que ha sido arrasado
por el ángel de la historia
en malpaís.
CUESTIÓN DE PERSPECTIVA
Je est un autre
reescribe a
Je
suis l´autre.
Su otredad
se desprende
de su mismidad,
esa inquietante extrañeza
que da y quita sentido a lo que
es y no es.
Yo es un lugar que define lo que
yo es
un lugar en la noche perdido
entre las montañas
yo es una montaña alzada sobre
ningún lugar
un lugar es un yo donde hace
noche la montaña.
CALOR DEL FRÍO
Poética del borde:
rescatar
entre montañas de escombros
los materiales de deshecho
y los puntos ciegos
que han quedado abandonados
en los vertederos de la memoria,
al margen del camino,
bucear
en los mares de la infamia
hasta dar con el hueco
donde se pierde el deseo
y ser ya un hombre libre,
un hombre,
atravesar
los túneles que recorren
de norte a sur
el corazón destrozado de la
tierra
y respirar
junto a los que luchan por
respirar,
adentrarse
por las cañerías de la historia,
esos orificios negros
donde se amontonan los miserables
que el débil recuerdo
ha arrastrado al olvido,
recuperar
las voces de los excluidos
y reventados por el poder,
explorar
en las factorías de la verdad
hasta desenmascarar la fórmula
de todas sus falacias,
dejarse arrastrar
por ese débordement
que borra toda clase
de límites, fronteras y
particiones,
articular
acciones contrapuestas
con el deseo de construir un
mundo
ordenado sobre la belleza del
desorden,
insistir
sin claudicar,
como alguien que no deja de
caminar
y se pierde entre sus pasos,
avanzando, retrocediendo,
andando en círculo,
reconocerse
en la pérdida
hasta dar con el secreto
que custodian las aves de paso,
los pasos fronterizos
y los hombres que en silencio
pasan de largo.
En malpaís
el frío arropa la noche del
testigo.
Alfredo Saldaña. Malpaís. Ed. La Isla de Siltolá, 2015
TRABAJOS FORZADOS II
Trabajar
desde la perspectiva del vigilante que contempla el erial a la intemperie, bajo
la lluvia, desde la posición de aquel que mira sin decir esta boca es mía, explora grietas y conflictos, ha visto y se
dispone a registrar esa mirada como evidencia de un determinado accidente, sin
olvidar que la poesía es palabra
bajo
palabra,
palabra contra palabra, palabra entre palabra, palabra por palabra, palabra sin palabra, palabra tras palabra y sin dejarse arrastrar por el terco e incansable vendaval de la historia que siempre sopla a favor de los que juegan con las cartas marcadas y no conocen la derrota.
PUNZAR
Ahondar, picar, traspasar,
generar bajo el torrente
un surco por el que discurra
indomable el pensamiento,
provocar sin pretenderlo
un acontecimiento
que consista en disolverse
por los sumideros de la historia
para explorar lo que hay al otro
lado de
la cruz,
la piedra negra
y el
muro de los lamentos.
LA VIDA EN LA FRONTERA
La vida allí no vale nada,
es entrega y promesa de plenitud,
el lugar donde se abre
la herida de la posibilidad,
donde el territorio
que una mirada alcanza
indica la extensión
de un espacio inexplorado,
no inconquistable,
el resquicio por el que se intuye
que hay una oportunidad
más allá de este mundo.
Allí la vida no vale nada:
lo que se da y se pierde
es todo cuanto nos pertenece.
ARRABAL DE LA IMAGINACIÓN
Bordear y no centrar,
derribar barreras
y no fortalecerlas
con infundados
miedos y prejuicios,
cruzar el río,
ganar la otra orilla
y alimentar la pulsión
que oriente
nuestra práctica
hacia una idea
que prenda en el deseo
de (re)conocimiento del otro.
En el afuera está su adentro.
A CIELO ABIERTO
Trabajar
sin esperar de la mala tierra alimento, recompensa o beneficio alguno, abonando
un pensamiento no sometido que se levante contra este cielo infernal a partir
de la ruptura con ciertas maneras preeminentes de entender la existencia,
basado en el potencial emancipador de un lenguaje que no renuncie a su fuerza
insurgente y expansiva, articulado alrededor del árbol de la vida, en torno a
los principios de diferencia, contradicción y excepcionalidad y que entienda su
labor como una incansable producción de alternativas al mundo real.
Desplegar
un pensamiento nómada al albur de la incertidumbre y la errancia, a cielo
abierto, expuesto a la inclemencia de la historia y a la intemperie del camino
y no al abrigo de cualquier escuela o doctrina alojadas en sus principales
plazas, tribunales, instituciones y avenidas.
Alfredo Saldaña. Malpaís. Ed. La Isla de Siltolá, 2015
VÍAS DE FUGA
El que camina labra con su voz
surcos en el agua: cantar sin
contar.
No tiene nombre el que camina
cuando en la turbera hace su
trabajo:
velar por lo desaparecido
y abrir zanjas por las que el
sentido
despeje vías de fuga y subvierta
su trazado.
El que camina detiene sus pasos
en una casa abierta a todos los
senderos.
AGUACERO
Llueve
sin misericordia sobre la tierra quemada cuando el que camina hace del lenguaje
una casa en permanente construcción, amenazada por el agua de escorrentía, el
lugar común y los árboles azotados por la tempestad, arrasada por las
inclemencias de la historia pero dispuesta a levantarse de nuevo contra viento
y marea y en nombre de nadie, en nombre de todos los reventados de la tierra.
Llueve
sin tregua sobre ese páramo inhóspito cuando el que camina se empeña en habitar
un espacio en el que sea posible, más allá del naufragio, entender la vida como
flujos marcados por la deriva y el devenir constantes, un horizonte desde el
que pueda hacerse frente a la demolición e imaginar inexploradas formas de
existencia.
Llueve
a cántaros sobre las plazas y las calles de las ciudades, arrecia el temporal y
el agua arrastra consigo toneladas de podredumbre amontonadas a lo largo de
años y años administrados por expertos en el negocio del cambalache político y
otras aves de rapiña.
Llueve
sin compasión sobre la frontera cuando los espaldas mojadas se enfrentan a la
corriente al intentar alcanzar la tierra que se extiende más allá de la otra
orilla.
Alfredo Saldaña. Malpaís. Ed. La Isla de Siltolá, 2015
TRAMPANTOJO
¿Qué advierte el vigilante
más allá de lo que muestra el
paisaje?
¿Qué guarda quien protege
el emblema que da nombre
a los desaparecidos?
Velar por lo arrancado,
picar para ver
lo que bajo los escombros
aún respira.
Agrietar. Punzar. Taladrar.
Agujerear hasta dar
un mal paso y encontrarse
en el corazón del aire
con la raíz del sentido.
¿Qué golpe de luz,
qué destello en la noche
hará blanco en la belleza?
¿Qué realidad oculta la mirada
que en rigor no sea un
trampantojo?
HUMEDAD TRAS LA LLUVIA
No te intrigue lo que encuentres
sino lo que desaparezca cuando
mires.
Que no sea la palabra que te
arrastre
al hueco en que aún respires
el lugar seguro que habías
imaginado.
Que no sea el tiempo que pase
ni el espacio recorrido
lo que te nombre.
Que lo que te nombre
sea la lágrima que caiga,
la humedad tras la lluvia.
No seas tú quien camine. Bajo las
piedras,
seas tú el sendero que unos pasos
tracen cuando avancen.
LA CALLADA
Si se trata de quebrar la
opacidad
a través de lo que callan
los nombres,
¿cómo descifrar
el blanco aleteo del pájaro
cuando el sol
se da por vencido tras las
montañas?
Escarbar en el enunciado
hasta desc
ompon
erl
o,
hurgar en él
y abrir un hu eco
para que el silencio respire
y estalle el conflicto
que da nombre a lo real,
prestar una oportunidad a la
callada,
ese escenario a tenaza do
por el delirio en el que,
por no haberse afirmado nada,
todo puede ser dicho,
todo,
es un decir,
de hecho,
se dice.
¿Qué margen de sentido
se oculta al caer la noche
en el dobladillo del lenguaje?
¿Por qué barrancos se precipita
la palabra
cuando con su manto el frío
asuela el territorio de las
piedras?