documentos de pensamiento radical

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viernes, 6 de noviembre de 2026

Mujeres anarquistas abriendo huella: LAS SIN AMO

 


Mujeres anarquistas abriendo huella

Las sin amo

Fernando Barbero Carrasco

Obreras que escribieron para extender la Idea y concienciar a sus compañeras



De un tiempo a esta parte se viene reivindicando la memoria de las mujeres de la Generación del 27; un libro escrito por Tania Balló de título Las sinsombrero habla de ellas, de sus poemas, pinturas, narraciones…, que fueron ensombrecidas por la brillantez y fuerza de los trabajos de sus compañeros de grupo generacional. Sin embargo, la obra de estas artistas es importantísima para comprender cómo se ha desarrollado la cultura en España.

Se trata de un grupo de mujeres que se hicieron fuertes en algunos espacios propios y burgueses como la Residencia de Señoritas y/o el Lyceum Club Femenino. Era el principio del siglo XX. Quizá las escritoras y poetas más importantes del 27 fueron María Zambrano, Carmen Conde, Concha de Albornoz y María Teresa León, pero hay un enorme número de ellas.

Eran en su inmensa mayoría hijas de familias económicamente poderosas, -muchas de ellas pudieron estudiar en la Universidad-, que no tenían la carga de atender a la prole y podían dar rienda suelta a su creatividad. No pretendían una transformación de la sociedad, sino que reivindicaban ante todo, el derecho al voto y a la enseñanza superior para las mujeres.

Paralelamente -y por tanto sin mezclarse o conocerse siquiera- surge una corriente creativa fascinante: mujeres obreras y anarquistas que después de sus largas jornadas laborales y de la atención a su hogar, escribían. Y lo hacían para despertar a sus compañeras de la pesadilla de sus vidas; de la doble condición de sometidas y explotadas: primero por el patrón o la empresa y después por el propio marido o compañero, que en sus propios trabajos se comportaba de determinada manera -según la ideología y el valor de cada uno- y que una vez llegado a casa, tenía unas maneras dictatoriales y a veces violentas con su compañera.

Hace un par de años, la editorial La Oveja Roja publicó un ensayo del poeta y ensayista Antonio Orihuela; en este libro podemos entrar en el asombro de la potencia transformadora de estas escritoras. No tenían el hálito recreativo que alumbra al resto de creadores al uso, sino que escribían como columna importante del movimiento obrero y más específicamente del ácrata. Normalmente, estas obreras no habrían tenido la menor ocasión de ser publicadas, pero la editorial La Novela Ideal -un apéndice de la libertaria Revista Blanca- se hizo cargo de la edición de este sorprendente torrente literario: entre 1925 y 1938, ya en plena Revolución Social, vieron la luz 594 títulos, con tiradas superiores a los diez mil ejemplares. Estos datos se producen cuando en España existen unos porcentajes terribles de analfabetismo: entre 30 y 45 % de la población no sabe leer ni escribir; en los ambientes de los trabajadores, posiblemente la realidad sería más dolorosa aún.

Federica Montseny, desde un ángulo familiar, personal y político diferente -hija de intelectuales y editores ácratas, con pedigrí constatado-, también se puede considerar perteneciente a este grupo literario de las que no querían amos.

De esta apabullante cifra de novelas publicadas por La Novela Ideal, el porcentaje correspondiente a las escritas por mujeres es de un 19% -ciento trece títulos-. Según los datos que Orihuela recabó de los archivos de la editorial, Federica firmó cuarenta y seis; Ángela Grupera, cuarenta y Regina Opisso, catorce. Las restantes escritoras, hasta las veinte que se hallaban en nómina, publicaron entre uno y seis libros. En cuanto a las diferentes ocupaciones de las novelistas: había enfermeras, maestras y sobre todo y ante todo, obreras. Pertenecían estas mujeres a la tradición -si se me permite la controvertida palabreja- de las trabajadoras y trabajadores anarquistas, más cerca del analfabetismo que de las excelencias universitarias, que con un arrojo e insensatez evidentes escriben y luchan por publicar; simplemente por tratar de extender la Idea.

En el apartado económico, hay que reseñar que como se ha dicho, la tirada habitual era de 10.000 ejemplares, pero a veces se llegaba a quintuplicar esta cifra. Las publicaciones eran de alrededor de 30 páginas, asequibles para cualquier persona iniciada en la lectura y su distribución se llevaba a cabo en ateneos libertarios y sindicatos por compañeros que no cobraban. La recaudación de una novela pagaba la siguiente; jamás se comercializaba a la manera capitalista, sino de una manera marcadamente ácrata.

Dice Antonio Orihuela al respecto de estas mujeres: “… anarquistas, movilizadas contra la carestía de la vida, el precio de los alquileres o el envío de sus maridos y sus hijos a la guerra. Intervenían en una lucha cotidiana por la vida contra la lógica burguesa y, en términos políticos, contra el Estado, el capitalismo y la explotación” Es decir, su horizonte, su objetivo, era la desaparición de las jerarquías -en el tajo y en la casa- y de la dominación. Su ideal de vida coincidía casi perfectamente con el de sus compañeros de sindicato: la subversión hasta la desaparición de las clases sociales y el cambio en los diferentes roles. Aunque las animaba un incipiente feminismo o mejor expresado: anarcofeminismo.

La obra de Orihuela es muy válida, porque ante un constructo mental y social que habla de un feminismo que emana de las clases altas y acomodadas, nos da a conocer unas modestas autoras que desde el mismo suelo fueron capaces de cambiar, en cierta forma, la mentalidad de muchas trabajadoras, demostrando que la literatura sirve para hacernos reflexionar y para posiblemente, plantearnos otras formas de vida y de lucha.


Fernando Barbero Carrasco. 




































Antonio Orihuela

jueves, 5 de noviembre de 2026

PINTADAS CONTRA LA PARED



 

 

 

Más vale vivir del aire que morir de asco.

 

                   *

Los teléfonos comunican.

 

                   *

 

La nostalgia del descampado
no te deja ver el huerto urbano.

 

                   *

 

El ser humano es bueno, la que es mala es la gente.

 

                   *

 

Vivo en la rama más alta de un árbol caído.

 

                   *

Nunca es tarde si la bicha es buena.

 

                   *

 

“Lo prometido es duda”, dijo él.
“La deuda ofende”, dijo ella.

 

                   *

 

Más vale prevenir que currar.

 

                   *

 

Este verso está escrito en prosa.

 

                   *

 

Almas en pene: ¡qué pena más glande!

 

                   *

 

La noche infinita tiene los días contados.

 

                   *

 

Muerto el verbo se acabó la labia.

 

                   *

 

La revolución individual es tan difícil como la colectiva,
pero hace falta menos gente.

 

*


 

No tener donde caerse muerto es un seguro de vida.



 Fidel Moreno. El hombre equivocado en el momento oportuno. Ed. Pre-textos. 2025


miércoles, 4 de noviembre de 2026

ILUMINACIÓN SOLAR



 

Las vías hacia la iluminación no están marcadas:
instalar placas de energía solar
en esta casa del Amazonas ecuatoriano

junto al río Napo

puede ser una.

 

Una muy directa.

Aquí solo se llega en canoa

desde Punta Ahuano
y hay, si contamos los dos tramos de escaleras

hasta llegar a la cabaña más grande

en cuyo tejado se pondrían las placas,

188 escalones.

 

Sería exagerada la comparación

con la construcción de las pirámides de Egipto,

digamos con elegancia que se trata

de una aventura iniciática más trabajosa

que montar una cómoda de Ikea

llena de cajones.

 

Acortemos este poema pensando que hay dinero

para pagar a los técnicos y a los transportistas.
Ahorrémonos las idas y venidas,
escaleras arriba, escaleras abajo,
río arriba, río abajo,

taxi a Tena, taxi exprés a Quito,

idas y vueltas
en busca de esa tuerca que falta

y que al final hubo que importar desde Alemania.

 

Visualicemos a vista de dron

entre todos los matices del verde

los espejos reflectantes de los paneles fotovoltaicos

montados sobre la chapa roja del tejado.

 

Sintamos el confort de la bombilla que se enciende

sin el contaminante generador de gasoil.

 

Disfrutemos del agua caliente cayendo a chorros

sobre nuestro cuerpo fatigado

y concentrémonos a continuación

en el momento que falla por primera vez.

 

“Ha sido la bobina de contacto”
o “la humedad que pudre las zapatas de los empalmes”,
“una tontería”, dirá el técnico venido desde Quito
tres semanas después del estropicio.

 

Para vivir aquí un occidental necesita
grandes dosis de paciencia, constancia

y una cierta confianza en el azar,

la confianza inquebrantable de que las cosas van a salir bien.

 

Somos gente insistente

y olvidamos rápido las tres semanas de espera

con un par de gozosos baños de agua ardiendo.

 

Ha llegado la estación de lluvias

pero los días se hacen menos largos con una televisión

y la posibilidad de leer a deshora.

Y qué buen invento el microondas para calentar la leche.

 

La crecida de los ríos hará que la segunda

y tercera vez que falle el sistema
el técnico tarde cuatro semanas en aparecer.

“Es el precio del progreso”,

dirá pasando una factura elevadísima por “otra tontería”.

 

En menos de medio año hemos aprendido

a cambiar las zapatas,

limpiar con aceite las bobinas de contacto,

pintar con brea cada mes las mangueras

para que los pájaros no las picoteen.

 

Hemos aprendido a lidiar con la nostalgia

de las duchas de agua fría

y de los tiempos pasados a la luz de las velas y las linternas.

 

Pero la gran enseñanza llega tras la sexta reparación.

 

Después de un año de disfrute intermitente de la energía solar,

reparada por el técnico y en perfecto estado de funcionamiento,

decidimos ir a dormir cuando oscurece,

regalar la televisión al vecino que cultiva piñas

y aceptar que en el paraíso no hay agua caliente.

 

Solo una vez a la semana encendemos el generador de gasoil

para poder lavar a máquina la ropa sucia.

 

Cuando los visitantes asciendan al mirador
y pregunten por la falta de electricidad,

señalando el brillo deslumbrante sobre el rojo del tejado

y el verde de la selva,

les diremos que esas hermosas placas solares en desuso

cumplieron de sobra con la función de iluminarnos.

 


Fidel Moreno. El hombre equivocado en el momento oportuno. Ed. Pre-textos. 

martes, 3 de noviembre de 2026

HASTA ENTONCES



 

Volveremos a celebrar en otoño
la llegada del verano,
la transpiración de los cuerpos,

el olor a espliego de tu sudor,
el pájaro que trina tu nombre
y asoma por el otero.

 

Volveremos a subir las escaleras
agarrados de la mano
como niños que escapan
de la vista de sus mayores.

 

Madrid ya no es ciudad de descampados,
pero hay sitios donde sucede lo improbable.

 

Somos dos desconocidos estimulados
por un empatógeno de curso ilegal.

Este amor es fruto de la química exógena
y de un aburrimiento anterior que nos empuja.

 

Aun así:

pasará el verano y volveremos a celebrar una fiesta.

 

Los pájaros tardarán en anunciar la aurora
y la última canción durará tres horas y media
en la oscuridad cegadora de la pista.


Fidel Moreno. El hombre equivocado en el momento oportuno. Ed. Pre-textos. 

lunes, 2 de noviembre de 2026

A CHRISTY CANYON EN SU 53 CUMPLEAÑOS


 

 

 

Me he masturbado tantas veces
viéndote hacer el amor con otros hombres
que creo conocerte bien.

 

Ya no recuerdo si fuiste tú
la primera vez en aquel descampado,
entre neumáticos reventados,
cristales de botellas rotas
y una lavadora
sin puerta ni tambor.

 

Ahora pienso que ya estabas allí,
sonriendo con tus tetas grandes
y tu pelo cardado,
en aquella revista manoseada
que trajo algún amigo.

 

Amigo es aquel que comparte sus tesoros
y tú eras un tesoro feliz,
abierta a intimar conmigo
sin dejar de abrir las piernas a los demás,
siempre un poco más apresurados que yo
que me recreaba leyendo los pies de foto,
las breves entradillas que situaban el relato
en un taller de reparación de motos,
en una clase con pizarra
o en el despacho de un detective privado.

 

Me gusta pensar que eras tú,
una veinteañera iniciando

a un niño enamoradizo de doce años,
tres décadas atrás.

 

Hoy,

en el bazar de mis pantallas,
me miras como entonces
rompiendo con picardía el escaparate
y metiéndote en mi cama,
con tu acento de Pasadena,
tu padre armenio y tu madre italiana.

 

Supe de tus dos matrimonios fallidos
y del éxito del tercero con un hombre llamado Grant,
amigo desde el colegio.

No era yo el único que te esperaba

apoyado en el manillar de mi bicicleta.

Ahora eres locutora en una radio online donde entrevistas a estrellas
que nunca brillarán como brillaste tú,

han aprendido nuevos trucos

pero olvidaron que la magia está en la mirada.

 

Te has planchado el pelo y hasta escribiste tu propia biografía.

Todavía sonríes como hace treinta años.

Tendrás una vida larga
y podremos seguir envejeciendo juntos.

 


Fidel Moreno. El hombre equivocado en el momento oportuno. Ed. Pre-textos. 

 

domingo, 1 de noviembre de 2026

JUEVES


 

 

 

La rama se dobla
porque el amor pesa,
como un globo lleno de aceite.

 

Águila dichosa, murciélago tranquilo,
querías planear la inmensidad
y acabaste como un trapo en el tendedero del patio.

 

La baba del caracol hace camino
y un taxi te lleva donde quieras
si tienes para pagarle,
no necesariamente con dinero.

 

Construida la casa,
los habitantes quieren una piscina
en el jardín del vecino.

 

Hoy han llamado dos veces al timbre,
la primera para la lectura del contador del gas,
la segunda por error.
La factura del gas está domiciliada en el banco,

¿pero quién paga las equivocaciones de puerta?

 

La cuerda es más fuerte que la distracción
y sin embargo no aprieta demasiado.

 

Mañana te esperaré de nuevo
a que vuelvas del trabajo.
Pasado es sábado,

pero dicen que hará buen tiempo.

El domingo,
no hay por qué alegrarse,
iremos a comer donde siempre.

 

 

 Fidel Moreno. El hombre equivocado en el momento oportuno. Ed. Pre-textos. 2025

 

sábado, 31 de octubre de 2026

PRÓLOGO



 

 

 

Cuántas veces quise cambiar mi condición,
ser otro ser
menos confuso,
más amable,
que otra fuera mi inquietud.

 

No me molesta mi forma
ni el perfil pajarero de mi cara,
tampoco mis manos grandes
ni mis dedos estropeados por una descarga eléctrica.

 

Trapecista colgado en la rama
sin posibilidad de avance o de regreso,
sin ganas de caer,
yo salté a este mundo con el impulso de llegar a otra parte
que no fuera yo;
y aquí me tienen

poco más que un balanceo.

 

Lo que sigue es mi vida como hombre,
pudo haber sido otra
y hoy continúa
aunque en ocasiones hablo de mí
como si hubiese muerto,
una manera de estar en otro lado sin moverse.

 

También hay amor, relaciones conyugales, padres e hijos, atentados terroristas, pintadas, el cansino debate sobre realidad y ficción, una actriz porno de reconocido prestigio, amenazas imaginarias, viajes sin desplazamiento, pantallas, sopa caliente, insomnio, hostelería, energía fotovoltaica y algunos asuntos más hasta superar los quinientos versos, extensión mínima exigida en premio de poesía bien dotado.

 

Porque si hablamos de una vida como hombre
el dinero es importante,
más que la poesía.

 

La poesía también sirve
como la silla y la mesa sirven de escalera

y es verdad que a ratos y por accidente.

 

Podría decir: el hombre equivocado

en el momento oportuno.

O, más fácil, hombre de mediana edad
con las cosas propias de su tiempo.

 

 

 

 Fidel Moreno. El hombre equivocado en el momento oportuno. Ed. Pre-textos. 2025

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