documentos de pensamiento radical

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domingo, 18 de abril de 2021

Me acerco a los jóvenes



 

Están sentados en el asiento de un parque.

Césped muy verde. Las palomas.

Libres. Ríen. Toda una vida por delante,

dos chicas y dos chicos, de unos 20

años

 

Les digo: perdón, quiero saber

qué pensáis del hoy

y de si habrá un mañana

 

(Las frases son reales

de ciudadanos con la sangre caliente

como la mía mientras escribo esto

hoy)

 

A nosotros no nos hacen caso

Nosotros no tenemos voz ni voto

 

¿El futuro? III Guerra Mundial,

eso o encontramos otro planeta donde vivir

 

De todas maneras, cuando terminemos

los estudios, entonces ya veremos

 

No se puede hacer nada

Si por ejemplo, arreglas España,

luego quedaría el resto del mundo

 

Si los que rigen no dan un giro y arreglan esto pronto,

se va todo a la mierda

 

No habéis pensado -les digo- en otro mundo

distinto, que todo puede ser de otra manera,

que nadie tiene que decidir por encima de otros?

 

Alguien tiene que gobernar

Tiene que haber normas

alguien tiene que regir

 

Si nadie rigiera, cada uno miraría por sí mismo

y acabaríamos peor que ahora

 

De verdad -interrogo sorprendido-, en verdad os

conformáis con que cada uno de vuestros pasos sea

supervisado por terceros?

 

Tú defiendes vivir en el caos

 

Ángel Padilla. Es tan culpable el que canta para no oír a los fusiladores que los fusiladores. Ed. Amargord, 2020

sábado, 17 de abril de 2021

Los cazadores somos todos




 

I

Los cazadores somos todos

si escuchas un disparo, cierras los ojos y sigues caminando.

 

Los cazadores somos todos

si, encallado en la ciudad, no has visitado el campo en muchos

meses. O el mar.

 

Los cazadores somos todos

si esperas que este mundo lo arreglen otros que no seas tú.

 

Los cazadores somos todos

si crees que un disparo y una bala sólo lo acciona uno.

 

II

Los cazadores somos todos

si no salimos al monte a detener los rifles.

 

Los cazadores somos todos

si nos tumban las noches y la muerte y sólo hemos guardado

silencio.

 

Los cazadores somos todos

si para tu paz, otros deban estar en guerra; si para el sabor de tu

boca otros deban morir.

 

Olvida lo que escuchaste sobre la ley humana,

sobre la cárcel y el Juez.

Este mundo necesita más abogados

en los tribunales abiertos.

 

Los cazadores somos todos si en este mundo a la liebre

amarilla de la inocencia sólo le queda escapar y ocultarse,

callar y temer.

 

Los cazadores somos todos y todas

mientras haya cazadores.

 


Ángel Padilla. Es tan culpable el que canta para no oír a los fusiladores que los fusiladores. Ed. Amargord, 2020

Fotografía de Carmen Lourdes Fdez. de Soto


viernes, 16 de abril de 2021

3 poemas de LA SENDA DEL CIMARRÓN de ANA PÉREZ CAÑAMARES


 


Vivir una ciudad que solo agota

es como aborrecer el propio cuerpo

asfaltar arrugas para hacer zanjas

donde enterrar las amistades muertas.


Cruzo el río y veo un lacrimal seco

y a mi paso los bares gimen música

ecos de canciones que no sabía que aún sé.


Todo se vende aquí, yo me regalo

porque ponerse precio es un talento

y arder gratuitamente, vocación.


Qué quieres ser cuando seas, preguntan

mis ancianos ángeles de la guarda

con blancos uniformes de alegría.


Quiero ser el solar de las afueras

la osamenta desnuda de las ruinas

la ortiga que solo cuando alimenta no hiere.


***


Esta es la gran tragedia del poeta:

el poema es el fósil de la poesía.

Ejemplo: ningún perro nos miró

jamás desde ningún verso.

Ejemplo: si se acerca la oreja al poema

comprobaremos que no respira.

Ejemplo: ni el mar ni las nubes leen.


Por eso las musas son espíritus

atravesados por un alfiler.

Y el poema, un amigo que te grita

desde la calle que salgas a jugar.

Es el billete de barco

que te promete salitre

y la posibilidad del delfín.


Diez años de poeta sólo enseñan

que en los poemas no llueve.

Pero cuando afuera caiga la primera gota

tú, lector, la saludarás con familiaridad.

El poeta pretenderá que fue él

quien te presentó la lluvia.

Tú sabes que lo único que hizo

fue que desearas empaparte hasta los huesos.


Aunque luego seamos poeta y lector

de esos desagradecidos que usan paraguas.


***

 

 

Miro a la cocina de leña.

Ella me devuelve la mirada.

Yo no sé arrancarle su calor.

Ella no sabe decirme sus secretos.


Mi instinto se abre paso y con él

llega de lejos la voz de mi madre.

Así no. Así y así. Que se te apaga.

Ahora el carbón. Ahora paciencia.


La madera desvela sus misterios

poco a poco. Y poco a poco

yo me dejo adoptar por el pasado.

No tengo pueblo al que volver

pero pueblo y presente se inventan.


Mi madre enciende el fuego por mi mano

y las ascuas hacen nido en los pulmones.

El mejor combustible es la nostalgia.


Ana Pérez Cañamares. La senda del cimarrón. Ed. Ya lo dijo Casimiro Parker, 2020 

Fotografía de Aurora Caldito

jueves, 15 de abril de 2021

LO QUE UNOS LES HICIERON A LOS OTROS

 


Lo que unos les hicieron a los otros

con sogas, en hogueras, bajo el agua

y estos otros a algunos aún más otros

con piedras, hierro fundido y cuchillos.

Por todas partes, muertos al aire y sin entierro.


No hubo progreso, solo evolucionan

las mil formas de crear dolor y muerte.

Desde muy lejos vienen caminando

fantasmas que reviven su estertor.

No hubo progreso ni hay perdón que valga.


Bastaría con sabernos mortales

frágiles, vulnerables, tan fugaces

para darnos la mano y andar juntos.

Sería suficiente este no saber

ser interrogación en el vacío.


Pero jugamos a dios y a demonio.

Desde la aurora hasta el crepúsculo

tramamos instrumentos de dominio

herramientas que quiebren los huesos

y pongan todo perdido de conciencia.


Que si la rueda, la imprenta y la Luna.

Que si Szymborska, Vermeer y los Beatles.

Pero el garrote vil y los esclavos

y Ciudad Juárez y los mataderos.

El Quijote pesa menos que una niña.


Si escucháramos todos los aullidos

de una vez, sin demoras, de la turba

de los pájaros que arden en sus nidos

de chicas prostituidas en suburbios

y muchachos con una llanta al cuello.


Por no añadir más culpa a la matanza

no juzgo ni sentencio a nuestra especie.

Me arranco la voz, acaricio perros.

Soy culpable por omisión que al menos

lo deja todo falsamente limpio.


Ana Pérez Cañamares. La senda del cimarrón. Ed. Ya lo dijo Casimiro Parker, 2020


miércoles, 14 de abril de 2021

2 poemas de LA SENDA DEL CIMARRÓN de ANA PÉREZ CAÑAMARES




Como el sol y la escarcha se alían

para capturar la tela de araña

recortada sobre el mural del cielo:

de igual modo la vida me retiene.


Soy la culpable red de la que huyo.

Soy la presa inocente de mis presas.

Soy la luz, el veneno y el temblor.


 

***


Llueve.

Supuren los pantanos

lágrimas de pueblos hundidos.

Queden sin razón

los inventos de los hombres

hincados en el barro.


Celebre mi madre

que hoy la escuela está cerrada

y han reemplazado las goteras

al coro dócil de los niños.


Entréguense las manadas

a la serenidad del cielo

al abismo de los charcos

o a la venganza del diluvio.


Que hablen la lluvia y la sangre

su mismo idioma entrecortado.

Y a cada uno lo cosa a su sitio

el hilván de su trayectoria.


Lluvia: espejo que devuelve realidad.

Caída que nos eleva.


Ana Pérez Cañamares. La senda del cimarrón. Ed. Ya lo dijo Casimiro Parker, 2020

Fotografía de Juan Sánchez Amorós

martes, 13 de abril de 2021

CUENTA EL VIEJO ALADINO SU HERIDA




 

 

Cuenta el viejo Aladino su historia

la cuenta sobre las alfombras verdes

tendidas a las faldas de los picos.

Daba nun sé qué vela con les vaques

una cosina así, tan piquiñina.”


Le puso Bambi porque no tenía

ningún otro nombre para lo tierno.

Yo cazaba venaos pa comer

aprendilo de mi padre. Pero ahora

si tengo que matar, muérome antes.”


Bambi duerme bajo su ventana

come de la mano y otros venados

acuden al prao, desoyendo juntos

intuición e historias de crueldad.

Aladino se enjuga unas lágrimas:

Solo de contalo ya me emociono”.


Rezo en voz baja, casi avergonzada:

genio y dios de la lámpara, concédeme

encontrar al cachorro que me aparte

de la madurez cuando es indiferencia.




Ana Pérez Cañamares. La senda del cimarrón. Ed. Ya lo dijo Casimiro Parker, 2020

Fotografía de Carmen Lourdes Fdez. de Soto

lunes, 12 de abril de 2021

LA TORMENTA EN LA TARDE DEL DOMINGO


 


La tormenta en la tarde del domingo.

Un acontecimiento que desmiente

la humana sensación de vacío y víspera

la espera de lo que aún no tiene nombre.


Asomada al futuro como a un pozo

olvido que todo sucede todo el tiempo.

También lo que no veo o no me necesita.


Un niño canturrea en un balcón

mientras llueve la lluvia impersonal.

El niño, los relámpagos, la luz.

Todo es otra manera de decirme.


Ana Pérez Cañamares. La senda del cimarrón. Ed. Ya lo dijo Casimiro Parker, 2020

Fotografía de Aurora Caldito