ver llegar a la Humanidad
no es a la Luna,
es a la franja de Gaza.
No necesito posar mis ojos
en la maravilla
sino dejar de presenciar
el horror.
documentos de pensamiento radical
vivir
vivir
sin disolver
al de al lado
suponiendo
en los años ochenta comprabas
a los trabajadores con un piso
ahora con un móvil de marca
visto lo visto calculo
que dentro de unos veinte años
el precio habrá bajado
hasta una botella de agua mineral
suponiendo que todavía quede agua
juicio
acusado de un delito de lesa vulgaridad
su señoría no sea usted tan duro
piense que en mi casa no había ni para leer
imagínese toda aquella carne suelta
enredando a su aire
soñando con deshacer camas y prender la mecha
de una revuelta que lo cambiara todo
ya no hacen revoluciones como las de antes
su señoría le juro por las nueve musas
y también por la décima esa de la que nunca nos hablan la que
tengo aquí colgada la que podría haber sido Sor Juana Inés de la Cruz o
cualquier otra de las tantas silenciadas porque donde manda nabo no plantar
busco teclac a toda velocidad qué no plantar junto a un nabo lo explico para
que no penséis que por ser de pueblo lo sé todo acerca de plantas de huerto y
jardín y en especial de los nabos esos nunca lo suficientemente valorados
teclac sigo ahora el ritmo que me marca Never let go de Camel y de ahí
teclac ajá
ajo
blanco y cebollino
le juro como digo que mi próxima colección de
poemas
va a venir sembrada de tanta belleza y supercalifragilísticas piruetas
estilísticas
que se va a quedar usted tonto más aun si cabe
y más
circundando la ciudad
en lugar de murallas medievales
centros comerciales
polígonos
gasolineras
ciudades clandestinas
puticlubs
vertederos
y más
y más
y más esclavitud
en cualquiera de sus innumerables formas
tarjeta roja
nos quieren
fuera del campo
porque el ritmo
pausado y el silencio allí
generan menos hambre
de tecnología y productos
de última necesidad
que un paisaje urbano como dios manda
pantano
valle roto me hundo
en el pantano álbumes familiares
anegados allá abajo
nostalgia de algo
mirador abotargado
a los Mampodres enfrente
rojo vivo veta
de cristal fondo revuelto
os pagaron bien
solo pregunto
el silencio a cuánto sale
limpieza
votas a quien sirves
y parece que en esta casa
de todos nunca toca limpieza
Pablo Iráculis. Dime Cuánto. 2025
Tienes tu ejemplar en:
deseos
y si sacamos la cabeza un centímetro apenas
de la nostalgia atrapada en un marco de hojalata
recuerdo de la primera comunión y vemos
la respuesta en el aire resumida en tres palabras
petróleo recién quemado y decimos fuera todos ahora
y si amenazamos con poner un pie lejos de sus centros de internamiento
y a continuación ponemos ese mismo pie y el otro
en cualquier lugar menos tóxico
para que lloren de miedo y no tener que llorar nosotros
por todo lo que se desmorona ante nuestros mismos
ojos
y si cuando un invisible mercante hace sonar su sirena
mientras la policía acude a sofocar algún incendio fuera de su control
justo en el momento en que la última y certera bala del amanecer
acierta a dispersar nuestro cansancio acumulado
de muchas palizas en los orificios de la noche en que nos hemos acomodado
abrimos los ojos y nos sacudimos por si cae algo de
luz
y si nos sentimos debajo de las etiquetas
y si hablando entre iguales enrojecemos a una
pasamos de largo ante la misma canción de siempre
salimos a campo abierto como una piel con el sol recién puesto
negamos a tijeretazos ese falsamente piadoso confeti
en las sucias manos de los
mercados y sus alegres cobayas
y veneramos entonces el jugo purificador
que es la caña del tiempo de los árboles
y buscamos la fértil compañía de aquellos
a quienes amamos y nos necesitan de una sola pieza
y si juntamos tu fracaso y el mío en una raíz indivisible
que haga la presión necesaria para reventar el asfalto
y si decidimos poner punto final a todas esas palabras
enterradas en silencios precarios que no nos
pertenecen
y arrancamos el hierro envenenado de la memoria libre
que aún aviva nuestras manos siempre tendidas
alas
que la poesía
no te dé placer
sino alas
Pablo Iráculis. Dime Cuánto. 2025
Tienes tu ejemplar en:
poder escoger
la libertad
de poder escoger
la responsabilidad
de saber hacerlo
lección
enseñarle a mi hija
a no conformarse con ser simple objeto de deseo
o sujeto sumiso que consume
peleado siempre con el reloj
y también a que elija entre tanto
trasto inútil sin que sienta
al restar un vacío
que aprenda sin dudarlo
a distinguir cuánto es bastante
y a pensar hacia la tierra
y a amar sobre el mal mismo
las cosas elementales que viven
al margen del asco y del lodo
en el plato que nos ponen delante
cansado
cansado
de escuchar a esos que no se cansan
de amargar con su exceso de celo
el veneno imprescindible de la insubordinación
que vierten algunos poetas en nuestros oídos
Pablo Iráculis. Dime Cuánto. 2025
Tienes tu ejemplar en:
mi suegra hablaba con la radio debajo de la almohada
la nevera habla con el hielo en el ventilador quejándose de la falta de espacio
los silencios de mis hijos me hablan de lo rápido que pasa el tiempo
mis vecinos hablan a voces sin preocuparse por entender nada
las paredes hablan a través de sus humedades
mi más oscuro deseo habla para el cuello de la camisa
la televisión habla de traiciones mencionando a los teléfonos móviles
yo hablo solo para no despertarme en ciertos callejones
oscuros
la política habla detrás de algunos animales muy peligrosos
las ciudades hablan por señales
las palabras hablan con palabras que en ocasiones son
personas
las personas hablan contra las palabras que hablan
generalmente de sí mismas
los árboles nos hablan desde sus raíces
los gatos hablan con frecuencia de esos contenedores
precintados a las puertas de los supermercados
la tele habla con los diversos acentos de los USA
la buena sonrisa habla y escucha a la vez
el cielo con sur habla claro
el amor habla de calabazas con los melones
invierno y primavera hablan de estos nuevos tiempos
tan alejados de cualquier
estación donde merezca la pena encontrarnos
Pablo Iráculis. Dime Cuánto. 2025
Tienes tu ejemplar en:
a todos los empresarios que hacen de su egoísmo nido
tela asfáltica en que envolver ese odio creciente
hacia cuanto respira sin su consentimiento
porque los miserables lo son por envidia
por saberse personajes sin valor definido
sombras impedidas acomplejados que adquieren su fuerza
ejerciendo un control absoluto sobre eso que llaman
con la boca pastosa el eslabón más débil
a esos que no soportan oír pensar al de abajo
y así niegan el tiempo si no les
pertenece bajo sus condiciones
hasta en la cama o el váter quieren activos a sus inferiores
así se vengan contra esa sociedad que los ha maltratado
negándoles la gloria que ellos creen merecer por derecho
didudivino
a los tan singulares moradores de las cumbres más alpargatas
depositarios de esa verdad con mayúsculas que tontos seremos
si no abrazamos amorosamente a una señal suya
a los que defienden su posición argumentando
que la humanidad entera está en deuda con ellos
y por eso necesitan obligarnos a
adoptar el dulce cáncer
de sus horarios normas ladridos
el objetivo es convertirnos
en la exacta herramienta que
modele un tiempo mejor
es decir a imagen de sus necesidades y deseos
los cuales serán el inagotable
combustible
que nos permita avanzar con paso firme
la cabeza bien trabada
hacia la consecución de la gran sacudida
a ellos que son el faro de la sabiduría
que guía al pueblo sumido entre tinieblas
la voz de la razón
el mito imprescriptible
y que solo son felices estando en boca de todos
porque son esa imagen perfecta
en el espejo donde deberíamos mirarnos
para poner algo de orden en nuestras vidas ruinosas
a ellos que son la esencia más noble
la única realidad posible
la ingobernable potencia del todo
a esos nuevos dioses tan altos y
hermosos
hacedores del progreso con su palabra eterna
nuestro mayor estímulo en las horas más bajas
a todos los grandes jefes porque si no existieran
Pablo Iráculis. Dime Cuánto. 2025
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Un libro
Marina Aoiz
La poesía es el eco de
la melodía del universo
en el corazón de los
humanos.
Rabindranath Tagore
Aniram tiene 11 años. Atardecer de verano.
Agarra al azar un libro de la biblioteca familiar
y los astros se conjugan
para que despierte a la palabra. El libro,
segunda edición de 1956, de Aguilar,
es la “Obra escojida” de Rabindranaz Tagore.
Un libro de 1.344 páginas, con cubierta
de plástico azul, lomo amarillo, azul y oro,
y una cintita de seda para señalar la página.
La foto con la firma del poeta, a la derecha,
en la sexta página. Una Advertencia
al lector
señala que se trata de la versión castellana
de las obras de Rabindranaz Tagore, realizada
por Zenobia Camprubí en colaboración
con su esposo, Juan Ramón Jiménez.
La transcripción ortográfica de determinados sonidos,
dice la nota, se respeta por todos los editores de la
obra
del escritor bengalí y
sus herederos.
Pero Aniram no presta atención a esos detalles.
Abre el libro de hojas de papel muy fino
y de manera arbitraria entra en un universo nuevo.
Las olas de la vida,
las voces del viento y el agua…
Aniram lee y lee a lo largo de las vacaciones.
Anota en su cuaderno: “¡Sea hermosa la vida
como la flor del verano, hermosa la muerte
como la hoja del otoño!”. Aprende la sentencia
de memoria. Su corazón despierta a la palabra.
Aniram comprende que un
viento poeta salió por el mar
y por el bosque en
busca de su propia voz.
Afila la punta del lápiz y escribe su primer verso.
Aniram se inicia en la poesía alejándose paso a paso
de la rigidez del colegio, sin revelar su secreto.
Se jura a sí misma convertirse en poeta y viajar a India
para descubrir los lugares por donde transitó Tagore.
Aniram crece en la Shantiniketan de su propio corazón.
Inocente
Es verano y Tagore,
el poeta de agua,
muestra su alba vestidura
entre las luces del río. Es verano.
Las líquidas palabras
expanden sus rítmicos latidos
entre la avena silvestre y el esplendor
de las doradas espigas.
Es verano. Las hojas de los plátanos
cuchichean con las piedras del castillo.
El deseo abre sus labios de fragantes capullos.
Es verano y unas sombras
—oscuras, complejas, temibles—
pretenden que probemos
el agraz vino del pecado.
Ignoran, insidiosas,
que la poesía y el maestro
despiertan dulcemente
a las niñas ensimismadas.
Es verano. Una pareja de libélulas
se ama en los espejos del aire,
cabalgando sobre el temblor del agua.
Es verano y la luz tan inocente.
Remedios
Orgía de geranios y petunias
en los balcones de forja.
Y una larga fila
de mujeres reumáticas
en otro escenario de la tierra.
Riegan las macetas con agua clorada.
La que llega al pantano desde tributarios
de nombres ancestrales y de allí
hasta la turgencia de sus casas.
Anhelan remedios ayurvédicos:
tulasi, ben, rizoma de cúrcuma.
El fuego prenden con apenas dos ramitas.
Sobre la cabeza, en vasija de bronce,
el agua viaja desde el recóndito pozo.
Sientes su gravedad. Te pesa.
Hermosas
como geométricos cristales
estas mujeres esperan brebajes
mirando la vida desde sus negras perlas.
Elegantes, en sus cabellos
se refleja la noche serena. También
el miedo invocan sus espejos. Y la tristeza.
Las otras, bellas
a fuerza de peluquería, cirugía y cosmética,
viven al otro lado de la pantalla.
Te mueves de unas a otras.
Del corazón del bosque a la luz
de una estrella virtual, sin alma.
Ascética
tu alma busca el pétalo de la flor
más compasiva.
Para abrevar funámbula
en el tenso alambre de la luna,
abres tu corola sedienta.