documentos de pensamiento radical

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domingo, 26 de julio de 2026

6 poemas de MALPAÍS de ALFREDO SALDAÑA




LINGÜÍSTICA GENERAL

 

 

Hacer del lenguaje

un campo de minas

en el que todo pueda

en un momento

saltar por los aires.

 

Conseguir que el lenguaje

se desplace

entre los intersticios

que se abren entre

el corazón y su razón,

el centro y el margen,

el secreto y la revelación,

el adentro y el afuera,

la acción y la quietud,

la palabra y su callada.

 

Lograr que el lenguaje

actúe por un instante

con la intención

de renombrar la existencia

y el deseo de hacerla otra.


 


GNOSEOLOGÍA POÉTICA


Entender el poema hasta extrañarlo.

 

Pensarlo como una idea,

imaginarlo como ese clavo

con el que agujerear el tópico,

intuirlo como ese corte de navaja

que parte en dos el agua

cuando el silencio se rompe,

asumirlo como ese golpe de aire

con el que salvar aquello

que sobrevive amenazado

por la malaestrella de la desaparición,

calcularlo como ese tajo

limpio y preciso

que secciona las venas de los vencidos

cuando los poderosos de la tierra

aclaran sus conciencias envenenadas,

medirlo como ese territorio escondido

en el que se ocultan

de las miradas aviesas de los hombres

las imágenes que un día

y entre la niebla

configuraron nuestras vidas,

considerarlo como esa extraña posibilidad

que surge

cuando un viento en la noche

arrastra la memoria

y las palabras perdidas

de aquellos que cayeron

sin dejar de caminar.

 

Entender el poema hasta desconocerlo.




GUY

 

Que las calles sean escaparates de intensidades,

tumultos y prácticas insurrectas

y no arterias sometidas

a la servidumbre comercial.

 

Entender la ciudad como un espacio

atravesado por continuas fugas y derivas

y trabajar allí

        por la alteración permanente.

 

Que plazas, callejuelas y pasajes sean lugares

en los que su amor salde todas sus deudas sentimentales

y financieras en concurso público

                          de acreedores.




 LA FLOR DE LA MUERTE


¿Qué florece allí

donde la devastación

abona sus semillas?

 

Es la muerte, esa flor que

—como recuerda Celan—

brota solo una sola vez.

 

Poesía: velar por lo desaparecido,

por lo que se pierde bajo la lluvia,

mantener viva la llama

de la sedición en memoria

de todo aquello

que ha sido arrasado

por el ángel de la historia

en malpaís.

 

 

 

 

CUESTIÓN DE PERSPECTIVA


Je est un autre

 reescribe a

       Je suis l´autre.

 

Su otredad

      se desprende

   de su mismidad,

esa inquietante extrañeza

que da y quita sentido a lo que es y no es.

 

Yo es un lugar que define lo que yo es

un lugar en la noche perdido entre las montañas

yo es una montaña alzada sobre ningún lugar

un lugar es un yo donde hace noche la montaña.





CALOR DEL FRÍO


Poética del borde:

 

rescatar

entre montañas de escombros

los materiales de deshecho

y los puntos ciegos

que han quedado abandonados

en los vertederos de la memoria,

al margen del camino,

bucear

en los mares de la infamia

hasta dar con el hueco

donde se pierde el deseo

y ser ya un hombre libre,

un hombre,

atravesar

los túneles que recorren

de norte a sur

el corazón destrozado de la tierra

y respirar

junto a los que luchan por respirar,

adentrarse

por las cañerías de la historia,

esos orificios negros

donde se amontonan los miserables

que el débil recuerdo

ha arrastrado al olvido,

recuperar

las voces de los excluidos

y reventados por el poder,

explorar

en las factorías de la verdad

hasta desenmascarar la fórmula

de todas sus falacias,

dejarse arrastrar

por ese débordement

que borra toda clase

de límites, fronteras y particiones,

articular

acciones contrapuestas

con el deseo de construir un mundo

ordenado sobre la belleza del desorden,

insistir

sin claudicar,

como alguien que no deja de caminar

y se pierde entre sus pasos,

avanzando, retrocediendo,

andando en círculo,

reconocerse

en la pérdida

hasta dar con el secreto

que custodian las aves de paso,

los pasos fronterizos

y los hombres que en silencio

pasan de largo.

 

En malpaís

el frío arropa la noche del testigo.



Alfredo Saldaña. Malpaís. Ed. La Isla de Siltolá, 2015

sábado, 25 de julio de 2026

5 poemas de MALPAÍS de ALFREDO SALDAÑA




TRABAJOS FORZADOS II

 

Trabajar desde la perspectiva del vigilante que contempla el erial a la intemperie, bajo la lluvia, desde la posición de aquel que mira sin decir esta boca es mía, explora grietas y conflictos, ha visto y se dispone a registrar esa mirada como evidencia de un determinado accidente, sin olvidar que la poesía es palabra

bajo

                                                                       palabra,

palabra contra palabra, palabra entre palabra, palabra por palabra, palabra sin palabra, palabra tras palabra y sin dejarse arrastrar por el terco e incansable vendaval de la historia que siempre sopla a favor de los que juegan con las cartas marcadas y no conocen la derrota.

 

 

 

PUNZAR

 

Ahondar, picar, traspasar,

generar bajo el torrente

un surco por el que discurra

indomable el pensamiento,

provocar sin pretenderlo

un acontecimiento

que consista en disolverse

por los sumideros de la historia

para explorar lo que hay al otro lado de

la cruz,

la piedra negra

y el muro de los lamentos.

 



LA VIDA EN LA FRONTERA

 

La vida allí no vale nada,

es entrega y promesa de plenitud,

el lugar donde se abre

la herida de la posibilidad,

donde el territorio

que una mirada alcanza

indica la extensión

de un espacio inexplorado,

no inconquistable,

el resquicio por el que se intuye

que hay una oportunidad

más allá de este mundo.

 

Allí la vida no vale nada:

lo que se da y se pierde

es todo cuanto nos pertenece.


 

 

ARRABAL DE LA IMAGINACIÓN

 

Bordear y no centrar,

derribar barreras

y no fortalecerlas

con infundados

miedos y prejuicios,

cruzar el río,

ganar la otra orilla

y alimentar la pulsión

que oriente

nuestra práctica

hacia una idea

que prenda en el deseo

de (re)conocimiento del otro.

 

En el afuera está su adentro.




 

A CIELO ABIERTO


Trabajar sin esperar de la mala tierra alimento, recompensa o beneficio alguno, abonando un pensamiento no sometido que se levante contra este cielo infernal a partir de la ruptura con ciertas maneras preeminentes de entender la existencia, basado en el potencial emancipador de un lenguaje que no renuncie a su fuerza insurgente y expansiva, articulado alrededor del árbol de la vida, en torno a los principios de diferencia, contradicción y excepcionalidad y que entienda su labor como una incansable producción de alternativas al mundo real.

 

Desplegar un pensamiento nómada al albur de la incertidumbre y la errancia, a cielo abierto, expuesto a la inclemencia de la historia y a la intemperie del camino y no al abrigo de cualquier escuela o doctrina alojadas en sus principales plazas, tribunales, instituciones y avenidas.


 

Alfredo Saldaña. Malpaís. Ed. La Isla de Siltolá, 2015

jueves, 23 de julio de 2026

2 poemas de MALPAÍS de ALFREDO SALDAÑA




VÍAS DE FUGA

 

 

El que camina labra con su voz

surcos en el agua: cantar sin contar.

 

No tiene nombre el que camina

cuando en la turbera hace su trabajo:

velar por lo desaparecido

y abrir zanjas por las que el sentido

despeje vías de fuga y subvierta su trazado.

 

El que camina detiene sus pasos

en una casa abierta a todos los senderos.



 

 

 

AGUACERO

 

 

Llueve sin misericordia sobre la tierra quemada cuando el que camina hace del lenguaje una casa en permanente construcción, amenazada por el agua de escorrentía, el lugar común y los árboles azotados por la tempestad, arrasada por las inclemencias de la historia pero dispuesta a levantarse de nuevo contra viento y marea y en nombre de nadie, en nombre de todos los reventados de la tierra.

 

Llueve sin tregua sobre ese páramo inhóspito cuando el que camina se empeña en habitar un espacio en el que sea posible, más allá del naufragio, entender la vida como flujos marcados por la deriva y el devenir constantes, un horizonte desde el que pueda hacerse frente a la demolición e imaginar inexploradas formas de existencia.

 

Llueve a cántaros sobre las plazas y las calles de las ciudades, arrecia el temporal y el agua arrastra consigo toneladas de podredumbre amontonadas a lo largo de años y años administrados por expertos en el negocio del cambalache político y otras aves de rapiña.

 

Llueve sin compasión sobre la frontera cuando los espaldas mojadas se enfrentan a la corriente al intentar alcanzar la tierra que se extiende más allá de la otra orilla.



Alfredo Saldaña. Malpaís. Ed. La Isla de Siltolá, 2015

miércoles, 22 de julio de 2026

3 poemas de MALPAÍS de ALFREDO SALDAÑA




TRAMPANTOJO

 

 

¿Qué advierte el vigilante

más allá de lo que muestra el paisaje?

 

¿Qué guarda quien protege

el emblema que da nombre

a los desaparecidos?

 

Velar por lo arrancado,

picar para ver

lo que bajo los escombros

aún respira.

 

Agrietar. Punzar. Taladrar.

 

Agujerear hasta dar

un mal paso y encontrarse

en el corazón del aire

con la raíz del sentido.

 

¿Qué golpe de luz,

qué destello en la noche

hará blanco en la belleza?

 

¿Qué realidad oculta la mirada

que en rigor no sea un trampantojo?

 

 

 

HUMEDAD TRAS LA LLUVIA

 

 

No te intrigue lo que encuentres

sino lo que desaparezca cuando mires.

 

Que no sea la palabra que te arrastre

al hueco en que aún respires

el lugar seguro que habías imaginado.

 

Que no sea el tiempo que pase

ni el espacio recorrido

lo que te nombre.

 

Que lo que te nombre

sea la lágrima que caiga,

la humedad tras la lluvia.

 

No seas tú quien camine. Bajo las piedras,

seas tú el sendero que unos pasos tracen cuando avancen.


 

 

 

LA CALLADA

 

 

Si se trata de quebrar la opacidad

a través de lo que callan

los nombres,

 

¿cómo descifrar

el blanco aleteo del pájaro cuando el sol

se da por vencido tras las montañas?

 

Escarbar en el enunciado

hasta desc

    ompon

               erl

        o,

hurgar en él

y abrir un hu eco

para que el silencio respire

y estalle el conflicto

que da nombre a lo real,

prestar una oportunidad a la callada,

ese escenario a tenaza do

por el delirio en el que,

por no haberse afirmado nada,

todo puede ser dicho,

todo,

         es un decir,

    de hecho,

                    se dice.

 

¿Qué margen de sentido

se oculta al caer la noche

en el dobladillo del lenguaje?

 

¿Por qué barrancos se precipita la palabra

cuando con su manto el frío

asuela el territorio de las piedras?




Alfredo Saldaña. Malpaís. Ed. La Isla de Siltolá, 2015

martes, 21 de julio de 2026

Vine a Berlín escapando de los tigres.



Escapé de los tigres

alimenté a las chinches

comido vivo fui

por las mediocridades.

Bertolt Brecht

Vine a Berlín escapando de los tigres.

Arrastré mi mala orientación

por sus calles hasta Dorotheenstadt.

Te descubro junto a Helene,

haciendo esquina, y los monolitos

apoyados en la tapia del cementerio

ya sin el «sau jud»

que encontró un jardinero

la mañana del 6 de mayo de 1990.

En la parcela se afianzan

los crisantemos de tu vientre.

Cojo un taxi al 125 de Chausseestrasse

pasando por Theater am Schiffbauerdamm

—Robert Wilson dirige Madre coraje

el próximo 6 y 7 de mayo—.

En el apartamento continúan intactos

los daguerrotipos de Marx y Engels,

el retrato de Lenin, sus obras completas,

y el poema de Mao.

Después he descubierto una taberna

—como la isla descubre un náufrago

tendido en su orilla—,

bebo cerveza hasta que despierta,

sigilosa, la noche. Luego he caminado

al hotel pensando que también anochecía en Granada

—pensando que hubiera sido mejor quedarme allí,

leyendo tu poema a los hombres futuros—

pero un manzano en flor me incita

a cometer un crimen en forma de poema.

Aquí me tienes,

frente a nuestra derrota,

escribiendo una misiva sin remitente.

De Berlín queda solo el viento

que paseaba por sus calles.

Hace el mismo frío que en 1956.

Quizá un poco menos.

Por lo demás, poco puedo contarte:

que han talado el chopo verde

de la Karlsplatz;

que en Mitte, Kreuzberg o Friedrichshain

solo se habla la lengua de Shakespeare

y que han caído todos los muros

—salvo el de clase—.

 

 


David Ferrez. Esta casa que soy. Aliar Ediciones, 2026

domingo, 19 de julio de 2026

Nadie dijo que el infierno



El infierno no son aquellos otros

que siempre se quedaron lejos

de mi calor:

el infierno soy yo.

Mi nombre es el desierto donde vivo.

Ángeles Mora


Nadie dijo que el infierno

—este infierno malevaje

habitaba en nosotros.

Adónde huir, entonces, del asedio

si escrito está el mercado en nuestro cuerpo

como un poema

en el dorso de un billete.

 

 


David Ferrez. Esta casa que soy. Aliar Ediciones, 2026