2024, María Marín
Si no existiera la poesía,
no podría yo navegar tu sonrisa,
de norte a sur, de este a oeste,
con todas sus profundidades;
la gente, al leer este poema,
en vez de viajar con su nave
a través de los labios de alguien,
diría: ¡Es solo una sonrisa!
Si no existiera la poesía,
yo no podría conocerte
hasta que no pasaran años,
y sin embargo sé quién eres,
aunque te parezca extraño,
no puedo atravesar muros,
pero sí llegar a lo más oscuro,
donde todo pasa por amor.
Si no existiera la metáfora,
ni los recursos literarios,
se perdería la magia,
la magia de este teatro;
¿Qué sería de las máscaras?
Todos se creerían su papel
y nadie podría dejar de ser,
ni ser todo lo contrario.
Si no existiera la metáfora
ni los recursos literarios,
seríamos solo un amasijo,
un amasijo de intereses,
una síntesis del dolor,
un muro hecho de escudos,
nunca más la fragilidad
podría cambiar el mundo.
Si no existiera la poesía,
si no existiera la metáfora
ni los recursos literarios,
ni la música o el teatro,
la pintura, la danza,
los posibles escenarios,
yo seguro no existiría,
tú quizás serías distinta,
y nadie, ni tú ni yo,
soñaría consigo misma.
GUL. Solo el arte libera al arte. Ed. Cuadranta, 2025






