Ateneus,
barrios populares, pa amb tomaca
La vieja
anarquía respira por cada edificio obrero
El mar está
ahí, turístico, complaciente
No el de
los estibadores y pescadores
La
contracultura, la verdadera cultura
se cuela
por las grietas de los edificios
Los hippies
y los libertarios pensaron
que podían
cambiar el mundo
Creyeron
que podían parar el giro inmemorial
y empezar
de nuevo, sería una nueva mirada
más limpia,
más horizontal, sin jerarcas
El régimen
viejo desaparecería
Y por fin,
el mundo nuevo que llevamos
en nuestros
corazones saldría y lo ofrecerían
en miles de
actos anárquicos
en todas y
cada una de las plazas de la Tierra
Sí, es
cierto: no fue, no se dio, no pudo ser
pero buena
parte de aquella enloquecida efervescencia
permanece
en los ojos, las manos y las bocas
de los
barceloneses que pasean por Gràcia
Conocen lo
que ocurrió en estos míticos lugares
y saben que
todo está por hacer
y lo hablan mientras toman un vermut
Entretanto sonríen bajo ese húmedo sol
Fernando Barbero. La muerte siempre nos deja con algo por hacer. Ed. Rilke, 2025

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