Ya no va más.
Se rompieron las clepsidras,
brota de sus vientres quebrados tiempo roto
Hicieron cálculos los especialistas:
para que su sistema sea sostenible
hacen falta cinco o seis planetas.
Algoritmos esmerados concluyeron
que también sería sostenible
si eliminamos del problema
dos de cada tres seres humanos.
Ya sabéis quien será prescindible.
Cerros desnudos y cielos de ceniza,
corazones desolados
ante la barbarie cotidiana...,
pero también amaneceres luminosos,
arreboles al ocaso…
Tarde. Ya no hay más
tiempo del que se precisa
para detener la rodadura inexorable,
bola de sucia nieve,
hasta su punto nuevo
de equilibrio desastroso.
El punto sin retorno ya es pasado.
Tarde llegamos.
Ya no hay más tiempo
para lamentaciones ni soñar con futuros,
urge construir presentes de ternura,
compartir los afectos y los bienes.
Ya perdimos los trenes del progreso,
en los que nunca nos subimos,
los carros abarrotados de fortuna,
la creencia en paraísos prometidos
la ingenua querencia a redentores.
Tiempos quebrados
tiempo de abrazos.
Ya es mañana.
Francisco Marín Campos. En Voces del Extremo. Poesía y Emergencia. Ed. Acsal, 2026

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