documentos de pensamiento radical

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jueves, 13 de enero de 2011

APUNTES URBANOS




Visto mi cuerpo de sinrazón
mientras el orbe
emprende la comedia repetida.


Sé el camino escogido,
sé de los contenedores
donde volcar
los excrementos de la vida,
pero a veces cuesta tanto...

Me levanto,
y apenas he iniciado el tedio de la existencia,
las manos se me agarran a la garganta sin más.

Cuanto daría
porque la luz fuera luz
y el asfalto un espejo donde reflejarnos.

Ricardo Bórnez. Apuntes Urbanos. Los libros de Umsaloua. Sevilla, 2010.

LA ELEGÍA MÁS HERMOSA DE ESTOS ÚLTIMOS TREINTA AÑOS, Y ADEMÁS, POR RUMBAS

miércoles, 12 de enero de 2011

MINIMA CARMINA




El tiempo es oro
me dijeron

metí la mano
saqué esto


Adolfo Vargas Blanco. Minima Carmina IV. Nelef Editora. Armentia, 2010.

martes, 11 de enero de 2011

LAS MANOS




las manos
me decían mis padres
antes de sentarme
a la mesa a comer

lávate bien
las manos


no alcanzaban
a comprender
que los niños
las tenemos siempre

limpias

David González. En Aldea Poética V. poesía infantil. Ed. Opera Prima. Madrid, 2010.

lunes, 10 de enero de 2011

EL PARAGUAS ROTO DE LA RES PUBLICA



Llueve con fuerza y se nos aparece un paraguas blanco,
enorme, perfecto para dos, y sólo tiene una varilla rota.
Sin excusa para no pasear seguimos en el abrazo que camina cálido.
Gracias a tus pistas encuentro el pajarito firma que se esconde
bajo las llamas del infierno en la iglesia del Cristo de Burgos,
un poco más adelante los sintecho lo encuentran
en los soportales de la Encarnación,
y levantamos la mirada, intentando descifrar
frente a una obra faraónica de setas gigantes
qué cosa es la cosa pública y a qué publico representa,
y comprendemos el escaso poder de nuestra magia,
capaz de crear de la nada un paraguas,
pero un paraguas que sólo sirve para dos.

domingo, 9 de enero de 2011

NAUFRAGIO NOCTURNO




Gran parte de la vida se me ha ido soñando. Cada noche vivo varias veces. Soy hombre, mujer o pez.
Despierto con historias gastando mi cabeza como queso que se va en el rayador. Si no recuerdo alguna, basta mirar aquel rastrillo en la bañera o advertir un rostro para viajar de nuevo.
Tengo tantos sueños en mis noches que se los daría a los que no recuerdan nada. Su número es grande, cualquier viento los espanta de su caja y confundo las quimeras con escenas diarias.
Mi cama es punto de batalla, el colchón mar o reino medieval.
Como naúfrago me aferro a las sábanas recién me levanto.
No sé de dónde vengo: la vida se me va soñando.

Claudia Luna Fuentes. Carne para las flores. Aullido Libros. Punta Umbría, 2010.