documentos de pensamiento radical
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jueves, 3 de marzo de 2011
miércoles, 2 de marzo de 2011
CAMINO DE VUELTA
Vuelvo a casa. Por la carretera,ruidosos,
los coches y gente que cruza y camina y
saluda. También hay algunos que paran.
Quieren hablar, saber de la vida que
llevo. Unas tardes vienen visitas o el
cartero trae saludos y facturas del
banco.
Desde el balcón de casa contemplo
la tarde
en silencio,
la estación que pasa.
Si me siento triste llamo por teléfono
o me voy al cine en invierno.
Vuelvo a casa. No vengo de ninguna
parte. No voy a ningún lugar.
A nadie conozco aquí.
Nada quiero saber.
Berta Piñan. Noches de incendio (1985-2002). Ed. Trea. Gijón, 2005
ELIONOR
martes, 1 de marzo de 2011
MEMORIA, POESIA Y FASCISMO SOCIOLÓGICO

Termino en estos días un libro de Julián Cháves, un libro reedición del que escribiera en los años noventa y donde, por no haber cambiado una coma en el mismo, sigue siendo el mismo libro cojo, deficiente e intelectualmente perezoso que pude leer hacia 1997: "La guerra civil en Extremadura".
Allí, sin ningún empalago y entre otras muchas perlas, el autor, ganado por el lenguaje del poder, llama "tareas de higiene social", "depuración de responsabidades" y excepcionalmente "represión" a la violencia fascista y "asaltos, saqueos y asesinatos" a la violencia republicana. Si de aquella hace un relato desdibujado, acorde a la falta absoluta de investigación, la violencia roja, perfectamente cuantificada por la memoria histórica fascista desde el mismo 18 de julio de 1936, se nos muestra al detalle con toda la tendenciosidad que los publicistas del golpe dejaron anotada para la posteridad.
Poco después me encuentro con el poema "Cementerio Alemán en Yuste" de Álvaro Valverde donde llama "héroes" a los nazis allí enterrados, (pues no todos son muertos de la Iª G.M.), los mismos o los compañeros de los que ayudaron a hacer triunfar un golpe militar en España, que bombardearon ciudades masacrando población civil indefensa, que ahogaron en sangre una revolución y sin los que el fascismo no se hubiera impuesto jamás en España.
En Alemania, y según las leyes alemanas, Julián Cháves no hubiera tenido ninguna oportunidad de ejercer la docencia ni en las kinder, pero aquí resulta que es profesor titular de la Universidad de Extremadura. Álvaro Valverde, en Alemania, con poemas como el citado podría terminar en la cárcel, aquí la Asociación de Escritores Extremeños lo hace su presidente, la Junta de Extremadura, es decir, el Partido Socialista Obrero Español, lo nombra responsable del Plan de Fomento de la Lectura, y poco después Director de la Editora Regional.
Es la mala memoria, la memoria pervertida que nos lleva hoy a contemplar este cementario en Yuste cantado por el bardo regional mientras decenas de miles de víctimas del genocidio fascista (por las que Julián Chaves ni sabe ni contesta) siguen en las cunetas de Cuacos de Yuste, de Extremadura y de España.
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