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miércoles, 4 de marzo de 2020

4 poemas de HUMO Y OCRE de INGRID JONKER



Te repaso

Te repaso
sin principio ni fin
repaso tu cuerpo
El día tiene una estrecha sombra
y la noche cruces amarillas
el paisaje poco importa
y la humanidad es una fila de velas
mientras yo te repaso
con mis pechos
que imitan la cavidad de tus manos



Mujer embarazada

Estoy echada bajo la costra de la noche, cantando,
encogida en la cloaca, cantando,
y mi descendencia está en el agua.

Juego a que soy niña:
uchuvas, uchuvas y brezos,
florecitas olorosas blancas, anís
y el renacuajo se desliza
entre las babas por la corriente,
en mi cuerpo
mi figura de espuma blanca;
pero ay cloaca, cloaca
mi descendencia está bajo tus aguas.

Membrana roja cantando sin cesar nuestra canción de sangre,
yo y mi ayer,
mi ayer me pende del corazón,
mi gladiolo silvestre, mi mundo arrullador,
y mi corazón que canta como un grillo
mi corazón grillo canta como un grillo;
pero ay cloaca, cloaca
mi descendencia ha ido a parar a tus aguas.

Juego a que estoy alegre:
mira cómo danza el cocuyo!
la medialuna, una carita húmeda y temblante -
pero en la mañana, esa comadrona que cojea
friolera y gris sobre colinas deslizantes,
yo te empujo a través de la costra hacia la luz,
oh búho triste, gran búho de la luz diurna,
fuera de mis entrañas pero ensuciado
por mis lágrimas ensuciado
y contaminado de tristeza.

Ay cloaca, cloaca
estoy echada cantando y temblando,
cómo podría estar de otra manera sino temblando
teniendo a mi descendencia bajo tus aguas...?



He buscado el camino de mi cuerpo

He buscado el camino de mi cuerpo
y no encontré más que extrañas cicatrices en el polvo
Huellas de antílopes azules elefantes y leopardos
visibles en el claro secreto del camino blanco
¡Oh! yo sólo quería conocer tu sombra, cabrita montés
y el exiguo peso de tu cuerpo huyendo




El niño
matado de un tiro por los soldados en Nyanga

El niño no está muerto
el niño levanta el puño contra su madre
que grita África grita el aroma
de libertad y brezo
en barriadas de corazón acorralado

el niño levanta el puño contra su padre
en el cortejo de generaciones
que gritan África gritan el aroma
de justicia y sangre
en las calles de su orgullo en armas

El niño no está muerto
ni en Langa ni en Nyanga
ni en Orlando ni en
Sharpeville
ni en la comisaría de policía de Philippi
donde yace con la cabeza traspasada por una bala
El niño es la sombra de los soldados
que hacen guardia con fusiles y carros blindados y cachiporras
el niño está presente en todas las asambleas y legislaciones
el niño mira expectante por las ventanas de las casas y en los corazones
de las madres
el niño que sólo quería jugar al sol en Nyanga está por todos lados
el niño que se ha hecho un hombre recorre toda África
el niño que se ha hecho un coloso va por todo el mundo

Sin un pase



Ingrid Jonker. Humo y Ocre. Editorial Universidad de Antioquia. 2015
Traducción de Agustín B. Sequeros.

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