deseos
y si sacamos la cabeza un centímetro apenas
de la nostalgia atrapada en un marco de hojalata
recuerdo de la primera comunión y vemos
la respuesta en el aire resumida en tres palabras
petróleo recién quemado y decimos fuera todos ahora
y si amenazamos con poner un pie lejos de sus centros de internamiento
y a continuación ponemos ese mismo pie y el otro
en cualquier lugar menos tóxico
para que lloren de miedo y no tener que llorar nosotros
por todo lo que se desmorona ante nuestros mismos
ojos
y si cuando un invisible mercante hace sonar su sirena
mientras la policía acude a sofocar algún incendio fuera de su control
justo en el momento en que la última y certera bala del amanecer
acierta a dispersar nuestro cansancio acumulado
de muchas palizas en los orificios de la noche en que nos hemos acomodado
abrimos los ojos y nos sacudimos por si cae algo de
luz
y si nos sentimos debajo de las etiquetas
y si hablando entre iguales enrojecemos a una
pasamos de largo ante la misma canción de siempre
salimos a campo abierto como una piel con el sol recién puesto
negamos a tijeretazos ese falsamente piadoso confeti
en las sucias manos de los
mercados y sus alegres cobayas
y veneramos entonces el jugo purificador
que es la caña del tiempo de los árboles
y buscamos la fértil compañía de aquellos
a quienes amamos y nos necesitan de una sola pieza
y si juntamos tu fracaso y el mío en una raíz indivisible
que haga la presión necesaria para reventar el asfalto
y si decidimos poner punto final a todas esas palabras
enterradas en silencios precarios que no nos
pertenecen
y arrancamos el hierro envenenado de la memoria libre
que aún aviva nuestras manos siempre tendidas
alas
que la poesía
no te dé placer
sino alas
Pablo Iráculis. Dime Cuánto. 2025
Tienes tu ejemplar en:

No hay comentarios:
Publicar un comentario