a todos los empresarios que hacen de su egoísmo nido
tela asfáltica en que envolver ese odio creciente
hacia cuanto respira sin su consentimiento
porque los miserables lo son por envidia
por saberse personajes sin valor definido
sombras impedidas acomplejados que adquieren su fuerza
ejerciendo un control absoluto sobre eso que llaman
con la boca pastosa el eslabón más débil
a esos que no soportan oír pensar al de abajo
y así niegan el tiempo si no les
pertenece bajo sus condiciones
hasta en la cama o el váter quieren activos a sus inferiores
así se vengan contra esa sociedad que los ha maltratado
negándoles la gloria que ellos creen merecer por derecho
didudivino
a los tan singulares moradores de las cumbres más alpargatas
depositarios de esa verdad con mayúsculas que tontos seremos
si no abrazamos amorosamente a una señal suya
a los que defienden su posición argumentando
que la humanidad entera está en deuda con ellos
y por eso necesitan obligarnos a
adoptar el dulce cáncer
de sus horarios normas ladridos
el objetivo es convertirnos
en la exacta herramienta que
modele un tiempo mejor
es decir a imagen de sus necesidades y deseos
los cuales serán el inagotable
combustible
que nos permita avanzar con paso firme
la cabeza bien trabada
hacia la consecución de la gran sacudida
a ellos que son el faro de la sabiduría
que guía al pueblo sumido entre tinieblas
la voz de la razón
el mito imprescriptible
y que solo son felices estando en boca de todos
porque son esa imagen perfecta
en el espejo donde deberíamos mirarnos
para poner algo de orden en nuestras vidas ruinosas
a ellos que son la esencia más noble
la única realidad posible
la ingobernable potencia del todo
a esos nuevos dioses tan altos y
hermosos
hacedores del progreso con su palabra eterna
nuestro mayor estímulo en las horas más bajas
a todos los grandes jefes porque si no existieran
Pablo Iráculis. Dime Cuánto. 2025
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