Cuando me asomo al
pozo que es ojo
a veces veo al niño
que soy yo mismo.
Él alza la vista, ve
una luna negra:
«qué mano de
dónde a quién grita».
Luz de lo oscuro,
canto del silencio
danos lo extraño
de cada día.
Déjanos transitar
nuestros miedos.
Valor para saltar
a la herida.
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