Adolescencia
Yo no tuve entre mis labios
el silencio de tus besos.
En mi boca solo había
el susurro de un deseo.
Rosa, rosae
Ya casi —me repito, no siempre vanamente—,
ya casi no te siento.
Ahora
te pienso,
como se piensa el mar o la mañana.
Y a veces, tras haberte
pensado un poco, me dispongo
a declinar —marchitas, secas, rotas—
las rosas que ya fueron.
Pienso también que el ejercicio
del verso dará fin
al pensamiento,
no siempre vanamente.
Tengo la casa llena de pétalos de antaño.
(Las cosas en su sitio, La Isla de Siltolá, Sevilla, 2018

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