documentos de pensamiento radical

documentos de pensamiento radical

martes, 23 de septiembre de 2014

PUS DE LA MAÑANA




Veo a las muchachas
caminar al colegio con sus faldas hechas de junios y septiembres,
con sus blusas ajustadas por la edad y por el viento.

Esas muchachas sólo llevan poemas en sus libretas
y un novio distinto escondido entre carta y carta.

Son tan risueñas
que los frutos abandonan los árboles para madurar en sus mejillas.

Ellas entenderán algún día mi cadáver,
sabrán que las amé a cada una detrás de mis cutículas
y que les di nombres hermosos cuando pasaban frente a mi ventana,
pero poco sabré tratarlas entonces,
de levantar su corazón más alto que el cielo
o de sostener sus lágrimas para limpiar con ellas mis dientes.

Las muchachas se aburrirán una tarde del colegio
y se volverán estrellas de una esperanza en otra calle.

Entenderán mi cadáver -hogar de esos pájaros que
habrán traicionado al horizonte-.

Ellas volverán a pasar por mi casa
con las lágrimas siempre cálidas
(tal vez con la falda más corta).

Para esos días habré echado mis raíces en otra muerte.

Me haré el dormido si tocan a mi puerta.


Vladimir Amaya
(Tufo, Laberinto Editorial, 2014)

lunes, 22 de septiembre de 2014

EL DESPERTADOR





Decidimos ganarnos la vida.
Me pregunto, qué hubiera pasado
si hubiéramos decidido ganarnos la libertad. 

El despertador, sí, sí, a las seis y media.




Antonio Orihuela. En: Con&Versos. -poetas andaluces para el siglo XXI- 
(Ed. de Antonio Moreno Ayora). Ed. La Isla de Siltolá. Sevilla, 2014

domingo, 21 de septiembre de 2014

A VIRGINIA, MADRE DE DOS HIJOS, COMPAÑERA DE PRIMARIA DE LA AUTORA



Ocupáis tres asientos frente a mí en el autobús que se desplaza
desde nuestro barrio alejado del centro
al centro;
al centro de nuestra localidad minúscula, entiéndase, no al centro de las cosas, no a la esencia misma ni a la materia nuclear donde la vida

bang

donde la vida

se expande y obedece a todos los fenómenos —etcétera— que dicta
la astrofísica. Lo proclaman las asignaturas que rodeábamos porque éramos de letras; lo proclaman los inexpugnables mecanismos que atañen a vocablos tan comunes
como universo, vida, muerte, amor.
Ocupáis tres asientos frente a mí
en la parte trasera del transporte público: el niño a la derecha, en el centro la niña, la madre a la izquierda.

Ahora tú, hija pequeña de Virginia: chándal rosa gastado —igual
que los plumieres de tu madre— con un personaje
que mi edad y condición soltera ignoran.

Ahora tú, hijo mayor de Virginia, intuyo en tu barbilla y tus orejas
los rasgos que heredaste de tu padre, y me pregunto
si Virginia los maldice
—Virginia, ¿los maldices?—
a la hora del baño.

Pero tú, Virginia, tan rubia, ¿lo recuerdas?
Allá donde entonces combatíamos piojos

ahora

bang

ahora

escondemos el tiempo.

Aquí tú lees una revista, Virginia, aquí tú no me reconoces: ¿te sirven los consejos del cuché,
oh tú, tan rubia e inocente?
Virginia, siempre con mi edad y ahora con dos hijos, sin anillo en el dedo, con un bolso colmado de galletas:
Virginia, hijo mayor de Virginia, hija pequeña de Virginia,
años luz          caídos
años luz          quebrados en la comisura de los labios,
cerrad los ojos y pedid un deseo

frente a mí

en el autobús destartalado que nos salva del barrio periférico y nos acerca
al centro, lejos de los bancos en los que los adolescentes beben y las noches golpean los jardines,
cierra los ojos, Virginia,
porque en estos veintiocho minutos de trayecto he pensado en nosotras,
en ti que no me reconoces veinte años más tarde, en tus canas donde la gente que nunca te habló, en tu canas donde la gente
reía y se burlaba.

Cristal del autobús junto a Virginia, espejito de ambas,
tus uñas rojas comidas al fregar los platos, una gota de laca roja en tu dedo anular,
oh Virginia, oh rubia e inocente,
yo he pensado en nosotras,

bang

yo he pensado en nosotras.

No sé si sabes a lo que me refiero.

Te estoy hablando del fracaso.



Elena Medel

De Chatterton (Visor, 2014)

sábado, 20 de septiembre de 2014

dos poemas de NATURALEZAS VIVAS de JUAN GABRIEL JIMÉNEZ CEBRIÁN








Voy a hacer una pregunta
poética, retórica:
En qué se parecen tanto
la ceniza
que recojo de la estufa;
y la noche
tan llena de estrellas;
en qué se parecen tanto;
por qué me parecen igual…


*

Me ha traído mi chica
dos piñas secas
que ha encontrado en un parque
de la ciudad. Son muy buenas
para prender la estufa Salamandra
que me he comprado. Le digo:
¡ Qué bonita es ésta, parece que
esté coloreada por un artista;
no la puedo quemar, qué hacemos !
Y dice poniendo la boca muy triste:
Quémala.


Juan Gabriel Jiménez Cebrián. Naturalezas Vivas

viernes, 19 de septiembre de 2014

AUTOLESIONES








Lo que hemos hecho mal
es no haber hecho nada,

no preocuparnos, no comprometernos, no vincularnos,
no luchar contra quienes nos hacían la guerra.

Haber sido complacientes, resignados,
indiferentes al dolor de los otros.

Creíamos que el mal que hemos hecho
por acción y omisión
no nos alcanzaría.


Aquí está.


Antonio Orihuela. En: Con&Versos. -poetas andaluces para el siglo XXI- 
(Ed. de Antonio Moreno Ayora). Ed. La Isla de Siltolá. Sevilla, 2014


jueves, 18 de septiembre de 2014

EN CUALQUIER LUGAR DEL MUNDO




Aquí mismo hay un decreto prohibiéndonos decirlo:
Te comería la boca en cualquier lugar del mundo.
Hay una estrella flameando en cualquier cielo del mundo,
un estambre inhiesto,
una pestaña tremolando,
una sabana agitada,
una yema izándose por un asta
y una lengua ondeando
en cualquier lugar del mundo.
Te comería la boca en cualquier lugar del mundo.
Hay una puesta de sol en cualquier pecho del mundo,
una luna bordada sobre el mar,
un beso ribeteando un ombligo,
una orla de carmín,
un pezón erecto
y una caléndula
en cualquier lugar del mundo.
Te comería la boca en cualquier lugar del mundo.
Hay una ola tañendo en cualquier tambor del mundo,
un cuco marcando el ritmo,
un nombre en clave de sol,
un cabecero en dos por cuatro,
un acorde de dos latidos,
un susurro,
un suspiro,
y un gemido
en cualquier lugar del mundo.
Te comería la boca
aquí mismo.
Aquí mismo hay un decreto prohibiéndonos decirlo.
Aquí mismo una bandera.
Aquí mismo un escudo.
Aquí mismo un himno.
Y una ofensa y un ultraje aquí mismo:
Te comería la boca
en cualquier lugar del mundo.

Iván Rafael.

EL LENGUAJE SECUESTRADO (VII)





El pequeño accionista de BP, Chrevron, ConocoPhillips, Exxon-Mobil, Shell, JP Morgan Chase o Monsanto puede sentir, al retirar sus beneficios anuales, la misma dicha que aquellos israelitas que en el desierto veían caer el Maná divino o puede preguntarse, como en la canción, ¿de dónde sale tanto parné? Enrique Bocardo, en su libro La política del negocio: como la administración Bush vendió la guerra de Irak, nos lo aclara: De la muerte de 122.000 niños menores de cinco años, de la extensión del hambre a 4 millones de personas, de reducir a la pobreza absoluta al 69% de la población campesina, de dejar a las tres cuartas partes de la población de Iraq sin agua ni sanidad, de reducir a chabolas las viviendas de once millones de personas, de mandar a Siria para prostituirse a cincuenta mil mujeres iraquíes, de detener a tres mil personas y de dejar 620.000 viudas sin ningún tipo de ayuda estatal. El resultado de estas medidas sobre la población se tradujo en beneficios para las citadas corporaciones que sumaron más de un billón de dólares en el periodo 2002/08. A este billón habría que sumarle otro que fue arrancado al erario público norteamericano y entregado a las corporaciones del complejo militar industrial para sufragar los gastos de una guerra en la que se había empleado fósforo blanco, bombas incendiarias y uranio empobrecido que, como todos sabemos y el mismo presidente Bush nos recordaba en su Addresses the Nation: Operation Iraqi Freedom, se había hecho para liberar al pueblo iraquí, llevarle la democracia, la libertad, el progreso y la esperanza. ¿A qué nos recuerda esto de que la lucha contra el terror sea dirigida por la nación que da cobijo al mayor número de terroristas, torturadores y violadores de los derechos humanos?
Sin embargo, otro pequeño accionista, ahora de la empresa química Bayer puede verse afectado por la psicosis, convenientemente alimentada por los medios de comunicación, que despertó el hallazgo de varios sobres con ántrax enviado a través del servicio postal norteamericano en 2001 como actos del terrorismo islamista. El hecho de que se descubriera un año después que el ántrax fuera enviado desde las instalaciones militares de Fort Detric, en Maryland, poco importaba. A esas alturas, Bayer había ganado, para tranquilidad de sus accionistas, más de cien millones de dólares con su supuesta vacuna, salvando a la compañía de la quiebra técnica en la que se encontraba antes del suceso. Menos parece importar aún que frente a los cinco muertos por los envíos de ántrax, la vacuna de Bayer matara más de mil personas a consecuencia de sus efectos secundarios. ¿Estaría nuestro pequeño accionista entre ellos, le habría dado tiempo de recoger beneficios?

Antonio Orihuela. Palabras raptadas. Ed. Amargord, 2014 
Fotografía de Juan Sánchez Amorós.