documentos de pensamiento radical

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lunes, 19 de enero de 2015

EL ARTE DE LA HUIDA




Los ricos evaden capitales,
los pobres colocan a plazo fijo su miedo.


Antonio Orihuela. El amor en los tiempos del despido libre. Ed. Amargord, 2014

domingo, 18 de enero de 2015

FONDO DE REPTILES




La boa constrictor guardando ochenta mil euros debajo de la cama
por si había que asar una vaca.

La iguana incluida en el ERE de SOS-Cuétara
porque venía muy estresada del País Vasco por el tema de ETA.

La cobra real gastando medio millón de euros en tragaperras,
coca, putas y copas.

El cocodrilo indultando a una salamanquesa que,
ya que los ERE’s pasaban por allí,
se quedó con un 4x4 y un BMW.

El lagarto metido a camello que,
para que no se fuera muy lejos,
le buscaron un empleo,
aunque su único trabajo
era ir en coche oficial a las Tres Mil Viviendas
por medios kilos de coca.

El dragón de Komodo que dice que es jovial pero no putero.

La culebrilla ciega que dice que no conoce de nada al anterior
aunque fue él quien lo sostuvo en el cargo durante diez años.

El gallipato incluido en el ERE de la empresa González Byass
donde figura como trabajador desde el día de su nacimiento.

El camaleón metido a alcalde de Valverde del Camino
que se prejubiló como minero en Riotinto.

El cocodrilo de Baeza que hizo lo propio en Mercasevilla
donde no había trabajado nunca.

El taipán recibiendo dinero para una feria de muestras
meses después de que ésta se hubiera realizado.

La mamba negra desviando fondos de formación de parados
para pagarse publicidad,
pancartas llamando a la huelga,
y la limpieza y mantenimiento de sus sedes.

La pitón reticulada prejubilando a dieciocho guepardos
en el ERE de un empresa de minusválidos.

El bejuco verde cobrando medio millón de euros
por impartir unos cursos de prevención de riesgos laborales.
Las víboras de cadenas llevándose el dinero público previsto para prejubilados
a comprar ladrillos en Rumanía, Brasil y la República Dominicana.

Las serpientes de cascabel cobrando más de seis mil euros por ir al Congreso.

Suegras, suegros, esposas, primos, amigos,
empresarios, comisionistas, delegados,
ministras, consejeros, presidentes,
abogados, directivos, sindicalistas,

reptiles, reptiles, reptiles…

menos mal que no eran
un fondo de sanguijuelas.


Antonio Orihuela. El amor en los tiempos del despido libre. Ed, Amargord, 2014





sábado, 17 de enero de 2015

NUESTRA ESCALA DE VALORES




Nuestra escala de valores debería ser:

aire,
agua,
comida,

un entorno en donde vivir
y personas que hagan que la vida merezca la pena.

Desgraciadamente, nuestra escala de valores
fluctúa entre el dinero y la propiedad que, bien mirados,
no son sino papeles de colores y fuente de preocupaciones,
la base sobre la que se han cimentado milenios
de ceguera, fanatismo, infantilismo y estupidez humana,
ficciones que creemos porque así nos obligaron a hacerlo,
porque los demás se las creen,
y porque por increíble que parezca
estas ficciones mueven al mundo
y quienes las manejan consiguen
que la gente haga todo lo que ellos quieran.

Lo único de valor que tenemos es el cuerpo, la mente
y un breve tiempo para disfrutar de ambas
y hacer un mundo mejor.
                            
Su valor no debería ser negociable
porque un segundo de vida no se puede comprar
ni con todo el dinero del mundo.

Nacemos siendo propietarios de la riqueza más incalculable,
y decidimos vivir y morir como vulgares pordioseros.

Cambiamos nuestro tiempo de vida por papelitos de colores
y dejamos de valorar nuestra tiempo, nuestro cuerpo, nuestra mente
y después dejamos de valorarnos a nosotros mismos
y por extensión a todos los demás
que se nos hacen despreciables porque tampoco se valoran
y son tanto o más esclavos que nosotros mismos,

y como no valoramos la vida
dejamos de valorar todo lo esencial para la vida
el aire, el agua, la tierra, la comida, nuestro entorno
que contaminamos y envenenamos sin parar
porque no son más que medios para conseguir papelitos de colores
que lo pueden comprar todo
menos tiempo de vida.



Antonio Orihuela. El amor en los tiempos del despido libre. Ed. Amargord, 2014. 
Fotografía de Man Ray (1927)

viernes, 16 de enero de 2015

ARMISTICIO




para Concha Caballero


La crisis terminará
cuando hayamos vuelto a 1950 en salarios y derechos,
en gasto público y acojone de la población.

La crisis terminará
cuando el paro dé más miedo que el patrón.

La crisis terminará
cuando trabajar se haya hecho tan barato
que tu nómina quepa en un papel de fumar,
cuando casi salga más a cuenta quedarse en casa,
cuando todo el mundo ande arrodillado,
cuando los jóvenes trabajen gratis
en espera de encontrar un trabajo
en el que se gane un salario de caridad.

La crisis terminará
cuando pagar por la educación se considere normal
y los pobres hayan asumido
que ir a la universidad es cosa de ricos.

La crisis terminará
cuando nuestra salud sea un reflejo de nuestra cartera.

La crisis terminará
cuando se acepte que el que quiera una pensión
tendrá que negociarla con un banco.

La crisis terminará
cuando los seguros privados,
el miedo, la cobardía,
y la resignación se hayan instalado definitivamente entre nosotros.

Sólo entonces la crisis habrá terminado,
porque habrá llegado
para quedarse.


Antonio Orihuela. El amor en los tiempos del despido libre. Ed. Amargord, 2014

jueves, 15 de enero de 2015

NOCHE SIN LUNA





Cada vez que abajo aúllan
en realidad,
balan como una oveja
y los de arriba lo saben.

Cada vez que arriba balan
en realidad, lo que sucede,
es que aúllan

y los de abajo lo ignoran.


Antonio Orihuela. El amor en los tiempos del despido libre. Ed. Amargord, 2014

El Hombrecito: Jack Veneno Ha Muerto

miércoles, 14 de enero de 2015

DALES AMOR Y PUÑETAZOS, TV






Tú ya sabes que eres

el lugar donde trascurre su vivir,
su sumisión y sus pocas ganas de protesta,
así que dales un tiro allí,
bárrelos con la escoba si se caen de un andamio aquí,
y al resto déjalos sueltos por la jaula para que canten
y discutan de fútbol,
y triplica los espacios y tiempos de la publicidad
porque nadie como ella
extiende la verdadera utopía del capitalismo,
y multiplica por ocho
el tiempo de la sección de deportes,
y duplica
los concursos donde haya que cantar la ovejita lucera,
bailar con un zombi extraído de la programación de 1980
o recordar el primer apellido de soltera de la mujer del príncipe.

Mejor más películas de acción para que parezca que está pasando algo.


Mejor dales drogas, terrorismo y religión
y nadie se reirá cuando hables de la ley y el orden.




Antonio Orihuela. Todo el mundo está en otro lugar. Ed. Baile del Sol, 2011