Me preparé un bocadillo de jamón york.
Abrí el pan
y fui quitándole al jamón cocido
ese filo
que me han dicho
que no se come.
Miré las raspas de gelatina
y concebí el débil fantasma de mi perro,
de cómo él se lo habría comido en un instante
y de cómo me miraría con ojos agradecidos,
pidiendo más.
Me invadió luego la tristeza.
Me sentí absolutamente desolado,
perdido al pensar
que hay perros que nacen perros
y mueren personas.
Antonio Orihuela. Piedra, corazón del mundo. En: http://www.nodo50.org/mlrs/Biblioteca/orihue/piedra.pdf
documentos de pensamiento radical
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lunes, 7 de junio de 2010
FERIA DEL LIBRO DE MÉRIDA, PRESENTACIÓN DE VIDA ACCIDENTAL DE UN ANARQUISTA, DE FERNANDO VENTURA

En la década de los 70 me di cuenta de que existían. Eran los viejos de la CNT. Hombres en su mayor parte -también mujeres- de manos grandes, piel tostada y arrugada, que estaban llegando a la edad en que un obrero se jubila. Cada viejo tenía algo humilde e importante que ofrecer: un recuerdo interesante, una actitud rebelde. Por ejemplo, veías pasar a Pérez, un escayolista. Había corrido como la pólvora la noticia de que en una obra había entrada el jefe pegando voces e insultando a todo el mundo. El tal Pérez se había bajado de su andamio, se había dirigido hacia él, y le había dado un guantazo sin mediar palabra que restalló en todo el edificio implantando un silencio serio, espeso y muy educado.
Eran tiempo negros de Dictadura franquista, miles de hombres estaban en la cárcel por menos que eso. ¿Por qué? ¿Quiénes eran esos trabajadores protestatarios? Eran ellos los comunistas que se mencionaban en los libros de historia y propaganda del franquismo?
Empecé a indagar, y encontré otra historia, una historia que no tenía que ver ni con el Partido Comunista, ni con Rusia, ni con los grupos habituales de opositores a la dictadura. Era siempre una historia de unos obreros manuales, de los que hoy serían llamados iletrados e incultos. ¿Quienes fueron sus jefes? ¿Que hicieron? Yo buscaba a los intelectuales, a los científicos, a los grandes líderes de extracción burguesa, y no los encontraba. No los había. Eran todos -sin excepción- trabajadores.
Por motivos misteriosos, en los años veinte y treinta del siglo XX estos obreros se habían organizado en torno a un sindicato -la CNT-. Afiliándose al sindicato ellos mismos eran la CNT, y la CNT al mismo tiempo que existía por ellos, les daba otra vida: escuelas, grupos de teatro, periódicos, bibliotecas, grupos de acción, de discusión... Estaban muy organizados. Habían sido derrotados en una guerra...
Los jóvenes que reorganizamos el sindicato, sólo levantábamos su sombra... La CNT no salía del raquitismo. Sus hombres y mujeres de la generación de la guerra, hoy en su mayor parte desaparecidos, eran como los últimos mastodontes, seres a extinguir por la Modernidad. Y los historiadores y políticos se estaban encargando de cumplir la misión de enterradores, con un dictamen seco y contundente: "lo que dicen esos hombres es mentira. No existieron. Son obreros, no saben escribir, no entienden de ciencia, somos nosotros, que no estuvimos allí, los que podemos explicar qué pasó, y por qué aconteció lo que ocurrió, que en realidad no ocurrió. Olvidadlos. Allí donde momentáneamente triunfaron, llevaron la sociedad al desastre".
Eso dicen los científicos, los intelectuales, los listillos... Pero yo sé que eso es falso. Yo lo certifico. Yo los vi, yo los toqué. Existieron, se organizaron, lucharon, vivieron, rieron y amaron. Para hacerlos fracasar, los tuvieron que matar.
Fernando Ventura. Vida accidental de un anarquista. Editorial El Grillo Libertario. Barcelona, 2010.
domingo, 6 de junio de 2010
LA TIERNA MODESTIA DE UN POETA INTELIGENTE

Los aviones que vuelan hacia el oeste
en realidad vuelan contra el tiempo.
Lo mismo que una historia
que comenzara a contarse
por el final.
En el vídeo,
la pánfila de la Bella Durmiente
(play, stop, pause)
a punto de pincharse
por enésima vez.
Por enésima vez, el comandante
les desea un feliz vuelo.
Escribo entonces
(acaba de apagarse la luz
que obligaba a permanecer
con el cinturón de seguridad abrochado)
que pocas cosas deben ser tan ciertas
como tus manos
quitándole las etiquetas
a la ropa de los niños
para que no les pique.
Escribir.
Proteger.
Porque la vida en los libros
parece más vida.
Escribir sobre ti
a diez mil metros de altura,
respirando
aire enrarecido.
Prenda delicada.
Lavar en agua fría.
José María Cumbreño. Breve biografía apócrifa de Walt Disney Algaida, poesía. 2009.
sábado, 5 de junio de 2010
RES NO ÉS MESQUÍ

Res no és mesquí
ni cap hora és isarda,
ni és fosca la ventura de la nit.
I la rosada és clara
que el sol surt i s'ullprèn
i té delit del bany:
que s'emmiralla el llit de tota cosa feta.
Res no és mesquí,
i tot ric com el vi i la galta colrada.
I l'onada del mar sempre riu,
Primavera d'hivern - Primavera d'istiu.
I tot és Primavera.
i tota fulla verda eternament.
Res no és mesquí,
perquè els dies no passen;
i no arriba la mort ni si l'heu demanada.
I si l'heu demanada us dissimula un clot
perquè per tornar a néixer necessiteu morir.
I no som mai un plor
sinó un somriure fi
que es dispersa com grills de taronja.
Res no és mesquí
perquè la cançó canta en cada bri de cosa.
-Avui demà i ahir
s'esfullarà una rosa:
i a la verge més jove li vindrà llet al pit.
Joan Salvat Papasseit
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