documentos de pensamiento radical

documentos de pensamiento radical

miércoles, 22 de mayo de 2019

¿NON OLET?




A la defensa de la vida la llaman utopía.
A la búsqueda de la bondad, la belleza o la verdad, metafísica o quimera.
A intentar vivir en plenitud, mística inalcanzable.
A pensar, pérdida de tiempo o tarea inútil.
A ser libre, imposible ontológico.
A los hechos y a los datos objetivos, filosofía.
Y a esta mierda, que nos venden como irremediable e indiscutible, la llaman realidad:
Lo que hay.
Lo que sólo puede haber.
Lo que tiene que haber por la propia naturaleza de las cosas.
La “rerum natura” es esta mierda,
Tan distinta a la otra,
La verdadera, la orgánica:
Tan necesaria, tan útil, tan imprescindible, tan noble.
Esta otra, absurda, nueva, competitiva, innovadora e inútil mierda, huele.
Hiede hasta el delirio.
Hasta las heces, como no podría ser menos.
A pesar de tantas crecientes evidencias,
se permiten afirmar desde sus empoderados retretes
que no huele. Que hasta huele bien.
Y si no huele bien ahora es por pasajeros problemas que serán superados en breve.
En ello dicen estar, mejorando lo presente.
Olvidando el pasado, devorando cuerpos, paisajes y almas.
Y si no lo consiguen,- la mágica transmutación de los olores- es cuestión de acostumbrarse o adaptarse.
Mientras tanto, a la idea demenciada y sin cimientos racionales o morales, la seguirán llamando realidad o hechos.
O lo que hay. ¿Recuerdan?¿Queda claro?
A otras realidades físicas y morales- la destrucción de la vida, el dolor o sufrimiento humanos, por ejemplo-, las catalogarán como ideas, opiniones o perspectivas muy discutibles.
En cambio, a la justificación de pensamientos o acciones mentirosos, desquiciados, inconsistentes, imposibles, desalmados o inmorales, le llamarán realismo.
Al intento de plantear o defender la realidad-tantas otras realidades- , idealismo.
¡Ay, si Platón levantara la cabeza desde su “Caverna”!
Se apuntaría casi seguro al partido de Aristóteles, su discípulo.
Cambiaría su “Academia” por el “Liceo”.
Irían ambos de la mano a luchar contra tanta estulticia vana, prepotente y suicida.
A luchar, sí. Indesmayablemente.
Contra tanta sombra asesina que nos hace oler a rosas cuando huele a mierda.


Rafael HERNANDEZ DEL ÁGUILA, 2019.





martes, 21 de mayo de 2019

PLEGARIA




No le pidas a los vientos sus razones
ni a la brisa sus porqués.
Siente sólo su frescor.
No desees de los aires
que se paren y no soplen.
Acarícialos sin más.
Pide al viento que te acune,
Ponle texto a tu canción.
Rinde al mundo un homenaje,
coge el fruto sin pesar.
Fruto pleno de hermosura,
luz del día alrededor.
Viento y vida acompasados.
Valles, brisa, caminar.
Sin preguntas o certezas,
como amantes siempre abiertos.
Vida plena y a destajo
con el tiempo detenido.
Un amar tan grande y bueno
arropado por el viento.
Como labios que se besan.
Que se besan sin parar.
Sin buscar otras razones
que no quepan en sus labios.
Como niño que renace.
Que renace cada día.
Sólo el viento acompañando
un amor tan peregrino
de locuras y caminos.
Un amor enamorado
de mañanas siempre vivas.
Horas tendidas al sol.
No preguntes las razones
ni te embriagues de porqués.
Ponle letra a tus canciones:
Las del viento en las montañas,
las del sol en majestad.
Canta y anda sin desmayo
sin nostalgia ni pesares.
Al compás del corazón.
Con la senda siempre nueva
compartiendo tus afanes.
Sin desvelos ni exigencias.
Anda y canta alegremente
Con los valles y tus pasos.
Un destino compartido
con el viento y sus cantares.
Con el aire y sus fragancias
cortejando nuestro andar.
No le pidas a los vientos sus razones
ni a la brisa sus porqués.
Canta y anda sin parar.

Rafael HERNÁNDEZ DEL ÁGUILA. 2019.

lunes, 20 de mayo de 2019

CASI TODO ES OTRA COSA






“Casi todo es otra cosa”
Gonzalo Rojas, poeta chileno(1916-2011).




¿Qué será lo que grita?
¿Qué podrá ser tanto ruido y artificio?
¿Qué es lo que tanto deslumbra, lo que más se mira o escucha?
¿Cuál será la naturaleza de lo que nos tiene entretenidos, absortos, embobados y embebidos?
Todos -¡ tantos!- narcolépticos no sólo son otra cosa:
Son mentira.
Si casi todo es otra cosa-¡cuánta sabiduría!-,
en estos tristes tiempos
casi todo, querido poeta Gonzalo Rojas, es mentira.
Lo que está conformando nuestra apuesta antropológica
es fruto de la mentira.
Es pura mentira.
Peligrosa e increíble mentira.
Seductora, consentida, aplaudida mentira.
Indecente e inmoral mentira.
El actual estado y valor de la verdad es tan moribundo como incierto.
Lo único que parece crecer, vivir y medrar
Es esta clamorosa y patética mentira.
Huera, escandalosa, prepotente mentira.


Rafael HERNÁNDEZ DEL ÁGUILA, 2019

domingo, 19 de mayo de 2019

O poema triste de Deus /El poema triste de Dios de Fernando Cabrita (fragmentos V)





















VII
En aquel tiempo dijo dios, levantando la mirada de las pipetas y de la tina:
Y vosotros, que me escucháis, cerrad estas palabras y sellad el libro hasta el final de los tiempos;
y observad que la lluvia siempre será lluvia aunque le llaméis lágrimas de dios.
Y que regará los campos y producirá cosechas o
/ miserias,
húmedas bendiciones o diabólicas inundaciones, y mojará dioses y hombres, criaturas y creadores, tótems de arcilla o de viejo roble
y seguirá siendo lluvia, beneficiosa o cruel; y podéis decir lo que digáis,
llamadle divina,
líquida deidad emanando de mi sagrado corazón, plúmbea liquidez del Olimpo,
agua sagrada,
lo que sea, en ese vuestro decir hiperbólico, es lluvia. Simple, clara, limpia lluvia.
Y pensad que yo fui creado a vuestra imagen y
/ semejanza, y que cada piedra,

cada betilo,
todo meteorito que adoréis
es tan solo una pequeña parte de un mundo completo, de un universo que rueda y crece desde el inicio
de los tiempos,
y que por mucho que llaméis a las órbitas señales de
/ dios.
a la precisión de los rumbos el dedo de dios,
a la indefinición de los vientos el soplo de dios, a la condensación de los cielos la llama de dios y a la erosión de las rocas las Leyes de dios,
son otras las leyes, que el mismo Dios desconoce, que el mismo dios contradice,
otras soplos, otras respiraciones de aire, otras exactas atmósferas,
todo lo que los que hablan por dios y en nombre de
/ dios
siempre intentan invariablemente negar siempre con fuego, con cilicios,
con látigos,
con castigos y penas,
con decapitaciones y tortura, con masacres y hecatombes,

y siempre serán órbitas y rutas
y vientos
y pesada humedad
y deshechas montañas, una y otra vez, incluso si no hay dios,
incluso más allá de todos los dioses muertos y olvidados
incluso y después de todo los dioses derribados por
/ los siglos
y serán rutas y vientos y pesada humedad aunque se muera dios en el alma de los creyentes aunque permanezca dios en la penuria y en la
/ crueldad de los tiempos.
Y sabed que se levantarán los altiplanos aunque los dioses caigan.
¿Me siento orgulloso? Claro. Y vanidoso, cómo no.
Y contento y agradecido, por supuesto,
por atribuidme vosotros, creadores de mi divina
/ criatura,
que sea yo el autor del mundo y de las reglas que lo conforman,

que sea de mi exhalación de donde se alcen los
/ vapores de la tierra
y que yo cribe de horizontes y arco iris las extremidades del mundo
y haga los relámpagos para los días de lluvia
y engendre en los inmensos volcanes la lava y el fuego y que cree de salto en salto los truenos y las
/ tempestades
y que arranque de los vientos sus tesoros de brisa
y que entre el sándalo de los días si creía oír a veces
/ mi voz turbia
y que sobre los océanos naveguen las naves bajo mi protección hasta que se hundan
y que todo se me atribuya para bien o para mal, en la salud y en la enfermedad.
Pero mirad que yo estoy viejo, mirad mi barba de anciano cansado, mirad mis dedos torcidos,
mi mano derecha aterida,
y como voy cada día más despojado de poderes y milagros
o de efusivos cantos sagrados salmodiados en la neblina,

que cada paso que dais para descubrir el mundo es una arruga marcándose en mi cara,
y una idea de Dios que desvanece,
y una oración menos en los labios de alguien.
Y que cada conocimiento vuestro se extiende sobre una memoria de mí que se desvanece.
Mirad cómo fui fuerte, inmenso, poderosísimo sobre todas las cosas;
considerad mi rostro todopoderoso sobre timoratas naciones;
recordad mi Casa altiva sobre los destinos del Mundo; pero eso fue cuando rastreabais en la ignorancia
de las cosas del cielo,
cuando os daban miedo todos los misterios de la tierra abriéndose,
cuando todavía no se os daba a conocer el mar y los cuervos graznaban sobre el miedo de los
/ pueblos,
cuando la gravedad era apenas un peso muerto en vuestras mentes
y en vuestras almas
y el hielo de la edad antigua era un asombro en vuestro espíritu

vacío de explicaciones,
y la muerte no os concedía tregua y ni se dejaba percibir;
pero ese dios fue otro.
Ese que fui, agigantado y duro, imprevisible y crudo,
burbuja hoy en estas pipetas y en estas láminas. Hoy me licuo entre bosones y átomos, en la perpetua danza;
traigo en mí todos los nombres, los mayores y los menores:
ciclo,
evaporación, libido, inconsciencia, oceanografía ozono, isostasia, electricidad,
pulsar de estrellas, fluido, darwinismo, galaxia, dinámica, carbono, arquitectura, virus, psicoterapia,
onda gravitacional, electroshock, biogenética, química, energía, relatividad, fisión, televisión, nanoingeniería;
y que los ríos van al mar, aunque yo les ordene que no,

y la nieve desciende del cielo, incluso contra mi
/ voluntad,
y la semilla brota si la lanzáis a tierra y la regáis, vosotros sembrador y pan,
vosotros llano y loma, vosotros pastor y cabra, vosotros polvo de la nada y polvo del mundo.
Y que un increíblemente vasto universo se equilibra en sí mismo sin cuidar mi nombre o mi Casa,
y los abismos del mar persisten
y las fuentes manan y la vida insiste.
Y un día todos vosotros entenderéis quién es la Criatura. Y quién es el Creador.
Así sea! Ite, missa est!

Olhão, 12 de marzo de 2016





Fernando Cabrita. O poema triste de Deus /El poema triste de Dios. Poesía Garum. 2019

sábado, 18 de mayo de 2019

O poema triste de Deus /El poema triste de Dios, de Fernando Cabrita (fragmentos, IV)





























VI
En aquel tiempo, dijo dios, afligido por violentos cólicos:
Felices aquellos que no sienten el peso de estar
/ solos.
Y felices los que maduran en compañía de
/ quienes aman e incluso en compañía de los que odian,
y felices los que escuchan las palabras inmortales
/ de Le Pera
y salen arrebatados hacia el abrazo, moviéndose sobre nubes como
si fuesen de la misma especie de dioses que la mía, silbando balbuceos por una cabeza de un noble
/ potrillo
que justo en la raya afloja al llegar y una pequeña orquesta que sisea violines,
un piano mágico, un bandoneón – o
un castillo de nubes disparadas sobre el mundo por mi divino soplo que al regresar parece decir:
no olvides, hermano, vos sabés, no hay que jugar... y cruzan por mis ojos llenos de pena los

barrios pobres, los carniceros,
las calles de bloques de la milonga,
los salones prolongados al filo de la eternidad donde baila por siempre aquella coqueta y risueña mujer
y un alquiler de caballos
y toda la blanca espuma de los días, y un paso rápido, rápido rápido ...
viejo tango, tango uruguayo, un adorno de la nieve que cae
un soberbio azul sobre todos los azules, un jade de fiesta y vuelo,
milonga de indescifrables sabores acero de extendida sinfonía
coro metálico de ángeles
por una cabeza, metejón de un día, por una cabeza ,
por una cabeza,
por una cabeza que no sea la mía tan solitaria y triste un rayo le parta a quien me creó tan desolado y solo como si todo transcurriera en un burdel de dioses entre tragos de absenta y violeteras locas,
un burdel dramático,
colorista, sensual,
conciso sobre todas las cosas
y yo, dios Supremo y sin compañía, yo, deidad solitaria,
yo que lloro y lloro mi soledad de dios,
mi grandeza omnipresente de no tener a nadie, yo alfa y omega de estar solo,
yo el Impar de todas las unidades,
yo vastedad inmensa de hielo e interminable correr de hora tras hora,
yo inagotable, inagotable,
inagotable pero hueco, yo que jamás tendré
el humano placer del baile intenso,
el magnetismo de los brazos entrelazando brazos, las manos muy marcadas en la espalda,
yo la Sinfonía inagotable de una sola nota,
yo la inmerecida luna sobre la eternidad vacía, yo el celoso del gesto humano,
celoso del hombre sosteniendo la mano derecha de
/ la mujer

yo baile imposible en un salón abierto a todos los
/ vientos, yo el sin Polka,
el sin Vals,
el sin Mazurca, el sin Tango,
yo muriendo de improvisaciones y primeros pasos, yo sin un cabeceo antes de una tanda
yo Argentina, cubierta, flamenco, inmigrante, yo mentira, todo mentira,
sombra tan solo de pares que se mueven, fantasma tan solo de gente feliz por momentos, merengue y morna,
yo pariente pobre de orixás y de batuque,
yo lejano primo de Ogun y Iansã, gallo rojo de Bará, yo Nada inconmensurable,
Nada por encima de todas las cosas,
Nada sobre el viento que sisea sambas y lundus, bachatas tibias y cirandas suaves
yo cuantos desengaños, por una cabeza,
yo solamente baile-de-san-vito harto de mí mismo, bolero sin sonido,

habanera frívola,
guitarra, flauta, yo juramento en falso, promesa incumplida que juré mil veces,
yo siempre solo, en la grandeza y en la virtud,
en la espuma de los salmos y en la ante visión de las
/ plegarias,
yo que no vuelvo a insistir, yo Castigo de Mí Mismo
el que a veces arroja el rayo, a veces despide el sueño,
a veces nada.
Por eso en verdad os digo: Por una cabeza, si ella me olvida
Felices aquellos que no sienten el peso de estar solos. Qué importa perderme, mil veces la vida,
para qué vivir...
¡A tomar por culo la eternidad y quien en ella ande!




Fernando Cabrita. O poema triste de Deus /El poema triste de Dios. Poesía Garum. 2019

viernes, 17 de mayo de 2019

O poema triste de Deus /El poema triste de Dios, de Fernando Cabrita (fragmentos, III)






















V
Y dios dijo, entre sicómoros y fuertes lluvias, desde la cima del palco electoral:
Sea yo vuestro Pastor y nada os faltará! Os prometo nuevas autopistas,
bodas de Caná, reducidos impuestos,
y de vosotros haré, si me eligen, la Nación entre las naciones,
con la prosperidad llamando a la puerta de cada mansión que será la vuestra,
y un coche nuevo reluciendo en el patio,
y el agua resplandeciente en la piscina de la terraza, una vida caliente, fácil,
los días deslizándose
y leche y miel brotando en las calles
y la resurrección de los muertos incluso antes del Día, si fuera necesario para que voten,
y no lo olvidéis, cuento con vosotros,
de vuestras manos me llegará el fuste del Pastor, el bordón del comando,
el cetro del poder,
la augusta vara de Señor,
y seré yo vuestro Señor; y recordad:
si el Señor es vuestro Pastor, nada os faltará y si yo os libero, verdaderamente seréis libres y de cada flor haré un jardín ,
y de cada pared haré una casa, y de cada cama un hospital
y de cada hospital un sistema integrado y bueno para todas y todos,
y ni una deuda os será cobrada
y ninguna cuenta antigua se pagará,
y ni un acreedor será admitido a vuestra mesa y ningún banco quebrará
y a todos os rescataremos con millones y millones retirados
de vuestra hambre sin que os percatéis de ello.
Y ningún otro Dios tiene propuestas como las mías, y acordaos de que yo creé el mundo.
¡Yo creé el mundo! y di voz a las aves
y puse agua en el mar
y estrellas en los cielos,
y que di luz a los astros para que nada os faltara, y que lo hice todo sin aumentar impuestos,
sin poneros tasas ni derramas, que creé peces y cuadrúpedos,
que puse en los montes conejos, perdices y lagartos y bichos tan extraños e insolentes como el elefante o el tejón,
y que no eché al suelo castillos cuando lo podía hacer en días de irritación y terremoto,
y que fui yo quien os protegió de los mayores dramas celestiales
y de las mayores tempestades cósmicas
y de las más desabridas lluvias de meteoros
y de todas las políticas de mis adversarios que sólo veían su proprio interés personal y no os cuidaban, como yo,
del superior interés universal
y del más que superior interés nacional.
Y por último, no olvidéis, que voy a estar en el debate de la Televisión Nacional el próximo martes
y que al final de la semana tendremos
una cena de campaña con rico cordero sagrado,
y que podéis comer a placer por la módica suma de unos pocos maravedíes, que ni siquiera el cielo es
/ nuestro límite


y que tendréis siempre ese supremo placer de
/ oírme exponer
las principales líneas de mi campaña, con esta voz
con esta voz mía,
esta voz mía con que os hablo, esta voz que es, nunca olviden, nunca olviden
la voz de dios.





Fernando Cabrita. O poema triste de Deus /El poema triste de Dios. Poesía Garum. 2019


jueves, 16 de mayo de 2019

O poema triste de Deus /El poema triste de Dios, de Fernando Cabrita. (fragmentos II)




IV
Entonces dijo dios, levantándose de su cama de plumas y azúcares blandos:
Id por la Tierra,
Id por todas las grandes avenidas que se os abran, unter den linden a preguntar quién sois,
unter den linden a preguntarse si alguien vio lo que nadie ha visto
y porque vio,
quintas avenidas para saber si eran milagros, zarzuelas o aurora boreales
aquello que brillaba en el cielo y porque brillaba,
paulistas y 9 de Julio, preguntándose qué sonidos eran esos que circundaban la celestial cuerda de
/ viejos violonchelos
y preguntaréis quién ha oído lo que nadie más
/ escuchó
campos elíseos tocando el más alto arco del cielo, y preguntaréis quién ha sido ese que tuvo o tiene el fiel y exacto sonido de mi voz oscura
y cuándo,
y preguntaréis a los que los invoquen mi nombre
y a los que hablan en mi nombre
y a los que exigen en mi nombre y a los que destruyen en mi nombre y a los que castigan en mi nombre,
les preguntaréis qué nombre es ese, mío, qué nombre y les preguntaréis, sé que les preguntaréis, quién otorga la representación de mi Persona y de mi
vieja Casa,
y preguntaréis quién les otorga alzadas y justicia sobre vosotros,
y preguntaréis qué poder retienen para
que sobre vosotros hablen con sonora prepotencia si non est potesta nisi a deo,
y preguntaréis cuánto de lo que yo digo, si digo, les fue confiado en
depósito de almas y cómo.
Id pues por broadways, passeigs y bulevares, por todos estos amplios accesos que son venas escurriendo de ciudad a ciudad
la hiel de las horas y mansedumbre de los coches, id entre paredes y rastros
y la monotonía de todas las rutinas, calcorreéis o paseo de la reforma, andrassy ut

y no ceséis de preguntar,
siempre preguntas y más preguntas.
Para que sepáis lo que ni yo mismo sé ahora en este impresionante desconcierto en el que va
el mundo que dicen que yo he creado.
Y preguntaréis qué mares han cruzado esos antes que a vosotros llegasen, qué señales, qué
pestes insalubres sobrevivieron,
qué muertos insepultos arrastran en su sombra, palacios episcopales donde os detendréis,
/ preguntadles,
qué caverna concedí a quien en ella muere,
/ preguntadles,
qué ermitas y alcázares vacíos
de silencios inescrutables, queréis saber,
qué crueldades descienden de mi gen y estirpe, exigid saber,
y todas y todas las reglas, todas las normas todas, todas y todas las disciplinas,
los mitos y los reyes de los desiertos y lagos, preguntad, preguntadles de dónde vienen
quién ordenó sobre su frente la supuesta unción de mis aceites,


qué príncipes he decretado, preguntadles, qué varones he confirmado, preguntadles, qué reyes absurdos gobiernan por mí, preguntadles, qué castillos y menajes toman voz bajo mis colores, preguntadles,
y preguntad por la lista de sacrificios que exigí, y por las hecatombes que ordené,
y por las veneraciones que yo pedí, preguntadles, y no permitáis que la respuesta os abrase sin
que en ella esté mi caligrafía entera, notarial y cierta, mi letra de forma clara y exacta,
mi firma divina, o más, elaborada y distinta.
Y no aceptéis menos que mi sello de siete sellos
/ hecho,
o mi blasón de leones escarlatas
o mi pulgar marcado en múrice antes que púrpura, y preguntaréis
-¿desde cuándo? – y ¿por qué?
¿y de qué manera?

y sin embargo preguntaréis mientras quede duda, preguntaréis sin descanso
y todavía preguntaréis, aunque la respuesta os falte o sobre.
Y durante siglos y eras, preguntaréis. Y aunque se me olvide llamaros, aunque yo no me levante un día
de mi lecho de plumas y azúcares blandos, incluso si no abro las pesadas persianas del paraíso más allá del paraíso,
aunque durante años y siglos y eternidades mi nombre se diluya o se olvide,
nunca dejéis de preguntar. Nunca dejéis de preguntar.



Fernando Cabrita. O poema triste de Deus /El poema triste de Dios. Poesía Garum. 2019