documentos de pensamiento radical

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miércoles, 24 de agosto de 2022

3 poemas de MONTSE GRAO



 

SI PUDIERA

 

 

Me preguntan

¿con quién querría hablar?

 

Con mi madre.

 

Le contaría esa verdad oculta que nunca nos dijimos.

La orfandad que viví cuando se fue a Caracas,

la tristeza de mis seis años,

el tormento de la niña pequeña,

el desconocimiento a su regreso.

 

Le contaría que nada ha sido fácil,

que tuve que inventarme una primera infancia feliz,

que lo que no se habla existe y no se olvida.

 

Le contaría mi experiencia de abusos laborales,

de la familia unida en su presencia.

 

Le diría la verdad de todos mis fracasos,

de todas mis miserias, de las caricias tímidas,

de besos absorbidos por tabúes de aquella España gris.

 

Sobre todo, le diría

lo mucho que la quise,

lo mucho que la añoro.




 

LO DESCONOCIDO

Cuidar la quietud

de manera que todo alrededor

se mueva libre, desconocido.

Mariano Anós

Se cuidó la quietud, como a un hijo.

Nos salvamos de morir ahogados.

Confinados, detrás de los cristales,

contemplamos

cómo el denso silencio se imponía.

 

Todo alrededor se movió libre:

los pájaros, las flores,

el verdor de los árboles,

las nubes y la lluvia.

 

El césped crecía asilvestrado.

Tan sólo algún perro paseaba a su humano

por las calles vacías.



 

INDIFERENCIA

 

Sentados en el sofá de casa

vemos llegar a los migrantes en pateras

o saltando las vallas de Ceuta y de Melilla

con la piel destrozada.

 

No es una fiesta el pagar a mafiosos

un puesto en una barca que triplica su aforo

para cruzar un mar lleno de trampas

y alcanzar una tierra que no les da cobijo.

 

Sentados en el sofá de casa

vemos el dolor lacerante de los refugiados.

 

No es una fiesta huir hacia otro mundo

en la búsqueda de un modo de vivir

sin el miedo a las bombas.

 

Todos traen las manos vacías

Todos traen la esperanza intacta.

 

A veces atendemos noticias con la mirada atónita

absortos nuestros rostros

angustiados

pero sentados en el sofá de casa.



Montse Grao. En: Germinal (poetas del taller "Helecho poético" de Zaragoza. Ed. Nautilus, 2022


martes, 23 de agosto de 2022

Teogonía

 



Antes,

en el lugar del árbol que la joven fiera protege con su vida,

hubo allí una casa de apuestas.

           

                                               (Es el destino del Hombre lo que está en juego)

 

Un día,

convocados por nadie,

sólo su afán de notoriedad los atrajo

 

                        –Le contaba el Maestro a un Margarito boquiabierto,

                           las moscas entraban y salían de su boca

                           como los agentes de la policía de la casa de un sospechoso–

acudieron hasta ella los dioses

 

                                                           –había dioses negros sabios

                                                             amarillos refinados

                                                             blancos arrogantes

                                                             pieles rojas que cabalgaban al contrario–

 

de los varios mundos que ocupaban la tierra de extremo a extremo

dispuestos a jugárselo todo:

                                                 desde la piel a la camisa

                                                 el dinero y las honras.

 

Ocurrió que el Apostorio era amplio careciendo de dimensiones

pero los dioses eran tan números y tan descomunales

 

                                               Orondos dioses se asentaron en la Tierra, está escrito–

 

que en el local no se halló una mesa donde sentarlos juntos a todos

y así fue que muchos de ellos se quedaron sin asiento,

porque sus atributos no eran suficientes,

y así fue que los pocos que se sentaron a la mesa de los dioses,

apenas si superaron la docena.

 

Estaban el dios de la misericordia y el dios del hambre.

El dios del infortunio y el dios de la necesidad.

El dios de las sombras y el dios de la clarividencia.

El dios de la piel inmaculada y el dios de los tatuajes

(que hacia de demonio,

febril,

travieso,

melancólico)

junto a dos o tres más cuya invisibilidad los libra de nuestra percepción.

 

Mas

no ha existido tiempo en el que Dios no fuese

uno

y no fuese, a su vez, banquero,

y no fuese, a su pesar, anarquista.

De modo que cuando sus hermanastros cerraron sus posturas,

expusieron la suma de sus dones sobre la mesa entapetada de verde,

sólo Él ganó frente a los dioses que ahora eran falsos dioses.

 

Hombres, los llama al despedirlos,

conforme lo tenían todo perdido.



Mariano de Hossorno “El maestro y Margarito” Ojos de Río, Madrid, 2019

lunes, 22 de agosto de 2022

8 poemas de DE GAIA A CIENCIA de FRANCISCO MARÍN CAMPOS

 




 SE TOCAN LOS EXTREMOS

 

                                                      Por mi madre, cuando se moría

 

Voy a los funerales

como a los nacimientos,

los extremos se acercan

 en el tiempo que es curvo,

nuestras vidas, los ríos

 sucios al mar, dejaremos

cadáveres frescos

residuos tóxicos.

Cuando nacen nos alegra su llegada,

puede dolernos la que les espera,

un mundo desequilibrado,

al borde del colapso,

en herencia les dejamos eso,

lento, pero llega...

Cuando nos vamos,

le duele al que se queda la partida,

que al fin descanse en paz,

piadosa forma de llamar al morirse,

a todos nos descansa y nos consuela.

 

Voy a llorar a los entierros, a las incineraciones

doliéndome mi dolor que se aproxima

 en el dolor ajeno, que comparto.

Como se dice, siento

ya su aliento resollándome en la nuca.

Son por ti mis lamentos, madre,

estos llantos callados,

que brotan autónomos.

No pienso derramar una lágrima

más el día que te ausentes

definitivamente, para siempre;

te voy a echar de menos tanto

como ahora me llenas, plenamente,

aunque evitar no pueda

diluvios interiores a mares,

ni alegrarme lo más mínimo

porque al fin descansemos,

tú mayormente, pobretica mía,

tan leve es la carga de quererte,

de cuidarte, tan frágil, tan tú, tan buena,

doliéndote tanto, sintiéndote inútil,

soy muy mayor, justificas lúcida,

queriendo morirte,

 me dices con cordura

 y no puedo ayudarte

sino a vivir mientras vivas.

Así nos castigas

sin quererlo, sincerándote.

Sino alegrarme de lo tanto

que nos diste, generosa

madre, madre mía

de lo mucho que has vivido,

 siempre en la lucha,

cantando y cosiendo

hasta quedarte sin ojos,

aguantando, aguantando

casi más sonriendo

con la felicidad sencilla

sin lujos de la gente humilde,

No te vayas, no te vayas, no te vayas, no te vayas no te vayas ...

 

 


 BUENOS CIUDADANOS

 

Tu ya lo tienes todo

claro, ya sabes lo que harás

tal vez mañana y en tu agenda

las horas están comprometidas,

el tiempo calculado, las palabras

apuntadas como arpones.

Tú ya lo tienes todo

decidido: tu gato, tu periódico,

tu vehículo, tus libros y aparatos,

tu TIC, tu TAC, tu pen, tu ONG

lo que has de decir, lo que debes callar

el trazo rectilíneo de tu vida diseñada,

tu pareja disponible, tu seguro salario

aunque sea más miseria.

Tú ya lo tienes todo aunque no sabes

del enorme vacío que te encierra,

maniobrados, rodeados, esposados:

aunque te sientas ilusoriamente bien,

con la mezquina seguridad domesticada

del, ahíto de alimento, pájaro enjaulado.

Lloras lágrimas de cocodrilo, cuando deciden

que se conmueva tu duro corazón

mostrándote criaturas ahogadas, mutiladas,

con los vientres enfermamente hinchados,

hasta das unas monedas, para que los altruistas

sigan poniendo tiritas a hemorragias.

Eres feliz, como si no supieras,

que, como si respiráramos,

mueren doce niños por minuto

de hambre, de miseria, para que suban

como el humo las acciones

del mercado de futuros.

Tú ya lo tienes todo claro, i

gnorante ilustrado, adicto

a las redes sociales, progre.

No cuento contigo.

 

CUIDADO CON LOS OGROS COMENIÑOS!

 

Hay un ogro emboscado

al acecho de que te descuides

y devorar la niña pequeñita

que aún pervive en tu almario.

Esa niña con redondeces

de luna sin lazos apretados

que se te duerme confiada

entre los brazos.

Y a veces sufre pesadillas

no sé, tu no lo sabes,

en las que un ogro decapita l

as cabezas sin corona

 para alimentarse de los sueños

más hermosos, más queridos

de las niñas que se adentran

en los bosques de las fabulaciones

sin la tutela ni el abrigo

de los protectores familiares…

Eso al menos nos contaron

 ¡Ya no saben que inventarse,

prohibida la memoria y el olvido,

para mantenernos quietos,

en su domesticado sitio!

 

 

MALA HIERBA

 

                                           A Jipy, amigo.

 

Mil veces pisoteados,

somos como malahierba,

mil veces rebrotaremos

con savia nueva,

siempre, siempre renacemos

con nueva fuerza.

 

Siempre desposeídos

tenemos a manos llenas

el valor para ser libres

para mil batallas fuerzas

corazón esperanzado

de vida, también abierta.

 

Porque nuestro es el presente,

y las estrellas primeras

y el mundo que evoluciona

sin refugios ni trincheras

por sobre los corazones

compañero, aunque no quieran

 

 

DESEOS

 

Gaviota que posara suavemente

su volumen de plumas y canciones e

n esta roca endurecida a la intemperie,

y luego alzara el vuelo reposada

 hacia horizontes de estreno: así te quiero.

 Ola de mar de fortaleza

que rompiera cambiándose en espuma

contra esta roca erosionada

dejándome la huella de tu abrazo

de sal, algas, moluscos: tal te quiero.

Sol que penetrara dulcemente

hasta el corazón endurecido

de esta piedra continuamente golpeada

Y le dieras tu calor generosísimo

de astro vivo: así te quiero.

No anclas, no amarras, ni nudos ni eslabones,

ni jilguero enjaulado, ni velas, ni timones:

rumbos oceánicos abiertos, tempestades,

vientos y calmas de boreales auroras,

travesías sin miedo, imprevisiones

 te ofrecen mis ojos como brújulas

para guiarte itinerarios jamás planificados.

Porque te quiero.                     Libremente.

 

 

 

A hierba saben sus nombres

“…nunca sabrás si es por los aromas, los sabores o los nombres”  E. Galeano

…pamplinas, picardías, saxífragas, aleluyas
margaritas, milenramas, madreselvas,
siemprevivas, santolinas, caléndulas,
botones de oro, espuelas de caballero,
amapolas, acederas, aguileñas,
retamas, jaras, brezos, sauces,
bocas de dragón, rabos de gato,
ranúnculos, quejigos, aladiernos,
lirios de las nieves, verónicas, centáureas,
salvias, anémonas, coronilla,
muérdago, pulmonaria, consuelda,
ombligo de venus, digitales, pampajaritos,
hepática, berros, lechetreznas,
láudano, hiedras, belladona,
carrizos, arceutobio, olivarda,
vulneraria, viborera, alacranera, adormidera,
cuajaleche, rompepiedra, equisetos,
doradillas, barbas de capuchino,
estramonio, harmala, lirios,
lantanas y durillos, enebros
de la miera, sabinas, cornicabra,
culantrillo, clavellinas, amor
del hortelano, labiérnago, cicuta,
cizaña, ruda, árnica, tila, manzanilla,
lentisco, brezos, coscoja, acebuche,
azufaifo, alcauciles, artemisia
y tres mil más, sonoras, aromáticas
adorables palabras de la savia de estos suelos,
sabiduría que se olvida.
Es el progreso, dicen,
esta ignorancia acrecentada de la tierra.
He de pelear porque perduren
hasta que falle, ya falla, mi memoria.

 

 

Esperanza ingenua

 

Esperando un milagro:
que suceda lo que nunca ocurre
que ocurra lo que no se espera.
Que cese el sol en su giro

que los olmos difuntos nos den pomas,

que llueva leche y mieles

que se llenen canastos de panes revueltos

y sean multiplicados los peces de plata
y en la superficie lisa

del tiempo aparezcan arrugas.

 

Esperando el milagro: que desaparezca

la barbarie humana por arte de magia,

que se borre, sólo con desearlo

tanta desigualdad como nos embrutece

y crezcan inundaciones de ternura,

que se rompan los sacos de avaricia insaciable

y al fin haya para todos bastante

que se hunda el Olimpo y se caigan los dioses.

 

Esperando  milagros:

que un dios compasivo, rebelde

robe a los demiurgos todopoderosos

como antaño el fuego, la semilla

que siembre generosamente,

de tanto cariño como va haciendo falta,

la bondad que nos salve.

 

Esperando que milagrosamente

los malos sean buenos por arte de birlibirloque

y los buenos sean ángeles

-como si no supiéramos que el ángel más bello

se hizo, lo hicieron, demonio fundador de los males,

que llueva hacia arriba

y se inunde el infierno, los cielos,

que en los desiertos  llueva a mares,

y una tabla nos salve a los náufragos

 

Esperando milagros: que las lenguas se fundan

en besos, canciones, y se entiendan

los hombres y también las mujeres

y las aguas infectas se vuelvan potables,

que se acabe el negocio y la vida empiece,

que los dias se alarguen y las penas se acorten,

sin que hagamos nada porque todo cambie

mientras escribimos versitos de amores.

 

Esperando el milagro:

que con rezos, canciones y algún sortilegio

de la Tierra se cure la herida

-oh!los iluminados, de gracia tocados,-

que se limpien los mares y los árboles crezcan,

que no sangren las guerras y mengüen las hambres,

que se abran las jaulas y los pajarillos

vuelen con las alas quebradas...

 

Esperando un milagro:

que lo blando sea firme y lo duro se ablande,

yo también he caido en la trampa,

que nos quieran como nunca quisiste

hasta que los labios sean besos sin sangre

el abrazo sin miedo de que duelan los huesos,

hasta descalzarnos y anudarnos al gozo

y liberarnos, y desencarrilarnos

y estrecharnos hasta resucitarnos.

Esperandeo milagros. Ingenuamente.

 

 

 

 

Inocencia.

¿Quién inventó la culpa,
inaugurando la inequidad, la jerarquía?
Aunando serpientes y los frutos redondos,
convirtiendo
la gran virtud de la desobediencia
a las prohibiciones arbitrarias
en el origen de todos los perjuicios
repartidos por manos femeninas.
En todos los principios relatados,
ella, la causa de los males,
expulsados por su causa de la tierra sin dolor ni fatiga.
Cayó la lluvia sobre la arcilla blanda.

Por rechazar la redondez, forma de lo fecundo,
-rectangular el gesto, agudas las erecciones-
sentenciadas a ser útero tan solo,
paño de lágrimas, servidoras,
la tierra fue concebida plana.
Aunque fueran esferas las estancias celestes;
las pirámides, redondas en su origen incierto,
resultaron cuadradas

Desconfía de la voz de los tiempos,
su sonido de reloj de arena,
no te creas lo que por evidente,
ese cristal velado
a través del que observamos el mundo,
desde siempre fuera creído,
pues toda palabra
confiere existencia a lo que nombra,
aunque no fuera nada,
sombra, quimera, lo que contuviera.

Descree de todas las evidencias,
esas certezas incontestables, consolidada lava,
que fundamenta nuestros mitos,
a cuya imagen fuimos configurados.
Dura labor, desarraigarnos
de la fe más profunda, los fundamentos,
el significado primero de todas las palabras.

Nos mintieron siempre.
Tanto tienes, tanto vales,
Pero si eres de las hijas de la tierra,
aun menos, no vales nada.
Con ese tatuaje nos marcaron.

Desde siempre mintieron.
Adoctrinados, el agua encenagada
que enturbia nuestras branquias con el cieno
como peces nacidos en los tiempos aciagos
nos rodean sumisiones, privilegios
el engranaje preciso de la máquina del mundo
que creímos perfectamente lubricado.
Se abrieron los montes
y surgieron tormentas de fuego.
Llovió a raudales sobre la blanda arcilla
y se deshizo en carne abierta
para alumbrar la vida,
condenada sin culpa la obscura inocencia.
¿Cuál será el grano de arena
que obturará el engranaje?

 


Francisco Marín Campos. De Gaia a Ciencia (canciones de amor y guerra). 

(+ 2 inéditos)

domingo, 21 de agosto de 2022

IMPERIO ANTIGUO






¡Los días de mi infancia provinciana!

En cada casa había
siempre una habitación cerrada que los niños
no podíamos visitar.
Algunas veces era
un comedor con sillas enfundadas
y un bodegón sombrío flanqueado de retratos difuntos;
otras,
un salón de butacas repujadas donde olían las ceras
que se les aplicaba con la paciencia asidua
de quien no las va a usar;
la mayoría,
como en mi casa por ejemplo,
un tresillo de un lujo barroco y primitivo
sobre una alfombra mitológica de asunto indiscernible.

Las madres avisaban poderosos castigos
para el que se atreviera
a cruzar esas puertas, siempre
cerradas, siempre
de cuartos escogidos,
los más grandes, 
los mejor amueblados.
Nosotros procurábamos
momentos de descuido para colarnos dentro, sentir el tufo blanco del desuso
en la sombra de contras entornadas,
apagadas cortinas,
rígido cuero de un sofá que nadie ha profanado,
lenguas de puntilla que crujen;
en los mejores casos, plata
que unas manos atónitas preservan
de la injuria del aire.
Apagando las voces infantiles,
nos sentíamos
exploradores de una tierra incógnita;
jamás llegamos a entender
que entreveíamos
la sórdida región que nos estaba reservada,
esas habitaciones
que la pequeña burguesía de provincias,
amontonada en su cubil, tenía
por si acaso llegaban visitas de respeto.

De hecho, nunca vi
a nadie en esos cuartos.
Pasé mi infancia visitándolos
como un ladrón de pirámides.
Solo una vez, ya joven,
se levantó la alfombra mitológica,
se arrinconaron sillas y sillones
para dejarle sitio a un ataúd.

Muchas visitas sin respeto entraron 
a saludar la muerte que llegaba.



 Joaquín Sánchez. Historia del mundo antiguo. Ed. Pregunta.

viernes, 19 de agosto de 2022

ESTO NO ERA FINLANDIA



 

A Mario

 

Te conocí un día antes 

de que el mundo entrara en emergencia

y cuando vimos 

que ese encuentro fortuito

concretado por Tinder

podía ser nuestra última página de amor

quisimos impedir que se acabara

como si con ello pudiéramos

salvarnos de la muerte.

 

Vivíamos cerca. Fue sencillo

eludir los helicópteros y las patrullas

de los carabinieri para vernos.

 

Nos besamos 

como amantes primerizos

ignorando si sobreviviríamos a la extinción de la raza

y esas horas de miedo 

tuvieron sabor de eternidad.

 

Nos tocamos en mitad de la tragedia 

como se ama

en un tálamo nupcial al borde

del abismo, y nuestro cuerpo

se volvió familiar por la catástrofe.

 

Fue un temblor erigido entre las prohibiciones

con palabras sin cálculo,

porque el mañana era incierto.

 

Un día se abrieron las compuertas.

Regresaron los despertadores y las peluquerías.

Y otra vez hubo citas y viajes y cumpleaños. 

 

Volvió la libertad.

Y aquel amor sin condiciones 

ya no fue necesario.

 


Marisa Martínez Pérsico, Finlandia, RIL Ediciones (Santiago de Chile / Barcelona), 2021.