Uno pasa la vida persiguiendo sombras, acuciado por sombras, sorprendido por sombras de rostros con tres frentes, siete ojos; zafándose de brazos con seis caras que intentan atraparme.
Uno ve avionetas, yates, grúas erectas, apisonadoras en medio de la resignación multitudinaria que marcha a cuatro patas sodomizada por la Economía, la Religión y el Poder.
Uno ve toros de fuego irrumpir en mezquitas, iglesias, pagodas, sinagogas. Ve volar -despavoridos- velos, chilabas, estolas, casullas, sotanas, kipás; alejarse bueyes y corderos en llamas entre fardos de humo que ha borrado a los dioses.
¡Uno está siempre mirando sombras, oliendo sombras, palpando sombras, oyendo sombras, masticando sombras de codicia, tiranía, tortura, corrupción!
Uno está siempre arrastrando sombras. Desactivando sombras de metralla, de alambradas, de cepos. Sombras de alarmas, de gritos, de silbatos, de huidas. Sombras de linternas, de disparos, del olor a pólvora. Sombras deformes, sombras de ataúdes, y ¡hasta la sombra de la transparencia!
Ángel Guinda. (Rigor vitae). Ed. Olifante, 2013
Gracias por esta difusión extraordinaria, admirado poeta y queridísimo amigo Antonio.
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