documentos de pensamiento radical

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sábado, 11 de julio de 2015

POEMAS DEL NO SIEMPRE de J. SEAFREE




POESÍA, PRIMERA PÁGINA


Sus palabras por el bien del progreso
La modernidad, el avance tecnológico
Sus medidas para sostener la inflación
Para reducir o elevar los tipos de cambio
Sus acuerdos para armar estas zonas
Y maniobrar en aquéllas
                                               Qué poco importan

Sus consejos para la seguridad ciudadana
Sus decisiones sobre política de reinserción social
Sus leyes para motivar a una juventud
Que no cree en ellos
                                               Qué vano ejemplo

Solamente son políticos-militares-ministros
Mandamases y hacemenos
                                               Que poco importan
                                               Sus vanos ejemplos

El mar no se va a secar
Ni se va a alejar porque ellos lo dicten
                                               Y no lo saben

El viento soplará
Donde haya rostros que estén esperándolo
                                               Y no lo saben

No vieron más rosas
Que las encerradas en un puño
Ni más árboles
Que los pintados en las banderas de su partido
Ni más yugos
Que los grabados en sus emblemas

Se olvidaron
De la cultura, de los artistas, de los niños…
Hablan de producto nacional bruto
Y nunca de la amistad
Planean una compra de aviones de combate
Y no aprendieron a volar

Molestan diariamente
Con sus noticias de primera página
En sus periódicos de mierda
Donde nunca fueron noticia los versos.





POEMA CASI BLANCO

(aproximadamente, homenaje a la película “Pink Floyd, el muro” de Alan Parker)


Hay días que no pasan, sino que mueren
O más bien, que lo matan a uno

Hay días de un pasado frío aunque con abrazos
De unos recuerdos un poco escombros y no mal olientes
De un ambiente oscuro en un cielo gris, blanco y negro

Y un grito, sólo un grito hacia la nada
Un grito perdido en un abismo
Un grito que sucumbe, desesperado
En un laberinto donde las sombras son menos sombras
Donde las paredes, sin cerrarse, aplastan

Pero en un rincón, sin apenas luz
Suena una música que se salva de toda acusación
Y su letra son los versos de quien no conoció
Tristezas, heridas, tormentos…

Toda reja es un trauma, aunque sea necesaria
Y dentro, trabajando la realidad
                 Sudando las horas
                 Pensamiento, espera y demás matorrales psíquicos
Y fuera, maldito-bendito dinero

El muro es el pasado y parte del presente
Cada año de vida es un ladrillo en el muro
                        Inquietudes frente a temores
                        Alegrías frente a recelos
                        Inquietudes con i de indecisión
                        Alegrías con a de apesardetodo
                        Temores con t de tristeza
                        Recelos con r de resentimiento

Tristeza tan aciaga
Felicidad en la melancolía, triste consuelo
Pero la alegría es frágil
Y muchos son sus enemigos

Habéis visto nubes que cierto día marcharon sin despedirse
Habéis visto horizontes que se alejaban
Con los ojos cerrados de la noche
Habéis visto edificios grandes derrumbarse
Y no conocemos el nombre del viento

Las alas extendidas dan sombra a nuestros pies
El águila-ansiedad que sobrevuela nuestro ecosistema
De prisas, de fechas, de infortunios, de tropiezos
Es una sinopsis de hechos
Es una autopsia sobre el ayer

También las palomas derraman sangre
                                   Caen heridas

Si en la ruleta apuestas por la muerte
No tardarás en ser afortunado

Siempre las guerras son protagonistas de la historia
Pero no les vamos a dar el oscar
Sino una pala
                        Para que se autoentierren
Una llama
                        Para que se autoincendien
Un futuro
                        Para que sean pasado
Un adiós
                        Para olvidarlas

Incluso las flores se vuelven espinosa alambrada
Cuando las fecunda el veneno con su polen de muerte

El tiempo se reproduce, se esparce, se consume
                  Se bifurca, se señaliza, se acrecienta
                  Se espanta…
                  Huye y se ríe de nosotros
                  Salta en la noche cuando dormimos
                  Oscila si le pedimos que nos conduzca rectos

El tiempo parirá más tiempo
Seguro como la muerte (que siempre es un destiempo)
Un acto de cobardía para con el tiempo

Quizá abril, agosto u octubre
Se subleven y dejen de ser esclavos del año
De los años, de los siglos

Los niños no buscan justificación para sus actos
Satisfechos, colman sus deseos en el juego, en sus risas
                        Y los niños educarán a sus progenitores
                        Y les harán ver que también
                        Ellos fueron niños antes

Los huesos son el último testimonio de la existencia
Y las piedras también los cubren

Tampoco los huesos hablan
Ni la sangre, ni la savia, ni el agua
Aunque suenen, circulen y se agiten

Mamá no será tu mesías
Nada salvará la esperanza mas que las palabras
Pero el temor y la angustia magnos
Que ciertos encantos disipan
Son como las hormigas:
                                               Un pisotón cerca del hormiguero
                                               Les dispersa
                                               Después regresan a él

Os fusilaría a todos:
Al tiempo, a los miedos, a la realidad
Al dinero, al pasado…
Y pena capital para la tristeza
Que emane, procede y fluye de lo antedicho
Como un río sin temperatura
Pero con un caudal que todos conocemos.

Muy lejos, muy lejos
Pretensiones por deshacer lo pretérito
Pero tampoco el perdón sirve

¡Basta! ¡basta!
Muro o veneno
Y los ojos se cierren o se abran libremente
Al menos los ojos son libres.





J. Seafree. Poemas del No Siempre (1986)









viernes, 10 de julio de 2015

DIGNIVIVIRSE (7 poemas)





Ayer murieron los de siempre
los acostumbrados a perder en las listas del PNUD
los amansados por la pornografía bursátil de los telediarios
sí, también tres gobiernos de la llamada europa
y algún feligrés
            o algunos cientos
vieron deshauciada su dignidad hogareña.

Ay, no esperen esparcimiento de cenizas
            (son caros los rituales ¿y quién debería pagarlos?)
buscad ruinas pero aún así no habrá cortinas
que confirmen el humo
tan sólo telas viejas de renovados colores
las máscaras (¿le informaron ya?)
han dado paso al gesto fiero y arrugado.

Alguien abajo estará piedra en mano
otros esgrimirán sus papeletas entre los escombros
los hay que se robarán un pan y un litro de cerveza
            yo les conozco, sé de su buena fe
pues fíjense, para todos caerá su propia cruz
el castigo de encomendarse a dios
se rezarán latigazos y misas por los mercados
            y habrá purgatorios a cambio de nuevos créditos.

Abandono esta guerra
            recuerdo que pagan mal y nunca
            soy un mal-soldado de batallas-generales
y cavilo mis soluciones inmediatas.

Al dentista le he dicho que me pegue de nuevo
la muela postiza, que el otoño no es bueno
para la caída de los bolsillos.

Tengo ya dos plantas puestas en el mismo tiesto.

Saco una magdalena al quicio de la ventana
para que los gorriones no dejen de saludarme.

Mi amiga Ana se mudará de casa
para alquilar la suya
se meterá con los chiquillos
en casa de sus padres

En la plaza la gente teje
cazuelas de barro
y voces en almíbar.






Soy compañero anónimo de cualquier transeúnte y aliento ausente del albañil en paro. Soy también el que cruza los pasos de cebra en dirección opuesta y desconoce el sabor a cristales rotos de los hogares puestos en venta.

Aun así, mi siesta sigue siendo mi gesto animal, con el que invoco el placer adulto y la necesidad de niño frágil. Detengo coches, conversaciones, encuentros para seguir el abismo del sopor. Paréntesis inaplazable, sólo excitable.

En todos estoy como amigo, como vencido y como deseante. La jaula es la conciencia, el vuelo es mi siguiente paso. El mundo es en ocasiones frío, pero la tristeza y el desapego también son mis mantas.

No he venido a salvar al mundo, ni a salvarme de mí. Hay paradoja en cada bocado que se da con la  vida. Lo importante es no pedir prestados los dientes.




No encuentras trabajo:
            es que no eres suficientemente empleable
Se acaba la gasolina
            joder! Es que hay muchos chinos queriéndose
            comprar un coche
Te suicidas o dejas que te suiciden
            definitivamente quieres boicotearles sus estadísticas
            de paz social y bienestar
Te preguntas, sólo te preguntas:
            ¿es que acaso dudas de sus respuestas?
Les criticas:
            ¿te volviste estúpido?
Callas, silbas con otros y te pones a hacer:
            Entonces es cuando dejas de existir en sus formas publicitarias y empiezan
            las palabras de goma
            y las represiones “antiterroristas”




Pilotos cargados de explosivos. Conductores borrachos de civilización petrolera. Más alto, más
lejos, más mercantilizable. Más asfalto, detrás más tierra quemada, nadie en el retrovisor, ni siquiera
los muertos. Más nuevo, para que el cansancio y el hastío no construyan sus rebeldes arrugas.
El kamikaze afirma que va por su carril. Como un pelotón que se ajusticiase a sí mismo. Como un
broker que aguardase la cotización al alza de su suicidio.

El teatro admite sus apuestas. La locura consiste en afirmar que éste es el único papel cuerdo. Decir
paz y ponerse a distribuir ataúdes y gatillos.

El kamikaze ya no sólo es el que se mata, son todos los que arman nuestros pelotones de fusilamiento.





El hedor está por todas partes, no tenemos fuerzas para tirar de la cadena y ellos andan ocultando la mierda en los cajones de nuestra despensa. Regalarán ambipur y nos harán accionistas de un banco malo, entendiendo que hay bancos malos y otros perversísimos que no quieren oler a humanidad ni por asomo.
Entonces regalarán pinzas para la nariz y guantes de boxeo para mirar el mundo.
Lo terrible no es el olor que anuncian sus malas digestiones en el boletín oficial de los mercados.
Lo peor es que el alma se nos pudra y queramos subir a pelear en el ring de los insomniados.




Pasea el sol por Córdoba con su aliento de secador de pelo. El mismo sol que ayer acaloró Groenlandia y dejó un 3% de hielo. Es importante esta cifra. Coincide con lo que los economistas consideran necesario que crezca el PIB para que la gente encuentre trabajo más fácilmente, no toda la gente, pero sí bastante gente. 3% también como cantidad de hielo mínima para poder empezar a hablar de un auténtico whisky on the rocks por parte del 3% de habitantes que alfombran su casa con el 60% de la riqueza del mundo.

Asola el 3%. Miro una tele financiada al 3%, que son 300 puntos básicos si hablamos de deudas externas, que siempre hielan a los mismos, a los de abajo, a los que están ensombrecidos y con escasez de calorías que llevarse a sus bocas.

Me gustaría hablarles del Sol. Impresionante círculo de cualquier intrahistoria, carro solar de todas las culturas y de todas las fotosíntesis, hierba para la vaca, carne a mansalva  para los chalets adosados del planeta, pubertad explosiva como mancha de juventud, vejez paciente que chamusca las alas de los mitos vencidos y de los románticos acabados tras la fiesta de cualquier pueblo.

Sí, también es el sol caducado por los caraduras fascistas y los amaestradores del conocimiento. Hoy es 26 de julio de 2012, y aquí ando, viendo el sol de reojo entre las persianas, abducido por sus juegos olímpicos hechos de sol infértil en ventitrés pulgadas.

No seremos ni el 3% de vida del sol, todos los humanos juntos, en este preciso instante.

Lo peor es que no nos dejarán verlo ni vivirlo más allá de algún 3% que se nos caiga encima, como una prima de riesgo o un meteorito nuclear en forma de reactor 3, por cierto, de Fukushima.




Los cielos nublados son profecía de lluvia, pero la ciudad mandó callar la tierra sedienta y ahora no sabemos para qué queremos la primavera. La sangre también fue silenciada por los humanos. La modernidad inventó las sotanas industriosas y los paraísos recostados en los hombros y en las ubres de mujeres generosas como africanas, desagües pintados miel para que no fuésemos parte de nuestra podredumbre. Y el horror se hizo hábito, y su luz sombría nos habita.

Hay mañanas que me levanto con dolor de cabeza y no dejo de seguir amaestrando martillos para golpearme. El ciclo del orden es el precipicio de los cielos sobre nuestras cabezas y nuestros espermatozoides. Los aparcamientos están llenos, pero aún quedan pastillas por inventar y ropa que disimule el mal olor, la comodidad inservible. Soy un zombie que come alpiste. La manada impone los tiempos corrientes, de seres corriendo hacia corredores de la muerte.

Corro yo también hacia mis martillos, mientras suenan mis himnos mortuorios. Amo la derrota que me reconoce. Acumulo sed, nublo la tierra y asalto farmacias. La lluvia volverá para desvestirme.

Éste es mi pacto sagrado, la audacia de mi espera, la quietud de mi huida: el enfrentamiento vital contra el cadáver que llevo dentro.


Ángel Calle. Dignivivirse. Ed. Corona del Sur. Málaga, 2014

jueves, 9 de julio de 2015

NO ES MI AURA, NO






No es mi aura, no.
Son las luces del Corte Inglés.
Lo que ves en mi cara
no es una sonrisa,
es un escaparate.
Es una tienda.
Es una barra libre.
"Entra y coge lo que quieras".
Hoy estoy de rebajas,
hoy acaricio gratis.
Hoy me vendo
a este mar de gente
que espera el semáforo
que tan bien me conoce,
porque no me conoce nada.
Hoy regalo palabras.
Hoy estoy de promoción.
Hoy podría convencer a cualquiera
de que me comprara un rato,
de que me amara toda la vida.

Mañana cambio el escaparate.



Carmen Ruíz Fleta. poema del libro Cinco días en agosto; en DISIDENTES: antología de poetas críticos españoles (1994-2014). Ed. La oveja roja. Madrid, 2015.  

miércoles, 8 de julio de 2015

7 poemas de MONÓTONOS GOLPES DE ESTADO de IVÁN RAFAEL





Terroristas




T
          E
       R
   R
       O
R
     I
S
     T
 A
S

ellos,
ellas,
ellos y ellas,
quienes se lucran a la nuca,

quienes comercian a punta de mercado,

quienes compran a bocajarro y venden a quemarropa,

quienes fabrican beneficios a base de amonal y de metralla,

quienes colocan intereses explosivos escondidos en un contrato,

quienes detonan inversiones con una llamada de teléfono móvil,

quienes reivindican el atentado exigiendo un balance positivo,

quienes leen sus resultados ocultos detrás de una corbata,
                                                                                                                
quienes tienen las manos manchadas de dinero,

quienes están perpetrando

este mundo.








Conjugación del verbo yo

 

Presente de indicativo:

Yo soy
Yo eres
Yo es
Yo somos
Yo sois
Yo son 




El niño que bajó un balón al parque
dijo ¿fútbol?
y pensé que imitaban a los adultos.

El otro,
el que recogía piedras para formar las porterías,
respondió ¿gol regañado?
y pensé que imitaban a los adultos.

También pensé que imitaban a los adultos
cuando un tercero,
que delimitaba el campo
haciendo líneas con un palo en la arena,
añadió
¿balón prisionero?.

¿Sota caballo  rey?
el que retiraba las mochilas del suelo
y pensé que imitaban a los adultos.

¿Bote bolero?
el que colocaba las cazadores en el banco
y pensé que imitaban a los adultos.

Pensé que imitaban a los adultos
cuando lo proponían,
cuando lo argumentaban,
cuando lo debatían,

y cuando lo votaban
pensé que imitaban a los adultos.

Entonces
el niño que bajó un balón al parque
repitió
¿fútbol
o me llevo la pelota a casa?

y pensé…

pues eso.






El mazo






Es igual para todos,
de la misma madera
del mismo tronco
 del mismo árbol.
EL MAZO TIENE la misma cabeza, el mismo cuerpo y el mismo mango.
Y golpea siempre
en la misma mesa
pero lo hace siempre
contra el mismo lado.







“Lo llaman democracia y no lo es”
(Cántico popular)

Lo llaman tarima
y no lo es.

Es un pavimento laminado
de fibras prensadas y melamina
imitación a madera.

Lo llaman tarima
y no lo es.

Ten cuidado con las palabras
que colocan
por donde pisas.






Recuerdo la democracia como un día de fútbol.

Las alineaciones.
Los pronósticos.
Las quinielas.
Las discusiones en la barra del bar.
Las colas de las taquillas.
La radio dando los resultados.
Las ruedas de prensa.
Las lágrimas.
Las banderas.

Recuerdo la democracia como un día de fútbol.

Y los lunes sin haber tocado bola.
Y los lunes jugando en otra Liga.
Y los lunes
con ganas de saltar al césped
a darle patadas
a una urna.





Rosa negra
Yo también la he buscado
en el altar de la Catedral,
en el jardín del Palacio Real,
en los jarrones del Congreso,
en los parterres del Ministerio,
en la floristería del Corte Inglés,
en el atrezzo y decorados de la TDT,
en las solapas del Banco de España,
en los campos de tiro de la Armada,
en las ferias de la Biblioteca Nacional,
en el campus de la Universidad,
y en las pipetas del CSIC.
No la vi.
Yo también la he buscado. Yo también la he buscado
y estaba en mí
vino de ti
po
li
ni
zan
do.
Po
li
ni
zan
do.





Iván Rafael. Monótonos golpes de Estado. Ed. Amargord, 2015