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domingo, 31 de mayo de 2026

ECOS DE TENEBRÉS, DE RAFAEL ALCALÁ


 


                                                                   

Otra vez ante nuestros ojos las incisivas y suculentas propuestas del poeta Rafael Alcalá, dueño de una capacidad innata para aventurarse, igualmente por las más serenas playas que por los más pavorosos acantilados que la vida nos pone delante.

Esta vez, se inventa una pandilla de 10 jóvenes para hacernos un alegato contra la áspera y desabrida sociedad actual, cuyo entorno artificial los ahoga como un envoltorio de crujiente celofán.

Recurriendo a paisajes y personajes inventados, utilizando un lenguaje directo y repleto de recursos, como la jerga más de germanías o el contrapeso de la ironía, Rafael nos hace llegar las vivencias (reales o soñadas) por esa pandilla que representa la rebeldía, el desacuerdo con las propuestas éticas y morales heredadas, y ofreciendo otras cuyo final, en realidad, desconocen.

Rafael esparce el libro en 20 lo que él llama inmersiones una serie de expresiones, totalmente novedosas y expresivas, repletas de humor: “Y a la muy sana Misda de la cunita blanca o al san Clovaldo Martir” (ambos personajes inventados). “Que ni siquiera el Valium nos devuelve la sonrisa”.

“La nostalgia nos hunde/en un estado de memez sin par/ y duro abombamiento, /que no lo restablece ni el tinto de Asunción”

“Los perros y felinos que, sin piedad, miccionan en su quicio”. (esta vez, todo ocurre en torno a un prostíbulo)

“Nosotros procedemos de la escoria y de la pensión barata”.

“Alternamos de noche y dormimos de día, excepto los festivos y fines de semana”.

“Estamos saciados de mentiras. Somos analfabetos, a muchísima honra”.

Son situaciones y aseveraciones novedosas e inesperadas que llevan al lector a unos paisajes sorprendentes, Rafael siempre tiene esas cosas.

Por si pudiera parecer superficial, el poeta nos acerca desde diversos ángulos al brocal de la Muerte en varias estrofas: Entonces, no dudamos, nos quitamos la ropa, /nos encomendamos a nuestros muertos/...”

“y que cuando despertemos tengamos/ la certeza total de si la Muerte/ se lleva a nuestros fieles enemigos,..”

“Transcurrió el domingo visitando/ el cementerio. Lo pasamos fetén”.

“Sólo la Muerte sedará, al fin, su dolor milenario”.

Como vemos, incluso la muerte recibe su dosis de ironía. Rafael, siempre huyendo de lo retórico, nos alerta, nos despierta ante una realidad que pretende engañarnos; nos pone en guardia ante la Vida.

Recomendable, por supuesto este nuevo libro, sugerente y enriquecedor de este poeta/escritor, o viceversa, al cual siempre esperamos con alto interés.

 


          Juan Sebastián


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