documentos de pensamiento radical

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domingo, 14 de enero de 2024

Jardín de las variaciones (fragmento)




Al otro lado de la vida, al otro lado de la infancia, al otro lado del jardín.

Todos se han ido y sólo queda regresar.

Giran los días, giran bajo la púa de nieve, bajo la implacable batuta del porvenir,

hipótesis de luz en la sombra, al otro lado de la dársena, donde el ala pliega su duelo, donde el

perro esconde tu mano en la grieta del muro y el pez muerde el sedal, la semejanza que

hilvana el vestido para el viaje de las últimas cosas, la incesante madeja, fundación de

penumbra en la penumbra.

Un soplo, un resplandor, la nieve.

Hoy, mañana, nunca, cuando ayer y hoy son ya un mismo día en tu corazón.

Entonces, el regreso, para llegar al lugar donde la cicatriz siembra su íntima voluntad, texto

borrado donde te sientas a escuchar los días mientras el mundo gira cuando cae la noche.

Aquí.



 Guadalupe Grande

Mapas de cera

–Planeta Clandestino 129–

sábado, 13 de enero de 2024

En las calles están las casas y en las casas... (fragmento)




En los campos están las ciudades

y en las ciudades están las calles

y en las calles están las casas

y en las casas la miseria moral y la traición

conviviendo con todos los inquilinos, los perritos y los gatos

En las calles están las casas

y si te fijas dentro de ellas podrás distinguir

parpadeantes luces de colores

son de los arbolitos

las luces de los arbolitos

porque estamos en navidad y todo el orbe se encuentra invadido por paquetes y cinismo

y eso hace que las bombillas funcionen

como todos los años

En esta ocasión hasta he podido escuchar a grupos de jovencitos cantando villancicos

y con cara de creérselos

aunque el que mejor lo hace es Enrique Morente

lo de cantar villancicos

no sé si se los cree o no

Los Campanilleros

Ana y yo volvimos a estar juntos en uno de sus conciertos

en un acto de fe más

ella y yo nos queremos a pesar de que no echemos un polvo desde hace una eternidad

tal vez en nochebuena

como los gañanes

Yo no quiero regalos en la actualidad

sólo ansío realidades y unos ojos verdes

y un poco más de tiempo para comprobar si finalmente triunfan el napalm y los misiles

o si por el contrario la bomba de la pasión estalla

y desterramos los condones para siempre

a pesar del sida y de su puta madre

Yo sé lo que es estar dentro de ti sin protección alguna

y no podré olvidarlo mientras viva

al principio tenía que decírtelo todo

nena, no uses mi cepillo de dientes

no te acerques demasiado a mi sangre

lo que quiero es que devores mi alma

esa sí que no está sucia

ni contaminada


Y lo de sentirte sucio es otra cosa apasionante y relativa

de pronto te das cuenta de que todas las hembras que se acuestan contigo deben de quererte

muchísimo

y eso no es moco de pavo

estoy seguro de que hay otros individuos que deben sentirse mucho más tiznados que yo

la enfermedad no es sucia

ni la navidad tampoco

lo cual no impide que los de siempre hayan

pretendido llenarlo todo de mierda



 El Ángel

Otoño asesino

–Planeta Clandestino 128–

viernes, 12 de enero de 2024

Si digo sacar brillo




Si digo sacar brillo

será porque ese brillo que persigo

andaba por ahí

metido en un cajón, esperando su turno

para ser descubierto tras pesquisas. ¿De qué

pesquisas hablo? No de huellas o manchas

halladas lupa en mano sino de repetir

procesos, de insistir con el centrifugado,

de setecientas vueltas por minuto

que nos entregarán la ropa casi seca. voluntad

de mejora, cada giro

depura el resultado. Todo tan parecido a las labores

que realiza el arqueólogo: frotar y desvelar,

arrancar del subsuelo ráfagas de pasado (se agradece

su esfuerzo por encumbrar el brillo

hasta la superficie). Maldito sea entonces

el suministro eléctrico

por hacernos creer que la luz cotidiana

la emitíamos nosotros. Cualquier interruptor

que pulses lo desmiente, de ahí la dificultad

de renunciar al lujo de los lúmenes, al lujo

de encender.



 Mercedes Cebrián

Nos faltó propulsión

–Planeta Clandestino 126–

jueves, 11 de enero de 2024

Astillas




Me decías que las astillas había que sacarlas enseguida, porque si no se metían dentro del

cuerpo, remontaban las venas e iban directas al corazón.

Una pinza.

La piel abriéndose.

Luego me dabas un beso en la yema del dedo.

La tabla de multiplicar no explicaba que tú no estarías siempre.

Hay mañanas en las que me levanto con un dolor en el pecho.

Imagino que alguna, tantos años después, ha llegado por fin a su destino.



 José María Cumbreño

Curso práctico de invisibilidad

(Poesía 1998-2012)

–Planeta Clandestino 125–

miércoles, 10 de enero de 2024

sweet Jane lou reed




yo he vivido mucho tiempo pendiente de un hilo

telefónico de un buzón sin cerradura de las manos

de unos hombres que no quisieron encontrarme

acumulando toda clase de pastillas esquivando

como pude los domingos por la tarde yo he vivido

demasiado tiempo al otro lado de la pantalla

mirando el amor por los anuncios



 Pablo García Casado

coche, carretera, casa

–Planeta Clandestino 112–

sábado, 6 de enero de 2024

AMOR SUBURBANO






Nos enamoramos de Tamara leyendo a Leonard Cohen

y utilizamos los ojos de Juana de Arco

para brillar en sueños imposibles

Dylan cantaba para nosotros en salones venecianos

y chiringuitos de la playa

Pataleamos la Glorieta buscando una mirada

como quién busca un cristal bajo el agua

y devoramos sin demasiada vergüenza

el sueño americano, la rebelión sin causa

el esplendor en la hierba

y aquel tranvía llamado deseo,

en estas avenidas mediterráneas

de donde será difícil escapar.

Concebimos la vida como un riesgo

al cual apostar lo más alto posible

y la felicidad fue todo o nada

creciendo entre palmeras caribeñas

y estrechas calles africanas,

esperando el paraíso de celuloide

en las butacas de madera del Savoy y el Metropol,

y con los pantalones vaqueros bien ceñidos

rastreamos el barrio del Carmen, ávidos e impacientes

y encontramos la cara oculta de las promesas

embotellada y precintada,

y sufrimos de regreso a casa

porque James Dean también era americano

como la coca-cola y los bombardeos sobre Vietman.

Los sábados por la tarde las mujeres se desnudaban

y sonaba música de los Beatles

en la palidez de nuestra adolescencia.

Al otro lado de la ciudad

una virgen canadiense nos robó el corazón

en una tarde de lluvia, sexo

y primera vez.

Y el amor nos sorprendió entonces en el asiento trasero

de abandonados coches en la playa

y ebrios lo celebramos bajando a los muelles de poniente.

Asimilados o no

integrados y apocalípticos

desconfiábamos siempre de las grandes conciencias

y los compromisos a largo plazo,

preferíamos destrozarnos los oídos

con la electricidad de las guitarras

antes que corear las consignas de los profetas.

Nuestra inocencia fue inagotable

incluso vencidos supimos amar

el orgullo de nuestras vencedoras.

Jean Seberg todavía guardamos una noche para ti

y seguiremos escribiendo en tus mejillas

el nombre de las cosas que nos hiciste amar.

Jean Seberg, ¿todavía queda alguien

que no sepa por qué te mataron?





Hermosas escenas de la noche

(Universidad de València, 1984)


Uberto Stabile. 33 / RPM. Ed. Cuatro de agosto, 2023

lunes, 1 de enero de 2024

DESPOLARIZACIÓN y AZUL



Nos despedimos de un año 2022 oyendo que las 12 uvas tontas de la costumbre no tenían sabor, “no son de aquí”, dijo algún optimista. Tampoco sabíamos si con aquel rito decíamos adiós a un año o saludábamos a otro nuevo. Es algo que nunca sabe nadie. Y esta vez tampoco. Repetimos los mismos gestos de toda una vida larga con la sensación de que la nostalgia, esa rebelión reaccionaria de algunas neuronas locas, nos intenta entristecer trasladándonos a lo ya inexistente, o a lo soñado en pesadilla, que tal vez ni fue nunca. Y este día 31 repetimos. “Las uvas no tienen sabor ya”. Quizá por eso, o por lo carpetovetónico, este año en Jabugo brindan con doce lonchas de jamón, y en no sé dónde con torreznos, al tiempo que alguien publica que ahora se hacen catas de agua, como antes se hacían catas de vinos viejos. Uvas sin sabor y agua que ya va siendo tesoro, y recuerdo muchas veces el ir a despedir el año, a veces a moribundos, por carreteras que ahora sirven más para ilustrar cuentos que para llegar a poblados con vida, una 589, por ejemplo, desde Moixent a Navalón, en la que a un lado y otro existían fuentes, y en lugar con eterno charco verde en hondonada, hacia el kilómetro 11 o 12, siempre se encontraba la triste piel de un sapo aventurero atropellado. Era otro tiempo, era otro planeta. Se nota que Heráclito no se refería solo al río que hacía dudar a todos menos a los poetas. Ahora el mismo grupo de aficionados a la definición ha decidido dar importancia y brillo a la palabra polarización. Son los mismos que en el 27 eligieron la más bella palabra en español, decidieron que era “azul”, tan digna y bella que un fundador de secta de patriotas la convirtió en color y no en sonido y ordenó teñirse las camisas. La polarización sí parece tener el sabor que ha perdido la uva. Tiene un fallo, no obstante. ¿En qué año, en qué siglo, en esta isla siempre invadida por el sur y amurallada contra el norte no ha existido polarización entre sus habitantes del culto a lo negro o blanco? Aquel fragmento desgajado de la calurosa África/  tanbruscamente soldado a la Europa ingeniosa, cantó áspero y desilusionado Wystan Hugh Auden, el de la revolución del corazón, venido a defendernos con sangre del azul. Festejamos cada 31 de diciembre, o quizá cada 1 de enero, con merecida alegría inocente y sincera que surge del corazón por unas horas, y las uvas tienen menos sabor y el vino despolariza, hasta que cae la hoja vieja del calendario. 

 

Antonio Santos Barranca