IGUAL que Miguel Hernández,
poeta,
murió abandonado en una cárcel oscura,
así murieron de pena y de rabia,
en Lugo,
muchos presos republicanos.
Y en el círculo letal de su Panóptica,
entre la curva singular de sus arcadas,
los muros de las celdas asumieron
el tufo del terror que aún nos estremece.
¡Cuánta nieve en el corazón
y cuanta lluvia sucia!
Miedo, mugre,
y enfermedad siendo testigos
de todo aquello escrito en las paredes.
Dolor y luto en alza.
Frío.
Geometría del temblor.
Cárcel y espacio que cuaja la sangre.
O Vello Cárcere.
Lugar turístico, hoy.
Centro Cultural.
Luis Ramos de la Torre. Abrir la tierra. Ed. Lastura, 2025

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