documentos de pensamiento radical

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sábado, 28 de marzo de 2026

ESTULTISOFÍA (fragmento I)

  


CONCLUSIONES PUNTUALES NECESARIAS Y DESTACABLES

bajo la perspectiva necia del DIOS en la Estultisofía:


La primera pregunta es: (Aseidad)¿Dios se hizo a sí mismo con su propia

conformidad o se hizo sin su permiso? Porque si lo hizo sin su consentimiento o

anuencia, hubo una clara traición a sí mismo. Francamente, si éste fuera el caso,

no hubiera sido un buen comienzo para la existencia absoluta.

La segunda pregunta es: Según algunos filósofos (Philipp Mainländer,

Friedrich Nietzsche y algunos otros) Dios ha muerto (o se ha suicidado, que es lo

más probable). ¿Avergonzado de su propia obra? ¿Aburrimiento y desesperación

por pensar que debe estar solo toda la eternidad? Algunos llegan a decir

que Dios hizo el Universo tan perfecto que él mismo (el Universo) ya estaba

diseñado para gestionarse por sí solo; después de eso… desapareció. ¿Nula

responsabilidad? ¿Miedo a ser acusado de ser un chapucero? Y las chapuzas

de un Dios, por su envergadura, no son comparables a los errores humanos;

cuando la caga, la caga a conciencia y con los resultados que todos conocemos.

Desafío a la omnipotencia divina: La Estultisofía cuestiona la idea de un Dios

todopoderoso. Si realmente lo fuera, ¿por qué inventó los mosquitos, la diarrea

o la burocracia? Un Dios estulto no es omnipotente, sino «omni-imprudente»:

capaz de crear universos fascinantes y, a la vez, olvidarse de apagar la luz

cósmica. La omnipotencia se transforma en torpeza creadora.

Revalorización del error divino: Lejos de concebir a Dios como perfecto e

infalible, la Estultisofía lo celebra como un artesano del error. Cada fallo humano

sería, en realidad, un eco de la chapuza divina. Así, el pecado original no sería

más que un despiste celestial, como si Dios hubiera escrito mal las instrucciones

de la existencia y nunca se molestara en corregirlas.

Dios como personaje vulnerable: En vez de un juez severo, la Estultisofía

propone imaginar a un Dios inseguro, que duda de sí mismo, que se arrepiente

de algunas de sus decisiones (quizá del diluvio universal, quizá de la invención

de las hamburguesas de Macdonal o la paella con chorizo). Un Dios que

necesita consejo, que se sonroja y que, en ocasiones, pide disculpas por el caos

del mundo.

La blasfemia como plegaria alternativa: Para la Estultisofía, insultar a

Dios puede ser una forma legítima de oración, porque lo enfrenta a su propia

imperfección. El grito irreverente es tan sagrado como el canto coral, y la

carcajada puede ser un acto de fe más honesto que la genuflexión.

Caos teológico como revelación: En lugar de una teología ordenada

y sistemática, la Estultisofía reivindica una «ateología» caótica, llena de

contradicciones y divinidades en fuga. En este marco, Dios no es un punto de

llegada, sino un laberinto que nunca termina. Y perderse en él es, paradójicamente,

la única forma de encontrar algo. Por cierto, ¿si del ateísmo se desprende el

ateo, por qué del teísmo no se desprende el teo? Yo ahí lo dejo.

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Crítica a la idea de un Dios único y verdadero: La Estultisofía no reconoce

monopolios celestiales. Un Dios puede ser tan real como el monstruo del espagueti

volador, tan sagrado como un zapato viejo. El politeísmo, el monoteísmo o el

ateísmo no son más que estilos distintos de jugar con lo inalcanzable.

Dios como espejo de lo estulto humano: La divinidad no sería un ente

separado, sino un reflejo exagerado de nuestras contradicciones. Si los humanos

somos caóticos, absurdos y contradictorios, ¿por qué exigir a Dios coherencia?

Lo divino se entiende entonces como una caricatura cósmica de nuestras propias

torpezas.

En resumen: Desde la Estultisofía, Dios deja de ser el garante absoluto del

orden y la perfección, para convertirse en un cómplice del desorden, el error y

el absurdo. Lo divino no se invoca con temor reverencial, sino con una sonrisa

torcida. Y si Dios existe, probablemente se esté riendo con nosotros —o de

nosotros.

«Si Dios creó el mundo, lo hizo mientras bostezaba.» Emil Cioran (filósofo)

«Dios es un comediante que actúa ante un público demasiado asustado para

reír.» Voltaire (filósofo)

 

 

Manel Costa. Estultisofía. Ed. Estulta, 2026



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