CONCLUSIONES PUNTUALES NECESARIAS Y DESTACABLES
…bajo la perspectiva necia del DIOS en la Estultisofía:
■ La primera pregunta es: (Aseidad)¿Dios se hizo a sí mismo con su propia
conformidad o se hizo sin su permiso? Porque si lo hizo sin su consentimiento o
anuencia, hubo una clara traición a sí mismo. Francamente, si éste fuera el caso,
no hubiera sido un buen comienzo para la existencia absoluta.
■ La segunda pregunta es: Según algunos filósofos (Philipp Mainländer,
Friedrich Nietzsche y algunos otros) Dios ha muerto (o se ha suicidado, que es lo
más probable). ¿Avergonzado de su propia obra? ¿Aburrimiento y desesperación
por pensar que debe estar solo toda la eternidad? Algunos llegan a decir
que Dios hizo el Universo tan perfecto que él mismo (el Universo) ya estaba
diseñado para gestionarse por sí solo; después de eso… desapareció. ¿Nula
responsabilidad? ¿Miedo a ser acusado de ser un chapucero? Y las chapuzas
de un Dios, por su envergadura, no son comparables a los errores humanos;
cuando la caga, la caga a conciencia y con los resultados que todos conocemos.
■ Desafío a la omnipotencia divina: La Estultisofía cuestiona la idea de un Dios
todopoderoso. Si realmente lo fuera, ¿por qué inventó los mosquitos, la diarrea
o la burocracia? Un Dios estulto no es omnipotente, sino «omni-imprudente»:
capaz de crear universos fascinantes y, a la vez, olvidarse de apagar la luz
cósmica. La omnipotencia se transforma en torpeza creadora.
■ Revalorización del error divino: Lejos de concebir a Dios como perfecto e
infalible, la Estultisofía lo celebra como un artesano del error. Cada fallo humano
sería, en realidad, un eco de la chapuza divina. Así, el pecado original no sería
más que un despiste celestial, como si Dios hubiera escrito mal las instrucciones
de la existencia y nunca se molestara en corregirlas.
■ Dios como personaje vulnerable: En vez de un juez severo, la Estultisofía
propone imaginar a un Dios inseguro, que duda de sí mismo, que se arrepiente
de algunas de sus decisiones (quizá del diluvio universal, quizá de la invención
de las hamburguesas de Macdonal o la paella con chorizo). Un Dios que
necesita consejo, que se sonroja y que, en ocasiones, pide disculpas por el caos
del mundo.
■ La blasfemia como plegaria alternativa: Para la Estultisofía, insultar a
Dios puede ser una forma legítima de oración, porque lo enfrenta a su propia
imperfección. El grito irreverente es tan sagrado como el canto coral, y la
carcajada puede ser un acto de fe más honesto que la genuflexión.
■ Caos teológico como revelación: En lugar de una teología ordenada
y sistemática, la Estultisofía reivindica una «ateología» caótica, llena de
contradicciones y divinidades en fuga. En este marco, Dios no es un punto de
llegada, sino un laberinto que nunca termina. Y perderse en él es, paradójicamente,
la única forma de encontrar algo. Por cierto, ¿si del ateísmo se desprende el
ateo, por qué del teísmo no se desprende el teo? Yo ahí lo dejo.
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■ Crítica a la idea de un Dios único y verdadero: La Estultisofía no reconoce
monopolios celestiales. Un Dios puede ser tan real como el monstruo del espagueti
volador, tan sagrado como un zapato viejo. El politeísmo, el monoteísmo o el
ateísmo no son más que estilos distintos de jugar con lo inalcanzable.
■ Dios como espejo de lo estulto humano: La divinidad no sería un ente
separado, sino un reflejo exagerado de nuestras contradicciones. Si los humanos
somos caóticos, absurdos y contradictorios, ¿por qué exigir a Dios coherencia?
Lo divino se entiende entonces como una caricatura cósmica de nuestras propias
torpezas.
En resumen: Desde la Estultisofía, Dios deja de ser el garante absoluto del
orden y la perfección, para convertirse en un cómplice del desorden, el error y
el absurdo. Lo divino no se invoca con temor reverencial, sino con una sonrisa
torcida. Y si Dios existe, probablemente se esté riendo con nosotros —o de
nosotros.
• «Si Dios creó el mundo, lo hizo mientras bostezaba.» Emil Cioran (filósofo)
• «Dios es un comediante que actúa ante un público demasiado asustado para
reír.» Voltaire (filósofo)
Manel Costa. Estultisofía. Ed. Estulta, 2026

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