El infierno no son
aquellos otros
que siempre se quedaron
lejos
de mi calor:
el infierno soy yo.
Mi nombre es el
desierto donde vivo.
Ángeles Mora
Nadie dijo que el infierno
—este infierno malevaje—
habitaba en nosotros.
Adónde huir, entonces, del asedio
si escrito está el mercado en nuestro cuerpo
como un poema
en el dorso de un billete.

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